Sariel
Enano sin acento ruso
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A la vil atención de Agarathea Narteha,
Por la presente, os reafirmo lo que ya os fue dicho cara a cara durante la Festividad de los Lirios, en presencia del magistrado Gelvalm y bajo la luz inmortal de la Dama Plateada: os desafío, Agarathea, a duelo de honor, por las afrentas que vomitasteis contra mi fe, mi Capítulo, y contra la memoria sagrada de la Suma Pontífice, cuya alma mora ahora entre las estrellas.
Habéis insultado a los que ya no pueden defenderse. Os reísteis de la muerte, como si el final de una guía espiritual fuera ocasión para burla. Escupisteis sobre Selûne, sobre sus hijos, y sobre todo lo que representa: compasión, justicia y verdad. Pero hoy, en su nombre, no hablaré de piedad, pues una vez más no soy la cara amable de la luna.
Hicisteis alarde de fuerza entre susurros, amenazando con romperme la mandíbula en las sombras de Amn… ¿Sombras? Vos, que no conocéis el rostro de la luz y teméis al juicio abierto de la luna. Por ello os lo pondré fácil para intentarlo, os cito aquí y ahora: escoged el lugar y el día. Allí aguardare para daros vuestra merecida caída. No hay túnel ni soborno que os libre del juicio que os corresponde.
No temáis por restricciones ni reglas: llevad al duelo lo que queráis, portad el arma que más améis o el veneno que más confianza os inspire. Usad los hechizos, trampas, pergaminos, varitas y utensilios que vuestra imaginación y cobardía os dicten. No me importa. Quiero veros desplegar todo lo que sois, todo lo que presumís ser, para así, con mayor gozo, derribaros. Solo al conocer la totalidad de vuestra fuerza, el juicio será completo.
Tenéis una dekhana para responder antes de que la ciudad entera sepa que sois lo que muchos ya intuyen: una rata adornada con galas ajenas, un espíritu cobarde envuelto en oro y miedo. Si no dais respuesta, vuestra cobardía será pregonada a los cuatro vientos, y vuestra vergüenza no hallará refugio ni en la más profunda de las cloacas.
Por cada palabra que osó mancillar el nombre de mi Pontífice, por cada carcajada dirigida al dolor de los mios, por cada burla lanzada contra la fe que juré defender… recibiréis juicio. En nombre de Selûne, seréis derribada. Y al fin, de rodillas, pediréis perdón ante los que aún velan en la noche.


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