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Y sonaron campanas de boda

Anthala

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EL MEDALLON DE MEIGHAN (undecima parte)​

Al alba partiríamos hacia Luskan. El viaje se había precipitado por los últimos acontecimientos en Caravassar . La Liche había abandonado la ciudad y solo se nos ocurría un motivo, que hubiese ido a proteger su filacteria. Si estábamos en lo cierto ella estaría esperándonos en la tumba y si no, quizás encontrásemos algo que nos diese más pistas de donde buscar.

Decidí reunirme con Maddy en Crimmor para informarla de que en apenas unas horas estaríamos navegando rumbo a Luskan. De camino a la Espiral de las Almas donde nos reuniríamos, me encontré con el caballero Ecneo. Me hablo de la reconquista de caravasar en la que había participado. Por el supe que ni la Liche ni su gato habían sido vistos. Todo aquello era muy extraño. Viendo que Ecneo podría ser un miembro valioso en nuestra expedición dadas sus cualidades , le pedí que me acompañase a Crimmor.

Una vez en la Espiral sugerí a Maddy que quizás Ecneo nos fuese de ayuda durante el viaje.

- Si se lo contamos le pondremos en peligro, lo sabes, ¿uhm?.-Maddy me miraba fijamente.

-¿Estáis dispuesto a correr un gran riesgo y poner vuestra vida en peligro?
.- Le pregunte girando mi vista hacia Ecneo.

-¿Estáis seguro de querer saber, Ecneo?.-Le insistió Maddy mirándolo a su vez.

- No habrá vuelta a otras, pensarlo bien.- Ecneo debía ser consciente del peligro que corría s decidía unirse a nuestro viaje.

- Hace años.. Ya abandone estas Tierras, cuando el gran dragón rojo, ataco Crimmor…-Tomo aire unos segundos mientras apartaba la capucha que cubría su rostro para mirar a los nuestros.- me fui del lugar.. Y abandone a todos.. Pensando que sería lo más correcto para mí y mi familia.. No obstante, mi conciencia me atormenta desde aquel entonces.. Quiero luchar y me siento honrado, de que peséis en mí.. Para la labor que se requiera.- su expresión era seria mientras hablaba.- no sé qué se necesitara.. Si mi escudo y mi lanza. O mis conocimientos en el tema arcano.. Protección o lo que quieran.. No obstante, si con ello puedo ayudar a una buena amiga…- Dijo mientras dirigía su mirada hacia mi.- sea pues, los dioses saben lo loado que me siento por ello

- Puede que no regresemos... o que regresemos pero ya no seamos nosotros...-Advirtió de nuevo Madeleine.

- Como os he dicho.. Hace años, que mi conciencia me atormenta.. Ya no hay gozo en mis días.. Para mi será un honor, ayudaros.

Tras sus palabras Maddy y yo nos miramos y asentimos despacio. Ecneo formaría parte de la expedición.

-En tal caso....creo que debes saber algunas cosas.


Poco a poco le fuimos contando a Ecneo lo que habíamos descubierto de aquella que se hacía llamar Reina de Caravassar. Le hablamos de nuestro plan inicial , truncado por aquel ataque, de la pérdida del factor sorpresa al sentirnos descubiertos , y finalmente de porque le viaje a Luskan .

- Entonces.. Buscamos una cueva, una tumba.. En la costa de Luskan, ¿pero no portamos nada que nos pueda ayudar para encontrarlo?- Afirmo Ecneo tras oír nuestro relato.

Le explicamos de quien era la tumba y le hablamos de la obsesión de la Liche con la maternidad, le conté mis pesadillas y acabamos terminando del nieto, el hijo que Shirzt'alxvaern había tenido con Meigham. La obsesión de Ssvrasileia por Meigham seguía dando vueltas en mi cabeza. ¿Qué tendría Meigham que obsesionase de aquella manera a la Liche?.

- Uhm... tal vez estemos buscando en el lugar equivocado y sea ella la que tiene algo relacionado con la filacteria... un regalo de Shirzt’alxvaern .

- Pero Kala dijo que se suicidó… -Asentí a Maddy , aquella sospecha es lo que me había empujado a pedirle que acudieses de nuevo a la casa de Kala, La panadera.

- Pero estará enterrada en algún sitio, si no nos mintió.. o la mintieron. Uhm... bueno... Lhyta, ¿habría alguna manera de poder tirar del hilo de Meighan?
.- Me pregunto Maddy.

- Si vivía en Purskull....quizás alguien sepa algo…

Seguí dando vueltas a aquello mientras Maddy y Ecneo hablaban de las personas que nos iban a acompañar a la vez que Ecneo sugerí nuevos nombres.

-¿Hay cementerio en Purskull?.- Interrumpí de repente su conversación.

- Sí, claro.- me respondió Maddy algo extrañada.

- Claro que si esta la tumba de Meighan,....tampoco vamos a profanarla ¿cierto? - Una idea comenzaba a tomar forma en mi cabeza.- ¿ hay algún conjuro para ver a traves de la tierra ,.. ?

- Quizás un Detectar magia ayude a descubrir si con ella hay algo mágico enterrado, no sé.

-¡Cierto! podría funcionar… no haría falta profanar la tumba a no ser....claro está, que detectemos magia en ella.- Los mire preguntándome que opinarían de aquella idea.

Ambos asintieron así que rápidamente nos pusimos camino a Purskull, quedaban a penas horas para partir de viaje así que debíamos darnos prisa. Ecneo nos teletrasporto rápidamente a Purskull, la noche estaba avanzada y pocas eran las gentes que paseaban por las oscuras calles.

-Uff ¿no os da mal rollo ir de noche...?.- Les pregunte a las puertas del cementerio.

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No teníamos mucho más tiempo así que, abrimos de un empujón las puertas del cementerio que rompieron el silencio de la noche como si de un quejido se tratase. Mire las tumbas más cercanas a la puerta, parecían tumbas muy antiguas y la de Meigham no tendría más de cinco años. No teníamos más remedio que entrar en las criptas, quizás las tumbas de su interior fuesen más recientes. La puerta de la cripta se encontraba cerrada bajo llave, pero no era una de las mejores cerraduras con las que me había topado así que me resulto fácil abrirla, al hacerlo me eche a un lado.

-Tu primero…- Dije a Ecneo cabeceando hacia la entrada.

Ante nosotros varios se abrieron varios pasillos, la oscuridad nos rodeaba por lo que Ecneo decidió conjurar sobre nosotras para otorgarnos una mejor visión en la oscuridad. Al entrar un cartel nos recibió.

Los dioses se apiaden de aquel que viniere con malas intenciones,
a robar, a mancillar o a perturbar el descanso
de los cuerpos en santa descomposición.
​

No habíamos ido con mal intención así que no teníamos anda que temer ,…¿o sí?

Revisamos lentamente las tumbas intentando dar con aquellas que parecían más recientes, pero nada. Todas parecían tumbas demasiado antiguas para tratarse de las tumbas de Meigham o Kala. Cada vez nos adentrábamos más y más en la cripta hasta que tropezamos con una verja que bloqueaba el acceso a uno de los pasillos. Me acerque a ella buscando la cerradura, pero al tocarla una chispa procedente de la verja quemo mi mano. La aparte rápidamente y mire a mis compañeros.

Fue entonces cuando Ecneo cargo contra la verja intentando derribarla, consiguió abatirla lo suficiente para que con cuidado pasásemos a través de ella. Nueva tumbas se abrieron a nuestro paso y aquellas sí que parecían ser tumbas relativamente recientes.

- Aquí hay una Eme.. de.. uhmm..- Dijo Ecneo mientras apoyaba la lanza y el escudo contrala pared para pasar la mano por la tumba descubriendo así el nombre que ocultaba.

Meighan L.D
Fallecida a la edad de veinticinco años.
​

- Pasos...- Dijo Maddy de repente.- Alguien viene... ¡oigo pasos!.- Maddy miraba a algo que se aceraba detrás de mí.- Lhyta, atrás...

-¡ALTO! ¿Quién anda ahí?.- Se alzó una voz detrás de mí.

-Hola…-fue todo lo que conseguí decir, quizás solo fuese el enterrador.

- ¿Ho...hola? ¡PROFANADORES DE TUMBAS!
– Tras soltar un grito , aquella sombra salió corriendo y se perdió en uno de los pasillos.

- Por todos los dioses... llamará a la guardia.-Aseguro Madeleine.

- Date prisa Maddy.- le dije señalando la tumba.

Sin perder tiempo Madeleine se puso a conjurar sobre la tumba de Meighan intentando detectar si en ella había algún tipo de magia.

- MIrad, ¡hay algo!.

- Mierda....ahora sí que estamos en un lio...- Dije al darme cuenta de que teníamos que abrir la tumba para saber qué es lo que había en su interior que desprendiese aquel rastro de magia.- rápido antes de que vuelva con ayuda..

Un ruido procedente de uno de los pasillos volvió a sobre saltarnos.

Dejando su lanza contra la pared y con ayuda de su escudo Ecneo comenzó a golpear con fuerza la lápida intentando quebrarla mientras las pisadas procedentes del pasillo cada vez se oían mas cerca. Un fuerte estruendo invadió la estancia cuando el escudo de Ecneo se rompió sobre la lápida , por suerte está también se resquebrajo lo suficiente para poder introducir una mano a través de ella.

-Mierda , mierda….-Maldije nerviosa al oír aquel estruendo.- Date prisa por tus mue…date prisa.-Aquel no era buen lugar para mencionar a los muertos.

-¡Ecneo, meted la mano en la tumba!.- Le apremio Maddy.

- Esta atascado.. está atascado…- Dijo mientras tiraba de algo que había en el interior de la tumba.

Finalmente de un fuerte tirón consiguió sacar aquello que tenía agarrado con la mano justo en el mismo momento en que el crujido de una puerta nos paralizo. Se quien fuese quien se acercaba no estaba muy lejos.

- Vienen,...rápido Ecneo ¿lo tienes?.- Pregunto Maddy sin quitar la vista del pasillo de donde procedían los ruidos.

- Ya está.. salgamos de aquí.- Contesto.

-¿Por dónde? .- Pregunte nerviosa , la idea de internarme en aquella cripta no me gustaba nada pero era eso o enfrentarnos a aquello que se acercaba cada vez más.

Oí a Ecneo que conjuraba alguna clase de magia.

-¡ALTO AHÍ! ¿Qué escándalo es ese?

Eso fue todo lo que oí antes de que el conjuro de teletasportación de Ecneo nos sacase de allí. Nos habíamos librado por los pelos.

Esa misma noche un rumor se extendió por Purskull.

*El cementerio de Púrskul está clausurado, dicen que el Enterrador encontró a unos asaltantes de tumbas con las manos en la masa. Afirma que se trataba de un hombres y dos mujeres. Señala con seguridad a que el hombre que fue visto portaba una "especie de pajarraco" azul en el pecho y que no llegó a ver bien más que a una mujer, ataviada con ropas holgadas y oscuras *​

Tras el subidón de salir sin ser descubiertos del cementerio alquilamos una habitación en la posada de la Luz del Alandor , para ver que era aquello que había en la tumba de la pobre Meigham. Se trataba de un Guardapelo en forma de redondo medallón que se hallaba incrustado al costillar de Meigham , parte de las costillas de Meigham habían sido arrancadas al intentar coger el medallón. Al tomarlo entre mis manos me di cuenta que el guardapelo parecía fundido en el propio hueso. Lo mire extrañada, ¿quién habría puesto ese medallón allí?.

La tapa del mismo parecía poder abrirse. Con sumo cuídalo la abrí, escuchando al hacerlo un suave tintineo, una música corta que ceso de repente. Dentro de él había un espejo en el que alguien había grabado una inscripción.

"Graba en el corazón que su muerte es culpa tuya. Mío es y de nadie más. S"​

- Esto suena a venganza dura.- Afirmo Ecneo al oír la frase.

Todo aquello era muy extraño, la S grabada nos hacía pensar en Ssvarsileia, pero.. ¿cómo iba a matar a Meighan si hace nada la estaba buscando?.

- El GATO…. ¿Y si la S es de ….Silvius?.-Dije mirando a Maddy.- suponemos que habla del hijo de la Liche ¿no? .

- Uhm.. ¿y si...? ¿y si la Liche acabó con la vida del chico por celos?. Celosa de Meighan, del amor que se profesaban ambos...-Me contesto Maddy.

- Pero....¿quién puso el medallón allí?¿la Liche?
.- Le pregunte algo confusa.

- Yo diría que es lo más probable. ¿Quién más podría haberlo hecho?
-me respondió.

-Pero….tuvo que hacerlo antes de que Meighan muriese, o sabría que estaba muerta y no la buscaría.

- Mató a su hijo y quiso atormentar a Meighan hasta el final de sus días.

- Graba en el corazón que su muerte es culpa tuya. Mío es y de nadie más
.- repitió Ecneo en voz alta.

Con una nueva pieza del rompecabezas en nuestras manos fuimos a descansar. Yo guardaría el medallón, junto a todos los objetos que habíamos ido recopilando. Quizás , solo quizás en algún momento nos fuesen de utilidad.
 

Anthala

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NUEVAS PESASILLAS (doceava parte)​


Aquella misma noche un nuevo sueño asalto mi descanso. Un sueño demasiado real para ser solo un sueño. Podía escuchar la música, un suave tintineo, la música del guardapelo de Meighan actuaba como banda sonora del sueño.

De improviso un gato pardo, gordo y redondeado apareció en el sueño, lentamente fue desplegando unas hermosas alas que nacían en su lomo. Como desperezándose de su propio sueño, abrió sus fauces enseñando los dientecillos para comenzar a recitar.


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Silvius quiere el medallón para asegurarse, de que la muerte de Meighan no es solo un trance...
Si Silvius su medallón tiene, la Reina en paz dejarte debe...
​

Tal como vino, el sueño se desvaneció y una sensación de intranquilidad volvió a recorrer mi cuerpo.
 

Anthala

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RUMBO AL NORTE…(treceava parte)​


El amanecer comenzaba a despuntar en el puerto de Athkatla. Los primeros rayos del sol desprendían destellos dorados al reflejarse en las aguas del mar. La Preciosa, nuestro barco, se alzaba delante de nosotros meciéndose al lento ritmo de las olas. A los pies de la rampa de subida nos esperaba Gaff ”Calva Roja” dándonos la bienvenida.

- Bienvenidos a La Preciosa. Dado que me habéis metido a algunas mujeres sin mi expreso consentimiento he pensado que... no está de más meter un par de putas. – Dijo a al tiempo que se quitaba el sombrero mostrando su rojiza calva.- Para mis muchachos, claro. Espero que no os molesten... Mis hombres quieren prostitutas, va a ser un viaje largo.

- Esta bien viejo, deja los chismorreos para luego.- Le respondió Sten sonriendo.- Que tus hombres se concentren en hacer navegar esta carraca.

- Lhyta,¿ que nos has conseguido?
.- Oí a Raith murmurar a mis espaldas.

- Un Alindra del mar….por lo que veo.- Respondí sin dar crédito. Aquello no formaba parte del acuerdo. Pero no había tiempo que perder es discusiones, así que, tome aire y subí a bordo. Presentía que el viaje hasta Luskan iba a ser movidito.

