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Una senda compartida

Zhay

Guerrero puro pero feliz
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La luna brillaba alta en el cielo mientras la suave brisa mecía los cabellos de sendos elfos, sentados uno frente al otro en aquel pacífico claro. El drow, con una sonrisa cálida, toma las manos de la elfa, con los ojos reluciendole con un brillo carmesí. Con timidez, la elfa le entrega ambas manos, colocandolas sobre las de el, palma contra palma, dedo contra dedo. Nizz, inspira aire, buscando serenidad para el corazón, que le latía con fuerza, mientras ella seguía observándole.

Nizzre'an'ar: Vandrielith... Estamos a punto de vivir uno de los hitos más importantes de nuestras vidas. [Una sonrisa aflora en sus labios cuando oye su nombre verdadero de labios de Nizz, acariciando muy suavemente sus manos.] Cuando hayamos terminado... estaré siempre allí, me sentirás como el latir de tu corazón, estés donde estés.

Maiev: Y yo estaré cerca de ti, por siempre.

Nizzre'an'ar sonrie ampliamente mientras acaricia las manos de la elfa con el pulgar, en un gesto tremendamente afectuoso. Ella asinte, sabe mejor que nadie cuan importante era aquel momento en las vidas de ambos. No solo estarían unidos para siempre, sino que la perdida del otro, sería un golpe difícilmente superable para cualquiera de los dos.

Nizzre'an'ar: Nuestras vidas serán largas y plenas, por lo que quiero para el recuerdo el como me siento ahora mismo, en mis últimos instantes de soledad. [Da un ligero beso en la mano de la elfa y cierra los ojos, como si ensoñara.]

Maiev.: Quiero que sepas que siempre serás libre. Jamas te ataré con cadenas de acero, aunque a veces lo haga con lazos de seda. Sabes que jamas permitiría que dejaras de ser tu. Eso... jamas.

Nizzre'an'ar: No son ataduras... no contigo.

El drow toma el rostro de su compañera entre sus manos, acercandose para besarla con lentitud. Agradece sus palabras con el mudo gesto, expresando a la vez su felicidad en aquel indescriptible momento. Mientras tanto, ella disfruta aquel beso como si fuera el último, descubriendo que su corazón late con tanta fuerza como el primer instante en que se miraran sin máscaras. El varón aprieta un poco mas sus manos.

Nizzre'an'ar: Mírame a los ojos... como hicimos siempre. Esta vez desearemos crear el lazo. [Rapidamente los ojos dispares de Maiev se clavan en los del drow, con muchísima intensidad. Aprieta también sus manos, en un mudo gesto de cariño. Y como al principio, se pierde en la intensidad de sus ojos escarlata, esta vez mucho mas allá, como si tuviera consciencia del cuerpo de el, como si pudiera tocar la superficie de su suave piel, cada pliegue, cada poro.

Pierden la noción del tiempo, hasta que el paisaje, los seres vivos, las plantas, todo alrededor deja de existir en su mundo. Solo esa calidez que inunda sus corazones y que cada vez es mas grande, existe ahora. Dejan libres sus recuerdos, fundiendose uno con el otro como si fueran un solo ser, hasta que sus mentes se confunden, hasta que uno puede ver los fragmentos de la vida del otro como si los guardase en sus propios recuerdos.

Acuden a ella fragmentos de sus recuerdos, como si viera las cosas desde su perspectiva. Todo parece enorme a sus ojos y su mirada rara vez se alza para sostener la de los demás. Siente los nervios, el odio, la ira… aunque siempre hay una constante: El miedo. Un miedo que acecha allí en un rincón de la consciencia, siempre. Miedo a la Tejedora, a los más poderosos que pueden matarle si no los complace, a los más débiles que pueden hundirle si no los oprime. Miedo al daño, al dolor, la debilidad y a infinidad de cosas. Tan joven y ya sabe cual es el orden de las cosas, el lugar que ocupa dentro del mundo. Los que no mejoran, mueren. Debe rendir pleitesía a sus superiores y arrebatarles el poder en cuanto puedan. Los que están debajo de ella han de ser aplastados para que no hagan lo mismo. Entonces nadie le dominará, estará a salvo, escapará del miedo.

