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Loto

Airoh

Gerardo de Amn
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Descripción física:

Es una mujer de ojos de color cyan, su cuerpo es ligeramente más alto y más ancho que una humana, con la peculiaridad de que su tono de piel es verde oliva, unos pequeños colmillos sobresalen de su labio inferior, lo que evidencia a simple vista de que es una mestiza de ascendencia orca.
Dado a sus angulosos rasgos faciales, se puede ver que es una chica muy joven de mirada curiosa incluso inocente cuando está relajada entre sus conocidos o amigos, aparenta unos 18 años de edad en el cómputo de los humanos.
Su cuerpo es atlético y ligero a pesar de su envergadura, repleta de cicatrices que resaltan sobretodo en sus antebrazos y manos. Suele vestir prendas de tela cómodas de colores poco llamativos, excepto desde hace poco que viste unas prendas hechas de sedas y un sombrero que su maestro le ha enviado desde su monasterio.

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Historia pasada

Escuchó de nuevo su nombre como un eco entre las montañas y se despertó de un sobresalto, la voz venía del exterior del templo. Los otros alumnos dormían aún, debía de ir con cuidado para no hacer ruido y despertar a los demás. El suelo de madera vieja crujía sonoramente en cada pisada, pero Loto sabía cómo pasar por ahí con disimulo, se pegaba a la pared, se agachaba y se pisaba las manos, lo cual andaba sobre éstas.

Cuando había salido de la habitación comunitaria, fue recorriendo los tranquilos pasillos del monasterio mientras esquivaba algunas goteras del techo. Llegando a la salida, una fría llovizna acaecía en esa mañana oscura, no se veía el verdor de la hierba, solo un manto de niebla densa que parecía una alfombra gris. Bajó el par de escaleras con desconcierto y dudas, miró alrededor y solo veía los árboles que emergían como garras. Se dirigió al pequeño templo, hacia donde había escuchado esa voz, susurrante y tranquila, contundente y terrible a la vez.

La llovizna se transformó en lluvia que poco a poco caía el agua con más fuerza. Al entrar en el templo dedicó una plegaria breve a las Fortunas de la Perseverancia y al Sufrimiento Voluntario, dio tres palmadas huecas para enviar sus rezos a los cielos.
Todo estaba oscuro pero Loto podía ver, vio una figura ante el icono de Ilmáter. Una sombra humana de baja estatura, encorvada y se apoyaba en un bastón. Se gira dejando el altar a su espalda mirando hacia el suelo.

- Loto.- La voz sonaba más fuerte y grave con el eco del templo. – ¿Por qué estás aquí?- preguntó en tono neutro.

-¿Maestro?- Preguntó de manera retórica pero asustada en cierto modo ante la sorpresa. –Usted me ha llamado.- Termina respondiendo a la pregunta confundida.

- No te he llamado, has venido tú por cuenta propia.- Contesta el Maestro y susurró algo para sí.

Loto entrecerró los ojos mirando la figura tratando de ver la cara al anciano.

-Usted me ha llamado senséi, me despertó de mi sueño con una voz lejana.- Aclaró su respuesta.

El lugar se iluminó de repente con una luz de un relámpago, haciendo la figura del Maestro fantasmagórica por un momento.

-Buscas respuestas Loto, siempre te has guiado por la intuición y no siempre me has creído. El poder dudar es señal de libertad de pensamiento.- Dijo enigmático el anciano.

-Sabes cuándo algo me inquieta tanto, que el propio viento arrastra tu voz hasta a mí. He escuchado ese susurro desde hace varias noches, pero ha sido ahora cuando he decidido saltarme la norma de no deambular por los pasillos por la noche.- Respondió con el ceño fruncido.-

Loto siempre ha visto al maestro Airoh como el padre que nunca tuvo. Sabía cuándo transmitía una lección, una chanza o una mentira por mucho que éste maquillara de enigmas y misterios sus palabras. Ambos tenían una conexión kármica entre sí, que ni el propio maestro nunca entendió ni supo dar explicación a aquella energía mística que los unía. De alguna manera el anciano sabía lo que inquietaba a su alumna.

La oscura figura de Airoh, señala un pequeño cojín del suelo que estaba detrás de ella, indicándole que se sentara.

-Ante El Mártir te contaré la verdad en aquello que siempre has dudado.- Dice señalando la figura de Ilmáter.- Pero tienes que entender que todo lo he hecho para protegerte de ti misma.

Es sabido en el monasterio de unos episodios de ira que Loto sufría, cuando se sentía atacada o contrariada. El Maestro inculcó disciplina muy severa y estricta en ella, para apaciguar el fuego que la sangre orca parecía encender.

-¿Qué le ocurrió a mi madre realmente?- Preguntó Loto sin rodeos con gesto hastiado.

-Te contaré lo que ocurrió con tu familia, pero has de estar en silencio.- Dijo en tono conciliador. El maestro se acomodó en otro cojín en la posición de seiza y comenzó a relatar.

“Procedes de un pequeño asentamiento de exploradores en las cercanías del Río Dessarin, a unas jornadas de viaje de Aguas Profundas. El padre de tu hermana Azalea, llamado Amildur, era un explorador experto de raza élfica. Tenía como némesis a un cacique orco llamado Logram Escupehuesos, en la que éste atacó el asentamiento al abrigo de la oscuridad y de una niebla densa.

"Se desató el caos y la destrucción, pues el factor sorpresa les daba ventaja a los orcos provocando así numerosas bajas.” Hizo un alto y suspiró largamente."

“Logram era un orco fuera de lo común, era fuerte, inteligente, astuto y quería hacer el máximo daño posible a Amildur. La refriega y destrucción era solo una cortina de humo al parecer, pues el cacique fue a buscar a tu madre… para engendrarte. El elfo estaba poniendo a salvo a tu hermana y le fue imposible defender su casa.”

