Tuliosoyyo
Barril de Khaof
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- 18/12/18
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...Allí estaba Astrid, boca abajo mientras el sacerdote intentaba tatuar alrededor de una cicatriz , agujas en mano dispuesto a llevar a cabo una obra de arte. Pero ¿qué sucede cuando una acude a ese tipo de establecimientos? que empiezas a soltar la sin hueso como si estuvieses confesando haber robado un dulce a un nene del hospicio.
Así, cada vez que el tatuador iba a comenzar, la trovadora se giraba para gesticular, el gozo del operario en un pozo hasta que decidió en medio de un hondo suspiro, sentarse a escuchar.
-¿Que como se me ocurrió aceptar una cita? buena pregunta Reinaldo, tenía tanta gana de darle con el guante al bicho palo que no me di cuenta del lio que podría suponer, así que sin pensar dije que si.
Si no recuerdo mal, que lo dudo, el chico nos había ayudado en un encargo de los Gáldrim tiempo antes, hizo un papel de maztiqueño...ajá, ajá , no os imagineis un maztiqueño de estos fornidos , de brazo torneado y bueno ya me entendeis... no. Pero con un gran futuro interpretativo, dicen en los mentideros de la ciudad que allí donde pone el ojo levanta el refajo, y a pesar de eso, tiene la conversación fluida e interesante, aunque es demasiado sunita.
Reinaldo, resignado preguntó si se parecía al resto conociendo la inclinación de Astrid al acudir a otros intentos de tatuar.
Pues como una seta a un dragón Reinaldo, como una seta a un dragón ...pero lo que me estoy riendo no tiene parangón... veréis, os cuento:
Astrid tomó postura cómoda, nada de estar ahí boca abajo, sin duda la cicatriz que portaba en el costado derecho probablemente iba a permanecer ahí. Continuó entonces.
Mirad Reinaldo, estábamos a las puertas de Crimmor un grupo variopinto, días antes la Espiral de Almas se vino a abajo y era la zona un procesionar constante. Anhol hizo un comentario acerca de mi carisima blusa, le parecerá menos raro ponerse una corteza de un jamón de jabalí, yo que se...así que teniendo en cuenta que es el esposo de Madeleine, no se me ocurrió otra cosa que encargar una sátira al sunita de moda en la capital, Onofer
¿Que qué nombre es Onofer? Reinaldo hijo, yo que se... le caería mal a su madre , bueno sigo, no se porque me interrumpes tanto la verdad
Un nuevo profundo suspiro se escuchó en la sala, el tatuador miraba las agujas y el dibujo escogido, tan precioso como inusual, después desviaba la mirada a la puerta pensando en cogerla para no volver, mas se quedó
Total, que el sunita hizo la sátira y la presentó delante del bicho palo que Made tiene por esposo, habíamos acordado que en lugar de oro, la forma de abono fuese una cita y yo que estaba borraaacha de éxito al ver como iba a darle el merecido a Anhol sin tener que empujarle por un acantilado, acepté el pago.
¿Que si quiero que Made quede viuda? Pues depende de la estación, si no fuese porque ella le adora y es el padre de esos dos monstruitos de sobrinos que tengo... pues si, es un hecho también que no consentiría que nadie, dañase al bicho palo en mi presencia y que Made sufriese, que quieres Reinaldo, es como una madre. Pero las sátiras tampoco son como pasarlo a cuchillo ¿verdad? Pues eso, Reinaldo, eso.
Reinaldo volvio a mirar la puerta, desde luego mas le habría valido decir que estaba ocupado, porque por experiencia sabía que no iba a tatuar nada ese día, como todos as veces anteriores con Astrid
Ya sabeis que yo siempre pago mis deudas y esta vez no iba a ser menos, me presenté en la Jarra Adamantina, porque el bardo trabaja en ella, ¿os podeis creer que aun sigue ahí la escudilla en mitad de la puerta? Es increible, suerte que siempre puedo esquivarla , esos detalles le quitan mucho postín al lugar pero bueno, ahí no pincho ni corto.
Me retiró la silla, me la arrimó... y empezamos a charlar antes de que nos trajesen las viandas principales, en la mesa ya estaban los entrantes
Vamos a ver Reinaldo, hijo... no recuerdo si os hice publicidad, pero nunca es tarde...Reinaldo de verdad que estáis muy especialito hoy...
Reinaldo volvió a mirar la puerta
Y llegó el postre, que no tomamos en la mesa sino frente a la chimenea que hay a la izquierda, en un pequeño salón abierto ...Llegó la madre del cordero... ¿Que dices Reinaldo? ¿Que tiene que ver aqui Renatha? ¡Lo de ella son cabras no corderos!
