ELLOESO
Perro de Dan
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- 14/9/18
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Saloma de plata
La luna, al caer la noche, va a visitar al mar
quien le devuelve la mirada como amante singular
capaz de reflejar se esta su naturaleza
sin mentiras, medias tintas, verdades con entereza.
En medio de ese romance se encuentra el marino
en el caprichoso baile de los amantes mecido.
Amante de la luna, casado con la mar,
no los olvida ni cuando en puerto logra amarrar.
La vida y el camino de mi capitana
a la luna de plata y sus designios fue consagrada,
como si el mar fuera nos acogió en su abrazo
mostrándonos en su sonrisa el calor de su regazo.
Sus enseñanzas nos forjaron como espadas
que contra la injusticia siempre se mantendrán alzadas
su consuelo siempre fue el férreo escudo
en el que aprender a vislumbrar la que nos depara el mundo.
Ahora que Erin surca por siempre el mar
en las manos del amante su barco se ha de alzar
su anhelante dama de plata la observará llegar
y para siempre, a su lado, la dejará morar.
Desde ese lugar nos estará vigilando
siempre atenta a nuestros caminos y desvelos
mientras nos mirará con una tranquilidad severa
repitiendo tranquila, siempre a su manera.
Cuando os acordéis de mi, no os olvidéis de sonreír.
La luna, al caer la noche, va a visitar al mar
quien le devuelve la mirada como amante singular
capaz de reflejar se esta su naturaleza
sin mentiras, medias tintas, verdades con entereza.
En medio de ese romance se encuentra el marino
en el caprichoso baile de los amantes mecido.
Amante de la luna, casado con la mar,
no los olvida ni cuando en puerto logra amarrar.
La vida y el camino de mi capitana
a la luna de plata y sus designios fue consagrada,
como si el mar fuera nos acogió en su abrazo
mostrándonos en su sonrisa el calor de su regazo.
Sus enseñanzas nos forjaron como espadas
que contra la injusticia siempre se mantendrán alzadas
su consuelo siempre fue el férreo escudo
en el que aprender a vislumbrar la que nos depara el mundo.
Ahora que Erin surca por siempre el mar
en las manos del amante su barco se ha de alzar
su anhelante dama de plata la observará llegar
y para siempre, a su lado, la dejará morar.
Desde ese lugar nos estará vigilando
siempre atenta a nuestros caminos y desvelos
mientras nos mirará con una tranquilidad severa
repitiendo tranquila, siempre a su manera.
Cuando os acordéis de mi, no os olvidéis de sonreír.