Los recuerdos de la elfa vagan como rayos que traspasan sus ojos y se introducen en los del drow. Es una niña pequeña, muy pequeña, que pasa horas entre libros. La figura de una elfa anciana, de cabellos plateados que le observa como si fuera lo mas importante que hay en su vida. Aunque también con dolor. Dolor por tener que ocultar cosas, dolor por forzar así a su pequeña. Dolor por hacerla madurar antes de tiempo. Pero no es infeliz, al contrario, las interminables clases de su abuela la hacen dichosa. Tan solo hay algo que empaña su felicidad, su niñez... Las pesadillas. Y es entonces, cuando lo ve, el horror de cada noche.

Una silenciosa alcoba que de pronto se llena de gritos. Unas criaturas de alas rojas que acaban de una rápida lanzada con la vida de un elfo, también de pelo plateado. Se oyen gritos, los de una mujer que con horror ve morir a su esposo, y que en un momento dado, le mira directamente, con los ojos saliendo de sus órbitas. Entonces otro grito rompe el silencio, en el que los seres han vuelto a sumir la habitación. En la pared de al lado, se oyen los golpes de otra contienda, los gritos de un niño. No llega a verlo, pero los gritos cesan pronto. Es entonces cuando se despierta llorando, para ser abrazada por su abuela. Y el resto de su vida, sigue igual, buyendo entre la felicidad de los días y el terror de las noches. Lentamente olvida aquello cuando por fin aprende a ensoñar, ayudada por la infinita paciencia de su abuela.


El drow aprieta un poco mas las manos de la elfa dejando fluir sus recuerdos y tomando los de ella. Ahora sienten más que sus pieles. Notan no solo el pulso, sino como sus corazones se contraen y expanden, el aire que recorre sus pulmones y como se erizan los vellos de sus nuca. El parpadeo que ocurre cada vez más espaciadamente, los dedos de pies y manos que se contraen involuntariamente, la expectación bullendo libre.

Las hembras están allí, figuras inalcanzables de poder, crueles y dominadoras. Lloth, tu madre y el resto de mujeres. El miedo es más intenso frente a ellas, pero también despiertan toda suerte de pasiones. Están por encima de ti y debes complacerlas para sobrevivir, aunque ansías encumbrarte por encima de todas como grita tu sangre orgullosa… pero sabes que es imposible. Debes serles útil, hacerte importante frente a ellas. Obnubilarlas con placer y cegarlas en sus visiones de superioridad para distraerlas y utilizarlas. Y así ocurre con todos. No existe la amistad ni el amor. Es todo provecho y utilidad, una carrera constante por llegar a lo más alto y defenderte de otros aspirantes. Sientes la aplastante certeza de que la vida será así siempre, pero que hay algo que falta en el todo que se extiende a tu alrededor. Te sientes vacío.

Pero como todo en esta vida, la vida de la anciana toca a su fin. No hay gritos, ni dolor en esta ocasión, solo un triste y nostálgico adiós. La vida sigue su curso pero algo cambia, empieza a conocer la soledad. Es entonces cuando teme mas a las noches. Calurosas, frías, templadas, no importa, todas son igual de oscuras y silenciosas. Otras personas pasan por su vida como estrellas fugaces. Rápidas visiones de una pareja de porte real, quienes envían libros, comida y demas objetos de necesidad a la joven elfa, de no mas de 70 años.

El hechicero, casi sin parpadear, se acerca un poco mas, lleno de las impresiones y recuerdos de ella, embebiéndose en sus vivencias mientras el vinculo la hace experimentar sus propios sentimientos.