Sin perder ni un segundo, la tripulación de La Preciosa comenzó las maniobras para zarpar y poner rumbo al norte, a Luskan. Asomada a la popa del La Preciosa vi como poco a poco nos alejábamos de Athkatla. En aquel momento, mientras Athkatla se empequeñecía ante mis ojos, mis pensamientos corrieron al lado de Sam. Sentí que en corazón se me encogía al imaginar que quizás nunca volviese a verlo, por unos instantes dude, quise salir de aquel barco y correr a sus brazos, olvidar toda aquella historia y regresar junto al él. Los gritos del capitán Gaff , dando órdenes a los marineros, hicieron que aquellos pensamientos se diluyesen. Era tarde para arrepentirse, sea lo que sea que nos esperase en Luskan, estaríamos allí para descubrirlo.

Los gritos del capitán Gaff solo eran interrumpidos por los graznidos del loro Pirro, que revoloteaba de un lado a otro del barco como si de otro marinero más se tratase. A medida que nos alejábamos de la protección del puerto el batir de las olas contra el casco se hizo más fuerte.

De repente llegaron hasta nuestros oídos el sonido de unos gemidos procedentes de las bodegas.

-¡PUUUUTA!¡PUUUUTA!¡PIRRO DICE ABORDAJE! - El loro comenzó a gritar, volando de un extremo al otro acallando aquellos sonidos procedentes de las bodegas.

El viaje transcurrió con relativa calma hasta que la noche comenzó a caer sobre nosotros y unas oscuras nubes amenazaban tormenta en el horizonte. Era momento de ponernos a resguardo y dejar que el capitán y sus marineros hiciesen frente a la tormenta.

-Oh, no. No podéis bajar.- dijo uno de los marineros apostados frente a la puerta que conducía a la bodega al ver que queríamos entrar-Abajo esta la mercancía y las prostitutas. A no ser que queráis pagar… Si pagas... consumas.- dijo mientras soltaba una carajada.

- Pagar, al menos por mi parte no deseo pagar... sin embargo, aquí entorpeceríamos a la gente, y con las nubes que acechan... quizás sería problemático. No queremos molestar, y abajo estaremos mejor.- Le contesto Raith, intentando en vano hacerle entrar en razón para que nos permitiese ponernos a cubierto.

- No podéis bajar. Lo ha dicho así el Capitán. El precio que habéis pagado es insuficiente. Sacad un paraguas y largaos, estáis molestando... –respondió mientras hacía gestos con la mano para echarnos.

-¡¡Sten!!.- Grite al oír al marinero. En ese momento sentí todas las miradas clavadas en mi.- Raith, a mí no me mires,… el barco fue cosa del pirata.- Dije señalando a Sten.

- ¿Cuál es el problema?.- Pregunto Sten acercándose a la puerta de la bodega.

- Decid lo que queráis, el Capitán no ha recibido un pago acorde con La Preciosa y nadie va a bajar a las bodegas. – Dijo aquel grumetillo de tres al cuarto al oír nuestras protestas.

- Vamos hombreee... .- Intento mediar el pirata.- Aquí arriba molestaran más que abajo. ¿Comprendes? No han navegado nunca, si vomitasen dejarían al cubierta...

- Nadie va a bajar abajo. Ahí tenemos las mercancías, ¿sabes? No, no y no. Ahora largo.-Interrumpió mientras se plantaba delante de la puerta con los brazos cruzados.

La noche comenzaba a caer, los marineros se afanaban en sacar mantas y cojines raídos que dejaron tirados por la cubierta. Estaba claro que no iban a permitir que nos pusiésemos a resguardo. Aquella situación era cuanto menos extraña. No podía ser que no nos dejasen entrar solo por unas,..por unas mujeres de vida alegre, algo más había escondido en ese barco.

De repente un nuevo sonido llego a mis oídos, sentí como todos los músculos del cuerpo se me tensaban. Y un ligero escalofrió recorría mi espalda.

-¿Un GATO?.- grite. -¿lo habéis oído?

-Será el gato de la suerte. Normalmente se lleva uno por si hay que echar el gato al agua.- Me contesto Aravae.

- Lhyta, GATOS de nuevo ¡no
! .- Esta vez era la voz de Raith la que hablaba.

Si estaba en lo cierto, ese gato no era un gato cualquiera. Me puse a buscarlo por la cubierta. Si mis sospechas se hacían ciertas, lo que me iba a encontrar era un gato con alas, por fin lograría verlo después de meses oyendo hablar de él.

-¿En serio? Pobre gato... Lhyta, ¿no estarás... alucinando un poco?.
- Liss tampoco parecía creerme, hasta que nuevamente volvió a oírse el maullido.- ¿Silvius?.- Murmuro.

Asentí mirando a Liss. Silvius, el Tressym, tenía que ser él. Vi como Aravae corría en dirección a la proa como si persiguiese algo. Al verse perseguido por Aravae, el gato desplego dos hermosas alas y comenzó a sobre volar nuestras cabezas. Me quede un rato embobada contemplando aquel bello animal, y por un instante olvide de quien se trataba y de que nada bueno auguraba que Silvius, el gato de la Liche, aquel que yo suponía era su marido poliformado, estuviese en nuestro mismo barco. Si el sabia donde íbamos, no cabía duda de que ella también estaría al corriente.

- Abatidlo! ya!.- Oí a Sten que gritaba.

-NOOOOOOO.
- Grite. El gato podía darnos respuestas.-¡!No le hagáis nada¡¡.

-¿Abatirme? Vaya, sí que estamos hostiles hoy..
-Dijo el gato con una voz grave y extraña.- ¡Oh-oh! Me temo que os quedaréis sin saber qué hago por aquí en un buen rato... Llamaré a la tormenta, ¿sí? Qué divertido.

Mientras yo intentaba hablar con el gato, Raith y Likazu intentaban atraparlo. Tras su advertencia, Silvius se perdió volando entre las velas. Aproveché aquella falsa calma para intentar explicar a los miembros del Azote, quien era aquel gato, o al menos quien creímos que era.

- No sabemos nada de él, pero podríamos hablar. En el improbable caso de que vuelva a aparecer, DE-JAD-LE HA-BLAR.
- Sentencio Lissandra.

La tormenta estaba ya sobre nosotros, la lluvia que hacia minutos nos golpeaba suavemente comenzó a caer con fuerza. El oleaje empezó a golpear bruscamente el barco, sacudiéndonos de un lado a otro. Puede oír a Silvius riéndose sobre nuestras cabezas.

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- ¡Agarraos!.- Ordeno Sten, en el mismo instante que un fuerte relámpago brillaba en el horizonte.

-¡VELANEGRA COJONES! ...- Grito el capitán Gaff buscando a nuestro pirata.-¿Dónde estás?. ¡EL TIMÓN! ¡EL TIMÓN!.- dijo mientras soltaba el timón.

Las sacudidas eran cada vez más fuertes, el oleaje se elevaba por encima de nosotros. Agarrada una de las barandillas del barco intentaba no caerme con el fuerte batir de las olas. Vi al segador Likazu intentando acercarse a donde me encontraba.

- Escucha...verás...si ese gato está aquí...y ella buscaba un transporte dónde internarse.. Y no nos dejan bajar a la bodega..


Asentí. Los dos habíamos llegado a una misma conclusión. Quizás Silvius no fuese el único que viajaba con nosotros de polizón. Todas aquellas ideas quedaron interrumpidas cuando un tremendo crujido impacto en la noche, el barco parecía navegar a la deriva, amenazando con hacernos caer al mar embravecido. Mire hacia el timón justo cuando Sten salía disparado de él, rodando por la cubierta. De no ser por Lissandra que rápidamente lanzo un conjuro y salió volando hacia él , Sten hubiese terminado en el agua.

-Qué maravilla de noche, que dulzura en sus voces. Gritos que claman clemencia, gritos llenos de impaciencia. Silvius quiere su medallón y, si no... a la borda con la tripulación.-Cantaba el gato sobre nuestras cabezas. Parecía divertirse con la situación.

Una vez a salvo, Sten se encamino de nuevo hacia el timón. Allí le aguardaba el segador Likazu y Ecneo que parecían haberse hecho con el control del barco. Likazu daba algunas instrucciones a Ecneo.

- Si lo sujetáis con demasiada fuerza sin controlarlo, partiremos la guía del barco...y podremos acabar en cualquier sitio. Hay que sujetarlo fuerte pero dejar que mueva un tanto, sin forzarlo en demasía o partirá y podremos acabar en cualquier lugar de éste ancho mundo.

-¡TRINQUETE! ¡ SOLTAD LA MAYOR! .- Sten comenzaba a hacerse con el barco. Ahora sí que parecía un verdadero pirata-¡VAMOS A DEJAR LA TORMENTA ATRAS!

Por suerte la tormenta fue quedando atrás y pudimos relajarnos durante unos instantes, aproveche aquel momento para reunir a parte de mis compañeros y hablarles del guardapelo de Meighan, con la idea de que si Silvius quería hablar le dejasen y descubrir porque ese guardapelo parecía ser tan importante para él. Al enseñarles el guardapelo y la inscripción que contenía en su interior , la música comenzó a sonar.

- Qué música tan bonita, ¿sí?¿sí? .Y qué letra tan perfecta... sí. Sí.- Silvius hablaba desde algún lugar encima de nuestras cabezas.

- Hemos pensado que quizás ella podría estar abordo.- Dije cabeceando hacia Likazu.- en las bodegas…

-Debemos entrar en las bodegas.- Afirmo Likazu.

Sten al oír aquello intento convencer al Gaff que nos dejase bajar a comprobar el estado de las mercancías. Después de discutir largo rato sobre ello, Gaff accedió a que Sten, Raith y Arastor bajasen, eso sí, el los acompañaría.

-¡NIÑO, AL TIMÓN!,. Grito Gaff, a un grumete , mientras se dirigía acompañado de Sten a las bodegas.

Antes de que el niño reaccionase, Aravae se ofreció a ocuparse del timón y salió disparado hacia él. Parecía que Aravae se manejaba bien en el barco, durante todo el viaje no paraba de dar consejos usando un lenguaje extraño.

Mientras Sten y los demás desaparecían por la puerta que conducía a las bodegas, el resto permanecimos alerta por lo que pudiera pasar. Al cabo de unos minutos que se me hicieron eternos una voz se proyectó en mi mente.

-Lhyta, tienen niños como esclavos, prepárate a luchar.- Era la voz de Raith, me estaba mandando un mensaje telepatico, advirtiéndome de lo que habían encontrado.

-Tienen niños como esclavos….-Murmure al resto de mis compañeros.- preparaos para luchar.

La puerta se abrió de repente y por ella salió el Brujo, Raith, acompañado de tres niños con un aspecto lamentable.

-¡Aguafiestas! ¡Tendría que tiraros por la borda!.- vociferaba Gaff al ser descubierto.

-Traficaba con los pequeños.-
Nos explicó Arastor.-los quería vender como esclavos en Luskan.....- Dijo mientras escupía en el suelo al lado del capitán mostrando su repulsa.

- Esperad a que lleguemos a Luskan, no nos interesa un motín a bordo
.-Dijo Sten intentando calmar los ánimos.

El resto de los marineros comenzaron a acercarse para ver que ocurría, preocupados por su capitán.

-¡Capitán! ¿Ocurre algo? .

-¡Já! Apártate, chico
.- Le contesto Gaff al muchacho.- Si intentan algo tiradlos por la borda. Perros cabrones, sólo quería sacarme unas monedas.-Comenzó a refunfuñar.

- Si uno de tus chicos pone un dedo encima de uno de ellos. Te cortaré la cabeza a ti. Y se la tiraré a los tiburones. – Le advirtió Likazu en tono amenazante.

-Si te acercas lo romperé, maldito perro.- Advirtió Gaff aferrándose con fuerza al timón, al ver a Raith acercarse a él con gesto amenazante.

- PUEDO TELEPORTARME…¿ Que cojones me importa tu timón? .- le amenazó Raith.- ¡Vas a pagar esto!

-Que te jodan a tú y a tu teleportar.- de un tirón Gaff arrancó de cuajo el timón.-¡ Al puto infierno todo!

-¡Ja-já!¡Ja-já! ¡Creo que voy a morir de la risa!

Alce la vista hacia las velas, por unos instantes hasta me había olvidado de Silvius.

-¡¡Sten!! Ocúpate del timón y de hacer algo por arreglarlo.- Ordeno Likazu mientras agarraba al capitán Gaff por la espalda.- Capitán Gaff, le acusó formalmente de colaboracionismo con insepultos. Y estate quietecito o los tiburones serán tú juez hoy.

-¿Sin timón qué coño voy a hacer?.- Pregunto Sten desconcertado, mirando a lo que quedaba de timón.

-¡¡¡ Intenta repararlo cojones !!!- Inquirió Likazu.

- ¡Insepultos! ¿Qué jodida locura es esta? ¡Soltad...!.- protesto Gaff antes de caer inconsciente bajo el bastonazo que le arreo Raith.

-¡Deteneos, apartaos del capitán!.- Ordeno uno de los marineros al ver caer a su capitán inconsciente en el suelo.

-Muévete y el capitán se va a tomar por culo, no ves que nos ha vendido a todos.- Dijo Arastor señalando hacia el timón roto.

-¿Vendido? Sólo eran unos esclavos, idiotas. ¡Soltadlo!

-¿¿Pero no ves que no hay timón zopenco??.
- Insistió Arastor.

-¡Extended las plataformas! ¡Todos al agua!.-
chillo uno de los marineros , al tiempo que cortaba los cabos de uno de los botes y se lanzaba al mar con el resto de la tripulación.

Medía tripulación de La Preciosa había abandonado el barco en los botes, la otra mitad miraba perpleja la escena sin saber qué hacer. Raith por su parte, después de apalear al inconsciente Gaff, trataba de arreglar con algún conjuro el timón.

- El barco hace aguas.... las bodegas se inundan.


Me gire al oír a Arastor. Sobre nuestras cabezas un gato parecía estar disfrutando con todo aquello.

- Gato del demonio ¡¡¡baja aquí y demuestra lo listo que eres!!!.-
Le grite amenazándole con el puño harta ya de sus risas.

Por fin Raith consiguió arreglar el timón. Pese a ello, Sten no parecía contento, sin media tripulación no podría gobernar el barco.

-Un BARCO.- grito Liss señalando al horizonte.

-¿Sus velas? ¿De qué color son?.- Pregunto Likazu.

Entre la bruma y la oscuridad conseguimos ver el color de la velas, eran blancas. A mí eso no me decía nada, pero supuse que blanco era bueno.

-¡JA-JÁ! Podría libraros del fatal destino, pero sin mi medallón no seguiré ese camino. Qué bonita noche, qué tiernos recuerdos... cuando en medio del mar mueren los aventureros.
– Canturreaba de nuevo Silvius.- Un medallón perdido, una muerte, dos muertes, tres muertes... qué desasosiego.

El barco se aproximaba a gran velocidad. Cuando estuvo lo suficientemente cerca comenzó a izar su bandera. Piratas. Era lo que nos faltaba. El barco hacia aguas, la mitad de la tripulación se había largado en los botes y Silvius el gato seguía riéndose sobre nuestras cabezas.