La trovadora negaba con la cabeza mientras el pobre Reinaldo era la viva imagen de querer meterse en la novena capa del infierno por lo menos, quizá allí podría ejercer de tatuador y no de escuchador de bardos
Total, que le salió el sunita que lleva dentro, me dijo que me habia escrito unos versos, que le gustaría recitármelos pero que siempre cobraba por su obra, para habernos matado...el pago sería un beso.
Y la verdad, no, no tenía intención de pagar así que arrojó la composición a la chimenea ¡Menuda afrenta!
Ya me conoceis Reinaldo, igual que pago deudas las cobro y lo que había hecho quemando una obra, me lo tomé como una deuda impagada así que iba a encontrar la forma de cobrarla y vengar la afrenta de los versos quemados.
Jornadas después, tuvo lugar el verdor, acudí. Ya sabeis que alli siempre se congrega gente interesante y una acaba por regalarse la vista...¿qué?
Reinaldo, estás hoy muy impertinente... ¡por supuesto que llevaba los anteojos!
Así que andaba paseando mis ojos por la gente y justo vi un cuerpo... y que cuerpo Reinaldo... me estaba ya frotando las manos pero justo en ese momento, apareció Onofer.
Reinaldo sonrió con malicia, desde luego se alegraba de que Astrid viese su gozo en el pozo y perdiese la presa
Empezamos a charlar distendidamente, piropo va, piropo viene, que te adulo por aquí, por allá... me sorprendió su insistencia pero seguramente tras de eso, habrá cosas que descubrir mucho más interesantes, esas quizá si que merezcan un pago.
El Verdor concluyó y cada uno regresó a sus menesteres para unos días después, recibir aviso del sunita para concretar una reunión de trabajo.
El bardo, que por alguna extraña razón piensa que me incomoda, expresó una vez más que solo tendría que decirlo y desaparecería, así que hice un gesto para ver si eso se le quitaba de la cabeza. Extendí los brazos sobre la mesa y dejé caer el cabello sobre ellos, mientras negaba .
Aquello pareció servir pero claro... le encantó el aroma de mis cabellos y me lo hizo saber... ¡Ya le tenía donde quería, ya sabía como iba a pagar por los versos quemados!
Reinaldo seguía escuchando, si algún día escribía sus memorias, él sí que iba a vengarse por tanta confesión
Jornadas después , cuando fui a ver si había llegado el carísimo vestido que mandé hacer en Argluna, pasé por el Paseo de Wauken y adquirí un par de frascos de mi perfume, ya tocaba reponer . Pensé, uno para mí, y otro para Onofer, ya que le agrada tanto mi olor, que lo disfrute en solitario pensando en un cabello imaginario...
Y así hice, al encontrármelo, le hice entrega de mi fragancia en un frasco pequeñito, como los venenos. ¿Qué? ¿Que porque soy tan mal bicho? Ni que fuese veneno de verdad, Reinaldo hijo... que poco sentido del humor tienes, pareces un Kelemvorita
La cuestión es que lo guardó y ya, no volvimos a cruzarnos hasta el Certamen en honor a Sune
Recogí horas antes el vestido, escogí el adorno para el cabello y la obra que abriría el evento. Desde luego, no se me escapó como el sunita abría la boca de par en par al verme , pues si que estaba saldando la deuda contraida con los versos torrados ...
Sin embargo, parece que el bardo tiene más deudas que saldar, fue muy interesante verle recitar una obra y tomar los labios de otra Sunita , Si Reinaldo ... agarró a la chica tras recitarle la composición que había preparado. Lo gracioso es que según vi, la pareja de la sunita estaba con ella ... Un drama Reinaldo, un dramita
Por una vez, Reinaldo y la trovadora rompieron en carcajadas
Y bueno, cada uno regresó a sus quehaceres nuevamente pero...
¿Que te crees que ha pasado?
Pues que ha usado la magia para hacerme saber que está de viaje, para pedirme perdones por haberse marchado sin mi perdón, por marchar sin despedirse, por los versos quemados, por hacer arder mi nombre y por tomar mi sueño al asalto, también por el mayor de los pecados que ha sido no confesar que me... Tendré que deducir el qué porque no acabó la frase, desde luego no sé como dicen que las mujeres nunca acabamos de decir las cosas porque vamos....
Una cosa os digo Reinaldo, desde luego, no se puede decir que no plante batalla el sunita ¿verdad?
