En lo que se refiere a la raza humana, el accidente del Rey Errilam supuso el comienzo de la caza indiscriminada de elfos por parte de humanos. Esta actitud fue seguida por los últimos tres reyes de Tezhyr, que aprobaron la persecución de los elfos y la destrucción de sus bosques, y que tuvo su cénit con el odiado Bunlap, que durante el año de la Oleada llevó a desagradables extremos las matanzas y cacerías sobre el pueblo élfico , y, a pesar de que la última reina de Tezhyr está tratando de caminar hacia la paz con el beneplácito de cierto sector de la comunidad élfica de Wéldazh, lo cierto es que el pasado es difícil de borrar y sigue vivo y muy presente en los corazones de los elfos del bosque. Así las cosas, la presencia de humanos bajo las ramas de los árboles o entre los arbustos de Wéldazh, no es bien recibida, si bien es cierto que, gracias a la actitud de la nueva monarca de Tezhyr, ya no son reducidos por la fuerza aquellos que osan atravesar los lindes del gran bosque... simplemente son invitados a abandonarlo.