- Sten, ¡vela amarilla! hagámosles creer que estamos en cuarentena!.
- Sugirió Aravae.

- Reventemos a esos hijos del diablo y subamos a su puto barco.
- Fue la sugerencia de Ecneo.

- Es arriesgado pero habrá que abordarlos.- Dijo la fin nuestro capitán.- ESCUCHADME PORFAVOR ..

- A Silvius los barcos le marean, ¿sabéis? Sí. Mejor bajar... ¿sabéis nadar?. Si vas a darle a Silvius el medallón bajaré.

- Baja de ahí arriba , maldito gato.- le increpe.

- Necesito que busquéis los garfios de abordaje…- Continúo explicando Sten.

- Vamos, dedícate a tu embarazo. La magia no es para amas de casa, querida.

- ¡¡ Y tu dedícate a cazar ratas!!!! .-¿Ama de casa? …estúpido gato, ya me estaba hartando y bien.

- Los piratas no saben que el barco está en las últimas… Si cuando vayan a abordarnos, nos escondemos y luego abordamos el suyo… Podremos llevarnos el suyo intacto…-Explico Likazu.

-Es la última esperanza- Asintió Sten.- Coger su barco.

Tras poner a los niños a salvo, nos preparamos para el abordaje. De repente y sin mediar palabra una enorme bola de fuego salió despedida hacia nosotros. Oí a mis espaldas a Lissandra murmurar y supuse que trataba de conjurar para que aquella bola no impactase en nuestro ya maltrecho barco, sin embargo la bola estallo en la cubierta prendiendo fuego a las velas.

-¡¡¡STEN ESPABILA!!! ¡Que eres el capitán ahora!.- Grito Likazu en medio de estruendo.

-¡¡¡¡¡AHORA!!!!.- Grito Sten cuando el barco ppirata estubo lo suficientemente cerca para abordarlo.

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Mientras Sten llamaba al abordaje, Arastor lanzaba rayos hacia el barco pirata. Por desgracia uno de esos rayos alcanzo una de las velas que comenzó a arder. Al ver como su barco ardía, los piratas intentaban abordar el nuestro. La lucha fue encarnizada por un momento solo se oía el chocar de los aceros. Pronto la cubierta se llenó de sangre de los piratas que uno a uno iba cayendo sobre ella. Tras una encarnizada lucha conseguimos abatirlos a todos y hacernos con su barco. Fue momento de atender a los heridos. Sobre la cubierta del barco vi a Ecneo, una espada había atravesado sus entrañas de la que salía sangre a borbotones. Su rostro estaba manchado de sangre y uno de sus ojos había desaparecido, pese a ello parecía aún con vida. Rápidamente Arastor se acercó a él tratando de hacer algo por su vida. En otro lado del barco pude ver a Sten con una herida en el brazo y otro corte en una de sus piernas y a Raith tendido inconsciente sobre la cubierta, el resto de mis compañeros parecía encontrarse bien, solo con pequeñas heridas y algún que otro corte.

Mientras Ecneo era atendido, Lissandra consiguió apagar el fuego de las velas que amenazada con quemar todo el barco. Los que estábamos bien, nos ocupamos en despejar la cubierta de los cadáveres tirándolos al mar. Una vez atendido, Sten se hizo con el mando del barco.

-¡¡ Desanclad los garfios!!¡¡ Aravae! Conmigo. Los demás a los mástiles, ¡corregiréis el velamen!

- Nuevo barco, nuevas reglas. Silvius quiere su medallón
.-El gato volvía a hacer acto de presencia.

-¿¿ Porque le hiciste eso a Meighan???
.- pregunte al gato que revoloteaba nuevamente sobre nuestras cabezas.

-¿Yo? Lo hizo ella sola, sí.


-¿¿Quién le puso el medallón allí??.- Volví a preguntar.

-¿Y eso qué más da, querida? Las reglas del juego son las siguientes. Dejarás el medallón en la cubierta y os alejaréis para que yo pueda tomarlo. Si no lo hacéis... bueno, vamos a reírnos.

-¿Y que conseguiremos a cambio?¿Se lo darás a ella?.

- Mi querida Ssavrasileia dejará de atormentaros. Ah, no. Este es para mí.

- El problema es que a partir de ahora el Azote será su tormento.- Le amenazo el Segador Likazu.

- Vete a azotar cadáveres, querido. Yo sólo quiero mi medallón. Si no... Bueno. ¿Queréis verlo?.

Mientras hablábamos con el Tressym el resto de nuestros compañeros buscaba la mejor forma de abatirlo.

- Lo quiero porque, querida, puede que esa mujer no sea la que tú y yo buscábamos. Cosas de incompetentes sí. Ahá-ahá.-Dijo le gato sin perder ojo de ningún miembro de barco.

-¿A qué te refieres? ¿Qué harías con el medallón si te lo damos? .- Pregunto la elfa Lissandra.

- Averiguar más sobre aquella que lo llevaba.- Respondió el Tressym.

-¿Sobre Meighan?.- aquello era extraño ¿acaso no era Meighan la que estaba enterrada en Purskull?

- Dádmelo, ¿qué más da? Lo que os ofrezco no puede dároslo nadie.
–Dijo Silvius desde lo alto de mástil.- ¡Muy bien! ¡No hay más oportunidades! Os mataré y cogeré el medallón yo mismo.

En ese momento alguien conjuro una luz sobre el mástil cegando a Silvius que comenzó a revolotear. En ese preciso momento la figura del gato se tornó oscura y comenzó a crecer, su pelaje comenzó a transformarse y ante nosotros, subido al mástil apareció la figura de un hombre. Por fin, Silvius mostraba su verdadera cara.

-¿Thrasilvius?.- Pregunte sin apartar la vista del palo mayor.

Likazu voló hasta donde se encontraba el arcano, pero ante nuestros ojos una espesa niebla se formó a su alrededor y Thrasilvius desapareció, no sin antes dejarnos un regalo, una explosión que impacto en el mástil haciendo que se rompiese en dos. Volvíamos a ir a la deriva.

Al cabo de unas horas…

- TIERRA!¡TIERRA! .- nadie pareció hacer caso al pajarraco del demonio.- ¡TIERRA JOPUUUUTA!¡TIERRA!.

- SEÑORES, HAY QUE CORREGIR RUMBO, TODOS LOS QUE NO VAYAN A AYUDAR QUE SE VAYAN ABAJO, y que se lleven a Ecneo.
.-Ordeno el capitán Sten.

Con habilidad Sten consiguió virar el rumbo del barco , girando hacia el este …pero algo detuvo al barco. El barco comenzó a rozar el fondo marino produciendo un fuerte crujido. Habíamos encallado frente a una isla. Las suaves olas del mar golpeaban el casco del barco encallado en las arenas de una pequeña playa. Tras revolver en uno de los camarotes del capitán , Sten logro encontrar un viejo mapa, en él consiguió localizar un diminuto punto que según él era la isla en la que nos encontrábamos y afortunadamente no estaba muy lejos de Luskan. El problema era que el barco estaba destrozado....CONTINUARA

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likazu

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Congratulations Lhyta, me lo he leído un par de veces y ambas veces me han hecho revivir la grandiosa parte del barco. Te doy un Like :oops: :wink:
 

Anthala

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Gracias, la verdad es que fueron alrededor de casi cuatro horas de quest, con momentos estelares que por espacio, no han podido quedar reflejados. Pero estoy contigo, la parte del barco fue ¡¡genial!!, creo que solo nos falto ser atacados por un monstruo marino. :)
 

Anthala

Vestido de Valak
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PERDIDOS…(catorceava parte)​

La noche se extendía estrellada sobre nuestras cabezas, las suaves olas del mar sacudían las arenas de la playa, a lo lejos las palmeras se mecían al ritmo de la suave brisa, solo el graznido de algún pájaro rompía el silencio de aquel lugar.

Habíamos encallado en una pequeña isla a pocos días de Luskan, o al menos es lo que creíamos por el mapa que descubrió Sten en el camarote del capitán. El mástil de nuestro barco, estaba partido en dos fruto del último regalo dejado por Silvius, el gato de la Liche y en el casco había múltiples desperfectos. El viaje a Luskan estaba siendo todo lo accidentado que podía ser, tormentas, piratas, abordajes, gatos…y ahora aquello, perdidos en una remota isla de la que no sabíamos cómo íbamos a salir.

- Según creo, andamos bastante lejos aún como para arriesgarnos a una teleportacion en condiciones... ¿verdad?.....- Raith rompió el silencio poniendo pie en aquella isla.- Supongo que tocará.... revisar esta isla en busca de refugios, asegurarnos de que no haya peligros y reparar el barco o hacernos con otro medio de transporte...

- Bueno... si fueran daños superficiales, con savia, un poco de cáñamo y brea... – Aravae volvía a sorprenderme , el elfo parecía un experto en barcos y no solo eso, también parecía saber cómo arreglarlo.- ...a la que suba la marea... Aún podemos navegar con los otros dos palos…

Dejamos a los niños al cuidado de Devlyn y Sten y salimos a explorar la isla. Según Vae debíamos buscar savia para arreglar el barco y comida por si nuestra estancia en la isla se prolongaba. Tras un buen rato caminando, vimos escondida entre la vegetación una enorme cueva. La entrada daba la impresión de ser una enorme boca que se tragaría a todo aquel que se adentrase en ella. Con cierto recelo, nos aproximamos a la entrada, el vapor y humedad acumulado en su interior no dejaban ver más allá de un estrecho pasillo que giraba a la derecha.
La visión de aquella cueva me hizo pensar en aquella otra visión que había tenido en Aguas Profundas, la cueva en la que descansaba la tumba del hijo de la Liche. ¿habría sido fruto del destino que acabásemos en aquella isla o por el contrario había sido Silvius en que nos había llevado de algún modo a ella?. Hice participe a mis compañeros de aquellas dudas.

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- Que no digo que sea.....pero ...mejor ir con cuidado.- Advertí.

- Vale, es cierto que hemos tenido la negra en este viaje desde que salimos....pero, igual tenemos algo de suerte ahora.
– Afirmo Arastor en un alarde de optimismo.

- Bueno... aquí sugiero que pongamos en práctica todos, uno de los puntos del código del Azote de los Muertos.- Dijo Arold.- el que reza "Siempre preparados".

- Sabemos que vamos a entrar, así que estamos demorando lo inevitable... .- Afirmo Arastor mirándonos mientras discutíamos quien y como entrar en aquella cueva.

Antes de entrar tomamos ciertas precauciones por lo que pudiese haber dentro. Ecneo pese a su estado hizo uso de unas cuantas varitas mágicas sobre nosotros. Vae y yo fuimos los primeros en entrar, en sigilo y con cuidado, nos acercamos al recodo del pasillo por si podíamos ver algo aprovechando la cobertura del mismo. Nada vimos más allá de una absoluta oscuridad. Cuando íbamos a seguir avanzando , Maddy nos detuvo.

-Nos llaman.- Dijo, en un leve susurro cabeceando hacia la entrada de la cueva.

Salimos en silencio para ver qué es lo que ocurría y porque el resto de compañeros no había entrado.

-¿Estáis todos?.- Pregunto el Brujo cuando salimos.- He espiado el interior, poseyendo a un lagarto... Un hombre con la ropa hecha jirones... y una mirada antinatural, fría como el hielo y oscura como la más negra de las noches... pese a mi discreción, y mi comportamiento lagarto..... supo que era.... y mató al cuerpo del lagarto.... al volver me he sentido anormalmente agotado, quizás sea un efecto mágico... pero antes de morir el lagarto…-Hizo una leve pausa.- vi cómo se transformaba en... en una enorme mole de carne, antes de que pudiera sacar más información una enorme membrana acabó con el lagarto que poseía..

-¿Una mole de carne?.- Preguntamos todos al unísono.

-¿Como una especie de golem?.- Pregunto Arastor.

- Quizás... o quizás un demonio.... había tanta oscuridad....-Raith parecía agotado por el esfuerzo realizado y le costaba hablar.- me temo que va a ser más complicado de lo que parece.

- Sea lo que sea, más vale entrar ya. Si ha visto a Raith, estamos perdiendo el factor sorpresa, no le demos tiempo a organizarse.-Afirmo la elfa Lissandra.

- Lhyta y su bebé detrás.- Aravae, pese a todo trataba de poner algo de orden.- Liss también detrás, con Madeleine. Los que vayan a luchar con la mole de grasa a mi lado ¿os parece?.

- Vae, tú al centro, protege a Lhyta.- Le ordeno Lissandra.

- Bueno... venga. Pues vayan pasando.- Dijo el elfo colocándose a mi lado , como si fuese mi guardaespaldas.

Al entrar el olor a mar nos envolvió junto con la humedad reinante en el lugar. Gotas de agua caían sin cesar de los techos. Unos techos altísimos y con formas abovedadas. Un reflejo de color bronce parecía agitarse en ellos.

-Un Dragón.- murmuro Arold alzando la mano para que nos detuviéramos.

-¿De qué clase?.-Oí que alguien preguntaba a mi espalda .

- En la oscuridad no estoy seguro.. metálico, me pareció, pero no sabría decirlo con seguridad.-
Fue la respuesta de Arold.- enfundad las armas... no queremos que piense que venimos a matarlo...

- Pensad que puede ser el tipo, capaz de poliformarse.- Advirtió Arastor.

Me acerque a mirar todo lo que Dispar me dejaba, ya que parecía dispuesto a no dejarme avanzar. A lo lejos vi a un enorme Dragón de color bronce, él era la mole de carne en la que se había trasformado el hombre que había visto Raith. El Dragón se paseaba nervioso por la cueva ajeno a nuestra presencia. De repente, quizás alarmado por nuestras voces el Dragón clavo sus enormes ojos verdosos en nosotros. Para nuestra sorpresa el dragón parecía estar ..¿Llorando?.

- Os saludo noble dragón... quisiera pediros humildemente perdón por haberos espiado.... más no sabíamos dónde estábamos ni teníamos intención alguna de provocar problema alguno
.- Fue Raith quien, como no, tomo la palabra.

- Dime que os ocurre. Debe ser grave... ¿Un cobrizo no contando un chiste?¿O una adivinanza?.
- Le pregunto el Semidragón Likazu.

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- No sois ni los primeros ni los últimos visitantes de nuestra isla... Me han arrancado la vida sin necesidad de alzar la espada. Mis pequeños... los únicos huevos que he conseguido traer a este mundo. No hemos podido recuperarlos, temo que los rompan ante mi amenaza...


- Pobrecilla..- Murmure imaginando el dolor de la dragona.

- Disculpad poderosa sierpe, afligida por el mayor de los males, yo mismo voy a ser padre y sufro, no puedo ni imaginar el dolor que sufrís vos. Creo que está en nuestro deber intentar ayudaros, aun sin ser tan capaces como alguien de vuestra estirpe, para traeros a vuestra camada bajo vuestras protectoras alas.- Dijo Raith tratando de ganarse la simpatía de la dragona.

- No habría nada más que llenase mi existencia. Están alojados al otro lado de la Isla. Se lo que son y lo que hacen... no seré la primera Madre que los sufra.


