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Reclutamiento

archedchristian

Bug oculto de Darth
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15/8/19
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Varios carteles se habrían visto por los distintos distritos del Imperio.

Yo, Sondakur Destructor del Ejército de Murann, alzo esta proclama.

El mundo es débil, las ciudades tiemblan, los reinos caen porque se aferran a la compasión y a la mentira de la libertad.
Murann es fuerte, Murann no tiembla, Murann no miente, y logro alzar un reino entre hombres, las bestias ahora viven tras unos muros, donde el comercio es posible y la política ha podido prosperar.

Se convoca a humanos de sangre dura y a bestias nacidas para la guerra a engrosar las filas del único poder destinado a perdurar. No buscamos héroes ni ilusos, buscamos fuerza, obediencia y hambre de dominio.

Las bestias encontrarán en Murann aquello que el mundo les negó, respeto ganado por la fuerza y un enemigo digno al que destrozar.
Los humanos dejarán de arrodillarse ante falsos ideales y aprenderán a gobernar con puño firme.
​
Quien tema a la oscuridad, que se aparte.
Quien dude, que huya.
Quien desee poder… que dé un paso al frente.


Presentaos ante el estandarte negro.
Vuestra vida anterior será olvidada.
Vuestro nombre será forjado en sangre y gloria.

Murann no se esconde, Murann conquista.
Y los que marchen con nosotros… gobernaran sobre los restos.


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Kalatham

Liche táctico
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30/12/18
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La ovalada, mórbida y gigantesca figura de Braulio se detuvo delante de uno de estos carteles。

Leía mientras engullía unas tripas secas de dudosa procedencia。

Su reacción no fue más que seguir comiendo, sin embargo, los rojos ojos de la vil y gorda criatura ahora buscaban "el estandarte negro"。
 

DM Kapillo

Sombrero perdido de Astrid
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24/1/25
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Incluso la proclama del Destructor Sondakur llegó a oídos del Señor de la Guerra de la Fortaleza del Cuerno Tronante, Vorpax el Destripador. Cuando las palabras fueron repetidas ante él, el minotauro irguió su enorme figura, hinchó el pecho y de su garganta brotó un bramido y alzó la voz en una proclama destinada a viajar lejos. Los trasgos sumisos a las órdenes del señor de la guerra se dispersaron de inmediato, llevando sus palabras por caminos, cloacas y mercados del Imperio, susurrándolas en tabernas y gritándolas en cruces de caminos pertenecientes al Imperio.





Yo, Vorpax el Destripador, señor de las manadas y azote de fronteras, alzo mi voz para responder a su llamada. Que lo oigan Kalathyr, Amn y todos los que tiemblan cuando la mar escupe oro y los débiles lo reclaman como suyo.


Ese oro no pertenece a los amnianos. La mar no obedece a los sucios seis
y la fuerza decide al dueño.

Quienes se unan a las filas del Destructor, quienes marchen junto al ejército y ayuden a recaudar el oro que la costa vomita, serán recompensados por mi mano.

Habrá honor para los fuertes, botín para los audaces
sangre y gloria para los que no retroceden.

Que mi proclama resuene en los distritos del Imperio.
Llamo a los que saben que el mundo se toma las bestias que nacieron para la guerra y a los humanos que aún recuerdan cómo se empuña un destino.

Bajo mis cuernos, nadie mendiga.
Quien tema a la marea roja, que se aparte.
Quien dude ante el hacha, que huya.
Quien ansíe poder… que se una al ejército.

Presentaos cuando el cuerno suene.
Vuestra vida anterior quedará atrás.
Vuestro nombre será grabado donde el oro brille

Vorpax el Destripador.
La costa sangra.
La frontera arde.
Y los que sirvan al Murkul reinarán sobre los restos.

La Frontera.​
 

Davigochi12

Otro Cantoscuro
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8/3/18
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Sierpe oyó la proclama desde una esquina elevada en los muelles del puerto, mientras el viento traía los ecos de los cuernos de guerra. Los trasgos correteaban entre muelles, humanos repetían frases cuyo fondo no comprendían, y algún ogro alzaba el puño creyéndose ya parte de algo mayor.

Apoyado contra la madera húmeda, dejó que su peso descansara en una sola pierna, mientras sus escamas negras reflejaban la luz de los faroles con un brillo iridiscente.

Oyó el nombre de Sondakur. Oyó el de Vorpax. Oyó palabras como gloria, dominio, reino, y oro.


Un vapor ácido escapó lento por la rendija del yelmo, deshaciendo el aire frente a él, mostrando su irritación.
—Otra guerra está por venir —


Sierpe se decidió a participar no por lealtad, ni por convicción, sino por la llamada ancestral del oro. Al imaginar el botín arrancado a la costa y oír hablar de riquezas que fluían con la guerra, despertó en él el instinto del dragón: poseer, acumular, reclamar.
Comprendió entonces que Murann no era un ideal, sino una fuente constante de riqueza, y eso bastaba. No marcharía como un soldado, sino como un depredador útil, dispuesto a proteger aquello que ansiaba hacer suyo.

El oro se convirtió así en el verdadero motor de su ambición y en la razón definitiva de su decisión.



Los dragones no responden a cuernos. Las sierpes antiguas no marchan en filas.
Que los demás jueguen a conquistar... Yo reclamaré después aquello que ansié de sus huesos, cuando el humo se disipe.
 

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