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[Tepes, Caótica, Faker - Evento] Gran Subasta de Solteros

Promptosaurio

Pastilla perdida de Lunanegra
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*Ecthelion escuchaba con curiosidad aquello de lo que parlaban con respecto a los solteros subastados*

''Una interesante forma de conocer a gentes nuevas y entablar una amistosa conversación sobre el Amanecer... ¡Participaré en dicha subasta, veremos por quién pujo!''

*Comentó el lathanderita de risueño rostro, revisando su bolsa de oro y chasqueando ligeramente la lengua*
 

DM Caotica

Dungeon Master
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Los rumores sobre la subasta benéfica corrieron por Amn más rápido que una deuda de juego. En apenas unos días, media nación parecía haberse vuelto completamente loca.

Las tabernas estaban llenas de apuestas sobre quién acabaría enamorado, quién haría el ridículo y quién acabaría pasando la noche en la habitación más lujosa bajo las sabanas de nuestros solteros.

Los sastres trabajaban hasta la madrugada ajustando escotes imposibles y pantalones peligrosamente apretados, mientras perfumistas y floristas agotaban existencias porque todos deseaban tener una velada romántica con su amor platónico, puesto al mercado como un trozo de carne en un puesto de venta ambulante.

Las madres amnianas se convirtieron en el mayor peligro de la ciudad. -¡Vas a ir a esa subasta y vas a encontrar pareja aunque tenga que sobornar al Consejo de los Seis!.

La locura alcanzó niveles preocupantes casi de inmediato y las apuestas sobre los participantes ya eran el deporte oficial de Athkatla.

Alexander comenzó a atraer cantidades alarmantes de público a sus debates filosóficos. Las damas nobles acudían con libros al revés, los jóvenes intentaban hablar de forma intelectual usando palabras larguísimas que claramente no entendían y más de uno empezó a llevar lentes sin necesitarlas porque daba un aire misterioso.

Sével Aseir Puestaluna ya era oficialmente una amenaza pública. Las camareras peleaban por atenderle aunque el hombre ni siquiera hubiera entrado aún en la taberna. Una joven noble se desmayó al escuchar que el bardo quizá llevaría camisa abierta. Y un comerciante arruinó su matrimonio intentando aprender a tocar el laúd en tres días por levantar el interés intimo en su señora.

Con Eclipse la situación era todavía peor. Como nadie sabía demasiado de él, cada persona imaginaba algo distinto. Medio Athkatla estaba enamorado de una versión inventada del ladrón. Algunas damas aseguraban que era un pecado mortal no caer desmayada al cruzarse con él. Otras más lujuriosas fantaseaban con posar sus labios sobre los del encapuchado y gritaban a los cuatro vientos. -Si ese hombre me roba el corazón, que aproveche y se lleve también la ropa interior.

Retlin había despertado los instintos más salvajes de las mujeres. Una viuda se presento en el palacio de los seis y llegó a preguntar si el uniforme venía incluido en la cita y si era posible arrancárselo de un mordisco al terminar la velada.

Pero las solteras habían terminado de destruir la poca dignidad que quedaba en la ciudad.

La detective Samira de Vaelmonte tenía a los hombres completamente desesperados. Los criminales menores comenzaron a cometer delitos ridículos solo para cruzarse con ella en la investigación del caso. Un idiota robó un trozo de pan y cuando la guardia lo atrapó, gritó:
-¡DECIDLE A SAMIRA QUE TODO ESTO FUE POR AMOR!

Vera Comstock estaba causando problemas físicos reales. Los hombres intentaban parecer más interesantes hablando de magia sin entender absolutamente nada. Uno pasó una hora explicando las energías arcanas masculinas antes de prenderse fuego accidentalmente la manga.

Talivia Ha'valen era directamente un fenómeno social. Los comerciantes ricos empezaron a perfumarse, aprender poesía y fingir interés por causas benéficas. Paseaban por Púrskul expectantes por cruzarse con la joven y que esta le dedicase unos segundos de su tiempo.