-¿Quiénes son?.- Aquella frase volvió a poner todos mis sentidos alerta, nuevamente pensé en la Liche y su obsesión con la maternidad y los hijos de los demás.

- Son mercaderes exóticos. No saben de leyes, de respeto ni de educación... y por supuesto no saben del amor que una Madre profesa a sus vástagos. Debéis ser más de los náufragos que van a parar a ésta isla. Las mareas los traen a mí... Os ayudaría, más no puedo hacerlo sin mis pequeños a salvo. No hay otra cosa que ocupe mi mente...

- Nosotros también luchamos por el futuro de nuestros hijos.- Afirmo Raith intentando empatizar con el sufrimiento de la dragona,…-¿podríais ayudarnos a salir de esta isla en la dirección correcta? Nosotros queremos ayudaros y lo vamos a intentar.

- Puedo sacaros de mi Isla. Pero no sin mis huevos.- Revelo la dragona.

-¿Verdad compañeros? Vamos a ayudar a una madre. A que vuelva con sus huevos bien amados.
- Pregunto Raith girándose hacia nosotros para buscar nuestra aprobación.

Todos asentimos.

-¿Podríais, por favor, darnos información sobre contra que nos enfrentaremos, de forma más detallada, a fin de poder finalmente rescatar a vuestros hijos, esplendida dragona?- Pregunto de nuevo Raith.

- Habréis de cruzar al otro lado de la Isla, una cueva que construyeron los antiguos hombres que la moraban. Antes gozaba de su compañía, pero ahora no me es posible. Demasiados años para ellos, pocos para mí. El mar, mis vástagos y mi compañero eran mis únicos acompañantes. Hasta la llegada de aquellos que han traído sobre mí la desgracia. Justo cuando sola me encontraba.

-¿Son muchos?.- Interrogo Raith.

- No lo sé. No fui capaz de distinguir cuántos se los llevaron. Saben cuándo atacar, cuándo asaltar los nidos... La cueva está al otro lado de la Isla.

- Partiremos de inmediato señora.- Estaba claro que si alguno sabia ser un pelota profesional, ese era el Brujo Raith.- Y volveremos, victoriosos, para ayudar a conservar vuestro glorioso legado.. .

Dicho esto salimos de la cueva, teníamos una nueva misión. Si lográbamos recuperar los huevos de la dragona, ella nos ayudaría con el barco y podríamos reanudar de nuevo nuestro viaje hacia Luskan.

- En mi opinión, ya que hemos dado la palabra, ayudaremos a la dragona a que se le devuelvan sus huevos y ella nos ayudará. De todas formas, si queremos salir de aquí, el conflicto va a ser inevitable.- Asevero Raith una vez fuera de la cueva y de los oídos de la dragona.

- Antes de buscar conflicto con esos ladrones podríamos intentar comprarles los huevos. Ha dicho que son mercaderes, ¿no?- Dijo Maddy como buena mercader.

Rodear la isla nos llevó unas cuantas horas. La orografía era bastante escarpada y tuvimos que atravesar unos cuantos ríos a nado. Por el camino se nos unió Sten que se había quedado examinando los desperfectos del barco, le pusimos al tanto de lo ocurrido y juntos buscamos la cueva de los ladrones de huevos. Después de una larga caminata, al doblar un recodo pudimos ver un barco mercante que se hallaba atracado frente a una playa. Frente a él, en la playa, divisamos la entrada a una cueva, que parecía construida por la mano del hombre cuya entrada simbolizaba las enormes fauces de un lobo. Tras unos minutos de dudas sobre que estrategia emplear, Sten entro decidido en la cueva harto de tanto hablar. A diferencia de la cueva de la dragona, esta, estaba llena de trampas que fuimos esquivando como pudimos, hasta que llegamos a una galería custodiada por varios hombres. Se trataba de arqueros y hombres fuertemente armados para la lucha cuerpo a cuerpo.

- Maddy ...usa tu diplomacia..nos están mirando.- le susurre al ver que los hombres nos miraban.

- Cuéntales que somos náufragos que vagamos por la isla todos imbuidos en magia.- susurro Likazu a Maddy con cierta ironía.- Y que buscamos comida para fortalecer nuestros pétreos cuerpos.

-¡Disculpad! Somos unos nau……-Maddy se calló de golpe al oír a Sten.

-¡ A las buenas!.- Saludo el pirata amable.- Hemos oído que tenéis unos huevos de dragón, y los queremos.

Todos nos miramos pensando si Sten se había vuelto loco.

-¡Já! ¿Sabes por cuánto se venden, muchacho?- Contesto uno de los ladrones.- Quince millones de darthenes. No creo que llevéis tanto en vuestros bolsillos.

Intentamos negociar con ellos pero al ver que no entraban en razón,….tuvimos que defendernos. Tras acabar con ellos, nos dimos cuenta de que solo eran unos guardias que custodiaban la puerta de acceso a una de las galerías. Antes de entrar en la oscuridad de la galería, nos paramos a pensar en la estrategia a seguir,….delante de la entrada.

-Sigo pensando que alguien debería intentar conseguir salvar esos huevos de manera discreta... ¿quién se mueve mejor en las sombras?.
- Dijo Maddy al tiempo que sentí varias miradas clavadas en mí.

- Mi rata es buena en sigilo....-Contesto Raith.- Y menos aparatosa que una embarazada.- Dijo al tiempo que me lanzaba una de sus miradas que a su vez yo le devolvi con una de las mias.

- Tengo muchos polvos de asfixia... los lanzo ahí dentro, con una ráfaga de vientecillo y esperamos a que salgan cuando no puedan respirar. – Sugirió Aravae.- Y zas... les cogemos a medida que vayan saliendo.

- O también podemos lanzar bolas de fuego, hasta que estalle la cueva y una vez caiga todo el techo sobre ellos les quitamos los huevos.- Fue la sugerencia de Likazu, en su tono de voz pude notar cierto rin tintín.

- Mi idea, dada la cosa.. es emboscarles.- Propuso el Brujo.- Puedo convocar una imagen falsa de este.- dijo señalando al que parecía el cabecilla de los porteros ladrones.- solo hace falta decirles que vengan que han matado a unos intrusos .Y esperarles aquí…

- Ese es un buen plan, a fin de cuentas, no sabemos si los tres saquitos de Aravae darán para la profundidad de la cueva pero... – Afirmo Sten.

- De hecho los tes saquitos podrían servir... si lo combinamos con trampas. Lhyta, ¿traes trampas?
.- me pregunto Raith.- Una buena emboscada podría ir bien si juntamos ideas..

- Tengo trampas .- Conteste.

-Id colocando trampas.... Aravae.... ponte donde veas necesario para tu trampa de los saquitos ..- Raith fue dirigiendo la emboscada.- Los demás... ocultaos tras las paredes y yo convocare la ilusión .

-¡Espera! .- Interrumpió el pirata.-UN SEGUNDO.- pidió al ver que no le prestábamos demasiada atención.- Raith, tu plan es genial pero podemos mejorarlo…

-¡Grita más por si no nos han oído! .- Frunció el ceño mirando a Sten, llevábamos demasiado tiempo allí parados delante de la entrada a la galería.

- Convoca a la sombra y llévame con ella.
-Añadió Sten.- El plan es sencillo yo y la ilusión de Raith sacaremos a lo que quede de ellos aquí fuera, donde les estaréis esperando para emboscarles .- Concluyo Sten.

En esas estábamos cuando escuchamos una voz, el grito de un hombre que parecía proceder del fondo de la galería.

-¿Queréis dejar de chillar y entrar, maldita sea...? Tengo un trato para vosotros. – dijo la Voz.

Tuve que contenerme para no soltar una carcajada. Estaba claro que el sigilo no era una de nuestras cualidades. Haciendo caso a la voz entramos en la galería con cuidado. Al entrar un hombre vestido en ropas de vivos colores, subido en lo alto de una roca, nos recibió con un aplauso.

-¡Bienvenidos! Parece que os ha costado decidiros, ¿hm?. Temía que no llegarais a una conclusión pero... Os lo perdono. Ambos tenemos cosas que ganar.

- Si, ya sabe debatíamos…obre como era la mejor manera de afrontar la situación......los típicos dilemas de la vida.- Le contesto Arastor con ironía.

Junto al hombre vestido con ropas de vivos colores había dos hermosas mujeres , de rasgos exóticos exactamente iguales. Debajo de ellos dos hombres altos como armarios permanecían atentos a nuestros movimientos.

- Tenemos algo de prisa sabe...así que ¿porque no terminamos ya con este asunto?
.- Intervine sin olvidar que debíamos continuar nuestro viaje cuanto antes a este paso cuando saliesemos de la isla, la Liche abria invadido medio Faerum.

- Prissa mi señor, tienen prisssa .- dijo una de las gemelas mirando alrededor.- No la tenían antesss.

- Queréis contentar a esa avariciosa dragona. Cielos... Qué valientes.- El hombre de las ropas de colorines parecía ser en jefe.- Es difícil contentar a un dragón, ¿qué hará?¿Os llevará volando hacia otro lugar para libraros del naufragio…No lo creo.- Dijo soltando una carcajada al tiempo que se frotaba la nariz.-¿ De veras pensáis que la señora de la Isla, con sus regias garras os ayudará?¿ Que reparará vuestro barco u os llevará a cuestas?. Muy gracioso todo.

-Nosotros lo único que queremos es salir de aquí .- Le contesto el segador Arastor.- propón y nosotros te escuchamos somos personas razonables. Sino pregúntales a los de ahí fuera.

- Ah... ¡jaja..! ¿Crees que no puedo conseguir más guardias? . Las únicas irremplazables son mis pequeñas.- Dijo al tiempo que acariciaba las mejillas de las mujeres. -Yo me quedaré los huevos y os llevaré allá donde vayáis. Partimos a Luskan este mismo día... habéis sido un contratiempo. Allí puedo vender los huevos por el doble del precio. Y, sin duda, si guardáis silencio podría cubriros de oro.

- Ojalá pudiéramos llegar a un acuerdo. Pero he dado mi palabra de que ayudaría a la dragona y nunca miento. Así que, como muestra de buena voluntad, hay una contraoferta. Nos dais los huevos, los devolvemos, y nos vamos todos de la isla como si nada hubiera pasado.- Le propuso Raith.

- Como veáis. Sólo soy culpable de querer mantener a mi familia y a mis hijos.
–Dijo a la vez que extendía sus manos hacia nosotros en señal de disculpa.- Me gustan los dragones, ¿qué le vamos a hacer? reportan demasiadas ganancias.

-¿Por qué no les compramos los huevos y ya está? Yo tengo algunas monedas.- Oí que susurraba Dispar a mis espaldas.- Podéis rendiros, he visto luchar a mis camaradas y cortan como si lo demás fuera mantequilla. Tengo algo que os puede gustar... un regalo a cambio, seguro que os pagan como por esos huevos.

-¿rendirme? No decís más que sandeces. Bla...bla...bla. Estoy aburrido. ¿Vais a comprármelos o...?.- Dijo mientras bostezaba.

- Tengo aquí 80mil darthenes.- Le contesto Arold.

- ¡Esos huevos valen más de quince millones!,.- Grito el mercader.- ¡Cada uno...! ¿Qué os pensáis que vale un dragón?.

- Vale menos que tu vida, mercader
. –Le respondió Sten.

No sé qué pasó en ese instante, creo que Raith intento algún tipo de conjuro, pero de repente los dos enormes guardias que se encontraban mas cerca se lanzaron al ataque cayendo muertos rapidmente antes las certeras estocadas de los segadores. Yo permanecía mientras hablaban, oculta en las sombras intentando encontrar los huevos. Cuando me fije en lo currido,vi que en la posición de Raith se encontraba el mercader con una de las espadas de Arastor sobre su cuello, donde se suponía debía encontrarse en mercader, se concentraba Raith que tenia apresada a una de las gemelas mientras la otra yacia moribunda en el suelo.

-¡eSSSTÚPIDO! .- Grito una de las gemelas.- ¡Lossss huevos para nosssssotras! .

-¡¡¡ quietos o está muerto!!! .- Grito Arastor, clavando un poco más su espada en el cuello del mercader.

-¡Mi herrrrmana!- Oí que gritaba una de las gemelas.- ¡Has matado a mi herrrmana hijo de puta.!

- ¿Sabes, hay una opción, muchacha, para tu hermana aun, te interesa?.- Pregunto Raith a la gemela que tenia presa.- Tu hermana puede revivir . A cambio de los huevos.

- Antes mi herrrmana. Si vive os llevaré hasta los putos huevos. Jodidosss sanguinarios, habéis matado a mi herrrmana por unos huevos. ¡Cerdos cabrones!.- La mujer no paraba de maldecirnos.- ¡Perros hijos de puta! ¡Matadme! ¡No tendrrré a mi hermana, ni vosotross vuestross puñeteros huevos! ¡Svrizzhabnir! ¡Shaham!.

- La mujer ha perdido a su hermana, y otra vez lo mismo, cuando teníamos la vida del mercader y una posible negociación, otra vez los espadazos. –Protesto Likazu. - Desármala si es lo que quieres Sten, pero no creo que me haga daño, voy a devolverle la vida a su hermana.

- Si no quiere cooperar, le leo la mente y se queda sin la posibilidad de recuperar su hermana, a mí me da igual. Debería ser suficientemente lista para intentarlo, al ver que sea como sea obtendremos lo que queremos.- Dijo Raith.

- Jurro que hablaré pero antes mi herrmana perros del demonio. ¡Estáis jugando con la vida de mi herrrmana!

Mientras Likazu trataba de resecitar el cuerpo de la hermana muerta para devolverla a la vida. Aravae , Maddy , Liss y yo tratábamos de encontrar en aquella cueva el escondite de los huevos sin mucho éxito. Antes de que la gemela reviviese, el suelo de la caverna comenzó a temblar, haciendo que pequeñas piedras comenzasen a desprenderse del techo y caer sobre nuestras cabezas. Una vez devuelta la hermana a la vida, su gemela comenzó a cooperar.

- Los huevos están aquí. Gradmuss los ha escondido bajo el agua. Allá afuera. En un cofre herr...mético a. – dijo señalando hacia el mercader. - Os guiaré hasta su localización. Si nos lleváis con vosotrosrr. No portarremos armas. Sólo quiero salirr de esta puta isla.

Por fin , parecía que nos poníamos todos de acuerdo.

-¿Os gustará viajar a Luskan con nosotros tras ésta partir de ahí seréis libres.
- Les propuso Likazu.

- Perrro lejos de ese cerrdo. – Dijo cabeceando hacia Raith. - No quiero que la dragona me arranque las trrripas, ¿sabéis? . Os llevaré al puto huevo. No toques a mi hermana o te encogeré la polla hasta dejártela del tamaño de un grrrano de arroz.- Amenazo mirando a Raith.

Salimos lo más rápido posible de aquella cueva que amenazaba derrumbarse sobre nuestras cabezas. Una vez fuera una de las hermanas nos condujo hasta un extremo de la playa cerca de la orilla. Allí señalando en el suelo nos indicó donde debíamos cavar para encontrar los dichosos huevos.

- Ve con tu hermana, y descansa por ahora.- le dijo Likazu a una de las hermanas mientras sacaba una pala para comenzar a cavar en el punto indicado.

