Como dagas afiladas que se deslizaban en la oscuridad para hacer presa las almas ajenas, para entumecerlas con dulces venenos crueles que acariciarían los huesos y apretaran los corazones con las garras de la verdad, de la ironía que sus ojos ambarinos portaban en la oscuridad de su capucha. Su mirada parecía acunarse en la noche, caminar entre un objeto y otro, como si cada uno en el que posara la vista se convirtiera en ese momento en el objeto de un interés súbito y flugral que se afanaba en cambiar. Su sonrisa irónica, constante en un rostro en el que los cabellos blanquecinos se encontraban ocultos, parecía envolverla casi como si fuera ella misma la que demostrara aquel simple gesto amplio y cruel que quería desgarrar la violencia contenida en un paso que mezclaba la tranquilidad con el suave bamboleo de la serpiente que sale a cazar.
Alzó la mano enlutada y abrió la puerta del cementerio que emitió un ruido sordo de acero oxidado. La arcana dejó que su camino ignorara las tumbas cercanas y se centrara en el mausoleo del lugar, sabiendo que no estaba siendo vigilada... No en ese lugar. Hacía tiempo que los aldeanos no rendían culto a los muertos y no decidían dar la vuelta por un lugar que había casi perdido el respeto de los lugareños, casi considerándolo una reliquia a la que sólo había que rendir pleitesía cuando uno de ellos sucumbía a la Muerte. Le disgustaba, pero consideraba que era útil no encontrarse bajo el constante escrutinio que últimamente envolvía a sus cementerios.
Erik nunca había sido muy inteligente y los que le habían llegado a conocer sabían que el hombre no parecía prestar atención más que a los libros que devoraba con la avidez de una rata hambrienta. Pocos sabían sus secretos. Pocos habían adivinado que la aparente falta de seso de su compañero no era más que una predilección fuerte que le hacía pasar por alto cualquier cosa que no fuera su atención...y sólo una era la que había absorbido su alma al punto de retorcerla, o engrandecerla, hacia lo que ahora era. El Nigromante había caminado varios años entre las criptas, realizando las investigaciones que siempre habían turbado su alma y ahora, casi retirado a un pueblo local, sabía que poco le quedaba en aquel mundo. Y aún así, los que querían esparcir rumores por las oscuras Homilías iban a él, al apodado "Sabio de la Muerte".. como en ese momento. El hombre realizó una inclinación que respondió a la reverencia de la mujer antes de escuchar.
"La Cripta ha sido abierta y los seguidores responden a la llamada. Dentro de unas Dekhanas, comenzaré a compartir mi conocimiento con aquellos que quieran servir al Jactancioso o a las deidades que le son afines... se hace la llamada y se convoca a sus partidarios"
Offtopic :
CLASE DE NIGROMANCIA EL DOMINGO SOBRE LAS 22 HORAS. PARA CUALQUIER DUDA, MP