Adrasteia había hecho que los hombres de Athkatla perdieran completamente el juicio. Tras oír que era domadora de bestias, decenas comenzaron a intentar parecer salvajes. Algunos dejaron de peinarse. Otros hablaban gruñendo para transmitir presencia. Un mercader apareció cubierto de barro diciendo que estaba en contacto con sus instintos animales y lo atropelló una caravana.

Para finales de la semana, Athkatla ya no parecía una ciudad civilizada si no un enorme mercado de apareamiento en el que todo el mundo hacia esfuerzos sobrehumanos por parecer atractivos sin lograrlo en absoluto.


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Ceniza

El que aplaude en los discursos Zhent
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La detective Samira de Vaelmonte tenía a los hombres completamente desesperados. Los criminales menores comenzaron a cometer delitos ridículos solo para cruzarse con ella en la investigación del caso. Un idiota robó un trozo de pan y cuando la guardia lo atrapó, gritó:
-¡DECIDLE A SAMIRA QUE TODO ESTO FUE POR AMOR!
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DM Caotica

Dungeon Master
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Circulaba el rumor de que el Obispo Dick Cars tenía a las mujeres de Amn completamente fuera de control. Los templos de Ilmater comenzaron a llenarse de fieles sospechosamente atractivas que aseguraban haber reencontrado la fe y con el canalillo más pronunciado que nunca.

Nadie las creyó.

Especialmente porque las confesiones incluían preguntas como:
—¿Es cierto que el obispo puede cargar personas en brazos?
—¿Entrena con armadura?
—¿Tiene voto de castidad? Era la pregunta estrella del templo.


Los sacerdotes estaban desbordados de cartas perfumadas, poemas indecentes e incluso ropa interior enviada como donación espiritual.

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Imperator Furiosa

Pasta dulce de Amanda
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Como representante de una modesta compañía comercial, Talivia Ha'valen estaba más que acostumbrada a despertar el interés de la gente, aunque rara vez en aquellos términos. Habituada a ocupar el lugar de quien negocia y no el de aquello que se negocia, percibía la invitación del Consejo de los Seis como una suerte de regalo envenenado: halagador por momentos, sí, pero inevitablemente incompatible con una naturaleza tan controladora como la suya. Era una cuestión de poder, no de pudor.

Tras un largo día de trabajo en el que, de propina, hubo de esquivar los galanteos de un par de petrimetres rijosos, nadie la esperaba en su austero estudio en el centro de Púrskul. Y eso le gustaba. Ella decidía quién entraba y salía de su vida y cuánto tiempo podía permanecer en ella.

Nadie la esperaba, salvo una gata blanca de angora, tan majestuosa como arisca. Desde la penumbra del salón, Duquesa Bigotón la observaba inmóvil sobre el respaldo de un sillón, haciéndola sentir una intrusa en su propia casa.

— Qué suerte tenéis los gatos— dijo la semielfa, acercándose a la gata para acariciarla detrás de las orejas. — No estáis obligados a fingir que soportáis a la gente.

Antes de que pudiera posar un dedo sobre el suave manto blanco del animal, esa pequeña versión honesta de sí misma soltó un bufido y acabó huyendo entre las sombras.

Talivia se quedó observando el rincón vacío durante un instante.

Luego se rio por lo bajo.​
 

Ardeil

Jugador de fichas de rol
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Se contaría que la taberna del Vínculo Dorado, tras una actuación del noble quasielfo, una muchedumbre de féminas habría saltado al escenario. Imposible de detener por los parroquianos, habrían robado el laúd del bardo y gran parte de sus ropajes.

Aunque no hubo heridos de gravedad, se cuenta que se vio salir al trovador con poca ropa de la taberna, perseguido por una muchedumbre, mientras murmuraba:

Maldita sea mi suerte...


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CharonVeil

Adorador del Gordo
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Tras oficiar su misa-debate la cual había sido acalorada sobre la duda como virtud y anunciar en la misma que se recepcionarán textos para curar y leer en una de las venideras en las próximas dekhanas, se ha visto al Sacerdote del Atador, Alexander, abordado por varios feligreses –y posiblemente no tan feligreses– queriendo entregar varios textos y en lo que se le vería leyendo su rostro se tornaría en un abanico de sonrojos y una cara de circunstancia no sabiendo donde meterse ante los textos que tenía entre manos.

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