AGUAS PROFUNDAS (quinta parte)
Nuevamente nos hallábamos frente al manuscrito negro. Desde la mesa parecía contemplarnos. Observe sus tapas negras, desgastadas por el paso de los años y volví a sentir un escalofrío que recorrió toda la espalda como gotas de agua fría.
Devlyn pensaba que la página 201 encerraba algo importante y pese a mis reticencias en volver a abrir el Manuscrito, sospechaba que el comerciante de vendas no iba desencaminado.
-
Recordáis lo que le paso a Raith cuando toco el libro ¿verdad? - mire uno a uno a los allí presentes, esperando que alguien pusiese una objeción.
Devlyn no parecía tener dudas al respecto, no en vano la idea había sido suya. Maddy y Liss me miraron y asintieron, por ultimo mire a Atos, apenas conocía a ese hombre y que fuese amigo de Raith nada bueno me inspiraba, no puso ninguna objeción al respecto.
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¿Hay algún modo de pasar las páginas sin tocarlo?- pregunte dirigiendo mi mirada a Lissandra, de todos los allí congregados ella era la experta en esos asuntos.
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"Mano del mago", un cantrip... – Asentí como si supiera de que hablaba, no tenía la menor idea de lo que estaba diciendo. -
Pero ignoro si tendrá efecto en un objeto mágico.- Añadió.
- Si alguien tiene otra idea….
- Yo usaría un palito sino. – Nuevamente Devlyn tuvo una “brillante” ocurrencia.
Me fije en Lissandra que concentrada, murmuraba palabras que no alcanzaba a comprender, poco a poco las páginas del Manuscrito comenzaron a moverse ante nuestra mirada, una a una fueron pasando hasta detenerse en la página 201.
Para nuestra sorpresa la pagina 201 se encontraba en blanco. Por un instante nos miramos extrañados, cuando me acerque un poco más, me di cuenta de que realmente no estaba en blanco, en ella se podía apreciar un relieve, un circulo formado por dibujos y runas, aquello me dio mala espina.
-
Mirad, hay un relieve. – Dijo Lissandra señalando la página.
Poco a poco las runas comenzaron a desprender una luz rojiza que atraía nuestras miradas, algo me decía que debía apartar la vista de aquella luz, pero por más que mi mente se obligaba a ello, fui incapaz de hacerlo. Una explosión nos sacudió y la oscuridad nos ródeo.
-
¿Estáis todos bien?- pese a que no podía verla me sentí aliviada al oír la voz de Lissandra a mi lado.
-¿Que ha pasado?.
Fue todo lo que alcance a decir antes de que la habitación en la que nos encontrábamos desapareciese a nuestro alrededor. Sentí como una fuerza mágica tiraba de mí y de repente todo empezó a dar vueltas. Me vi girando y girando en un remolino de oscuridad, pensé que el libro nos había atrapado entre sus páginas y todo había llegado a su fin. Tras unos segundos que me parecieron eternos, note que mis pies tocaban suelo firme. Mareada por aquel vórtice que acababa de atraparnos me arrodille en el suelo y vomite. Mi cabeza que aun giraba, fue poco a poco recobrando la consciencia, a mis oídos llegaron ruidos de una ciudad. Junto a mí puede ver a Devlyn y Atos, no había rastro de Madeleine ni de Lissandra. Desee con todas mis fuerzas que hubiesen sido capaces de resistir la llamada del Manuscrito y estuviesen a salvo en la habitación de la Luz del Alandor.
-
¿Dónde estamos? – Pregunte una vez recuperada mirando a mi alrededor, aquella ciudad no parecía Caravassar.
-
Estamos en....casa.
Mire extrañada unos segundos a Devlyn.
-
¿Casa?...- mi cabeza comenzaba a despejarse y comprendí lo que Devlyn quería decir-
¿Aguas profundas?
Devlyn asintió, a la vez que un suspiro de alivio salió de mi boca, Aguas Profundas era mejor que Caravasar, pensé. Mientras decidíamos cuales serían nuestros pasos a seguir, una figura comenzó a materializarse ante nosotros, por unos segundos contuve el aliento.
-
¿Liss…? – Una sonrisa ilumino mi rostro al ver a la elfa -
¿Y Maddy?
- Se ha quedado a custodiar la habitación...- dijo en un leve susurro.
