blindguardiand
Piedra calcinada de la Espiral
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I.- Encuentro Con La Orden
Aún no sabía si era real o si solo mi cuerpo convaleciente en coma ensoñaba lo que deseaba, pero ante mi se encontraba una imponente figura como la que relataban las innumerables leyenda sy escritos de caballería que había conocido y leído.
Aunque me estaba “interrogando” y aprendiendo de mi solamente con su mero análisis de mi comportamiento eso no me importaba en lo absoluto mi viaje llegaba a su fin o a el comienzo de una nueva vida, por fortuna el honorable maestre Erik Langley se mostró amistoso y empatico conmigo, quizá porque mis palabras eran ciertas y mi interés no era tan alejado del que perseguían, aunque claro quizá ayudó que portaramos sobre nuestros hombros el deber de la misma fe y dogma, su semblante si bien siempre armónico y sereno, no dejaba muchas dudas de que era alguien hábil que se permitia muy pocos momentos de relajación y dónde cogerle con la guardia baja.
Tras debatirlo en silencio al finalizar nuestra entrevista o reunión o prueba decidió ( y por ella gozará de mi gratitud eterna) que era lo suficientemente válido como para iniciarme en la Orden Auxilia del Radiante Corazón como escudero para el que el mismo me tomaría bajo su tutela; advirtiendo de que sería un tutor duro pero justo y que muchos se alegrarán de que yo ocupe ese puesto en lugar de ellos.
Finalmente tras analizar las obligaciones y deberes inmediato el maestre me hizo entrega de un práctico tabardo grisáceo con la simbología de la orden, sobre el que no realizaría ninguna variación o adorno que le hiciera romper la homogeneidad del grupo por egoísmo personal y junto a este y para mi sorpresa una elegante llave de latón que permite el acceso al área privada de la misma orden, donde nadie que no perteneciera a la orden podría adentrarse sin la invitación de un maestre al menos o d elos sires más veteranos.
Tras eso el maestre me hizo partir a presentarme a quienes se encargaban de ordenar y demandar las necesidades de la orden en su día a día, como ha presentarme para el adiestramiento marcial y las clases de equitación en cuanto estuviera preparado para ello.