Y bueno, una visión por otra, apareció con el torso al aire y la melena al viento. Cuando me desperté lo primero que vi fue el ojo tuerto de Alfonsus que me traía el estoque. Ese macaco cada vez es más eficaz , me asomé como siempre por la ventana y miré hacia un lado y luego en dirección contraria con los ojos pegados casi, pero ...carajo Reinaldo, me desperté con un hambre canina...
Así, cada vez que el tatuador iba a comenzar, la trovadora se giraba para gesticular, el gozo del operario en un pozo hasta que decidió en medio de un hondo suspiro, sentarse a escuchar.
-¿Que como se me ocurrió aceptar una cita? buena pregunta Reinaldo, tenía tanta gana de darle con el guante al bicho palo que no me di cuenta del lio que podría suponer, así que sin pensar dije que si.
Si no recuerdo mal, que lo dudo, el chico nos había ayudado en un encargo de los Gáldrim tiempo antes, hizo un papel de maztiqueño...ajá, ajá , no os imagineis un maztiqueño de estos fornidos , de brazo torneado y bueno ya me entendeis... no. Pero con un gran futuro interpretativo, dicen en los mentideros de la ciudad que allí donde pone el ojo levanta el refajo, y a pesar de eso, tiene la conversación fluida e interesante, aunque es demasiado sunita.
Reinaldo, resignado preguntó si se parecía al resto conociendo la inclinación de Astrid al acudir a otros intentos de tatuar.
Pues como una seta a un dragón Reinaldo, como una seta a un dragón ...pero lo que me estoy riendo no tiene parangón... veréis, os cuento:
Astrid tomó postura cómoda, nada de estar ahí boca abajo, sin duda la cicatriz que portaba en el costado derecho probablemente iba a permanecer ahí. Continuó entonces.
Mirad Reinaldo, estábamos a las puertas de Crimmor un grupo variopinto, días antes la Espiral de Almas se vino a abajo y era la zona un procesionar constante. Anhol hizo un comentario acerca de mi carisima blusa, le parecerá menos raro ponerse una corteza de un jamón de jabalí, yo que se...así que teniendo en cuenta que es el esposo de Madeleine, no se me ocurrió otra cosa que encargar una sátira al sunita de moda en la capital, Onofer
¿Que qué nombre es Onofer? Reinaldo hijo, yo que se... le caería mal a su madre , bueno sigo, no se porque me interrumpes tanto la verdad
Un nuevo profundo suspiro se escuchó en la sala, el tatuador miraba las agujas y el dibujo escogido, tan precioso como inusual, después desviaba la mirada a la puerta pensando en cogerla para no volver, mas se quedó
Total, que el sunita hizo la sátira y la presentó delante del bicho palo que Made tiene por esposo, habíamos acordado que en lugar de oro, la forma de abono fuese una cita y yo que estaba borraaacha de éxito al ver como iba a darle el merecido a Anhol sin tener que empujarle por un acantilado, acepté el pago.
¿Que si quiero que Made quede viuda? Pues depende de la estación, si no fuese porque ella le adora y es el padre de esos dos monstruitos de sobrinos que tengo... pues si, es un hecho también que no consentiría que nadie, dañase al bicho palo en mi presencia y que Made sufriese, que quieres Reinaldo, es como una madre. Pero las sátiras tampoco son como pasarlo a cuchillo ¿verdad? Pues eso, Reinaldo, eso.
Reinaldo volvio a mirar la puerta, desde luego mas le habría valido decir que estaba ocupado, porque por experiencia sabía que no iba a tatuar nada ese día, como todos as veces anteriores con Astrid
Ya sabeis que yo siempre pago mis deudas y esta vez no iba a ser menos, me presenté en la Jarra Adamantina, porque el bardo trabaja en ella, ¿os podeis creer que aun sigue ahí la escudilla en mitad de la puerta? Es increible, suerte que siempre puedo esquivarla , esos detalles le quitan mucho postín al lugar pero bueno, ahí no pincho ni corto.
Me retiró la silla, me la arrimó... y empezamos a charlar antes de que nos trajesen las viandas principales, en la mesa ya estaban los entrantes
Vamos a ver Reinaldo, hijo... no recuerdo si os hice publicidad, pero nunca es tarde...Reinaldo de verdad que estáis muy especialito hoy...
Reinaldo volvió a mirar la puerta
Y llegó el postre, que no tomamos en la mesa sino frente a la chimenea que hay a la izquierda, en un pequeño salón abierto ...Llegó la madre del cordero... ¿Que dices Reinaldo? ¿Que tiene que ver aqui Renatha? ¡Lo de ella son cabras no corderos!