- Grracias. Te merreses que te lo compensemos en el barco.

Tras cavar un buen rato, de repente la pala pareció rozar con algo en el fondo del agujero. Se trataba de un pesado baúl que entre varios lograron alzar y sacar del hoyo. El cofre estaba ricamente adornado y sus esquinas rematadas en oro. Al abrirlo vimos que contenía tres preciosos huevos que parecían brillar. Uno de ellos era bastante más grande que los otros dos.

- No creo que estos huevos sean solo de esa dragona... – Dijo Likazu al verlos.- ¿Cuantas cuevas de dragones habéis asaltado?.

- Tenemoss dos huevos de esta y uno de una drrragona negrrra. – Le respondió una de la gemelas.

- Si nos dicen de donde lo sacaron quizá también podamos devolverlo. – Dijo Sten con cierta inocencia.

- No iré a devolverle un huevo a un dragón negro Sten. Soy bueno, pero no idiota
.-Fue la respuesta de Likazu. - Un dragón negro solo alberga maldad. ]Debemos llevar el huevo de la dragona negra al barco. Y cargaremos con los otros hasta la cueva de la broncínea.

- oh oh...parece que tendremos un dragoncito.- Dije al ver que el huevo de dragón negro comenzaba a agitarse golpeando a los otros dos.

- No te puedes quedar con los dragones Lhyta .- Aravae deshizo todas mis ilusiones con aquella frase.- Lhyta, tú vas a tener una niña ¿para qué quieres un dragón?

Una vez recuperados los huevo y puesto el huevo de dragón a salvo . Volvimos a la cueva de la dragona a devolverle a sus criaturitas. En agradecimiento la dragona arreglo nuestro barco. Ahora teníamos no uno si no dos baros con los que salir de aquella isla. Justo antes de irnos tuve una idea. ¿Y si la dragona nos acompañaba en nuestro viaje? No en vano nuestra misión era destruir a otra ladrona de niños.

-¿Sabéis que hay alguien más que roba niños a sus madres? .- le dije esperanzada de que se uniese a nuestra causa.- podría ayudarnos quizás con otra mujer que roba niños a sus madres…

-¿Ayudaros? .- La dragona fijo sus enormes ojos en mi.- Muchos roban, pero tengo un deber para con mis vástagos ahora.

-Y yo para con la mía y aun así intento ayudar al resto.- le respondí.-¡¡Sois una egoísta!!.- le grite al ver que no pensaba ofrecernos más ayuda que la de arreglar nuestro barco.

-¿Qué ha dicho...?.- Dijo estirando su enorme cuello hacia mí.

- No es la única que tiene que cuidar una futura familia...podría ayudarnos .- Refunfuñe.

- Disculpad a nuestra compañera, en su estado está muy susceptible, seguro que lo entendéis .- Dijo Arastor mientras tiraba de mí , para sacarme de la cueva.

- Estás hablando con Davrig'gadmamsus, la Señora de la Isla.

- Y usted con Lhyta la señora Drakensang .- Me presente yo también.- seguro que podría ayudar si quisiera...

- No puedo acompañaros. Jamás sacaré a mis huevos de su nido y de su isla... a no ser que esperéis a que nazcan. Repararé vuestro barco. Ese fue el trato y así es la ley. No puedo ayudaros más...

Salí de la cueva refunfuñando y pensando que nos hubiese venido muy bien contar con un Dragoncito para lo que se nos avecinaba….
 

Anthala

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LAMENTOS…(quinceava parte)​


Por fin, podíamos abandonar aquella isla. La dragona, pese a no acompañarnos había cumplido su promesa y había reparado nuestro barco. Aun así, decidimos navegar en el barco de los mercaderes. Era un barco más grande que el nuestro y gozaba de mayores comodidades, además era un barco conocido en el puerto de Luskan por lo que levantaría menos sospechas. Tres nuevos pasajeros nos acompañaban, las gemelas y un huevo de dragón negro

Navegábamos de noche con el mar en calma y un viento suave del sur que sacudía las velas impulsándonos hacia el norte, hacia nuestro destino final, Luskan.

En una esquina del barco, Likazu trataba de hablar con las gemelas.

- Quiero ofreceros algo a ambas.- Dijo mientras apoyaba su mano en el hombro de una de ellas.

-¿Ofrresernos?- Dijeron ambas al unísono, girando sus cuerpos hacia el Segador.

- Sí así es. Tengo trabajo para vosotras dos en Crimmor.

- Clarro, querrido, ¿qué tienes que ofrecer a las Hermanas? ¿Mm?

- A ver si ahora somos el hospicio de San Amur y vamos recogiendo asesinos y poniendo la otra mejilla.- Protesto Arastor al oír a Likazu.

- Tiene rrrazón. Nada se nos ha perdido en Crimmor. – Respondió una de las gemelas.- Nosotrrras somos de lejos, muy lejos. Y nuestra ciudad para los negocios siempre ha sido Luskan.

-¿Os marcharéis sin más?- Les pregunto Likazu.

No conseguía entender porque el Segador Likazu estaba tan emperrado en ayudar a esas dos mujeres, a no ser....que quisiese que se lo agradeciesen de algún modo….sacudí la cabeza quitando aquel pensamiento.

- Clarro, ese era el trato. Aunque antes... hemos pensado que…que quizá, dado que nosotrrras conocemos mejor estas tierras podemos guiaros allá donde vais. – Se ofreció a ayudarnos.

-¿Qué opináis vosotros?- Nos preguntó Likazu.

-¿Por qué queréis ayudarnos?-Les pregunte acercándome a ellas algo extrañada por aquella proposición.

- Parra ganarnos nuestra libertad.- Fue su respuesta.- No somos más que unas mujerres del sur que vienen a ganarrrse la vida en el Norte. Y va muy bien por allí, ¿Mm?

-La pregunta es ¿podemos fiarnos?- Pregunte clavando mi mirada en ellas, intentando averiguar sus intenciones.

- Ah,ah, no fiarros si queréis. Krissna es sincerra. Vosotrros sabréis, siemprre he sido una mujer de palabra, para lo que me interesa.

- Yo las dejaría en la primera ciudad que encontráramos antes de llegar a nuestra meta.- Sugirió Maddy.

- Déjalo, Krissna. Se perrrderán y nos perderán con ellos
. – esta vez era la hermana más silenciosa la que hablaba.

Mi mirada seguía clavada en las gemelas, no me fiaba de ellas y menos en un asunto tan importante como el que teníamos entre manos, pero ellas conocían Luskan. No tenía ni idea de cuantas cuevas podía haber en los alrededores, pero sospechaba que unas cuantas, quizás ellas pudiesen darnos alguna pista de hacia dónde dirigir nuestros pasos. Era lo único que teníamos y debíamos aprovecharlo.

-Está bien.- Cerré los ojos esperando no equivocarme con aquella decisión.- lo cierto es que necesitamos ayuda,…

-¿Y qué sse os ha perrrdido en Luskan, encanto? – Dijo cruzándose de brazos y esbozando una leve sonrisa.

- Una cueva....en la costa ¿sabéis de alguna?- pregunte intentando no dar demasiada información sobre lo que buscábamos.

- Cueva en la costa…- Al oír aquello su sonrisa desapareció de su rostro y sentí como se ponía tensa.- Depende. ¿Sserrá aquella?- Pregunto a su hermana que permanecía callada...- La cueva de los lamentos…

-Hablamos de esa cueva.
- la inste a que continuase.

- Todoss entrran, nadie sale. Sólo ess un cuento. Allí donde naufragan los barrcos desde hace unos años. Muchos barrcos que han osado desviarse demasiado del puerrto han acabado rotos e inserrvibles en las marismas. Con la suficiente destrrreza se puede parar allí.

-Y sospecho que vosotras poseeis esa destreza ¿cierto?
- les pregunte, convencida de que aquella era la cueva que buscábamos.

- Es prrobable que vuestro capitán la tenga. – Respondió cabeceando hacia Sten.

-¿Podéis guiarle?

- Es un terreno bajo, casi pantanoso. Nosotrrras hace mucho que no llegamos allí. Demasiado tiempo. Nuestrro capitán se hacía pipí en las calzas, ya sabéis. Está bastante a las afuerras. Claro que también hay otrras cuevas... pero distintas. De cangrejos, por ejemplo. Ssí, ¿verrdad? . Si buscáis leyendas y misterrio esa es vuestrra cueva…-
Asintió.

- Esa cueva de los lamentos ,...¿desde cuándo se conoce con ese nombre?.

El hijo de la Liche llevaba apenas muerto diez años, y si lo que creíamos era cierto no hacía mucho que aquel lugar había sido erigido como su tumba.

- Ah, no muchos añoss. Desde que varrios marinerros murieron. O... no volvierron de ella. Antes los barrcos poco legales como este iban a pararr allí... Nosotros tomamos un permiso para atracarr en Luskan. Pero los que no, allí se fuerron. La desgrracia llegó y muchos hombrres desaparecieron... pero ya sabéis cómo son las leyendas.


Cuanto más sabía de la cueva de los lamentos, más segura estaba que esa era la cueva que andábamos buscando.

- No me fio de estas. Decidme, que no soy el único.- afirmo Raith frunciendo el ceño hacia ellas.

-Está bien.- Tampoco me fiaba mucho de ellas , pero parecían conocer el lugar y ser capaces de guiar a Sten hacia esa cueva.

- Eso sí. Nosotrrras nos quedaremos en el barrco. No pienso entrar a esa cueva. Atadnos si querrréis. Pero a la cueva no. No quiero tener nada que ver con ella. La cueva, clarro.

- Es curioso, siguen hablando como si fueran invitadas, como si fuera una democracia.- Raith no parecía estar muy dispuesto a escucharlas.- En mi opinión... son esclavistas, son piratas... y conocen los mares.¿ Tienen conocimientos? Sí. ¿ Los usaran a nuestro favor? lo dudo.

- No fiarros. Nosotrras decimos la verdad... si queréis ir a la muerrte allá vosotros. Nosotras queremos irr a Luskan. Guiarré a vuestrro capitán. No queda mucho parrra tener que girar hacia el Oeste.

-Está bien,…guiar al capitán hasta la cueva.-Pedí a las hermanas.

- Guiarlo, pensaremos en qué hacer respecto a vosotras. – Likazu también parecía estar de acuerdo, no así el resto de nuestros compañeros.

Una de las gemelas, aquella que parecía conocer mejor nuestra lengua se colocó a la derecha del timón, al lado de Sten y fue desde allí guiándole. Antes de llegar al puerto de Luskan, el barco viro hacia Oeste siguiendo la línea de la costa. Arold se subió al palo mayor y desde allí, hacía las veces de guía, mientras Aravae y Raith trataban de ayudar en las operaciones de fondeo.

- Es posible que nos engañen pero atracar en el puerto creo que hubiese sido peor,..no queda más que confiar.- susurre a mis compañeros que parecían no estar de acuerdo con la situación.

Mientras bordeábamos Luskan , la noche nos cubrió de nuevo con su manto, el ambiente comenzó a enrarecerse como presagio de que nos aproximábamos a la cueva de los lamentos. El rostro de las gemelas palideció. Cuando me asome por la borda puede ver unos muelles viejo, llenos de algas, a la vista parecía que hacia siglos que no eran usados. Sten decidió fondear a cierta distancia de aquella playa empantanada que teníamos delante de nuestros ojos por miedo a encallar. Intente buscar desde el barco la entrada de alguna cueva, pero todo lo que lograba ver eran los árboles que cubrían el horizonte.

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- La cueva está al Norrrte. – Explico la gemela.- Eso crreemos. Adentraos en la marisma y lo encontraréis.

Mire hacia el norte momentos antes de desembarcar. Las gemelas se quedarían en el barco atadas hasta nuestro regreso, si es que regresábamos. Junto con ellas se quedarían los niños y la escasa tripulación que nos era fiel.

- Metedlas al camarote, cerradlo con llave, si quieres me encargo de atrancarlo con el mástil del barco.-Ordeno Likazu antes de bajar a tierra.

Él fue el encargado de hacer el nudo que atase a las gemelas, algo me decía que debería ir a comprobar ese nudo, pero las ganas de abandonar el barco y encontrar la cueva ganaron la batalla. Solo esperaba no arrepentirme de no haberlo hecho.
Bajamos los botes y nos dirigimos a la parte baja de las marismas. Una espesa bruma y extraños olores nos envolvieron a medida que nos acercábamos a la costa. Apenas se oían ruidos, ni pájaros, ni animales, solo el crujir de las maderas a nuestro pasó. De repente, surgidos de la nada, aparecieron sobre los puentes de madera unos extraños cristales que brillaban con el mismo color de las aguas, un color verde envolvía todo a su alrededor. Liss adelanto sus pasos para observar de cerca los cristales y ver qué tipo de magia encerraban en su interior.

- Creo que sería mejor evitar ese cristal.- Sugirió Ecneo después de examinar el cristal.- deberíamos de lanzar cuerdas al medio del puente .

- Lissandra, disipa su magia.. .- Propuso Raith.- y sigamos.. Sea lo que sea, no juega en nuestro favor,¿ verdad?.

- Si todos estáis a favor, voy a intentar disiparlo.-Afirmo Lissandra preparándose para lanzar un conjuro sobre el cristal.

- Si intentas disiparlo, será mejor que nos alejemos, no sabemos cómo puede reaccionar.-Sugirió uno de los Segadores


Haciendo caso a Likazu nos alejamos unos pasos del cristal dejando que Lissandra conjurase sobre él. Al intentar disipar le magia del cristal, este estallo en miles de pedazos que cayeron como gotas de lluvia sobre las aguas del pantano, de ellas , poco a poco comenzaron a surgir seres de hueso. Hombres que algún día tuvieron vida pero que ahora descansaban en el fondo de la marisma despertaron ante nuestros ojos. Como si de un ejército se tratase , vestidos con viejas armaduras, oxidadas por las aguas, se alzaron a nuestro alrededor y comenzando su ataque. Conseguimos resistir su embestida y acabar con ellos. Pero unos pasos más a delante otro cristal nos aguardaba. Mientras avanzábamos hacia él, fije mi mirada en las aguas y puede ver cientos de rostros cubiertos por las algas, miles de cuerpos descansaban bajo las marismas, cuerpos que parecían mecerse con el leve movimiento de las olas. Las cuencas vacías de sus rostros contemplaban nuestros pasos, vigilantes a nuestros movimientos.
Nuevamente Liss , intento disipar la magia del cristal y nuevamente este volvió a estallar en miles de pedazos que como estrellas caídas del cielo cubrieron las aguas y nuevamente los hombres del fondo del pantano, se alzaron para acabar con nuestras vidas y una vez más, les hicimos frente acabando con ellos.
Los cristales desaparecieron, pero no así los miles de rostros que desde el fondo del agua nos observaban. A lo lejos, entre hierbas y algas pudimos ver la entrada a una gruta. La cueva de los lamentos. Una densa bruma nos rodeó al traspasar la entrada. El aire se tiño de un color azulado que nada bueno presagiaba. Pese a ello, si la cueva contaba con protecciones mágicas, no dieron señales de existencia. Gotas de lluvia que caían incesantes del techo nos golpeaban a nuestro paso. Un ambiente pesado, nos envolvía, las respiración se hacía costosa debido a la humedad reinante. De repente vimos en una esquina de la galería otro cristal, esta vez azulado. Antes de que decidiéramos que hacer con él, un fuerte temblor hizo que parte del techo de la galería se desplomase sobre el cristal sepultándolo, de la oscuridad y del polvo levantado, comenzaron a surgir guardianes, regresados de la muerte para cumplir su cometido, acabar con nuestras vidas. Fue una pelea encarnizada, donde el único sonido que se oía era el chocar de espadas, poco a poco los no muertos iban cayendo a nuestros pies hasta que no quedo ni uno en pie.

