Nombre:Ezhiris de Vath'Zerath Raza: Githzerai Sexo:Bajo un cielo sin luna. Edad: 187 años percibidos (25 reales.) Altura: 1,97 cm Peso: 64 Kg Alineamiento: Legal Neutral Idiomas:Gith, Khondazano, Élfico Lugar de Nacimiento: Monasterio Vath’Zerath, “El Eco de las Dos Sombras”, El Plano Sombrío. Deidad: Thra'Vhan, "El Cuervo del Vacío"; y Zaerith Menyar-Ag-Gith el Gran Githzerai, Dios-Rey del pueblo Githzerai. Ocupación: Exploradora del Plano Terrenal. Gi'Shkath.
Incluso en un pueblo que destaca por lo enjuto de sus formas, Ezhiris se alza como una espiga que corta el paso del viento. Sus extremidades lánguidas estan conformadas por firmes músculos que en fibras abrazan con dureza sus huesos, cubiertas estas por una piel verdosa, de una palidez extrema, más que lo habitual entre su pueblo, sean seguidores de Gith o la hayan rechazado hace milenios.
Sobre esta contrastan aun más las manchas oscuras, típicas de los suyos, que rodean y enfatizan en sus pómulos unos ojos profundos y habitualmente maquillados con sombras violáceas, difuminadas.
Su andar es silencioso y comedido, con una rigidez que traiciona la velocidad de reacción que posee. Por esto, su larga melena, oscura como el azabache y peinada sobre su espalda, apenas llega a moverse; solo lo hace cuando su parsimonia se rompe en el fragor de una batalla o combate.
La profunda introspección que muestra la Githzerai podría llevar a asumir que le aqueja la melancolía, pues sus reacciones son escasas tanto en magnitud como en número. Su disociación del espacio terrenal es propia de aquellos viajeros planares que ven a las criaturas que existen en otras realidades como poco más que temporalidades, relevantes por su uso o información y no tanto por su acto de existir.
Criada en una casta monacal, sin embargo, Ezhiris representa un ejemplar atípico de su raza y de su secta: Bajo una capa de indiferencia existe un genuino interés por aquello más allá de la anquilosada percepción de los Ir'Vraathi, la élite sacerdotal de su Monasterio.
Extraña entre extraños, la sensación de ajeno la ha acompañado desde que tiene uso de la razón: Solo en los silenciosos recovecos de su mente encuentra un hogar; allí se alza su santuario más sagrado.
"La Hoja Existe para revelar la debilidad de la mente que la sostiene"
Durante milenios aquellos que han repudiado a Gith han recorrido los planos astrales y materiales en búsqueda de una iluminación. Donde los Githyanki abrazaron la causa de la conquista, para un Githzerai, lo único que merece la pena conquistar y controlar es a uno mismo.
Con no otro objetivo que este, nace la disciplina de aquellos Githzerai que han hecho del Plano Sombrío su hogar. Conocido como el Vaath Kha'gir, "La Senda del Filo Interno", transmite una simple enseñanza, que se ramifica en la totalidad del todo: El acero es uno mismo.
Cada joven Githzerai de Vath'Zerath comienza a recorrer esta senda como un humilde Gi'Shkath: En un reino donde el tiempo se pliega sobre sí mismo hasta diluir la consciencia, las horas de entrenamiento se vuelven rituales interminables. El cuerpo colapsa primero, pero la auténtica derrota llega cuando la mente, agotada y rota, se hunde en la sombra.