A Loto se le empañaron los ojos de lágrimas, apretó la mandíbula y los puños, afilando así sus rasgos de orco. El Maestro se limitó a mirarla a los ojos con expresión severa, esperando no tener que actuar una vez más contra su alumna.
Dio un llanto ahogado, apoyó las manos en el suelo, dejando caer algunas lágrimas que éstas fueron iluminadas de nuevo con el fulgor de otro relámpago lejano. Parecía como si esa tormenta iba al compás del dolor que estaba sintiendo Loto.

Se incorporó de nuevo a su postura natural de seiza y respiró lenta y profundamente para calmarse. Entonces el anciano prosiguió con el relato.

“Entonces, cuando toda la refriega terminó, se alzó el sol al horizonte pudiéndose ver el rastro devastador de una lucha sin cuartel. Amildur convocó a todos los aliados posibles para ir tras la busca de Logram y poder matarle, pero la expedición duró unos largos meses, para cuando volvieron esos hombres, tú ya habías nacido. Tu madre Esmerelle te tenía en brazos cuando Amildur quiso dar una sorpresa de su llegada besándola. El elfo preguntó por ese bebé a la cual Esmerelle no supo qué decir e hizo el movimiento natural de defensa de toda madre, te abrazó más fuerte y te besó en la frente para que no lloraras. Amildur entró en cólera y sacó la espada en el acto, imaginándose lo que ocurrió meses atrás en la noche del ataque…”

-Mi madre me quería… ¿y… y dónde está ahora?- Preguntó con cierta prisa.

-Así es Loto, Esmerelle te amaba y te seguirá amando.- Contestó el Maestro e hizo una pausa para continuar.

-Maestro, ¿dónde está?- volvió a preguntar interrumpiendo antes de que el anciano reanudara el relato.

Airoh le miró a los ojos asintiendo.

“Tus padres rompieron su matrimonio, pues el orgullo y honor de Amildur se puso en entredicho. Esmerelle te trajo conmigo tapada en mantas en un moisés. Me dejó este papiro escrita por ella contando todo lo que te acabo de narrar, pues era su deseo expreso que te contara llegado el momento indicado… Le propuse una vida aquí en el templo, se quedó durante un tiempo para amamantaros, pero dijo que debía recuperar el amor de su vida, sin éxito. Se escucharon rumores, de que Logram Escupehuesos buscaba de nuevo a tu madre, para que te entregara a él, a la que Esmerelle no pudo hacerse a esa idea, sumado a que Amildur no quería entregar de nuevo su corazón a ella y… acabó quitándose la vida.”

Se volvió a escuchar y trueno, esta vez la tormenta estaba cerca y retumbó todo el recinto. Loto no supo reaccionar y se quedó mirando a un punto fijo sin decir nada.

El Maestro se acercó a Loto con premura al ver el estado en el que se encontraba.

-¡Loto, Loto!- Empezó a zarandear los hombros de ésta, la cual solo se limitó a mirar al maestro y sonreír levemente.

-Estoy bien Maestro, estoy bien…- Contestó queriendo aparentar normalidad.

Pasado un día ante el altar de Ilmáter orándole con pasión y espíritu, prometió que ningún inocente o persona que no pudiera defenderse, no sufriría como lo haría ella, sino que el sufrimiento ajeno lo portaría para sí sin importar de qué raza fuera.

La desdicha de Loto es ser la hija de un ser malvado. Se siente culpable de que su hermana semielfa Azalea tenga su destino sentenciado solo por el hecho de haber nacido.

El Maestro informó a las mellizas que los orcos están regresando y no les garantiza la seguridad de que el monasterio aguante un asalto y decidió con todo su pesar, enviarlas lejos de allí, para que Logram Escupehuesos no encontrara a su hija Loto.
El monasterio fue desalojado de alumnos, quedando solo los monjes guerreros y el propio anciano Airoh “Semilla Dorada” apodado por los monjes veteranos como La Tortuga Saltarina.
 
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Loto, nombre sencillo de origen complejo​

Os contaré la historia sobre mi nombre, me la contaron cuando tenía trece años de edad, es un relato corto y conciso pero tiene mucha profundidad".

"Cuando los monjes del monasterio, aceptan un nuevo niño o niña, se rebautizan a la tradición del maestro Tortuga Saltarina. A las chicas le ponen nombres de flores, mientras que a los chicos son nombres de animales y paisajes.

Y os preguntaréis: ¿Por qué Loto? ¿Qué vio el maestro para que te identifique con esa flor? Os lo explicaré de manera sencilla.

Todo se remonta a la madre del maestro Tortuga. Su madre era una sacerdotisa de los elementos en la lejana tierra de Shou Lung. En aquella zona del mundo es raro que las mujeres tengan un poder arcano o "clerical", o no se lo permiten. Ella adoraba al elemento del agua por encima de todas las demás, era una experta sanadora y buena en las artes marciales.

Tal era la vocación de ayudar a los demás, que las aldeas de alrededor de su campamento decidieron construir un templo en honor a ella y al elemento del agua. Lo construyeron cerca del cauce de un río provocando así que el interior se inundara un poco. El agua solía llegar a la altura de los tobillos. El agua es vida y es pureza, quien entrara allí estaba bendecido por la gracia de la sacerdotisa. El lugar se llamó el Templo de los Pies Mojados por su significado literal. En la superficie del agua flotaban nenúfares y flores loto de todos los colores por imaginar, sin duda es algo que me gustaría ver antes de que el Quebrado me acoja en su seno.

Los lugareños apodaron a la sacerdotisa como la hija del loto blanco, su santidad fue pocas veces vista en esa región y la adoraban.

Un día sin saber el por qué, la mujer se encontraba muerta flotando en las aguas del templo con una herida punzante en el cuello. Seguía esbozando una sonrisa cálida y amable a pesar de hallarse sin vida. Las aguas se tornaron de rojo y todas las flores pasó a ser carmesíes.

