Se escucha entre aquellos que se han perdido en el Alandor y han regresado a la calidez de la lumbre de sus hogares, que una cálida melodía y una extraña figura les ha llevado de vuelta a los caminos para poder salir del lugar. Los detalles varían, pero todos coinciden en el alegre pezuñeo de aquel ser, sus extrañas extremidades similares a una cabra y su cálida canción que hace ver con algo mas de esperanza el camino de vuelta al hogar.
Entre aquellos viajeros y refugiados que se atreven a deambular por el Alandor, bien sea para llegar hasta la dorada ciudad de Athkatla o para buscar algo que llevarse a la boca, se escucha de un extraño ser de altura y risa contagiosa, mas que no se deja ver. Este les guía si se han perdido o les hace compañía si nota la tristeza en sus rostros, siempre evocándoles a sonreír a la tristeza para enfrentarla con alegría en lugar de desespero.
Más de uno dice que aparece allí donde las flores doradas del bosque no se marchitan y parecen estar sumidas en una eterna primavera, otros dicen que es donde dos rios se juntan e incluso hay quienes dicen que hay un lugar donde ambas situaciones coinciden y allí es donde ven a aquel extraño viajero que les lleva de vuelta a casa con una sonrisa además de algo para poder cenar.