Ahonda un poco más hasta llegar a su espíritu, sintiendo como palpita y vibra buscando la resonancia con el tuyo. Nota ahora la magia que recorre todo su cuerpo, en sus venas y en su mente, llenándolo. Es una fuerza que fluye en armonía con su propia vida pero a la vez pugna por liberarse y expandirse, como si poseyera alguna clase de voluntad. Yace en ese momento reverberante y a la espera de ser soltada por el hechicero. No descansa, no se rinde, sino que siempre está ahí exigiendo que se le aplaque para no estallar, esperando un momento de debilidad para salir.

Y lo mas cercano al afecto, un joven que la visita cada luna llena para bailar en honor a Sehanine. Le late el corazón, es lo mas cercano al amor que experimentó en aquellos momentos. Pero tal como vino se fue. Y de nuevo la soledad. La elfa ve pasar los años, y estudia, lee, aprende, estudia... Toda su vida alrededor de los libros, convirtiéndose estos en sus únicos amigos. Hasta que siente la llamada, y espera paciente a cumplir la mayoria de edad.

En un momento hay algo que lo cambia todo, una persona con una idea que poco a poco quiebra la realidad que te habías formado hasta entonces. El vacío se suple con miedo cuando se pierde la certeza de que todo es como se pensaba. Empiezan las preguntas, las dudas, la rabia… hasta que se forma otra certeza. Ese no es tu lugar, está en otra parte. La tensión crece mientras te decides a dar el paso, a seguir la recién conseguida esperanza de un lugar donde todo es mejor, de
esa tal Eilistraee y de aquello que llaman felicidad. Un instante de confusión, un cuerpo tendido en un lecho de sangre y una desesperada carrera por inacabables túneles donde la muerte acecha a cada paso, solo. El terror es un lastre cada vez más denso y pesado en tu alma hasta que en un momento, la imagen de un cielo estrellado llena tu mente de forma tan vívida que sabes que ha sido un momento inolvidable.


La elfa abandona el flet que fue su hogar, y parte sin nada mas que recuerdos de su hermosa tierra crepuscular. Un viaje por un mundo totalmente extraño, con contratiempos mas o menos graves, se siente perdida y fuera de lugar. Buscando algo que no conoce, y sintiendo que jamas estudió lo suficiente, que aquellas horas no la prepararon para ese mundo nuevo y lleno de seres extraños para ella. En ese momento, los recuerdos que empiezan a fluir son comunes, recuerdos de Nizz, de aquel primer baile a la luz de la luna, de los besos furtivos y las caricias robadas. Todo empieza a resultarle familiar, aunque visto desde sus ojos.

Entonces descubres que ya no sientes miedo y lo asustado que habías estado siempre. Te sientes feliz. Estás solo y nada te importa salvo tú. En tu remanente egoísmo piensas haber escapado de tus perseguidores y te ves en un mundo nuevo, desconocido pero donde sin duda aguarda aquello de lo que te hablaron. Optimista, te crees libre y capaz de hacer lo que sea… esa libertad es lo más dulce que has catado hasta entonces y con esa sensación despierta una pequeña chispa en tu interior: La Magia. Sus recuerdos coinciden en ese momento con los de la elfa, pasando a compartir los mismos recuerdes desde el punto de vista del otro.

Y es cuando son capaces de sentir lo que el otro siente, lo que sintieron en el pasado, cuando pueden comprender todo cuanto ha ocurrido en sus vidas, todo aquello que ha forjado sus caracteres. Solo entonces, los filos hilos de plata del vínculo se van forjando. Todo se difumina a partir de entonces. Vagas imágenes fugaces pasan por sus consciencias a ritmo vertiginoso hasta que se ven uno al otro, sentados, en ese preciso instante con tanta claridad como si utilizaran sus propios ojos.Se entrelazan unos con otros, formando hebras fuertes y resistentes. Cadenas de plata que les unirian por siempre.