-
¡Bien! sácanos de aquí entonces.- Le pidió Devlyn, que pese a estar en su casa, parecía estar deseando salir de allí cuanto antes.
- No, de eso nada. Habrá alguna razón por la que el libro nos ha traído aquí. Así que sugiero que exploremos.
-
Pero si alguien pregunta, mi nombre es....eh...Lomir – Dijo Devlyn. Me pregunte que oscuros asuntos habían alejado a Devlyn de Aguas Profundas y el porqué de su miedo a ser reconocido. Mirando a Devlyn fijamente me dije que ese era un asunto que debería averiguar más adelante.
- ¿Cuál es el plan?- Pregunte una vez que habíamos decidido investigar.
-
Podíamos empezar por la biblioteca.- Sugirió Devlyn.
Hasta ahora sabíamos que la Liche había pasado una temporada viviendo en Aguas Profundas y sospechábamos que quizás hubiese una copia del Manuscrito Negro en algún lugar de la ciudad. Por lo que creíamos cada copia del Manuscrito original era distinta a las otras, así que quizás en este nuevo Manuscrito encontrásemos alguna pista que arrojase algo de luz a todo el asunto.
- Dev, es tu ciudad, guíanos.- Devlyn era el único de los cuatro que conocía la ciudad, no sería difícil encontrar la biblioteca.
Tras varios minutos recorriendo las calles de Aguas Profundas llegamos ante un imponente edificio de piedra, el cual supuse debía ser la biblioteca. Las enormes puertas que custodiaban su interior se encontraban cerradas a cal y canto. En una de ellas un pergamino anunciaba que dicho edificio se encontraba cerrado por reformas.
Me acerque a las puertas para comprobar el tipo de cerraduras que la custodiaban, pero antes de ponerme manos a la obra con la cerradura, Devlyn sugirió que sería más discreto intentarlo por la puerta de atrás. Doblamos una esquina del edificio siguiendo a Devlyn que parecía conocer bien el lugar, al poco de doblar la esquina comenzó a apartar unas hojas del suelo dejando al descubierto una trampilla. De un tirón Devlyn consiguió abrirla mientras el resto hacíamos guardia vigilando las calles. Rápidamente atravesamos la trampilla.
La trampilla nos condujo a una vieja estancia de la biblioteca. Las pareces estaban llenas de estantes, algunos vacíos y otros llenos a rebosar de viejos libros. El polvo acumulado sobre los libros daba a entender que hacía mucho tiempo que nadie entraba en aquella habitación.
Nada más entrar recordé el acertijo e intente encontrar alguna escalera que condujese a una nueva trampilla. Pero para desilusión mía, en aquella habitación no había ninguna escalera.
Permanecimos largo tiempo buscando entre las estanterías algún libro que pudiese sernos útil, finalmente Devlyn pareció dar con algo.
-Dev, ¿algo?- le pregunte al verle mirar un libro con una media sonrisa.
- Sep, un censo.
Me acerque a él, mientras pasaba las páginas del libro. Cuando llegamos a la letra T, pudimos reconocer un nombre, debajo del cual aparecía una lista de supuestos familiares. Bajo el nombre de Trhasilvius encontramos el nombre de su esposa Savras Lathir y el nombre del hijo de la pareja, Shirzt. Al lado una dirección.
- Tenemos una dirección. –Dije emocionada.
Tras tomar buena nota de la dirección, salimos nuevamente a las calles de Aguas Profundas.
La calle que buscábamos no estaba demasiado lejos así que no nos costó mucho dar con ella, minutos después de salir de la biblioteca, nos encontrábamos frente al número 201 de dicha calle. Las puertas de la casa parecían nuevas por lo que supusimos que alguien vivía aun en ella.
-¿Llamamos?- pregunte a mis compañeros.
Estaba impaciente por empezar a obtener respuestas y algo me decía que allí las encontraríamos.
- ¿Y qué vamos a decir? – Pregunto Atos.
-Ya se nos ocurrirá – Conteste mientras llamaba a la puerta.-
Improvisemos.
Tras varios minutos esperando un hombre de semblante serio nos abrió la puerta.
- Buen día , señor- Le salude amablemente.
-
Adelante.- Dijo serio mientras se hacía a un lado para hacernos pasar.
Entramos a un enorme salón ricamente decorado, un enorme candelabro colgaba del techo iluminando la habitación. Mientras el mayordomo desaparecía por una puerta nos dedicamos a inspeccionar el salón, buscando algún dato que nos dijese quien o quienes eran los actuales inquilinos de la casa.