Es por ello que Tortuga Saltarina es el hijo del Loto blanco y el Loto Carmesí. Es su flor favorita no solo por su belleza, ni por su significado familiar, aún tiene más profundidad.

Cuando mi madre nos llevó a mi hermana y a mi al monasterio , el maestro me miró a los ojos y su mirada se llenó de ternura quedándose unos largos segundos sonriendo y puso una flor de loto brillante en mi regazo. Mi madre le preguntó el maestro, qué nombre me pondría, pues ella sabía su tradición para con los nombres, y el maestro contestó Loto. Madre volvió a preguntar el por qué de ese nombre, a la cual contestó.

"Su mirada es la más humana e inocente que he visto,aunque su color de piel le traerá problemas toda su vida. Nadará contracorriente y deberá de trabajar más que los otros para estar en igualdad de condiciones. ¿Por qué esa flor? Porque el loto siempre se mantiene en la superficie donde otros se ahogarán."



Cita: Tropezar no es malo, lo malo es encariñarse con la piedra.
 
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Dos mariposas que no sabían volar


El viento del norte venía helado, mi hermana Azalea y yo estábamos abrigadas y teníamos dos mantas encima, pero el frío seguía calando.



Nuestra temprana partida es debido a los rumores de que el Cacique orco, mi padre llamado Logram Escupehuesos, estaba (¿Y está?) buscándome, dejando incompleto nuestro entrenamiento. El maestro Tortuga Saltarina, costeó el pasaje y avituallamiento para llegar a Amn, debía asegurarse de que nos enviaba lejos, pero a una ciudad importante donde podíamos tener buena vida al menos. Los templos dedicados a Ilmáter son de sobra conocidos y de seguro que nos recibirían con los brazos abiertos.



La caravana que viajábamos mi hermana y yo estaba custodiada por un grupo de exploradores, que incansables hacía del camino lo más seguro posible. Azalea, siempre positiva y buen humor, trataba siempre de animarme y hacerme ver que todo saldría bien.



"No te apenes Loto, la vida tiene un sentido y nosotras hemos tenido que cambiar de dirección, lo importante es caminar."

Azalea3.png



Y que gran razón tenía y tiene. Si las aguas de un río se detienen, se convierte en agua estancada y no vería los mares.



Pasaron dos meses desde nuestra partida, lo cual el trayecto estaba llena de contratiempos. Los bueyes enfermaban por el frío invernal, para cuando no, una rueda se salía o teníamos que detenernos varias jornadas en cualquier aldea para que pasara una ventisca...



Por fin llegamos a la región de Amn, el destino era la siempre nevada ciudad de Nashkel. Si queríamos llegar a la Ciudad de la Moneda donde nos encontraríamos con ilmataris debíamos ir caminando montaña abajo con los peligros que ello llevaba.



Azalea preguntó al dueño de los establos cuál era la dirección hacia la capital, la cual el señor señaló hacia el sur, pero viendo cómo iba vestida, le dijo que había un paso seguro bajo tierra hasta llegar a orillas del río de la ciudad comercial de Crimmor. Una vez en dicha ciudad no sería complicado encontrar a algún grupo de aventureros que hicieran camino hasta Athkatla.



Pagamos con todo el oro que teníamos encima para pasar el peaje, incluso nos fió 12 monedas porque no llegábamos siquiera. Bendecimos al señor con una plegaria al Quebrado y prometimos que ese dinero le sería devuelto.



Efectivamente ese camino nos llevaba a orillas del río de Crimmor, el verdor se hacía paso entre la nieve y el clima fue templándose, dimos gracias al Mártir por tal bendición después de un viaje donde el frío y los copos fueron nuestros compañeros. Preguntamos por dicha ciudad por si alguien pudiera escoltarnos hasta la capital, pero no encontramos a nadie colaborativo… al verme me trataban con desdén, escupían a mi lado, me miraban mal y un largo etcétera de desprecios. Decidimos ir con cuidado por el Camino del río e ir sin que nos vieran.



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Llegamos al camino donde pasado unos molinos había un campamento enano donde allí había una caravana que hacía viajes a tierras de los Robustos. Mi hermana se acercó a los desconocidos para preguntar por un templo de Ilmáter, algunos la ignoraron, otros no… Allí había varios enanos haciendo guardia, el más destacable era uno de larga y tupida barba, el cual éste me miró mal y comenzó a increparme.



Mi acto reflejo fue decir a mi hermana que nos fuéramos de allí, pues es sabido el orgullo enano y el odio que tienen a los orcos, pero éste no nos dejó que nos fuéramos tranquilamente y comenzó a gritar a los otros aventureros presentes que daría una recompensa de 400 piezas de oro por mi cabeza. Me sentí como una liebre amenazada por una jauría de perros ansiosos por cazarme. Hubo un señor que al parecer sería amigo de ese enano, pues le llamó por su nombre: Himrick, mientras me apuntaba con una ballesta.



Los aventureros que pasaban por el camino se detenían para saber qué ocurría, mientras mi hermana me defendía ante los insultos del enano y de los demás que querían cobrarse la recompensa. Me encontraba paralizada por el miedo y no hice más que quedarme callada y levantar las manos en señal de que no era amenaza alguna. Hubo personas que rápidamente se pusieron de un bando y de otro, la mayoría me defendían pero aquellos pocos no paraban de hacer ruido.



Cada minuto que pasaba veía como el ánimo de mi hermana mermaba, ella también se hallaba asustada ante una ciudad desconocida que nos había recibido de la peor forma. Desde aquel momento supe que mi estancia en la ciudad no iba a ser fácil.