Pueden ver lo que significan para el otro, el todo que engloba de entre la arrebatadora pasión, inquebrantable amor, eterno cariño, dependencia, posesión y mil matices de sentimientos que convergen en un amor tan puro y sublime que expresan con toda su alma. Tan poderoso e intenso como la magia que lo compone. Un inmaculado sentimiento, perfecto a pesar de los miles de años de odio entre sus razas. Pueden sentirlo y sentirse, al igual que el vínculo que los une. Dentro notan la felicidad que les embarga, y saben que allí estarán siempre, como otra parte de su ser.
que estará allí siempre, como otra parte de tu ser. Sienten como si su alma se quebrase, pero no sienten pérdida.

Y la cadena termina de forjarse, irrompible, duradera, eterna como eternos serán los espíritus que la forman. Con un suave parpadeo, los ojos humedos de felicidad, porque lo saben, lo ven, lo sienten, es felicidad. Se miran diferente al lograr recobrarse, todo ha tomado un cariz diferente, como si viesen la vida desde otro prisma distinto. Y las lágrimas brotan de sus ojos, acompañadas de sendas cándidas sonrisas, como las de unos niños que jamás hubieran visto la maldad. Incapaces de decir nada, se quedan mirándose con una comprensión nunca antes sentida por nadie, una empatía que no han podido experimentar antes. En ese momento se da cuenta de que todo ha cambiado. Y se sienten plenamente felices, por primera vez en sus vidas.
 

Zhay

Guerrero puro pero feliz
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Un mes entero había pasado desde que una noche de luna llena se vinculasen el uno al otro. El momento había llegado, momento para reunirse con sus amigos, con sus dioses, y ser bendecidos por estos. El nerviosismo que sentían bien lo sabían ambos, pues podían sentirlo, mas se esforzaban por ocultarlo como si el otro no pudiera vislumbrarlo. La elfa caminaba por la húmeda hierba, del brazo de Aldarion, mientras su futuro esposo esperaba varios metros mas allá, cerca de los sacerdotes y de Mekh, la madrina.

Nizzre'an'ar: ¡Bienvenidos todos! [Sale al encuentro de los invitados, con un traje mucho más formal de lo acostumbrado, y sonriendo con calidez]

Los saludos, bienvenidas, abrazos y halagos se suceden con rapidez, mientras el drow lanza miradas nerviosas a Maiev, que espera paciente atrás. La elfa, por su parte, azuza al mestizo Aldarion, quien parece no tener idea de bodas, y permanece clavado en el suelo, cuando debería estar llevándola ante el “altar”, que en este caso, no era mas que un promontorio de hierba y flores. Habían elegido un claro del bosque, cerca de un río como era tradicional en las bodas élficas. El lugar inspiraba paz, tranquilidad, y parecía que los mismos dioses estaban presentes, observando la unión de sus hijos.

Al fin Aldarion se atrevió a dar los pasos, llevando a Maiev del brazo, muy erguido y tieso como no había andado en su vida, con una mirada ceñuda que prometía dolor para el primero que dijese algo fuera de tono. El mestizo parecía haberse escabullido del traje por algún extraño roce de Tymora, y sin duda estaba mil veces mas tranquilo al ver a los novios mucho peor que el. Shamaelthalar se encontraba entre Arya y Deladia, las sacerdotisas de Eilistraee, sonriendo tranquilamente a los invitados. Lyanne se acercó a Nizz y depositó en su mano un anillo de plata como el que le había ofrecido a Maiev, los anillos de boda de sus padres, para que les diesen suerte y felicidad. El drow aceptó con una sonrisa, y guardó el anillo cerca del corazón.

Mientras tanto, las sacerdotisas organizaban a los invitados, pacientes y serviciales, indicandoles donde posicionarse para que todo estuviera perfecto. Ya estaban todos allí, Niennor, Claunys, Mekhare, Clara, Delom, Sheyfa, Nactham, Ibiraug y su pequeña Bricala, Ender, todos. Tan solo faltaba que Maiev diese los últimos pasos hasta quedar suavemente erguida frente a su futuro esposo, quien la miraba prendado de ella como el primer día que la vio.