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Tratamos de recuperarnos de las heridas sufridas lo más rápido posible, antes de que otro ejército de no muertos cayese sobre nosotros, cuando oímos una voz.

-¿Quién va? Es nuestra casa, son nuestras normas. ¿Lo habéis olvidado?. ¡Ah! Ya no reconocéis a este viejo. Bien, jugaremos a un juego. Hay dos caminos... el de ida o el de ida y jamás vuelta. – Era una voz familiar la que nos hablaba.

-¿Silvius?- Pregunte.

-¡Thrasilvius para ti, señorita!.- Me respondió.- Cuántos sois, ¿Mm?¿O tengo que contaros?. Vamos decidme cuántos sois, sí. Tendré que preparar el té. Id, id y no volváis. Bajo las algas dormiréis y a mi Reina, mi dulce Reina cuentas debéis.-comenzó a canturrear. -Dormiréis y veréis, cada noche y amanecer el rostro del ser más bello, del más bello ser . Caminad y vuestro destino sentenciaréis. Diez más uno. No se nos escapa...

- Viejo, serás el último de los tuyos en pie para mirar cómo se os hace añicos todos vuestros nauseabundos planes...- Le amenazo Arastor.

Mientras avanzábamos en guardia, con las armas preparadas, oímos una nueva voz.

- Dulces los ojos que velan por el descanso de Nuestro pequeño Señor. – Esta vez se trataba de la voz de una mujer.- Dulces son, querida. Dulces son…- Canturreaba.- Derecha o Izquierda, ¿qué más da? Todos los caminos ante ella os llevarán... y mientras… cientos de ojos os velarán.

-¿Cuántos caerán rendidos ante tu belleza y tus dotes? ¿Cuántos de estos bandidos no saldrán por propio pie esta noche? .- Las voces de la mujer y de Silvius iban alternándose mientras avanzábamos por las oscuras galerías.

- Diez más uno, ¿le gustará? Mi señor, ¿qué me decís? .

Sentí un escalofrió que recorrió toda mi espalda al oír aquella voz. Trampas y ejércitos de no muertos trataban de impedir nuestro avance.

- Dulce dolor, dulce lamento. Cuando vosotros gritáis yo también lo siento... Puedo daros amor, puedo daros ternura... y la muerte más dulce... la de la locura. Cuántos sois, ¿cuántos seréis? Adivinadlo y tal vez vivos de aquí saldréis. ¡Haha, me encantan las rimas de Silvius!

No sé el tiempo que pasamos, descendiendo por aquella cueva, acompañados de aquellas incesantes voces, defendiéndonos de los ataques constantes de ejércitos cada vez más fuertes.

- Calmémonos y demos paso a la diplomacia. ¿Qué os parece? Allí, tras de mí está vuestra última oportunidad.-Dijo la voz de mujer de repente.- No encontraréis más que muerte. Yo tenía un corazón bondadoso. ... Y mi corazón bondadoso a veces vuelve a latir. Marchaos o tomad una decisión. Vida, saliendo de esta cueva. O muerte si seguís.

Llevábamos meses esperando este día, meses investigando, meses viajando en busca de pistas que nos llevasen a destruir a aquella que se había coronado como reina de Caravassar. Todo aquello nos había conducido a aquel lugar y a aquel momento. Sabíamos que al final de la cueva un gran peligro nos esperaba, quizás la mismísima muerte estuviese aguardándonos, pero existía una pequeña posibilidad, la posibilidad de acabar con aquella que tanto dolor había causado. Era tarde, era tarde para rendirnos, para dar la vuelta y alejarnos de aquel lugar. Sin dudarlo todos seguimos adelante.
A nuestras espaldas fue formándose una gruesa pared de arena bloqueando el camino de salida. Ante nosotros la estrecha galería se ensancho dando paso a una caverna en cuyo centro se alzaba un portal. Raith conjuro a un aliado para que atravesase el portal y nos dijese que había tras él, minutos después regreso.

- Otra sala. Un círculo de convocación en su centro.
- Fue su respuesta.- Creo que hay una salida. Una puerta más allá del círculo. No hay ataúdes en esa sala. No los he visto... sólo lo que describo.

Todos nos miramos, estaba claro que debíamos cruzar, no teníamos ya camino de retirada y solo podíamos avanzar hacia delante. Descansamos unos minutos y nos preparamos para afrontar aquello que se ocultase tras el portal.

- O continuar, o morir. –Nos advirtió la voz.-Y algunos pereceréis igualmente...

Uno a uno fuimos cruzando el portal. Como el aliado conjurado por Raith nos había advertido, el portal desembocaba en una pequeña sala en cuyo centro dibujado en el suelo había un círculo de convocación. Nada más cruzar el último de nosotros, el suelo del círculo se abrió y de una llamarada procedente de él, nació un ser. En el centro del círculo una hermosa mujer comenzó a contonearse.

- Os encontráis ante Sharia'narelk. Es, sin duda, un placer para vosotros. – se presentó a la vez que pasaba su lengua por sus labios, relamiéndose mientras contemplaba a los hombres. - Veamos, veamos... ¿Qué estaríais dispuestos a hacer por mí?.

- No intentes nada, súcubo.- La increpo Lissandra.- Todos en guardia.

-¿Y tú?¿Qué estarías dispuesto? Elige a uno de los tuyos para morir... .
- Dijo la súcubo alzando la mano hacia Arold que parecía embelesado contemplando a aquel ser.-… Y te daré lo que quieras.

-¡¡Arold espabila!!.- le grite acercándome a él.

- Tapadle la boca a Arold si es necesario. Evitad que pronuncie palabra…- Dijo Likazu al ver a su compañero hipnotizado por la súcubo.- Así no le seguirá el juego a la furcía.

-¡Mi acertijo es el siguiente...! Poderoso y fuerte, vil entre los viles...
– Dijo girándose hacia Likazu.- Caeréis bajo sus manos, pues es lo que habéis pedido.

De repente la tierra bajo nuestros pies comenzó a temblar, al alzar de nuevo la mirada hacia la súcubo , comprobamos que esta se había trasformado en un Balor. De una rápida estocada Arold consiguió acabar con él.

-¿Os ha parecido poco? Veremos qué más os podemos ofrecer... – Nuevamente era la voz de mujer que nos había acompañado en nuestro descenso por la caverna. -Era fácil, ¿eh? Muy bien hecho.

- Desdibujad el puto circulo- Grito Raith mientras con el pie trataba de borrarlo.

El círculo desapareció, y no solo el círculo, por primera vez en nuestro descenso, el silencio nos acompañó. Nuestras pisadas era lo único que resonaba en la estancia hasta que un siseo procedente de algún lugar a lo lejos, nos indico que no estábamos solos. En frente de nosotros una fila de cristales se alzaba como un muro, interrumpiendo nuestro avance. A través de ellos pudimos ver una gran estancia. Nada de lo que habíamos intentado antes para desactivar aquellos cristales había funcionado, así que solo había una forma de abrirnos paso, destruirlo y enfrentarnos al ejército que se alzase una vez hecho. Rompimos unos de los cristales y nuevamente, de las paredes y tumbas de los lados despertaron combatientes para defender el lugar y nuevamente tras una encarnizada lucha conseguimos abatir hasta el último de ellos.
De esa forma entramos en la enorme sala. Un muro de luz dividía parte de la sala en dos, al otro lado, entre los pilares , un alto monumento en forma de espada coronaba un trono. En ella se podía leer una inscripción, “Caíste y te alzaras en mi nombre”. A los pies del trono descansaba lo que parecía una tumba de oro y plata, vacía. La piedra de mármol formaba un lugar de descanso digno de cualquier Rey.

-Oh, oh,..-Fue todo lo que alcance a decir al ver aquella tumba vacía.

La tierra comenzó a moverse bajo nuestros pies, un nuevo derrumbe cayó sobre la entrada de aquella sala. Estábamos atrapados. La cortina de luz nos separaba dela tumba vacía. Los arcanos intentaron atravesarla pero no había forma posible. Un sonido rompió el silencio, el sonido de un cascabel que nos recordó a todos al gato.

-El gato….-dijimos al unísono.

Una risa femenina y sensual , seguida de un aplauso resonó en la sala. De detrás del trono una mujer hizo presencia. Una mujer vestida de coloridas ropas que se contoneaba mientras no paraba de reír. En uno de sus brazos múltiples pulseras de cascabeles repiqueteaban.

- Soy Shatiria "Mil Ojos" la mujer que tanto tiempo ha disfrutado con la visión de vuestros cuerpos y vuestras... almas.- Era la voz que nos había acompañado todo el camino.- Quizá no seáis lo suficientemente astutos como para comprenderlo. Su Majestad Ssavrasileia tiene que delegar ciertas tareas, ¿por qué no? Somos muchos sus fieles seguidores. Estamos aquí para traeros un mensaje. En un abrir y cerrar de ojos estaréis muertos... Si no tomáis una decisión.- Dijo alzando su dedo índice frete a nosotros.

-¿Otra vez con el "huir o morid"?-Murmuro Lissandra a mi izquierda.

- Creo que aún no habéis entendido de qué va el juego. La Reina pide, la Reina tiene.– Dijo con una sonrisa malévola -No. Ya no es momento de huir.

-¿Y que pide la Reina ? .- Pregunte temerosa de oír la respuesta.

- Nueve más uno habéis entrado en esta sala. Y sólo nueve pueden salir.

-Mi niña..-murmure, llevando mis manos a mi incipiente barriga intentando proteger a mi pequeña.

-¿Quieres que dejemos a alguien atrás?.- Le pregunto Lissandra.

- Así es. A alguien que aún no ha abierto los ojos. A cambio, todos los demás saldréis con vida.

-¡¡Y un cuerno !!.- La grite.

- Si no queréis entregárnoslo...- se quedó pensativa mientras con sus dedos golpeaba rítmicamente sobre la tumba vacía.- Uno de vosotros habréis de morir por él. Sólo nueve podrán salir. El décimo... o el niño o una de vuestras almas. No hay más opciones.

- ¡¡Atrévete a quitármelo!!

- Contaré hasta diez. Si no. Lo tomaremos a la fuerza.

-Falta alguien Lhyta ..falta el gato..- Oí que murmuraba Likazu a mi derecha.- Puede ser él, que esté manteniendo el escudo en marcha. Están activando el escudo y no es ella, es el gato...

- Cuanta hostilidad tan mal canalizada.

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Una voz se alzó a nuestra espalda. Un hombre consumido por los años apareció detras nuestro.

-Os hemos avisado. Entregaréis al pequeño y os marcharéis con vida. La madre incluida, ¿sí?¿qué os parece?.- Dijo Silvius señalándome.

- Bah, me pareces un negociador francamente malo. – Le respondió Sten , cruzándose delante de mí.

-Vuestro orgullo os llevará a la muerte. Recordad que estáis ante Thrasilvius Lathir. Alguien probablemente más anciano que vuestros propios bisabuelos así que procuradme desprecio. Lhyta, es hora de tomar una decisión. O tu vida o la de uno de tus compañeros... o la de tu hija.- Dijo clavando aquella mirada fría sobre mí.

- Me quedo con la vida de todos.-Fue mi respuesta.

-Si no decidís moriréis todos. Y creedme. ¿Es lo que decidís?¿Todos entregáis vuestra vida por su retoño? . Que empiece el juego.

- Lo siento por ti, gatito. Si hubieras dedicado tu vida a maullar en tejados hoy no morirías.-Dijo Raith.- Matadlo, me quedo su bastón.

Alzando un simple dedo de su mano, Raith cayó fulminado a nuestros pies. Intentamos defendernos, pero todos acabamos en el suelo con un simple gesto del Nigromante. Mire el rostro de mis compañeros y en todos solo pude ver impotencia, estábamos a merced de Silvius y nada podíamos hacer para evitarlo.

-¿Alguien más va a seguir cuestionándome? ¿Negociaremos ya?.- Dijo alzando la mano para contemplar un anillo rojo como el fuego. Desde el interior del anillo un rostro de mujer nos contemplaba.

-¿¡Qué demonios quieres!?.- Le pregunto Lissandra fuera de sí.

- No podemos darte a su hija... ¿para qué la queréis?.- esta vez era Madeleine quien hablaba.

-Queremos su hijo para la Reina. Aprenderá las artes mágicas como ha de ser. Y nadie más podrá darle una vida más plena.

-Sí, ya he visto lo que tu reina hace con los niños
.- Le respondí recordando las pesadillas que cada noche me enviaba Ssvrasileia.

- Os daré de nuevo a elegir. O uno de vosotros o la pequeña. Y no me vengáis con el cuento de que ya tengo a uno. –Dijo cabeceando hacia Raith,-Puedo traerlo de vuelta cuando quiera. ¿Qué dices, querida? Que nada le complace más que el pequeño.-Dijo como si hablase con el anillo.

- Podemos entregaros ese guardapelo por nuestra libertad, si tanto lo deseáis. –Sugirió Madeleine.

-No quiero el estúpido guardapelo. ¿Ahora queréis dármelo? Ahora que ya no hay remedio para vuestra desgracia. Que dé un paso adelante la vida que se entregará a la Reina. Y el muerto no. No me vale... Para él tengo otro destino...

Vi como Sten se quitaba lentamente su sombrero y me lo lanzaba al tiempo que daba un paso hacia delante.

-¡¡¡¡NOOO!!!!.- grite al ver lo que Sten pretendía hacer.

-¡Qué divertido! Lo pasarás muy bien con Ssavrasileia, su Alteza, claro.

-Se de lo que es capaz Raith, y no ha durado nada.- Dijo con voz temblorosa.- Pero…a cambio… dejaras a su hija y devolverás a Raith a la vida.

-¿Lo hare?.. ¡Ah! ¡Qué bonito! Creo que voy a llorar. Es tan conmovedor...

- No , no voy a permitir que te sacrifiques por mí, Sten.- Dije dando un paso adelante. Yo los había metido en aquel lio y no podía permitir que ninguno se sacrificase por mi.- no puedo dejar que lo hagas.

-Entonces entréganos a tu niña y nadie sufrirá daño. Yo también he sido...–Carraspeo antes de continuar.- …padre, si eso es. Dejaré que la veas... una vez, dentro de veinte años.

- Mi niña se viene conmigo ,moriré con ella,..Pero no te la daré.- Solo de pensar la vida que le esperaba a mi pequeña en compañía de aquellos engendros me ponía los pelos de punta.

-Lhyta. Si es lo que quieres adelántate y salvarás a tus compañeros.- Dijo esbozando una pérfida sonrisa.- Lhyta. Soy misericordioso.