Cuando todo se hubo calmado después de una discusión acalorada, aquella estampa se quedó solo en palabrería y amenazas enanas, hubo personas amables que se presentaron y trataron de animarnos a las dos. Ahí conocí al bueno de Laucian, que fue quién dio más la cara para defenderme y nos ayudó a encontrar el Hospicio, dónde sería nuestro refugio y a la vez servidoras del lugar.



Allí nos acogió con una cálida y alegre sonrisa una dama hermosa, llamada Augwynne, el cual nos atendió y le explicamos nuestra situación. No dudó ni un segundo en darnos cobijo, comida y consejo sobre como iniciarnos en la ciudad. Como otros muchos se sorprendió cuando dijimos que la semielfa Azalea y yo éramos hermanas de sangre.



Los días seguían sucediéndose con relativa normalidad, en lo que a mí respecta no paraba de recibir desprecios e insultos por parte de una minoría ruidosa, a mi hermana se le rizaba el pelo, le dije que lo dejara estar que el conflicto no lo profesaba el Mártir, poco a poco esas voces irían silenciándose porque no iba a quedarme ociosa ante todo lo que ocurría en aquel tiempos con los demonios y los ataques al Hospicio. No debía equivocarme en mis actos y mostrarme implacable para luchar contra el mal, así me ganaría el respeto de muchos. Hasta que un día…



Mi hermana me dejó una rosa con una nota bajo mi almohada diciendo que se marchaba de Athkatla, no soportaba como me trataban en las calles y además añoraba el monasterio, a pesar de la amenaza de Logram… La única persona de mi familia se marchó sin poder haberme dado la oportunidad de darle un beso y dejar caer alguna lágrima sobre sus cabellos. Aún conservo su carta que huele a naranja… ella sabe que detesto ese olor. Era bromista hasta en su despedida.



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​

Perseverancia y esfuerzo continuo darían sus frutos, aunque en aquel momento me hallaba en un pozo que no sabía si iba a salir con vida…

Tortuga saltarina me aconsejó este ejercicio de escribir mis vivencias del pasado, para ver mi evolución y crecimiento personal. Después de un año recuerdo todo este daño que me hicieron, el racismo hizo que mi hermana se alejara de mí, pero no guardo rencor a Himrick, pues es sabido que:



“Perdonar no es olvidar, es recordar que te han hecho daño y dejarlo pasar”​
 
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Airoh

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La Sangre llama a la Sangre...​

Esas son las palabras que escuché en mi mente hace pocos días, mientras atendía a las labores del Hospicio. Escuchaba tambores de guerra orco en dirección sur. Alarmada salí de allí pero todo estaba en calma, pregunté a los guardias y a las hermanas de la Mano Sagrada si lo escuchaban a lo que negaron con incredulidad y susurraban entre ellos mirándome como si fuera una demente. Una elfa pelirroja, de nombre Adalys, a la que no conocía en aquel momento escuchó mis palabras y ésta a petición mía decidió acompañarme, pero ella me veía igual, en su mirada denotaba cierta desconfianza hasta que...

Los sonidos de percusión eran más fuertes a medida que me iba acercando al pantano dirección sur desde el Hospicio, pero no veía que Adalys se alarmara, pensé que me estaba volviendo loca. Mi corazón y la respiración se aceleraron hasta convertirse en pura adrenalina, mi mente era martilleada constantemente por los tambores, por las imágenes del Ojo del Tuerto, por rugidos y gritos de guerra orcos... no fui capaz de controlar mi mente pues nunca he sentido nada parecido: "La Sangre llama a la Sangre".

Tras decir a Adalys que volvíamos a la ciudad para avisar a la Guardia, sentí que mi cuerpo iba hacia las ruinas del pantano, no escuchaba más que esa llamada que de repente parecía que era urgente acudir. Se hizo una niebla espesa y en la entrada de dicho recinto se dibujaron unas runas rojas y comenzaron a caer relámpagos a nuestro alrededor.


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Adalys entró conmigo finalmente a pesar de que ella temblaba de miedo ante la situación tan tétrica y oscura.

Una vez dentro y tras pasar el primer tramo un gusano de proporciones gargantuescas surgió de la tierra tras un temblor sísmico, que caímos al suelo sin remedio. La aberración se acercó a mi olisqueándome con sus enormes fauces, solo pude apartarme... pero fui en dirección equivocada pues sin darme cuenta me dirigía al interior donde había un grupo de orcos...

"La Sangre llama a la Sangre" se repetía en mi mente una y otra vez hasta que, en el interior de las ruinas vi un altar de Gruumsh y junto a él un chamán de aspecto aterrador.


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​

Allí estaba él... mi padre biológico, Logram Escupehuesos el Cacique del clan y varios miembros destacados a su lado, allí mismo el chamán me presentó a mi hermano Drokoz del cual no sabía que existía. No es más que un joven orco... un enclenque a ojos de sus semejantes, denoté que me miraba con cierta admiración y curiosidad.

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​

Logram me obligó a arrodillarme para escuchar la voluntad de Gruumsh, no tenía elección, eran demasiados...

La voluntad del Ojo era que se tiene que llevar a cabo una profecía; que dictamina en que la sangre Escupehuesos y el linaje de Arkhal han de unirse para traer al mundo al Elegido del Tuerto, el Caudillo que unirá a las tribus para La Gran Guerra Orca. Por este motivo me buscaba, soy su única hija y la que puede dar a luz al varón que busca.

Como muestra de que iba en serio me tiró el cráneo de mi maestro ante mí. *Puede verse unas lágrimas secas*


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​

El Lazo Kármico que me unía a Tortuga Saltarina ya era débil, pero en aquel preciso momento sentí como se desvanecía por completo dejando un gran vacío en mi interior.

Apreté los puños hasta el punto de que las vendas de los antebrazos comenzaron a aflojarse al unísono de que mis lágrimas no paraban de caer. Logram reía con malicia regocijándose, los demás subordinados empezaron rugir y a gritar, vitoreando al chamán mientras insultaban tambien a la elfa.