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Nizzre'an'ar: Estás... prec-... (Para la ceremonia, guárdatelo para la ceremonia)

Shamaelthalar: Sed todos bienvenidos. [Dijo una vez todos habían tomado sus posiciones, incluida la pareja, sin perder ni una pizca su paciencia ni su habitual sonrisa.] Pocas ocasiones son tan felices como las que aquí nos reúne a los presentes.Este, en particular es un día especialmente feliz para muchos de nosotros, porque no sólo acompañamos a nuestros amigos en la hora de su mayor dicha, sino que acompañamos a nuestros hermanos en la hora de su mayor compromiso.

Shamaelthalar: Dicen los sacerdotes de Hanali Celanil, que el amor en sí es un milagro, pues no es fácil encontrar en un mundo tan grande a la otra mitad que nos compone. Me alegra poder decir que en el día de hoy los dioses nos bendicen con varios de ellos. [A aquellas alturas, todos los invitados habian guardado silencio, algunos con gesto sonriente, otros solemnes, pero todos guardaban el respeto a los sacerdotes.]

Aldarion y Mekhare se lanzaron una mirada cómplice, dispuesto a actuar con rapidez si el novio decidiese a última hora escapar corriendo de la boda. La joven sacerdotisa de Lazhander asintió, creyendo poder romper el cuello del novio de un rápido movimiento si intentase cualquier cosa. El mestizo seguramente la apoyaría lanzándose contra el en plancha.

Ender: Casalos Shama! [Grita a viva voz el semielfo, deseando que empezase ya la ceremonia, seguramente para que llegase pronto la hora del banquete, a lo que Shamael contesta con una amplia sonrisa y un asentimiento.]

Por su parte, los novios casi ajenos al resto de personas que se encontraban allí, a las palabras y susurros a su alrededor, se miraban el uno al otro a los ojos, tensos pero felices. Desviaron por fin sus miradas a Shamael cuando este volvió a hablar.

Shamaelthalar: Como decía...en este día celebramos varios milagros. Pues no sólo se celebra el amor de ambos, si no que celebramos su fortaleza, su determinación y la liberación de su bien más preciado. [Ladea la cabeza hacia Maiev.] Hoy mi labor no es sólo auspiciar la unión de esta pareja, sino hacer posible la Bendición del Padre sobre ellos. [Hace una leve pausa, cada vez mas tranquilo y cómodo en su papel de sacerdote.]

Shamaelthalar: Hay que tener mucho valor para amar a otro sin reservas. Pero más aun para hacerlo aun a costa de lo más preciado. Varias promesas se harán hoy, ante mortales y dioses. Promesas que no podrán romperse por el significado e importancia que tienen Por eso, hoy, [Se alza cuan alto es, imponente en altura y constitución, con la luz incidiendo en su túnica ceremonial imprimiéndole un aura de brillos del poniente.] Debéis responder a mis preguntas. Y responder sinceramente.

La pareja asintió con gesto solemne a Arya y Shamael, coincidiendo ambos en su decisión de contestar sinceramente a las preguntas que los dioses deseaban de ellos. Aunque al fin y al cabo, mentirse era un acto vano, pues sabían los dioses cuan profundo era su amor, y lo felices que sus corazones eran el uno junto al otro.

Shamaelthalar: Nizzre'an'ar ¿es tú amor puro y perpetuo?

Nizzre'an'ar: Lo es. Puro como la luz, eterno como las estrellas [Responde con algo más de aplomo, sonriente, tras lo que el sacerdote asiente y se gira hacia la elfa.]

Shamaelthalar: Maiev ¿es tú amor puro y perpetuo?

Maiev.: Si, lo es. Puro como el agua que baja desde la montaña, perpetuo como el firmamento. [Sonríe a Shamael, y luego sus ojos vuelven rapidamente a observar a su futuro esposo.]

