Descubrimiento entre las sombras
La vida de Kaia había dado un giro drástico en los últimos meses, nada era como había planificado al llegar a la ciudad de la moneda, su deseo de prosperar se estaba mermando cada vez mas y no sabía si realmente la guardia era el trabajo de su vida o si su incorporación había sido un error, dudas comenzaron aparecer en la cabeza de la soldado. Al comentarle a su prometido las dudas este le intento dar calma, el pensaba que era buena en su trabajo y que podría acceder hasta lo mas alto, con tiempo, dedicación y esfuerzo.
La mujer, era un torrente de dudas, aparte de eso las confesiones del espadachín le estaban nublando la mente, aunque ella estaba dispuesta en confiar en el y arriesgar todo por el deseo de permanecer a su lado, lo único que deseaba es que el hombre se abriese por completo a ella y después de tanto tiempo la soldado lo estaba consiguiendo.
Todo no es siempre como se desea ni se espera, pero el amor nos hace tan ciegos que no le importaba sacrificar su vida entera por la persona que sería su compañera de viaje y aventuras, envejecer junto a el en aquella granja familiar rodeados de sus hijos y la felicidad que lleva una vida placida al lado de su ser amado, era el sueño que le hacia seguir adelante a la joven y por eso mismo armándose de valor se adentro aquella noche en los barrios bajos, en busca de las respuestas que le faltaba para conocer realmente a su chico.
Kaia no era la primera vez que se encontraba en un lugar así, en su pasado había estado involucrada en alguna que otra situación turbia, cosa por la que decidió dejar su hogar y seres queridos, alejarse de lo que le estaba corrompiendo. La verdad es que el destino es caprichoso, justo lo que deseaba dejar atrás era lo que ahora le estaba acercando nuevamente a un camino lleno de parches y mentiras.
Cambio sus ropas y coloco una mascara cubriendo su rostro con intención de que nadie la reconociese, bastante se estaba arriesgando pisando aquel lugar. La mujer se encontraba segura de si misma, caminaba por las calles mientras las palabras del asesino recorrían su mente, buscar a quien siguen las ratas, eso le dijo en el templo de Mask, el seria el encargado de desvelar los secretos mas ocultos de su prometido.
Sin apenas darse cuenta, tenia detrás a uno de sus esbirros, observando desde las sombras analizaba el actuar de la mujer, al poco salió colocándose frente suya.
¿Que desea?, esas fueron las palabras del hin, un tipo con ropajes oscuros y completamente cubierto la miraba desde la oscuridad de su mascara.
La mujer con voz neutra, relajada a pensar de la situación alzo la voz, su mirada estaba fija en el hombre que tenia frente a ella.
Estoy buscando a un hombre, me dijeron que viniese a los barrios en busca de respuestas y que preguntase por a quien siguen las ratas.
Este asintió y pidió a la enmascarada que lo siguiese, adentrándose en la corona de cobre, en una de las habitaciones.
Al llegar un tipo se encontraba de espaldas, con la mirada en un punto fijo de la habitación, ya no había marcha atrás y lo único que le quedaba a la mujer era mostrar su valía y convicción a la hora de obtener las respuestas que tanto anhelaba, de aquí solo existía la posibilidad de salir con lo que había venido a buscar sin importar lo que tendría que arriesgar para conseguirlo.
El enmascarado vestía con ropas elegantes y muy bien cuidadas, Kaia nada mas entrar fijo su atención en el escritorio, allí descansaban informes de todo tipo y un busto del señor de los ladrones, Mask, deidad a la que su prometido rendía culto. La mujer no le dio importancia, estaba centrada en aquel desconocido que paseaba por la habitación fumando su habitual puro, al girar poso su atención en la encapuchada y dibujo una fugaz sonrisa bajo su mascara, la cual no pudo ver la mujer al estar completamente cubierto.
¿Que te trae por este lugar? Debe ser algo muy importante para que vengas pidiendo audiencia conmigo. Dijo, el asesino.
La mujer armándose de valor dio unos pasos hacia delante y cruzo sus brazos con aire relajado.
Vengo a por respuestas y no me iré de aquí sin ellas, alguien importante para mi me dijo que viniese en tu busca si estaba interesada en abrir los ojos y saber realmente quien es la persona con la que dentro de poco uniré mi vida, y eso mismo es lo que deseo, odio las mentiras.
El hombre, sonrió. A veces es mejor vivir en una mentira, no todo el mundo es capaz de aceptar el lado oscuro de la persona a la que ama y mucho menos acompañarlo en su destino, si estas dispuesta a saberlo yo mismo seré el encargado de desvelar hasta su mas pequeña mentira pero después de eso tendrás que decidir si ser su compañera de viaje o dejarlo marchar para siempre.
La mujer no quería escuchar las palabras del enmascarado, no estaba dispuesta alejarse de su prometido y mucho menos abandonarlo, sin importar lo que el desconocido le dijese en aquella habitación en la corona de cobre, su decisión era firme, lucharía por el amor y haría lo que hiciese falta por mantenerlo a su lado.
El hombre dubitativo por unos segundos, sonrió y alzo la mano para retirar su máscara, al hacerlo Kaia abrió los ojos en señal de sorpresa, no era capaz de entender lo que estaba pasando, como era posible que el hombre al que le había prometido amor eterno fuese aquel tipo al que todos respetaban y odiaban por igual, la mujer no daba crédito a lo que sus ojos estaban viendo y cansada, suspiro.
El hombre le dedico unas cálidas palabras, realmente quería estar con ella y por eso mismo le estaba haciendo participe de su mas oculto secreto, su identidad, aquella por la que muchos estarían dispuestos a pagar. La mujer agradecida asintió, aceptando su “regalo”, no temía a nada y seria capaz de luchar con quien hiciese falta por defender a su hombre aunque esto significase caminar entre las sombras.