"YA SABES DE LO QUE SOY CAPAZ CON TAL DE QUE SE CUMPLA LA PROFECÍA DEL OJO Y COMO VES PUEDO TRAER A CRIATURAS DE PESADILLA. TIENES UNA DEKHANA PARA IR A LA CUEVA DE ARKHAL Y ENTREGARTE VOLUNTARIAMENTE AL ENLACE." Siguió riendo al verme derrotada y abatida.

Cogí el cráneo de mi maestro teniéndolo en mi regazo.

"UNA DEKHANA" dijo reafirmando el mensaje.

Cuando Logram terminó de hablar, mi hermano Drokoz dijo:

"Padre, quisiera hablar con ella antes de..." el cacique no dejó que terminara la frase cuando le golpeó con la mano abierta tirándolo al suelo.

Me incorporé guardándome el cráneo en el zurrón, me giré para salir del lugar y miré de reojo a Drokoz con lástima por todo lo que debe estar pasando.

Salimos de las ruinas con el corazón acelerado, con miedo y la sensación de que estábamos completamente a la merced de un ser malvado.

Adalys me pidió explicaciones del por qué de todo esto, el cual le conté mi historia pues a pesar de ser una desconocida, estuvo a mi lado cuando se lo pedí. Se lo debía.

"Oponte a los tiranos y hazles frente" dice mi credo. Romperé las cadenas que desde mi nacimiento me han sido impuestas. Nadie merece ser esclavizado.


Offtopic :
Un millón de gracias a los DM's Asyel y Azathoth, se lo curraron un montón. La escena fue sublime. Gracias de nuevo ^^
 
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Gerardo de Amn
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Ilmáter no existe​

De este relato ha pasado un año…

Aún recuerdo ese día como si fuera ayer, los preparativos para la batalla contra las hordas de Kasdeya y las Serpientes de Ónice se inició desde que Lathander nos bendijo con su luz con sus primeros rayos del alba. La Guardia de Amn movilizaba materiales para la construcción de barricadas de madera para frenar el avance de los demonios desde el sur del Hospicio. Colocaron balistas en posiciones estratégicas y estudiaban planes de batalla con la ayuda del Maestre Erik.

Allí se iban congregando cada vez más aventureros que prestaban su ayuda sin dudarlo. En tiempos de necesidad las personas de buen corazón se aferran a la esperanza y se vuelven doblemente voluntariosas. Había muchos valientes que se dejaron llevar por la desesperación y el desánimo, pero seguían colaborando de igual manera. A fin de cuentas ¿dónde irían? ¿qué harían sino luchar para quitarse los grilletes del miedo?

Algo en mi interior me decía que aquella batalla acabaría con los ataques y que una victoria estaba próxima… pero ¿a qué precio?

Cuando el anochecer se acercaba, se hicieron presentes toda personalidad que prometió acudir para luchar, más algunos aventureros que no sabían nada y de igual manera se quedaron ante tal noble causa.

El Maestre Erik preparó una estrategia junto a la Guardia. A mí me asignaron defender la zona interior de los muretes del Hospicio, por si el frente se veía superado.

Los demonios empezaron a acercarse, activando todas las trampas que se colocaron momentos previos. Los arqueros, fusileros y las balistas hicieron un buen trabajo en las primeras hordas, hasta que vinieron demonios visiblemente de más poder y destruyeron las barricadas y balistas, haciendo retroceder nuestras filas. Para nuestra sorpresa los demonios asaltaron la zona del huerto de la casa del Quebrado. Allí junto a los ordenados repelimos el ataque con gran esfuerzo, aquellos demonios eran bastante grandes y blandían espadas vorpalinas.

Acometida tras acometida íbamos frenando el avance de ambos frentes a cambio de que muchos cayeron en las refriegas, pero cada vez costaba más, los sacerdotes estaban cansados y apenas daban abasto para sanar a todo aquel que lo necesitara.

Los ataques cesaron durante un momento y apareció una mujer con alas de ángel diciendo que se entregaría a la paladín caída Kasdeya para salvarnos a todos. Los allí presentes instaron que no debía ceder a las peticiones de ésta y que seguiríamos luchando, pero la hermosa mujer alada nos hizo una advertencia:

“Si no me entrego, doblegará las voluntades de muchos y se volverán contra nosotros”

De repente apareció un comandante Bálor, hasta aquel día no vi criatura más grande e imponente que ésa, pero mi fe y convicción no se vió mermada. Todos luchamos contra el gran siervo del mal… pero se la advertencia de esa mujer se cumplió, pues algunos se volvieron del bando demoníaco controlados por éste.

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Me acerqué al demonio, intercambiando algunos golpes. Éste me miró y conjuró algo a lo que instantes después sentí como me provocaba una herida en mi interior y caí de bruces sin remedio.

Me suponía un esfuerzo titánico abrir los ojos, me encontraba en la enfermería del Hospicio, todo mi cuerpo estaba frío, solo sentía dolor en el costado. Me sentía completamente ausente de la realidad, algo ocurría y no sabía que pasaba.

No pude ir de nuevo al frente, me encontraba muy débil, sentía un gran dolor punzante en el costado, pero no tenía fuerzas ni para quejarme. Solo quería dejarme llevar por aquel que sea encargado de llevar las almas a otro plano…

Pasadas ya unas horas empezaron a entrar más heridos y caídos de la cruenta batalla. Mis ojos estaban cerrados y solo podía escuchar gritos de dolor, de angustia y llanto. Una voz suave y familiar me llamó por mi nombre mientras me acariciaba la cara, era Alys Von Alexandros quien vino a cuidarme.

Tuvo que pasar más de dos días para poder abrir los ojos y poder ver que muchos amigos estaban alrededor de mi cama siguiendo mi evolución, pero no sentía que mi corazón latiera más rápido de la emoción, me limitaba a sonreírles como podía.