Shamaelthalar: Nizzre'an'ar ¿vivirás lo que te resta de vida bajo el auspicio de los dioses y tradiciones que hacen uno al Pueblo?

Nizzre'an'ar: Si. Respetaré y observaré las tradiciones del Pueblo. [Responde al instante, sin titubear.]

Shamaelthalar: Maiev ¿vivirás lo que te resta de vida bajo el auspicio de los dioses y tradiciones que hacen uno al Pueblo?

Maiev.: Si, viviré siempre bajo el manto de las tradiciones y de los dioses del Pueblo Gentil.

Shamaelthalar: Nizzre'an'ar ¿juras educar a tu progenie en las tradiciones y cultura del Pueblo?

Nizzre'an'ar: Lo juro. [Una vez dado el primer paso, es sencillo dar los siguientes, incluso para alguien tan poco propenso a las tradiciones como él.]

Shamaelthalar: Maiev ¿juras educar a tu progenie en als tradiciones y cultura del Pueblo?

Maiev.: Si. Juro educar a mi linaje en las tradiciones de mi Pueblo.

Shamaelthalar: Decid pues ambos, ante vuestros amigos, familia y dioses ¿cuáles son los votos que pronunciáis en este día?


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Aquello sin duda les tomó por sorpresa, no sabían que tendrían que pronunciar sus propios votos, habían aprendido la ceremonia tal cual se llevaría a cabo. Inspiraron aire casi a la vez, mirándose el uno al otro. El drow fue el primero en tomar la palabra.

Nizzre'an'ar: Maiev, prometo amarte hasta el fin de mis días. Acompañarte en los momentos prósperos y aciagos, ser un compañero y amigo fiel, tu otra mitad. Protegerte y preservarte de todo peligro y honrar las tradiciones de nuestros pueblos

Maiev.: Yo, Maiev, juro amarte por siempre. Dedicar mi vida a aumentar tus alegrias y menguar tus tristezas. Ser paño para tus lagrimas y balsamo para tus heridas, asi como compañia en las risas.

Shamaelthalar: Pronunciar pues el último juramento. [Les observa ambos con un inmenso cariño en la mirada luego abre los brazos abarcándolos.]Tres dioses os observan que ellos vean verdad en vuestras palabras. Os bastará para ser venturosos, ¿conoceros? Para admirar el mundo...¿acompañaros? y para ser felices...¿abrazaros?

Nizzre'an'ar: Nos bastará con eso.

Maiev.: Me bastará.

Shamaelthalar: Sea pues, no tengo más que decir. Y que el Padre bendiga está unión pues no hay sino amor en ella. [Sonrie ahora afectuoso a ambos, sintiéndose confortado al ver el destello que viene con la aprobación de los dioses.]

Arya: Wenress d'linath dumo nindol valm d'ssinssrigg. [Dice la clériga.]

Los asistentes, cada uno con una expresión, pero todos sonrientes, siguen guardando silencios. Al fondo empiezan a oirse el murmullo de Ibiraug, Ender y Claunys, hambrientos y deseando que terminase ya la tediosa y formal ceremonia. El viento y las luces que acompañan al sacramento conforme las bendiciones de los dioses se derraman sobre los asistentes, son ignorados por
el drow, que solo tiene ojos para la elfa.

Mientras Mekhare se acerca, ambos elfos unen sus manos, rozan sus pieles, por primera vez en toda la ceremonia. La humana coloca las palmas de los dos bocarriba, la de Maiev sosteniendo la de Nizz, en la que deposita una alianza finamente tallada, de gran hermosura.

Mekhare: Corellon, consagra el enlace entre mis dos grandes amigos Nizzre'an'ar y Maiev. [Cierra la mano del drow al acabar la frase y se retira en silencio pero sonriente hacia su lugar.]

