Imperator Furiosa
Pasta dulce de Amanda
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Canción presentada a concurso durante los festejos en el Bosque de Eldath.
CRIATURAS FEROCES
¡Apacible Bosque de Eldath,
en reposo, he vuelto a ver
la mansedumbre de tus fieras,
bajo la tarde, como ayer!
Y me detuve emocionada
ante aquella estampa natural,
tan de puro estilizada,
la versaré como tal.
Por ahí asoma la comadreja,
escurridiza, rauda y vil,
todos saben que es muy vieja,
mas coqueta oculta su perfil.
Encumbrado sobre una rama
el triunfo del pavo real,
alta pluma, baja cama,
del Parnaso, Coronal.
Trinó a sus fieles seguidores
el cuento del viejo jardín,
falseando sus hedores,
con promesas de postín.
El salmón se agita ondulante,
corriente arriba,
demuestra una fuerza pujante
pero no puede huir de la criba.
Meta suya es desovarse,
como todos, en la cuna,
por el curso arrastrarse,
convertir su anhelo en tumba.
¡Qué triste el oso se espereza
sobre la paja de su letargo!
Cuando bosteza
percibo la peste de su abotargo.
El coloso contempla la vida
con los ojos muertos de luz,
una dormida
visión del pasado en la testuz.
¡Apacible Bosque de Eldath,
en reposo, he vuelto a ver
la mansedumbre de tus fieras,
bajo la tarde, como ayer!
Y el tierno conejo que se esconde,
temeroso y saltarín,
no hay lobo o zorro que no ronde
madriguera por festín.
Aunque hay quién comiere gato
creyendo hincar
el colmillo a jugoso gazapo,
y a la luna se fue a aullar.
La víbora que por suelo arrastra
su vientre panzudo,
la pesada digestión lastra
que encadene pensamiento agudo.
Come de cuando en cuando
si ve presa a tiro
se acerca a ella reptando
y la emponzoña en un suspiro.
El corrillo de cotorras verdigualdas
de pico duro
al gorrión pardo dan espalda
a pesar de que su trino es más puro.
Que entre tanto reclamo y graznido,
entre tanto motín de pluma,
han extravíado el oído
y es de color el arte que rezuman.
Un disparate pintoresco
ofrece el camaleón,
uno de ingenio fresco,
tan cambiante como puyón.
Contempla el Bosque del Eldath,
con pachorra gozosa,
coloreada y reptiliana flema,
que al bicho mata con lengua pegajosa.
¡Apacible Bosque de Eldath,
en reposo, he vuelto a ver
la mansedumbre de tus fieras,
bajo la tarde, como ayer!
¡Apacible Bosque de Eldath,
en reposo, he vuelto a ver
la mansedumbre de tus fieras,
bajo la tarde, como ayer!
Y me detuve emocionada
ante aquella estampa natural,
tan de puro estilizada,
la versaré como tal.
Por ahí asoma la comadreja,
escurridiza, rauda y vil,
todos saben que es muy vieja,
mas coqueta oculta su perfil.
Encumbrado sobre una rama
el triunfo del pavo real,
alta pluma, baja cama,
del Parnaso, Coronal.
Trinó a sus fieles seguidores
el cuento del viejo jardín,
falseando sus hedores,
con promesas de postín.
El salmón se agita ondulante,
corriente arriba,
demuestra una fuerza pujante
pero no puede huir de la criba.
Meta suya es desovarse,
como todos, en la cuna,
por el curso arrastrarse,
convertir su anhelo en tumba.
¡Qué triste el oso se espereza
sobre la paja de su letargo!
Cuando bosteza
percibo la peste de su abotargo.
El coloso contempla la vida
con los ojos muertos de luz,
una dormida
visión del pasado en la testuz.
¡Apacible Bosque de Eldath,
en reposo, he vuelto a ver
la mansedumbre de tus fieras,
bajo la tarde, como ayer!
Y el tierno conejo que se esconde,
temeroso y saltarín,
no hay lobo o zorro que no ronde
madriguera por festín.
Aunque hay quién comiere gato
creyendo hincar
el colmillo a jugoso gazapo,
y a la luna se fue a aullar.
La víbora que por suelo arrastra
su vientre panzudo,
la pesada digestión lastra
que encadene pensamiento agudo.
Come de cuando en cuando
si ve presa a tiro
se acerca a ella reptando
y la emponzoña en un suspiro.
El corrillo de cotorras verdigualdas
de pico duro
al gorrión pardo dan espalda
a pesar de que su trino es más puro.
Que entre tanto reclamo y graznido,
entre tanto motín de pluma,
han extravíado el oído
y es de color el arte que rezuman.
Un disparate pintoresco
ofrece el camaleón,
uno de ingenio fresco,
tan cambiante como puyón.
Contempla el Bosque del Eldath,
con pachorra gozosa,
coloreada y reptiliana flema,
que al bicho mata con lengua pegajosa.
¡Apacible Bosque de Eldath,
en reposo, he vuelto a ver
la mansedumbre de tus fieras,
bajo la tarde, como ayer!