La Portadora del Alba me examinaba periódicamente, a la vez que ayudaba a otros heridos de la sala. Tenía un gran vendaje en el torso que imposibilitaba moverme, tenía unas costillas rotas. Al parecer cuando caí en combate me pisotearon con el fragor de la batalla.

Estuve aproximadamente un mes encamada, pero algo más me ocurría. Rezaba al Mártir y no sentía su calidez de su regazo tras las plegarias. Me encontraba apática y sin energías… no tenía ganas de seguir viviendo y mi mente me hacía ver lo insignificante que era mi vida. Solo era una carga para los demás en una ciudad que me despreciaba por mi ascendencia, por mucho que me esforzaba en ayudar a los demás nada cambiaba. Me veía saltando desde un acantilado y encontrar la paz eterna.

Mi hermana me dejó sola dekhanas antes, recibía insultos e indiferencia por parte de los elfos, enanos y humanos sin haber hecho nada malo, Ilmáter me había abandonado… Me encontraba sola y desamparada… no sentía alegría ni emoción, solo pesar y sufrimiento. Alys y los amigos hacían lo posible para animarme, incluso me hacían bromas a lo que pensaba que se estaban riendo de una orca malherida. Tenía el alma desgarrada… solo quería morir y dejar de existir.

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Mis ojos no brillaban aunque tuviera un lámpara a mi lado, por las noches podía beberme mis propias lágrimas bajo la almohada y tenía pesadillas. Seguía rezando y el dios de los Lamentos no escuchaba las oraciones de esta sierva que imploraba ayuda. Me sentía que era una cáscara vacía, me cansaba caminar al exterior del Hospicio, estaba en una prisión sin grilletes. Allí seguía descansando, en la casa de cuyo dios no ayuda a sus feligreses, empecé a odiarlo por su hipocresía: “Cúrate y búscate la vida, aquí no hay nada más para ti” supuse que pensaría.

Alys no podía creerse esa blasfemia y mi actitud, dedujo que ese demonio me había provocado una herida supurante en mi alma. Ante ello vi en su mirada que también se hallaba perdida y sin saber cómo ayudarme, se limitaba a abrazarme y a decirme cosas hermosas, a la que le devolvía la mirada, pero no veía nada… me daba igual lo que dijera en cuanto me recuperase iría al sitio más alto y me dejaría caer.

La sacerdotisa de Lathander me llevó ante el padre Vicentius, allí me dispuse a realizar otra plegaria. Mis versos eran correctos pero carentes de pasión y fervor, había abandonado toda esperanza. El Padre me ordenó que me sentara y me dejé caer en el banco, se acercó y me miró fijamente a los ojos.

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“Ilmáter no te ha abandonado, es el individuo quien decide alejarse o acercarse. Si te dejas llevar por la oscuridad de tus pensamientos estarás escogiendo el camino fácil. Encomiéndate a sus dictados y a obrar como él lo haría y tus heridas sanarán por completo. Come dulces y tartas, acompañada de los que más te quieren, pues os traerá alegría al corazón. Tus amigos no se han despegado de ti, ellos serán la mejor sanación para tu alma. Aún eres muy joven y has de comprender que el camino correcto suele ser el más complicado. Y recuerda hija mía, solo Ilmáter te abrazará si tiendes los brazos hacia él”

Así me dispuse a hacerlo, no podía abandonar el camino por una piedra que se haya interpuesto. Me puse gorda y verde como un troll, ya había tiempo para estar en forma de nuevo, pensé para mis adentros.

"Haz tuyo el lamento del prójimo y sanarás al mundo"​
 

Airoh

Gerardo de Amn
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"Mirar hacia adentro es Despertar"

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Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que he escrito líneas. Muchos sucesos han ocurrido desde entonces. Demasiados recuerdos dolorosos y un fracaso me han estado atormentando la mente, pero todo esto he de dejarlo donde está, en el Pasado. He de recordar a conciencia que debo liberar de Sufrimiento al Quebrado, como su sierva, no he de hacer que cargue con mi pesar.

Zharkk La Mano Vengadora del pueblo Githzerai ha estado enseñándome tres de los Ocho Círculos de Zerthimon. He de decir que la historia de su pueblo es fascinante aunque tambien muy sufrida hace tiempo atrás.

Cada Círculo guarda siempre una enseñanza, el cual cada individuo encuentra su verdad en las Verdades de Zerthimon. Conocerse a uno mismo es su principal filosofía.

Zharkk al ver mi disposición a aprender y que simpatizo con su dogma, me obsequió con una piedra que contiene unas placas. Dichas placas están desordenadas y he de encontrar la combinación exacta para poder seguir progresando en los demás círculos.

Siento que es una nueva senda que complementará mi adiestramiento junto el inculcado por Tortuga Saltarina, que no es más que abrir los Siete Chakras para alcanzar la plenitud.​
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Trabajar en los Chakras es una experiencia muy intensa y una vez comience no puedo parar de caminar hasta llegar a la culminación. Los gurús denominan este cénit como el Nirvana, la liberación del Sufrimiento. Si alguna vez alcanzo este estado, Ilmáter no tendrá que velar con mi pesar y así podré aliviar un poco de peso de sus hombros.

Citaré la lección de los Siete chakras como me enseñaron de pequeña, es decir, de forma sencilla.​

*Vuelve a releer con nostalgia sus apuntes, los pegarminos están amarillentos y está algo rasgados. Su ortografía denota que lo escribió cuando era una niña*​

"Podemos decir de manera fácil y gráfica, que los chakras son estanques de agua comunicados unos con otros a través de un afluente, como la energía fluye por nuestro cuerpo.

La vida es difícil y llena de obstáculos y caen cosas en el arroyo, impidiendo el avance del agua por todos los estanques, llenándose de mugre emocional, pero si las despejamos el agua fluirá clara y limpia.