Nizzre'an'ar: Eilistraee, jallil d'l'alure, olath wenress, Corellon dalhar, dumo udossta valm. ["Eilistraee, Señora de la Danza, hija de Corellon, bendice nuestra unión"][Dice el drow besando la frente de la elfa y poniendo en uno de sus dedos la hermosa alianza.]

Empieza entonces a avanzar Aldarion, por el lado de los sacerdotes, aclarándose la voz en un suave carraspeo. Toma las manos de los novios y las coloca, esta vez la de Nizz sosteniendo la de Maiev, con la palma hacia arriba. Como hiciera su discipula, Mekhare, deposita una alianza idéntica en la mano de la elfa, la cual ella acepta con una sonrisa y un asentimiento.

Aldarion: Aecelaanmilaa, falwenya alaana lailvmilwe elílnyyce alanma Lejjma'ill'ilm a Sileael, filque cil cyj wa cylil wa alaanil lenyira. [“ Eilistraee, bendice este sagrado vínculo entre Nizzre'an'ar y Maiev, bajo la luz de luna de esta noche.”][Deja entonces la alianza en la mano de la novia, retirándose a su sitio para que ella la deposite en su lugar por derecho propio.]

Maiev.: Nyemaccel, Tymeananyanem a Vyilmweál wa cil Elewil, tyilwma wa Aecelaanmilaa, falwenya lyalaanmil yleól. [“Corellon, Protector y Guardián de la Vida, padre de Eilistraee, bendice nuestra unión.”]Suavemente se agacha, y deposita un beso en la mano de ébano de su compañero, para despues colocar el anillo en el índice de la misma mano.]

Nizz y Maiev: Mal'rak lu'rin'ov. [“Por siempre][Dicen al unísono los recién casados.]

Shamaelthalar: Tyem ac tyewam a vmilnyeil wa ilsfela, Tyilwma a Irequil, ela lesfme silmewe a syqua. [“Por el poder y gracia de ambos, Padre e Hija, os nombro marido y mujer”][Tomando la mano de la sacerdotisa.]

[Arya: Whol l'yorn belbaunin a ilharn lu'dalhar, Usstan kaas dos m'ranndii lu''rannd. [“Por el poder y gracia de ambos, Padre e Hija, os nombre marido y mujer”.][Ambos sacerdotes acercan sus manos al corazón, posandolas sobre ellos.]

La pareja se acerca casi con timidez, y se besan en los labios sellando asi su amor y su unión, delante de los dioses, los sacerdotes y sus amigos. Los clerigos se retiran un par de pasos, sonrientes, dejando a los amigos acercarse a felicitarles. La elfa vuelve a notar sus ojos brillar, se le ve, se siente, su alma ha regresado y mira a su esposo mas feliz que nunca, estando completa.


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Silenciosa Deladia se acerca a la sacerdotisa, portando un bulto que deja a sus pies, arrodillandose. Arya asiente con amabilidad y lo toma, sacando una espada bastarda ceremonial que empuña mirando a los novios.

Shamaelthalar: Las lágrimas de Corellon estarán siempre con vosotros, recordándoos que por difícil que sea...el amor es eterno.

Nizzre'an'ar: ¡Soy un hombre feliz, pues hoy me he unido a la mujer que amo y soy rico en amigos como vosotros! [Proclama a los cuatro vientos el drow, con una límpia carcajada.]

Arya: Bautizaréis esta espada con vuestra sangre, en ofrenda a la Dama Eilistraee. [Tiende la espada para que los recién casados pasen las yemas de los dedos por su filo, y así la consagren.

Ambos asienten a Arya, rozando a la vez el filo de la espada con los dedos, los cuales corta presta, dejandola manchada de la sangre del matrimonio. Los invitados guardan silencio de nuevo, al notar el cariz religioso y solemne que toma la ceremonia ahora. Deladia se acerca a Arya, y la ayuda a despojarse de la capaz, enseñando su cuerpo casi completamente desnudo. La suma sacerdotisa, danza con suaves pasos hacia el río. Se agacha y da dos vueltas con los brazos estirados en horizontal, bailando con la espada.