- Parece que ya sabían que vendríamos...- Susurro Lissandra mientras fijaba la vista en una enorme escalera que conducía a una elegante puerta rematada en plata.
Por la puerta apareció una anciana que con paso lento y apoyada en un bastón, se dirigió hacia nosotros. No pude evitar fijarme en los enormes pendientes de jade que colgaban de sus orejas y que se balanceaban al ritmo de su lento andar.
-Buenos días, dama.- Saludo Lissandra amable.-
Nos esperabais, doy por sentado.
- Ah, desde luego... la historia se repite- contesto mientras cabeceaba hacia la mesa invitándonos a sentarnos.-
No es que abra mis puertas a todos los desconocidos, pero os he observado desde la ventana. Y me habéis recordado una vieja historia.
En ese momento me di cuenta que Devlyn no se encontraba entre nosotros.
- ¿Y Devlyn?.
-
Ah, no conozco ningún Delvyn...- Contesto la anciana , pensando que mi pregunta se dirigía a ella. - E
n fin, ¿qué buscáis?¿Buscáis lo que yo creo?.
Asentí levemente,
(quizás haya ido a visitar a algún conocido...).
- Hace muchos, muchos años... cuando yo no era más que una joven criada en esta casa vino un hombre... – Mientras la anciana hablaba trate de adivinar qué papel representaba ella en todo aquel puzzle -
Fhasus, se hacía llamar. Por entonces mis amos eran fríos, extraños... y no lo recibieron. La curiosidad me pudo y a la noche busqué al hombre en el puerto... Pobre, ¿qué habrá sido de él?
-Muerto me temo.- Se me escapo sin pensarlo.
- Me contó que había leído algo sobre mis amos en un libro viejo, demasiado viejo...- Se detuvo al oír mi respuesta.-
Ya me imagino, sesenta años hace de aquello y era mayor que yo...- No quise sacar a la anciana de su error y explicarle la horrible muerte que había tenido Fashus, así que deje que siguiese hablando.
-…
Temió que fueran, bueno.. Ya sabéis. No muertos. Pero lo cierto es que ellos, ante mí, se comportaban de forma demasiado normal... Pasaban largas temporadas fuera... de incluso un año, un año y medio. En los que únicamente yo era dueña y señora de la casa. Nunca pregunté, vivía muy bien y eran muy amables conmigo...
-
¿Sabéis dónde iban? – la pregunte mientras anotaba todo lo que contaba en mi vieja libreta.
-
Me imagino.- asintió.-
La ama tenía negocios en Luskan, parece... Y de allí trajo a mi ángel...- Una leve sonrisa ilumino el rostro de la anciana.-
De esto no hace más que veinte años. Me querían porque no hacía preguntas.. . El pequeño ángel estuvo aquí nueve años, una maravilla de niño... una preciosidad.
-
¿ Shrizt´alxvaen? – Pregunte.
- Qué maravilla de criatura y qué destino tan fatal...
-¿Que queréis decir?.- Aquello comenzaba a ponerse interesante.
-¡Ah! ¡No os he ofrecido nada...!
- No se moleste mujer.- respondimos los tres al unisonó.-
No tiene importancia, siga con la historia, por favor.
-
Bueno, la ama y el amo no eran personas normales... cuando yo cumplía los cuarenta ellos seguían tan frescos como siempre.. . – La anciana se puso en pie mientras proseguía con su historia, se dirigió a una alacena y saco unas tazas que dejo con cuidado en la mesa, de una mesita cercana cogió una enorme tetera y nos sirvió chocolate caliente.-
¿Por dónde iba?...
-
¿Destino fatal?- Le recordé.
-
No auguraba nada bueno para ese niño. Los amos eran eternos, su vida era extraña… Jamás nos dejaban bajar al sótano.. Y si alguien se acercaba a la puerta ella lo sabía al instante. Dos de los mayordomos desaparecieron y, bueno... digamos que jamás estuvieron bien de la cabeza.-Dijo acercándose a nosotros como si temiese que alguien pudiese escucharla.-
Pero Hilda jamás preguntaba...- dijo mientras se señalaba.
-
¿Qué había en el sótano exactamente? – Le pregunto Lissandra.