Hay siete chakras en nuestro cuerpo y cada estanque de energía tiene un propósito, pueden bloquearse con un tipo específico de emoción y se desbloquea con un antagonista. Dicho proceso puede tardar según la persona necesite, no hay un tiempo estipulado. Invierte el tiempo que necesites en ti misma y atesóralo."

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"El primer chakra es el de la Tierra, se ubica en la base de la columna, tiene que ver con la Supervivencia y se bloquea por el Miedo. ¿Qué es lo que más temes? Deja que en tu mente se muestre con nitidez. La visión no es real, pero tienes miedo, deja fluir ese miedo por el arroyo y observa cómo se diluye.

"El segundo chakra es el del Agua, este chakra tiene que ver con el Placer y se bloquea por la Culpa. Concéntrate y mira toda la culpa que albergas en tu alma. Has de aceptar que todo ya es pasado y no se puede cambiar, pero no dejes que envenene ni nuble tu energía. Necesitas perdonarte a ti misma."

"El tercero es el chakra del Fuego y se encuentra en el estómago. Este chakra se vincula con la Fuerza de Voluntad y se bloquea con la Vergüenza. ¿De qué te avergüenzas? ¿Cuándo te decepcionaste a ti misma? No lograrás el equilibrio si niegas esa parte de tu vida"

"El Cuarto chakra se encuentra en el Corazón y se vincula al Amor y se bloquea con el Dolor. Deja salir todo el dolor y aflicción. Habrás sufrido muchas pérdidas o te han decepcionado, pero el Amor es otro tipo de energía y fluye a nuestro alrededor. Un amor perdido renace en un nuevo amor."

"El quinto chakra es el del Sonido y se encuentra en la garganta, es de la Verdad y se bloquea con las Mentiras, las que nos decimos a nosotros mismos. Mentirte a ti misma es negar lo que eres."

"El sexto es el chakra de la Luz y se encuentra en el centro de la frente y tiene que ver con el Discernimiento y se bloquea con la Ilusión, la ilusión más grande de este mundo y los otros es el de la separación. Las cosas que crees que están separadas son parte de un conjunto indivisible. Piensa qué divisiones albergas en ti, elimina la frontera. Hasta la separación de los cuatro elementos es una ilusión."

"El séptimo y último chakra es el del Pensamiento está ubicada en la corona de la cabeza, es pura energía cósmica y se bloquea con los Lazos Mundanos, medita sobre ¿qué te ata a este mundo? Libérate de esos Lazos, déjalos fluir por el estanque, deshazte de tus ataduras y siente fluir la energía."​

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Ilmáter bendiga e ilumine mi camino para poder ver el mundo como realmente es. Un tápiz hábilmente hilado con sus nudos, conexiones y bordados preciosos.​
*Va recogiendo los diferentes elementos de su tatami junto a sus apuntes y lo va guardando en su mochila mágica, que se cuelga a su espalda y comienza a caminar hacia un destino indeterminado*​
 

Airoh

Gerardo de Amn
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Un mensaje del Cielo

Han pasado muchas semanas desde que decidí viajar fuera de Amn para seguir en búsqueda del Yo. Sin saberlo hice caso a las palabras de Tortuga Saltarina que una vez me dijo: "Perderse es encontrarse a uno mismo". No le vi sentido y cierto es que no me he acordado de esas palabras hasta que salí del Hospicio con el petate y el bastón presto.

Pero ¿qué me motivó a Encontrarme a mí misma? Bien, el detonante no fue más que un sueño. ¿Por qué hice caso a un sueño, si la verdad está en la realidad que vivimos? Cada vez creo con más entusiasmo que los sueños forman parte de la realidad... ¿Realidad paralela o simplemente fue un mensaje a la que tuve que interpretar?

Lo cierto es que partí sin rumbo sin despedirme de mis amigos y camaradas en un momento tan crítico como fue la Cruzada contra la No- muerte y la amenaza de los Ilícidos... Me culpo por abandonar dichas empresas, pero ésa "visión" no era un mero sueño.

Soñé con un Aro Iris, que no es más que un arco iris completo. Una circunferencia de colores bajo un cielo encapotado a mi izquierda y a la derecha Lathander mostraba su poderío de calor y la luz. Pude ver el Aro porque me encontraba en los cielos, volando pero no tenía alas, planeando sin moverme, simplemente era ingrávida, apenas sentía el peso de mi cabeza sobre mi cuello. Abajo todo era un mar dorado y a mis espaldas había una cordillera extensa de montañas nevadas... La "visión" me daba una localización, pero ¿qué lugar era?

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No quise preguntar a ningún cartógrafo que conocía, ello me obligaría a dar demasiadas explicaciones y perdería un tiempo valioso que no podía malgastar.

Pasando las murallas de Nashkel miré hacia atrás para despedirme de una región que me ha dado y quitado tanto de mi vida. Sin duda este viaje iba a cambiarme para siempre. A día de hoy corroboro este hecho.

Anskar está fuera gritando mi nombre, parece enfadado conmigo, pero Mika está al lado de él asi que no temo nada *sonríe al escribir esta última parte*.​
 

Airoh

Gerardo de Amn
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Persiguiendo un Sueño
(Parte Uno)

Seguiré narrando en estas líneas, lo que Anskar no me dejó en su momento continuar *rie al escribir esto*

Mi periplo comenzó saliendo de Nashkel, en aquel preciso instante me preguntaba qué estaba haciendo. Irme de Amn, dejando a amigos atrás sin haberme despedido de ellos, pero en esos tiempos convulsos lo vi adecuado y necesario.

Me cambié de atuendo y me afeité la cabeza para llevar un velo. El motivo de llevar dicha prenda sobre la cabeza y los ojos, fue que esa visión la tuve con los ojos cerrados y así debí caminar a mi destino aún desconocido en aquel instante.

