DM Faith
Llanero del brasero
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Pese a que sobre el Bosque de Alandor aún pesa la desazón tras el reciente ataque perpetrado por fuerzas oscuras y aún desconocidas, no todas las noticias que llegan de la floresta son aciagas.
Desde el Enclave de Tethir, más allá del Claro del Cisne, un nuevo rumor se extiende como brisa entre los árboles, viajando de boca en boca entre los quessir, a lo largo de senderos ocultos y claros bañados por la luz de la luna. Se dice que dos nuevas figuras han sido designadas para guiar a la comunidad élfica, asumiendo roles de gran relevancia en el delicado equilibrio del Enclave.
Sus nombres, de hecho, ya son conocidos en Amn, pues no son meros guardianes de la floresta, sino aventureros con un camino recorrido y una reputación que los precede.
En primer lugar, se dice que Vys Faerkerym ha sido nombrado Dendravoz.
Sobre él se comentan muchas cosas: se le conoce por tener un carácter taciturno y tranquilo, gozando de un temple y paciencia poco usuales en tiempos donde muchas decisiones han sido tomadas con prisa y desde las entrañas. No ha sido un nombramiento exento de críticas, desde luego: muchos dudan de este elfo avariel un tanto 'excéntrico', pues se dice que desechó la tradición mágica de la caballería arcana en pos de la cada vez más popular cultura gnómica de Lantan. Lo que es indudable, sin embargo, es su compromiso con el bienestar del Enclave, pues se dice que se batió en duelo con el antiguo Cinaess, Olisin Naeldran, en el santuario del culto responsable por el Mal Amarillo que corrompió el bosque.
Junto a él, Sylwen Galanodel, elfa lunar y sacerdotisa de Sehanine Lunarco, ha sido investida con el título de Cinaess.
Su voz es un eco de la luna en los sueños de su gente, una guía en la penumbra que vela por el alma del Enclave con la misma ternura con la que Sehanine cuida de los viajeros errantes. Por lo que cuentan algunos, no es la primera vez que asume el manto de Portadora de la Paz entre los suyos, y se espera de ella que ocupe el vacío dejado por Olisin Naeldran: un rol para el cual algunos opinan no estar preparada. Sin embargo, nadie se atreve a negar en público su papel determinante en la purga del Mal Amarillo, puesto que se dice que fue ella, entre otros, quienes acudieron a las hadas en busca de su ayuda.
Aunque el peligro acecha más allá de los lindes del bosque, el Enclave de Tethir se fortalece con estos nuevos nombramientos. Con Vys y Sylwen al frente, la esperanza se renueva entre los frondas del Pueblo, y la comunidad se prepara para enfrentar con un ánimo renovado lo que el destino les depare.
Desde el Enclave de Tethir, más allá del Claro del Cisne, un nuevo rumor se extiende como brisa entre los árboles, viajando de boca en boca entre los quessir, a lo largo de senderos ocultos y claros bañados por la luz de la luna. Se dice que dos nuevas figuras han sido designadas para guiar a la comunidad élfica, asumiendo roles de gran relevancia en el delicado equilibrio del Enclave.
Sus nombres, de hecho, ya son conocidos en Amn, pues no son meros guardianes de la floresta, sino aventureros con un camino recorrido y una reputación que los precede.
En primer lugar, se dice que Vys Faerkerym ha sido nombrado Dendravoz.Sobre él se comentan muchas cosas: se le conoce por tener un carácter taciturno y tranquilo, gozando de un temple y paciencia poco usuales en tiempos donde muchas decisiones han sido tomadas con prisa y desde las entrañas. No ha sido un nombramiento exento de críticas, desde luego: muchos dudan de este elfo avariel un tanto 'excéntrico', pues se dice que desechó la tradición mágica de la caballería arcana en pos de la cada vez más popular cultura gnómica de Lantan. Lo que es indudable, sin embargo, es su compromiso con el bienestar del Enclave, pues se dice que se batió en duelo con el antiguo Cinaess, Olisin Naeldran, en el santuario del culto responsable por el Mal Amarillo que corrompió el bosque.
Junto a él, Sylwen Galanodel, elfa lunar y sacerdotisa de Sehanine Lunarco, ha sido investida con el título de Cinaess.Su voz es un eco de la luna en los sueños de su gente, una guía en la penumbra que vela por el alma del Enclave con la misma ternura con la que Sehanine cuida de los viajeros errantes. Por lo que cuentan algunos, no es la primera vez que asume el manto de Portadora de la Paz entre los suyos, y se espera de ella que ocupe el vacío dejado por Olisin Naeldran: un rol para el cual algunos opinan no estar preparada. Sin embargo, nadie se atreve a negar en público su papel determinante en la purga del Mal Amarillo, puesto que se dice que fue ella, entre otros, quienes acudieron a las hadas en busca de su ayuda.
Aunque el peligro acecha más allá de los lindes del bosque, el Enclave de Tethir se fortalece con estos nuevos nombramientos. Con Vys y Sylwen al frente, la esperanza se renueva entre los frondas del Pueblo, y la comunidad se prepara para enfrentar con un ánimo renovado lo que el destino les depare.