-
No lo sé.. Por ello he llegado a los ochenta.- Rio haciendo que sus enormes pendientes se balanceasen .-
Cuando mi angelito murió hicieron una parada aquí, en Aguas Profundas... Y tuve que recibirlos- Su rostro hizo una mueca de dolor y sus manos comenzaron a temblar levemente.
-¿Así que volvieron aquí?- pregunte tratando de que la anciana siguiese contando su historia.
- Sólo unos días, de paso. Sé que iban a Luskan... llevaban a mi ángel.
Liss al ver como la pobre anciana temblaba se levantó para tratar de reconfortarla.
- No puedo vivir con esta pena... – dijo la mujer llevándose una de sus temblorosas manos al pecho.-
Mi ángel no murió en la guerra. Lo mató ella...
-
¿Ella?- aquello era nuevo.
Mi pregunta quedo sin respuesta. Los ojos de la anciana se quedaron en blanco y unos espasmos se apoderaron de su delicado cuerpo haciendo que cayese a suelo inconsciente. Rápidamente Lissandra se inclinó sobre ella tratando de ayudar a la pobre mujer. Entre Lissandra y Atos consiguieron calmar los espasmos de Hilda, poco a poco el rostro de la mujer fue recuperando el color y abrió de nuevo los ojos.
-Uuuh... qué faena. No me pasaba esto desde hace tantos años... Qué disgusto, cualquier día me quedo de una de estas.- Dijo mientras recolocaba su cabello y tomaba aire.
-¿ Quería usted mucho a ese niño verdad?- le pregunte.
- Pobre angelito.. Si hubiera tenido valor de llamar a la guardia.
- Hizo usted lo que creyó conveniente- le contesto Liss mientras apoyaba una mano sobre su hombro.-
Ya no tiene sentido lamentarse.
- Trajeron su cuerpo, estoy segura de que lo mató ella. Estaba tan guapo... me ordenaron que lo llevase a una de las habitaciones y, días después, se lo llevaron. Debí haber llamado a la guardia... – la anciana comenzó a llorar.-
Soy tan culpable como ellos, no podía vivir más tiempo con este pesar...
-
Usted no tiene la culpa.- Trate de consolarla.
-
El ángel... está... está enterrado en Luskan. – Consiguió decir entre sollozos.-
Antes de morir quiero volver a verlo...
-
Tiene un hijo ,..al parecer igual que él,.. – fue lo primero que se me ocurrió para intentar aliviar la pena de la mujer.
-
Oooh, ¿qué me dices?-llevándose la mano al pecho comenzó a llorar con más fuerza.-
Pobre criatura desgraciada, no lo habrá llegado a conocer... era tan joven.
Mis compañeros y yo nos miramos preocupados por el estado de la anciana.
- No.. No me hagáis caso. Todo esto sólo son desvaríos de una loca. – dijo mientras su llanto cesaba y se levantaba de la mesa.
-¿Ha vuelto a saber de sus señores? .- Pregunte ávida de respuestas pese al estado de la anciana.
No obtuve respuesta y ante nuestros ojos la mujer se desplomo sobre el frio suelo. Corrimos a socorrerla, pero ya era tarde para Hilda que había abandonado el mundo de los vivos presa del enorme dolor que atormentaba su delicado corazón.
Tras unos momentos de dudas, decidimos investigar las habitaciones de la casa, quizás fuese nuestra única oportunidad de hacerlo.
-
¿El sótano?- sugerí.
Antes de dirigirnos al sótano Liss, murmuro un conjuro intentando descubrir si en la habitación había algún tipo de magia. Tras unos instantes se dirigió de nuevo al cadáver de la anciana que yacía tendido en el suelo. Se agacho a su lado y tomo uno de los pendientes entre sus manos.
- Son mágicos, no hay duda. Adivinación. Así es como sabían si entraba al sótano.
-¿Podemos ver lo que hay en el sótano entonces? – le pregunte.
- Supongo que sí. Seguiré examinando el terreno por si hay magia. Lhyta, intenta buscar si hay trampas mecánicas.
Nos detuvimos frente a la puerta que parecia conducir al sótano.
- Todo es mágico. Casi todo nigromancia.- nos informó Liss.
-¿No estará la filacteria ahí dentro verdad?- le susurre presa de un repentino miedo.
-No lo sé. – Contesto.-
Nos vendría bien tener alguna clase de protección contra energía negativa.
Atos comenzó a murmurar lo que parecían plegarias.