La trovadora negaba con la cabeza mientras el pobre Reinaldo era la viva imagen de querer meterse en la novena capa del infierno por lo menos, quizá allí podría ejercer de tatuador y no de escuchador de bardos
Total, que le salió el sunita que lleva dentro, me dijo que me habia escrito unos versos, que le gustaría recitármelos pero que siempre cobraba por su obra, para habernos matado...el pago sería un beso.
Y la verdad, no, no tenía intención de pagar así que arrojó la composición a la chimenea ¡Menuda afrenta!
Ya me conoceis Reinaldo, igual que pago deudas las cobro y lo que había hecho quemando una obra, me lo tomé como una deuda impagada así que iba a encontrar la forma de cobrarla y vengar la afrenta de los versos quemados.
Jornadas después, tuvo lugar el verdor, acudí. Ya sabeis que alli siempre se congrega gente interesante y una acaba por regalarse la vista...¿qué?
Reinaldo, estás hoy muy impertinente... ¡por supuesto que llevaba los anteojos!
Así que andaba paseando mis ojos por la gente y justo vi un cuerpo... y que cuerpo Reinaldo... me estaba ya frotando las manos pero justo en ese momento, apareció Onofer.
Reinaldo sonrió con malicia, desde luego se alegraba de que Astrid viese su gozo en el pozo y perdiese la presa
Empezamos a charlar distendidamente, piropo va, piropo viene, que te adulo por aquí, por allá... me sorprendió su insistencia pero seguramente tras de eso, habrá cosas que descubrir mucho más interesantes, esas quizá si que merezcan un pago.
El Verdor concluyó y cada uno regresó a sus menesteres para unos días después, recibir aviso del sunita para concretar una reunión de trabajo.
El bardo, que por alguna extraña razón piensa que me incomoda, expresó una vez más que solo tendría que decirlo y desaparecería, así que hice un gesto para ver si eso se le quitaba de la cabeza. Extendí los brazos sobre la mesa y dejé caer el cabello sobre ellos, mientras negaba .
Aquello pareció servir pero claro... le encantó el aroma de mis cabellos y me lo hizo saber... ¡Ya le tenía donde quería, ya sabía como iba a pagar por los versos quemados!
Reinaldo seguía escuchando, si algún día escribía sus memorias, él sí que iba a vengarse por tanta confesión
Jornadas después , cuando fui a ver si había llegado el carísimo vestido que mandé hacer en Argluna, pasé por el Paseo de Wauken y adquirí un par de frascos de mi perfume, ya tocaba reponer . Pensé, uno para mí, y otro para Onofer, ya que le agrada tanto mi olor, que lo disfrute en solitario pensando en un cabello imaginario...
Y así hice, al encontrármelo, le hice entrega de mi fragancia en un frasco pequeñito, como los venenos. ¿Qué? ¿Que porque soy tan mal bicho? Ni que fuese veneno de verdad, Reinaldo hijo... que poco sentido del humor tienes, pareces un Kelemvorita
La cuestión es que lo guardó y ya, no volvimos a cruzarnos hasta el Certamen en honor a Sune
Recogí horas antes el vestido, escogí el adorno para el cabello y la obra que abriría el evento. Desde luego, no se me escapó como el sunita abría la boca de par en par al verme , pues si que estaba saldando la deuda contraida con los versos torrados ...
Sin embargo, parece que el bardo tiene más deudas que saldar, fue muy interesante verle recitar una obra y tomar los labios de otra Sunita , Si Reinaldo ... agarró a la chica tras recitarle la composición que había preparado. Lo gracioso es que según vi, la pareja de la sunita estaba con ella ... Un drama Reinaldo, un dramita
Por una vez, Reinaldo y la trovadora rompieron en carcajadas
Y bueno, cada uno regresó a sus quehaceres nuevamente pero...
¿Que te crees que ha pasado?
Pues que ha usado la magia para hacerme saber que está de viaje, para pedirme perdones por haberse marchado sin mi perdón, por marchar sin despedirse, por los versos quemados, por hacer arder mi nombre y por tomar mi sueño al asalto, también por el mayor de los pecados que ha sido no confesar que me... Tendré que deducir el qué porque no acabó la frase, desde luego no sé como dicen que las mujeres nunca acabamos de decir las cosas porque vamos....
Una cosa os digo Reinaldo, desde luego, no se puede decir que no plante batalla el sunita ¿verdad?
Y bueno, una visión por otra, apareció con el torso al aire y la melena al viento. Cuando me desperté lo primero que vi fue el ojo tuerto de Alfonsus que me traía el estoque. Ese macaco cada vez es más eficaz , me asomé como siempre por la ventana y miré hacia un lado y luego en dirección contraria con los ojos pegados casi, pero ...carajo Reinaldo, me desperté con un hambre canina...