Todos cuanto sabían que significaba aquello miraban ensimismados la danza, guardando el respeto que se merecía, y admirando los graciles movimientos de Arya, quien bailaba entorno al montículo con una gracia natural, como si hubiera sido bailarina toda su vida. Con una sencillez pasmosa, empieza a dar brincos, haciendo que los Eilistreianos sientan el impulso de unirse a la danza, mas permanecen quietos. Una vez concluida la danza, Arya se acerca a la pareja y les entrega la espada ceremonial.

Arya: Eilistraee es fuerte en vosotros y en este lugar. Que el filo de esta espada sea tan duradero como vuestro amor y nunca se melle. [Les sonrie a sendos elfos, que toman la espada sabiendo el significado tan importante que conlleva con ella. Alza ambos la mano, sosteniendola entre los dos, como una muestra mas de su unión y de su amor.]

Nizzre'an'ar: Te lo agradezco "malla Yatharil", hermana y amiga mía.

Maiev.: Gracias, hermanos.

Aldarion.: ¡Que corra el jodido vino de elfos, cojones! ¡Creí que esto era una celebración!

Ibiraug: ESO!!! VINO Y CARNE!! [Secunda el enorme minotauro que ha soportado estoicamente las largas nupcias. Un coreo se escucha detrás, Claunys parece haber dicho exactamente lo mismo que el mino.]

Nizzre'an'ar: ¡Que empiece la fiesta! ¡Que corra el vino! ¡Música los sátiros! ¡Que canten las sacerdotisas!

Ender: ¡y la comida!

Nizzre'an'ar: ¡Y los tomates!

Ender: ¡ESO!

Tras unos largos momentos de risas, los regalos y las felicitaciones, el grupo de hermanos, de amigos, parte hacia el hogar para continuar allí la celebración, donde no iba a faltar, vino, comida, risas y buena compañía.
 

Zhay

Guerrero puro pero feliz
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//Desde aquí, agradecer a todos los asistentes, DMs y jugadores, que hicieron posible que esta fuera una de las noches mas divertidas que he pasado en el servidor. ¡¡GRACIAS A TODOS!!
 

LoboRojo

Aventurero que viajó solo y sigue vivo
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// Gracias a vosotros dos que sino no podria haber sido posible este momento emotivo de rol , quiero aclarar que yo no me aburri pero el pobre Clau es un poco salvaje ... :roll:
 

Zhay

Guerrero puro pero feliz
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*Editado para hacer un par de correcciones y añadir documentos gráficos*
 

Cloudalbert

Zapatillas de osito de Shama
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Madre mía chiquilla que velocidá... o_O Y muy bien parido, está igualito a la escena! Vivaaaaan! *Se marca un calvo en honor a los novios*
 

_NagaShadow_

Restos de un PJ de Aharadad
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//Felicidades gente y muy guay el relato, fiel fiel ^^
 

asimil

Orco del Desolado
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Escena cojonuda si señor!!
Y bravo por postearlo tan rapidoy tan fiel.

P.D: Ender!! aun tenemos una competición pendiente!! no ha nacido el humano o elfo que me gane!! menos aún una mezcla!! XDD
 

mochilosc

Orco del Desolado
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*se limpia la lagrimilla* Siento que mi semielfo metempatas coratara en algunos momentos lo romantico de la ceremonia, JURO QUE INTENTE FRENARLO!

y cornudo... no existe animal en Faerun que me gane *saca los cubiertos*
 

Sam

Liche táctico
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Muy bonito, precioso.. felicidades. ^^

Aunque tomo nota de que no me invitasteis.. *rollo maligno y tal*

Sam,
 

Zhay

Guerrero puro pero feliz
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Me alegro de que os haya gustado y gracias a todos por el apoyo ^^
 
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