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Caminé y caminé en solitario desde hacía semanas hacia el Este, concretamente por el Sendero Aldún, queriendo pasar inadvertida, siempre fuera de los caminos aunque teniéndolo a la vista. Rezaba a la Tríada para que mi padre no hiciera aparición y me tendiera una emboscada junto a su séquito.

Acercándome a una ciudad llamada Verdosísima, había puestos ambulantes con variedad de productos, desde fruta fresca, pasando por armaduras y espadas hasta productos alquímicos (¡Oh! si lo viera Nilum!).

Compre provisiones para seguir viajando, pero un buhonero vendía mapas de lugares muy dispares. Era un joven humano que me observaba con curiosidad y cierto temor a la vez. Ese temor iba acrecentándose a medida que me acercaba a él, los guardias privados del joven se interpusieron, me detuve enseguida.

-Para vender mapas has debido de viajar bastante, ¿no es así?- Pregunté en tono relajado mientras el chico seguía mirando con curiosidad algo más tranquilo al estar tras su guardia personal.

-Así es... hmm... dama, ¿buscas uno en especial?- Preguntó arqueando una ceja.

-Me dirijo hacia un lugar donde hay un mar de oro y una gran sierra de montañas nevadas en el horizonte. ¿Sabes de un lugar así?- Pregunté sin demasiadas esperanzas.

-Mar de oro, ¿eh?- hizo una pausa.- Dama, si de verdad buscas un lugar así te llevaría yo mismo y nunca saldría de ese sitio que buscas.- Miró a sus guardias.- ¿Habéis oído? Un mar de oro.- Todos comenzaron a reir sin parar.

Ante las burlas decidí seguir mi camino, aún sin saber a dónde. El último puestecito ambulante resultó ser de una joven Gur.

-¿Quieres que te adivine el futuro? ¿Cómo te irá en el amor? ¿Quién será? ¿O quieres que adivine tu Destino viajera?- Preguntaba la mujer de piel morena y ojos almendrados con cierta gracia.

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Sin más solté.- Un mar de oro y una gran cordillera alta nevada, allí donde pude ver un Aro Iris... ¿Hacia a donde me dirijo?.-

La joven Gur no se esperaba escuchar tal cosa.- ¡Aah, un acertijo! ¿eh?.-

Un Sueño.- Respondí.

-¿U-un sueño? ¿Quieres que interprete un Sueño?.- dijo insegura, a lo que asentí levemente.

-Entonces... ahm... eh... vuelve esta noche, mis dones son más poderosos cuando la Luna se alza, pero eso sí.- alzó un dedo y cerró los ojos.- No será barato joven verde, no vienes con una petición usual.- Dijo en tono serio y confiado lo cual, ese gesto me tranquilizó bastante.

Afortunadamente no tuve que esperar demasiadas horas, estuve meditando gran parte de ese tiempo que tuve que concederle a la Gur y seguramente seguidora de Selune.

La Luna se hallaba blanca y reluciente, tambien eran sus amiguitas las estrellas, hacía una temperatura apacible y la mayoría de puestos habían cerrado. Me acerqué donde encontré a la Gur y vi que montó una tienda con telas de colores bastante llamativos.

El interior de la "carpa" había alfombras, símbolos y otras curiosidades de colores de lo más variopinto, en el centro una pequeña mesa redonda y dos taburetes, uno frente al otro.

-Aquí estás florecilla, siéntate.- Dijo con gracia y una sonrisa en su rostro mientras me sentaba frente suya - ¿Por qué me privas de tus ojos? No los escondas, será importante.- Me quité el velo por completo, seguido de ello, me cogió las manos y las suyas comenzaron a brillar con un color azulado blanquecino.

Suspiró de alivio.- Portas mucha luz, me has acariciado el alma Flor de Loto. Pocas veces he sentido esto.- Sonrió y cerró los ojos.

Me quedé estupefacta cuando dijo mi nombre pues en ningún momento se lo dije, me puse nerviosa por un momento, pero en el fondo sabía que iba bien encaminada.

-Eres peculiar florecilla, muchas personas te echarán de menos.-
Abrió los ojos mirando a los míos fijamente.- Tu alma rebosa de luz y bondad, pero te sientes contrariada, han debido decepcionarte bastante.- Sus manos se separaron un poco, pero las sentía más cálidas. Aparté la mirada tras decirme eso, pero le recordé el motivo por la que estoy aquí.

La mujer sonrió levemente al ver que sus palabras calaron en mí.

-Querida.- Dijo en tono cariñoso.- Ese Sueño, hay mezcladas muchas cosas. No existe un mar de oro, no al menos en este plano, ha de ser un lugar de riqueza, alguna ciudad muy próspera. El Aro Iris es solo un simbolismo de lo que quieres alcanzar, pero tambien es la persona que debes buscar.- Terminó asintiendo un par de veces, clavándome la mirada.- Ya lo entiendo... te buscas a tí misma, has dejado mucho atrás porque es tu Destino cumplirlo.-

-¿Y la gran montaña nevada?.- Pregunté para que se centrara en lo que realmente quería saber.

-Esa montaña te acerca a tú Destino, pero no es la montaña donde debes ir.- Se meció el mentón.- Una ciudad próspera cerca de unas montañas nevadas.- Dijo pensativa mientras sacaba un mapa.

Ambas nos dispusimos a mirar el mapa. Nunca he sido dada a la geografía, buscaba sin saber realmente qué buscar hasta que ella puso su dedo índice en una zona del mapa.

-Noyvern...-Dijo en tono reflexivo.- Es Noyvern florecilla, dicha ciudad la llaman La Joya del Norte, una ciudad próspera a varias dekhanas del Espinazo del Mundo, ésa es la montaña de tu Sueño.- Hizo una pausa y preguntó retóricamente.- ¿Y sabes quien puede ayudarte allí?.-Me quedé en silencio esperando la respuesta.​
 

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