- Yo tengo una poción que protege frente energía negativa, creo,.. – dije mientras intentaba buscarla en el galimatías que era mi bolsa mágica.
- Dejemos que vaya él delante, no creo que le dañen las trampas, sean mundanas o místicas.- dijo Liss mientras conjuraba alguna clase de protección sobre el sacerdote.
-
Liss, tengo una poción- le susurre.
- Hmmm, de acuerdo. Yo esperaré.
- Será mejor que vayas tú,…Yo poco puedo ayudar .- Si el sótano despedía magia por todos lados yo poco podría ayudar.
-
Tómala, creo que tú tienes más posibilidades de evadir las tramas mecánicas si las hay.
Haciendo caso a Lissandra bebí la poción y me acerqué poco a poco a la puerta.
-
¿Crees que habrá trampas?- Pregunte mientras buscaba algún indicio de ellas.
- Creo que esto protege algo importante... Y que hay que ser idiota para guardar algo solo con magia. Adelante. Os espero aquí.
Lentamente Atos y yo fuimos acercándonos a la puerta, poco antes de llegar a ella una chispa de color rojo proveniente de la puerta nos alcanzó causando en todo nuestro cuerpo un enorme dolor que hizo que me desplomase en el suelo. Ante nuestros ojos la puerta se abrió.
Trate de recomponerme lo antes posible y olvidar el dolor. De repente las luces de la habitación se iluminaron y pudimos ver que nos encontrábamos en un habitación repleta de cajas y cajones , al fondo de la cual había una rejilla.
En ese momento Liss tuvo una idea y lanzando un conjuro sobre los tres comenzamos a flotar sobre el suelo del sótano. Cruzamos toda la sala sin que nada ocurriese. Finalmente nuestros pies tocaron de nuevo el suelo en medio de la habitación. Recorrimos la estancia con la mirada cuando de repente y por sorpresa de unos ataúdes que estaban ocultos en una esquina salieron unos guardines.
El primero de los guardianes avanzo hacia nosotros, despacio con movimientos lentos mientras blandía una enorme espada, desenfunde rápidamente mi estoque y mi pequeña espada y detuve su embestida. Liss apoyaba mi ataque en la distancia con magia. Otro de los guardianes se acercó hacia donde estaba Atos, este reacciono rápidamente y ataco a guardián con su espada.
El tercero de los guardianes fijo su mirada en mí y se fue acercando para apoyar a su compañero en las embestidas. Por fortuna puede revolverme a tiempo y clavar mi espada en su hombro. El guardián seguía en pie, ciego de dolor por las heridas, no me lo pensé dos veces y lance un certero tajo al guardián, haciendo que este cayese muerto a mis pies. Por su parte Atos había conseguido deshacerse del suyo.
Ya solo quedaba uno de los guardianes, aprovechando la ventaja de ser mayoría nos abalanzamos sobre él, rápidamente conseguimos vencerle.
Exhausta pero aliviada, mire a mis compañeros.
-¿Pero qué es lo que protegen? – pregunte tratando de recuperar el aliento.
Volví e echar un vistazo a la sala buscando aquello que los guardianes protegían. Me fije en la rejilla central, había algo en ella que llamó mi atención, me acerque un poco más y vi lo que parecía una enorme bola de cristal, del tamaño de una mano gigante. Señale hacia al rendija para que mis compañeros pudiesen verla también.
En ella parecía dibujarse una imagen, poco a poco la imagen fue haciéndose cada vez más nítida. Lo que la bola de cristal trataba de mostrarnos era una especie de cueva, tuve la sensación de que aquella cueva se encontraba a muchos días de aquel sótano. En la cueva podía verse un sarcófago abierto en el que se podía ver el rostro de un bello joven bien conservado. Un joven moreno, de pestañas negras como el carbón, Shryzt´alxvaen pensé. Del techo de la cueva caían enormes goteras, la cueva parecía muy húmeda lo que me hizo pensar que quizás se encontrase cerca del mar.
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Si no hay nada más que ver por aquí sugiero que salgamos. Tanta aura nigromántica me está poniendo enferma.- Liss hizo que desviase mi atención de la bola de cristal.
Tras echar una última ojeada al sótano, salimos de allí.
- Luskan, nos toca viajar de nuevo entonces.-Dije mientras abandonábamos el sótano.
Poco a poco las preguntas iban obteniendo su respuesta. Ahora solo nos quedaba averiguar que había sido de Devlyn.