- Tienes que ver a tu hija nacer, y crecer fuerte, no hay mayor galardón que ese para una madre.- Afirmo Ecneo dando a su vez una paso a delante.

-¿Vais a tenerme aquí esperando todo este tiempo? Os lo recuerdo. – Silvius comenzaba a impacientarse.- No tengo tanta paciencia para esto, como me gustaría. Decidíos. Uno u otro.

- Déjate de juegos y termina ,..¿Quieres mi vida y la de mi hija?,..Acaba con ellas y déjalos ir.

- Y entonces para que hemos venido aquí y ¿para qué ha muerto Raith?.- Me increpo Sten dando una patada al suelo.

- Y que quieres ¿que no haga nada mientras ofreces tu vida? yo os metí en esto…

- Nunca he visto una pelea por morir, es gracioso.-Silvius parecía cansado con la escena.

- Llévame a mí, deja al pirata, no te servirá de nada.-Dijo Ecneo con rotundidad.- vamos.. ¡Llévame a mí! pero déjales a ellos..

- Bien. Lo echaremos a suertes…- dijo resoplando.- ¡O no! ¡Yo decidiré! Quiero a Lhyta!. Lo ha dicho su Majestad. Y su Majestad tendrá lo que desea.

A mi espalda oí a Lissandra recitar a una velocidad endiablada palabras que latían con poder arcano, Silvius también la oyó y comenzó a su vez a murmurar palabras a borbotones. Por unas milésimas de segundo creí que Lissandra lo conseguiría, que nos sacaría de allí. Pero mientras Lissandra recitaba un conjuro de tele trasportación,..Silvius conjuraba sobre mí. Ante mis ojos todos desaparecieron, solo yo y Raith, que permanecía inmóvil en el suelo, nos quedamos retenidos en aquella sala. “Mil Ojos” se acercó con movimientos insinuantes hacia donde yacía Raith, con suma facilidad alzó su cuerpo del suelo, en ese momento pude oír un gemido, Raith seguía vivo, débil, demasiado débil para conjurar, pero vivo.

- Por fin solos. Acaba con mi vida de una vez...-Le pedí.

-No será necesario. Os presentaré ante la Reina y ella sabrá qué hacer... ¿Cómo quieres que llamemos a tu pequeña?.

-¡¡Vete a la mierda!! No la tendrás.- le grite.

- No estás en disposición de decir eso, Lhyta.

Sentí un fuerte golpe en la cabeza y la oscuridad me rodeo. Había llegado el final, no habia tiempo para lamentos...
 

Quetzalcoatl

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Ya queda menos, ¡ánimo que te está quedando muy bien! :wink:
 

unhearted

Restos de un PJ de Aharadad
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_deacuerdo
¡Gracias por el relato!
 

Anthala

Vestido de Valak
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unhearted":33ec0t5f dijo:
Lhyta! No se le puede quitar ojo de encima ni a las dos de la mañana...¿Que pasó ayer cuando vi la luz al final del pasillo y me retiré?

Ahora ya sabes mas o menos lo que sucedio. :)
 

Anthala

Vestido de Valak
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ADARA....(decimosexta parte)​


Desperté con un terrible dolor de cabeza. Pensé que me iba a estallar debido a la contundencia del golpe recibido. Levante la mirada aun borrosa intentando averiguar dónde me encontraba, una oscuridad inquietante me rodeaba. Poco a poco el pánico comenzó a apoderase de mí al recordar, puse una de mis manos sobre mi vientre y pude sentirla, mi pequeña seguía aun conmigo. Trate de controlar el pánico, debía recuperar la calma y controlar los nervios. Una vez el dolor fue disminuyendo comencé a tranquilizarme. Estábamos vivas y juntas, eso era lo importante.

Me mantenían encerrada en una lúgubre celda rodeada de sarcófagos. El hedor del lugar era insoportable y casi me hizo vomitar. Busque a Raith por la celda. No era la única encerrada en aquel lugar, al fondo de la misma distinguí a un hombre sujeto a un aparato de tortura, sus gemidos penetraron en mi cabeza. No me atrevía a moverme, un miedo gélido atenazaba mi cuerpo.

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Cuando mi cabeza comenzó a despejarse oí otras voces, voces que entonaban un cantico siniestro cuyo significado no alcanzaba a comprender. Mire en su dirección y vi a un hombre de espaldas a mí, vestido con una túnica envejecida, a su lado figuras esqueléticas recorrían la habitación. De repente los canticos se silenciaron. El hombre de la túnica desapareció de mi vista. Nadie acudía a atenderme o vigilarme. Una intensa sed me acuciaba pero no me atrevía a pedir agua.

Sentada en el suelo abrazando mis piernas no paraba de susurrar a mi pequeña, no dejaría que nada ni nadie la hiciese daño.

El tiempo pasaba, el hambre y la sed se iban apoderando de mi cuerpo, pero nadie parecía dispuesto a atenderme ni yo me atrevía a pedir. De vez en cuando giraba la mirada hacia el hombre que estaba colgado del aparato de tortura, quería ayudarle pero no encontraba la forma de hacerlo sin empeorar mi situación.

-¿Quién sois?.-Susurre al hombre armándome de valor.

-Yo... perdonadme la... vida.... yo...-Gimoteo al oír mi pregunta.

- Calmaos,..No voy a haceros daño
.- Trate de tranquilizarle.- ¿Que delito habéis cometido para semejante castigo?.- Pregunte impotente.

La voz del hombre quedo apagada por un intenso ruido proveniente de la puerta de la celda, una repentina luz blanquecina ilumino la estancia cegándome. Cuando recupere la visión, vi al hombre calcinado, sin vida.

- Ése ya cumplió. Pobre. ¿Aún sigues viva, tú?.

-¿Ese será mi destino?.- titubee.-¿Vais a dejarme morir de hambre?¿Para eso me queríais?.

Debía controlar el miedo y la ira que sentía hacia aquel que me hablaba, Thrasilvius. Debía elegir bien mis palabras, tenía que hacerlo por ella, por mi pequeña.

- Ni idea, según tenga el día.- Dijo mientras alzaba una mano, en ella sujetaba un frasco que contenía un líquido trasparente, agua.- No, va…miento en realidad, no depende tanto de mí. Viniste a perjudicar a mi Reina y, ¿qué menos que recibir un castigo adecuado por tus crímenes? Vamos, sal de ahí..-Ordeno mientras alzaba su bastón y entonaba un conjuro, haciendo que las rejas de la celda desapareciesen.

-¿Dónde me lleváis?.- pregunte dando un paso atrás.

- Igual que el otro.-Contesto mientras esbozaba una sonrisa.- ¿también tendré que pedir que te arrastren? No hay nada que me moleste más.

-¿Raith? ¿Qué le habéis hecho?.- Pregunte temerosa de la respuesta.

-¿Ése? Hmm… Supongo que te refieres al mortal que te acompañaba. Está aquí, con un par de amigos más.

Con su bastón señalo hacia el centro de la sala. Dibujado en el suelo había un círculo de runas extrañas. En el centro de ese círculo tres figuras yacían descompuestas , puede reconocer en una de ellas las ropas de Raith .

El recinto parecía algún tipo de cámara ritual o de ceremonias macabras . Varias columnas sujetaban en techo y sobre ellas había pintados símbolos extraños, decenas de cadáveres yacían esparcidos por el suelo, algunos colgando y otros simplemente encerrados en jaulas. Pude ver también jaulas con gente viva en su interior. En el suelo, justo en el centro de la sala había dibujado un círculo con extraños símbolos. Algo más atrás, se alzaba lo que parecía ser un portal.

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-¿Eres tan imbécil como él?- dijo girándose para quedarse frente a mi.- Contéstame a una pregunta. ¿Estás en estado?- pregunto mientras con el extremo de su bastón señalaba mi vientre.

Inconscientemente llevada por el nerviosismo y el miedo comencé a temblar. Trate con todas mis fuerzas de controlar el miedo pero era incapaz. Asentí levemente llevando las manos a mi vientre tratando de proteger a mi pequeña.

- No dice mucho de ti. No sólo vienes a intentar dañar a mi Reina. Si no que tienes la grosería de hacerlo en ese estado. Qué contrariedad, sinceramente. Con lo que me gustan los niños. Vamos a ver…- Tharsilvius comenzó a pasearse por la sala sin perderme de vista.- Mi Reina aún no está aquí, así que he de llevar yo este asunto. Juguemos a las negociaciones. ¿Qué me das?

-¿Negociar? ¿Queréis negociar?- Trataba de ser lo más amable posible ya que mi vida dependía de aquel viejo loco.

- Por tu patética existencia, que ahora los románticos resolverían que vale por dos. Dos vidas en mi baraja. ¿Qué tienes tú que ofrecerme, aparte de ese lamentable aspecto? ¿Cuánto hace que no bebes, irresponsable?- me pregunto a la vez que me tendía el frasco que portaba en su mano.

- Nadie me ha ofrecido, y no quería importunar…- Dije mientras extendía mi mano para asir el frasco que Silvius me entregaba.- ¿Qué es?-pregunte temerosa sin fiarme de su contenido.

- Vamos, vamos, dijiste que no eras tan estúpida. Es agua, ¿recuerdas? Si quisiera matarte, conozco unas cien maneras más originales.

-Estoy segura…-murmure a la vez que abría el frasco y bebía su contenido.- Gracias…

- Eres muy educada, chica. Mira que darme las gracias cuando seguramente acabe matándote. Debes proceder de Aguas Profundas. En fin, resolvamos este asunto, me he cansado de hacerte esperar.

-¿Qué queréi….que quiere su majestad de mí?

- Si no tienes nada que ofrecerme a cambio de tu vida…. Significa que me pertenecen. ¿Qué es, un niño o una niña? ¿Lo sabes?-Volvió a preguntar fijando su mirada en mi vientre.

- Niña...creo.- Conteste con voz temblorosa.

- A Su Majestad le gustan más las crías. En fin, si no lo sabes, podemos averiguarlo. ¿Procedemos?

- ¡¡Tengo algo que ofreceros a cambio de mi vida y la de mi hija.!!- Mis palabras salieron atropelladamente de mi boca..

-Yo pensaba que estábamos aquí para someterte a una merecida tortura que concluya con tu muerte. O con el inicio de tu nueva vida. Siempre quise tener una esposa huesuda que... ¿hm?... ¿Qué puedes ofrecer? .-Dijo mirándome con curiosidad.

- Puedo ofreceros algo que quizás nadie más pueda.. Puedo ofreceros un Dragón,. ..Uno que reemplace al que vuestra Reina perdió …pensadlo.


-¿Un dragón? ¿Dónde está ese dragón?

- Estamos negociando, si os lo digo, nada me asegura que no acabareis conmigo, pero os juro que si perdonáis nuestras vidas os diré dónde está.

- No juegues conmigo, chica. No puedes ofrecer un dragón, porque alguien como tú, no podría disponer de una criatura tal.

- No la tengo yo, pero se quien lo tiene.-Dije mirando el sombrero de Sten que todo este tiempo había tenido sujeto con mi mano.- no os miento.

- Que poco preciso. Que difuso. No me convence. Y me muero de curiosidad. ¿Niño o niña?.

-¡¡Lo tiene Sten!!!- Dije rápidamente temiendo por mi niña.- pero será de vuestra reina si nos dejáis vivir..


-¿Sten? ¿Sten? ¿Tiene un dragón alguien llamado Sten? .

Thrasilvius parecía pensativo, caminaba de un extremo a otro de la sala lanzándome fugaces miradas, finalmente se detuvo frente al portal, al fondo de la sala. En el pude ver la imagen difusa de la Liche. Thrasilvius parecía estar hablando con ella.

- En realidad,....es un huevo...de dragón negro que podréis criar…- Aclare.

- Ah, ya empiezas a hablar más claro. La próxima vez que te olvides detalles, yo me olvidaré de la compasión que me caracteriza. ¿Estamos?

-¡ Disculpad pero el entorno no ayud…!- Calle antes de acabar la frase, no estaba en condiciones de protestar.- ….disculpadme.

- En caso de tener ese huevo, ¡claro! Lo aceptaría como pago. Corrijo, tendría una cría que tarda en crecer. Pero tengo tanto tiempo... en fin. Cuando vea ese huevo en mi poder, tendremos una vida comprada. ¿Algo más? .

-¿Más?¿ queréis más?

-¡Por supuesto! ¿Por quién me tomas?. Hemos salvado a uno en cuanto tenga mi huevo…

- ¡¡A la niña!!.- dije con rapidez.- la niña por el huevo.

-¿Tu crío por el huevo? Ya veo. ¿Nada más, en ese caso?

Intente pensar que más podía ofrecer a aquel nigromante, mi casa, mis animales…nada de aquello le serviría. ¿Qué más podía ofrecerle, salvo mi propia vida?.

-¿Así que prefieres salvar a tu retoño a salvarte a ti, chica? Métete en el círculo mientras voy a consultar algo.

-¿En..en… el circ…circulo…?.- El miedo volvió a atenazarme, sabía que si entraba en el interior de aquel circulo algo malo sucedería.-¡¡¡Esperad!!! Mi marido también os ayudara, es un hombre influyente en Amn, tiene contactos, podríais utilizarlos para vuestros fines, si lo deseáis…- Solté a la desesperada. Necesitaba ganar tiempo, debía permanecer con vida ,..ellos vendría a rescatarme.

- Conocemos Amn, ¿quién es tu marido?.¡¡ En el centro!!. Si no estás ahí cuando me gire, te situaré yo.

- El caballero Drakensang.- Dije mientras avanzaba temblorosa hacia el centro del círculo.

-¿Drakensang? ¿Drake...Drakensang? ¿Ese quién es? ¿Una rata enterrada en oro? No me hagas reír. Ponte ahí y no me molestes ahora.

Thrasilvius se dirigió hacia el reflejo de la Liche, en el portal, ambos mantuvieron una breve conversación. No puede captar nada de lo que hablaban, pero algo en mi interior me decía que mi vida y la de mi niña corrían peligro. Note como mi pequeña se agitaba dentro de mí, cubrí mi vientre con las manos intentado tranquilizarla (tranquila pequeña, no dejare que nadie te haga daño).

- Ojalá tú sí puedas ver un Nuevo Amanecer, joven...

Alguien hablaba a mi derecha, aquellas palabras me hicieron recordar a Selena, las lágrimas comenzaron a inundar mis ojos.

- Lazhander os de fuerzas.- Musite girándome hacia el joven que estaba enjaulado a pocos pasos de mí.

Antes casi de que acabase mi frase, uno de los guardianes que deambulaban por la sala desenvaino su espada y sin pensarlo dos veces atravesó el corazón del joven que cayó al suelo entre gemidos agónicos.

-¡¡ No tienes ningún huevo de dragón!!.- Dijo de pronto Silvius girándose hacia mi.- Tampoco Sten, querida, tampoco Sten. Lo sé. Pero sé que hubo huevo, ¡una mentira a medias! Te has ahorrado unas pocas sesiones. Sin embargo, intentabas negociar con algo que no posees. ¿Cómo me tengo que tomar eso?

