Como incansable cazadora de maromos talentos que soy nunca he cejado en el intento de buscarle a Sulion Suravar el actor ideal, ahora que he enviudado de Gaspard Ulliel, el francés cuyo nombre envenenaba mis sueños.
Por fortuna, siempre nos quedará Netflix, repositorio inagotable de actores y actrices de moda que, con los ojos cerrados, firmarían un contrato vitalicio para interpretar a vuestras creaciones en Puerta de Baldur.
¡Claudio Cataño, te elijo a ti!
Esta locura de colombiano interpreta al Coronel Aureliano Buendía en la no-tan imposible adaptación audiovisual de Cien Años de Soledad. Devorada la primera temporada y como amante de la novela de García Márquez puedo decir que pocas veces he visto algo tan respetuoso con el material en que se basa. Pero no estamos aquí para hablar de Premios Nóbel, sino de jotos.
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...
De acuerdo, de acuerdo, le quitamos el bigote. Pero la mirada triste del Coronel, el rostro huesudo y elegante y la posibilidad de lanzarse a la guerra a matar conservadores por mal de amores, dejando tras de sí un reguero de diecisiete mujeres embarazadas sigue ahí.
Plata o plomo. Puede que me haya acabado equivocando de escenario, no lo sé.