-¡¡Sten sabe dónde está!! es la vida de mi hija no mentiría con algo así.- Dije entre sollozos.- Sten os lo traerá , si salváis a mi hija …

- Ya lo creo que nos lo traerá, querida. El precio ha sido fijado. Tu retoño no quedará libre si no tengo el huevo. La demora ha resultado un problema, me he disgustado. Y no digamos ya a Su Majestad, a la cual no le agradan las mentiras. Ella no miente. ¡¡ Quita eso de ahí!!.- Dijo señalando los cadáveres que yacían en el centro del círculo.- Quita los cuerpos de esos tres inútiles. Si eras amiga de... ¿Raith? Puedes abrazarlo. No me ofenderé, pero te miraré escéptico. ¡¡ Ahora, apártalos y seguiremos hablando!!

Cerré los ojos tratando de reunir valor para acercarme al cuerpo inerte de Raith y retirarlo. Despacio y con sumo cuidado , temerosa de quedarme con partes de sus cuerpos entre mis manos fui retirando los cadáveres.

- Solo puedo ofreceros mi vida...no posea nada más,...pero os la daré si devolvéis a mi hija con su padre.- Balbuceaba mientras apartaba los cadáveres imaginado que ese sería mi destino final.

-¡Claro, claro!.- Dijo soltando una siniestra carcajada.- Me parece bien. A partir de ahora serás mía, ¿te parece un buen trato?. Pensaba usar a ese amigo tuyo... pero fue tan imbécil, ah... qué molesto. Tendrás que servirme tú, ¿no? Él seguramente hubiese tenido menos reparos que tú, pero esa es otra historia. En ese caso, desde ahora me servirás.

-Si mi hija no sufre daño…-Asentí.-¿dejareis que dé a luz?.-Aun me quedaban tres meses de gestación si conseguía mantenernos con vida ese tiempo, quizás alguien viniese en nuestra ayuda.

- Obviamente, las palabras están sobrevaloradas. Luego procedemos a fortalecer nuestra resolución con nuestra tan adorable magia. ¡Ah! Sí. Darás a luz... si quieres llamarlo así. Lamentablemente, no dispongo de tanto tiempo. Y tengo poca paciencia.¡¡ Darás a luz ahora.!!

Mire a Silvius horrorizada ante sus palabras, el temor de que mi hija pudiese sufrir algún tipo de daño, infundio valor en mi para enfrentarme a aquel repugnante ser que estaba jugando con la vida de mi pequeña. Imagine a Silvius arrancando a mi pequeña de mis entrañas todo tipo de escenas horribles abordaron mis pensamientos.

- Si hacéis eso la niña morirá..aún no está formada... no hay trato si no nace a su tiempo no pienso arriesgarme,. moriremos juntas.

- Ah, como quieras. Si quieres morir, no será por decisión mía pero, hey, no me pondré a llorar. De todas formas, ya te he dicho que vivirá. Y tú también, si te estás quieta. Te he sobrevalorado. ¿No prefieres arriesgarte a la posibilidad?


Ante un sutil gesto de su mano, los guardianes esqueléticos que vigilaban la sala comenzaron a sacar prisioneros de las jaulas y acercarlos al círculo.

- No quiero ningún riesgo con su vida…,..quiero que nazca a su tiempo….y…. y sea entregada a su padre, entonces haced conmigo lo que os plazca.

- Ya te he dicho que sin huevo, ese retoño no saldrá de aquí. Tus argumentos pierden lógica, y de hecho son absurdos, porque haré lo que me dé la gana igualmente.

- Tendréis el huevo si permitís que dé a luz a su debido tiempo, …vamos que son unos meses para aquel que tiene la eternidad , yo recibiré mi castigo y la Reina tendrá su dragón , si lo hacéis antes , no tendréis nada .- Dije desesperada .

-A su debido tiempo es muy tarde. Arrodíllate en el centro del círculo y no interrumpas, porque entonces sí que morirá. ¿Y sabes qué? Te dejaré viva para que goces de la sensación. Ahora mismo tu cría depende de tu buen comportamiento.

Obedecí al Silvius, las lágrimas caían por mi rostro nublándome la visión, de rodillas, abrace mi cintura intentando inútilmente proteger a mi pequeña, le rogué una y otra vez que me perdonase, que perdonase a su madre por permitir que aquel engendro la arrancase de su vientre antes de tiempo, le pedí perdón por haberla arrastrado hasta aquel lugar, por no haber sabido protegerla. Suplique a Silvius una y otra vez que no me la arrancase pero no me escuchaba.

-¿Hm? Te lo explicaré por última vez. En honor a tus blancos huesos. Sacaré a esa cría y vivirá. Tú también vivirás y, ¡claro! Me servirás. Es la única manera a tu alcance para que esas dos vidas se salven, muchacha. De lo contrario, en fin, me buscaré otra sierva. Rubia, esta vez.

-¿Dejareis que se quede conmigo unos días?.-de rodillas alce la mirada suplicante.

- Poco tiempo, querida. Tú tendrás trabajo cuando te recuperes del.. proceso. Pero claro, podrás estar con ese retoño ensangrentado con cara de sapo tanto tiempo como quieras mientras tanto.


-No le pasara nada ..¿verdad?.- Mire a Silvius casi rogandole que no le hiciese nada malo.

- La Reina no miente, y tampoco sus siervos, querida. Si te he prometido algo, lo cumpliré. Lo difícil es que lo prometa. No desperdicies la oportunidad. La única que puede hacerle daño eres tú. Arrodíllate en el centro y deja de importunarme. El proceso es largo y no será más ameno con tu aburrida cháchara.

Cerré los ojos y rece a todos los dioses por la vida de mi pequeña.

Oí el Bastón de Silvius golpear el suelo cuando lo dejo caer, un cantico lúgubre procedente de sus labios comenzó a invadir toda la estancia. Puede oír el sonido de las espadas atravesando el cuerpo de aquellas pobres personas , oí sus gritos antes de morir y sus cadáveres caer en torno a mí. Una terrible presión oprimió mi pecho, un intenso dolor recorrió todo mi cuerpo. Aquella agonía era insoportable, me retorcí de dolor pero no dije nada ni una sola palabra, todo se volvió confuso, comencé a marearme, mi cabeza comenzó a girar sin parar , lo último que escuche antes de perder el conocimiento fue el incesante cantico de Thrasilvius.

Recupere la conciencia sin saber cuánto tiempo había pasado desde aquel macabro ritual. Desnuda sobre el frio suelo de la celda mi cuerpo tiritaba. Oí el llanto de un bebe cerca pero las lágrimas no me permitían verlos, tantee desesperada con las manos a mi alrededor intentando encontrarlo. Acaricie la cálida piel de mi pequeña que se encontraba tumbada a mi lado. La abrace con toda mis fuerzas, la mecí entre mis brazos mientras suplicaba su perdón.

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- Ah, qué tonterías os motivan a los humanos corrientes. Soy un sentimental.-Suspiro con fingida nostalgia para luego ahogar una risilla.- No te encariñes mucho, tendrás poco tiempo, podrías aprovechar para alimentarlo. Cuando te vayas… traeré a otra para que lo mantenga. Pronto vendré a buscarte, y empezaremos a pagar la vida de esa cosa rosada y llorica. La primera tarea será la más importante, claro, porque si no me traéis el huevo... en fin, los bebés son un elemento de decoración genial, y mi habitación está un poco sosa.

Apenas escuche las palabras de Thrasilvius. Mi mente estaba bloqueada y lo único que era capaz de hacer era abrazar a mi pequeña pidiéndole perdón. Silvius abandono la celda y volvió a dejarme a solas con mi niña. Fue entonces cuando la contemple, contemple su hermoso rostro, era una niña sana y fuerte que me miraba con una sonrisa ajena a todo el dolor y sufrimiento que la rodeaba. Adara Lomir Drakensang, mi hija. Ella era lo único que importaba, conseguiría aquel maldito huevo y la pequeña sería entregada a su padre. Mi pequeña no debía pagar la inconsciencia de su madre.

Poco después Silvius regreso.

-¿Sigues con lo tuyo?.- Dijo mientras me miraba y resoplaba.- ¿Por qué no te has vestido aún? No me conmoverás enseñándome tu cuerpo, chica.-Dijo mientras me tendía las ropas que sujetaba en su mano.- Ya te dije que viviría. ¿No soy de confianza?. Para que luego no te fíes de mí. En cambio, vosotros, aventureros empedernidos, queríais dañar a mi Reina a traición, en vez de afrontarla cara a cara.-Afirmo mientras agitaba su mano ahora libre con gesto desdeñoso.- Tienes que vigilar tus traidoras compañías, sierva mía, tienen una lengua demasiado larga. Y ahora, tendremos que someterte a nuestro pequeño contrato. ¿Estás dispuesta? .

-¿Qué queréis?.-Pregunte sin rastro de emoción en mis palabras, haría lo que me pidiese con tal de poner a mi pequeña a salvo.

- Te someterás a mi magia, y te convertirás en mi sierva hasta que concluya mi objetivo. Cuando lo alcance, ¡claro! Podrás volver a tu libertina vida.

- Me habéis arrancado a mi hija de mi interior
.- Dije con un tono frio sin mirarle.- si queréis que os sirva bien, dejar que me recupere de eso.

- Desde luego, desde luego. Sólo venía a informarte, sé que necesitas tiempo y todas esas ñoñerías.- Oí que resoplaba.- Desde luego, tu primera misión es traerme el huevo. Y hasta que no lo traigas, esa cría no se moverá de aquí. Una vez lo tenga, ¡claro! Ella se podrá ir, pero tú continuarás siendo mía. Seguramente acabes tomándome cariño, suele pasar. No te preocupes. Además, mis objetivos son totalmente lógicos y tienen una causa justa.

-¿A que llamáis justicia?- pregunte con desdén.

- Ya hablaremos de eso cuando vuelvas con mi huevo de dragón, querida. Es una realidad que los mortales corrientes vivís con un velo cubriéndoos, ocultando de vuestra vista lo que no os interesa ver.

-Sten lo traerá.- Afirme convencida.

-¿Es que prefieres quedarte conmigo? Enternecedor. Un buen primer paso en nuestra relación de socios que no son socios.

- Hicimos un trato...y cumplo mis tratos, solo cuando la niña este a salvo.- Le conteste recalcando mis palabras.

- Sí, desde luego, lo harás. Pero aún no lo has hecho, y yo sí he demostrado que soy de fiar. Cuando lo dudes, observa a tu cría. Y recuerda que Thrasilvius cumple sus promesas. En fin… ¿prefieres quedarte y esperar a ese tal Sten? ¿O decides no arriesgar tu cría y ayudarle en esa empresa?

-No voy a sepárame de ella.

- Como quieras. Aunque recuerda que si ese Sten falla en su empresa, la cría no vivirá. Me prometiste el huevo.. No es mi cría, y aún no estoy muy encariñado contigo como para que me importe.

-Solo una cosa …¿Cómo sabrá Sten que ha de traer el huevo?.

-¡Ah! Mi plan era que tú le enviaras el mensaje en persona. Pero ya que no estás dispuesta, se le hará llegar de otra forma. Entonces le enviaré mis mensajeros. Espero que no lo maten, pierden la paciencia con rapidez.


-Como queráis.

- Y yo que pensaba que eso te persuadiría, tendremos que pasar a la otra parte del plan. ¡¡Ven!!.-Ordeno.

Al salir de nuevo a la sala desvié por unos momentos la mirada hacia el centro de la misma , hacía donde estaba dibujado el círculo. En él, puede ver los ensangrentados cadáveres medio descompuestos de las personas que habían dado su vida para que mi niña naciese en aquel macabro ritual.

-¡¡ Deja a la cría con esa!!.- Ordeno , cabeceando hacia una mujer de mirada fria que se hallaba a mi izquierda.

-¿Porque he de dejarla?.- pregunte sin comprender, mirando hacia la mujer que me inspiraba poco o ninguna confianza.

- Si prefieres arriesgarte a que mi magia le afecte a ella, no me importa. Pero sería riesgoso, es muy pequeña. No seas ridícula. Ella la ha cuidado mientras dormías, ¿acaso te piensas que me dedico a cuidar críos?. En fin, no tiene sentido esperar. Empecemos.

Deje a mi pequeña en manos de aquella mujer y me acerque a Thrasilvius. Sin aviso, una de sus blancas y frías manos se posó en mi frente. Apenas tenía fuerzas para resistirme, solo era un conjuro para contactar con Sten y pedirle que trajese el huevo de dragón, o eso pensaba. Pude sentir su desagradable tacto mientras entonaba un nuevo cantico en voz baja. Sentí una ligera presión en la cabeza que aumentaba con cada nueva palabra que salía de los labios del nigromante. El cantico de detuvo y Silvius comenzó a hablar en idioma común.

- En el tiempo que estés a mi servicio, cumplirás mi voluntad hasta cumplir con el objetivo. No le hablarás a nadie de nuestro trato, y obedecerás ocultando tu misión y nuestra relación a todo ser ajeno a la misma. Cumplir el objetivo constará de cinco tareas que desempeñarás y, si lo haces con éxito, serás libre.


Volví a sentir una nueva presión en mi cabeza, sus palabras quedaron selladas en mi mente. Oí a Silvius suspirar mientras comenzaba a entonar nuevamente un cantico en idioma desconocido. Al terminar de conjurar un destello de luz cubrió momentáneamente mi cuerpo. No fui consciente de lo que sucedía hasta que ya era demasiado tarde. Todo lo que me rodeaba se desvaneció a mí alrededor. Aparecí en Caravasar, sola, sin mi niña. Maldije una y mil veces a Silvius me había prometido que podría quedarme con mi pequeña hasta que Sten recuperase el huevo. Aquello no era lo acordado…
 

Anthala

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REGRESO A AMN (decimoseptima parte....)​



No tenía tiempo para perderlo en maldiciones. Thrasilvius tenía a mi pequeña. Debía darme prisa en encontrar a Sten, juntos iríamos a por el huevo de dragón que estaba en el barco y se lo daríamos a Silvius a cambio de mi niña y de ese modo pondríamos fin a toda aquella pesadilla.

Me encontraba en Caravassar, aún estaba algo desorientada por el tiempo que había permanecido en aquella celda, no tenía idea de cuánto que había estado allí encerrada. Debía regresar rápidamente a Athkatla, desde allí me sería más fácil encontrar a Sten. Recordé al mago que solía estar cerca de las murallas y que por unos monedas te teletrasportaba a la ciudad que quisieses, por suerte Silvius me había devuelto todas mis pertenencias antes de soltarme.

Afortunadamente, nada más llegara Athkatla me encontré en los llanos con el señor Arold. Seguro que él podía decirme dónde encontrar a Sten. Rápidamente me dirigí hacía el.

-Arold …¿Habéis visto a Sten?

La expresión del rostro de Arold cambio nada más reconocerme. Me miraba como si hubiese visto un fantasma. Tirando de mi brazo me llevo a un lugar apartado, detrás de la posada de la Luz del Alandor. No conseguí contener las lágrimas, volver a casa sin la pequeña era devastador, (¡¡¡Dios mío!!! tengo que buscara Sam, tiene que saberlo…), que haría Sam cuando se enterase que había puesto en peligro a su hija y no solo eso que diría cuando supiese que había abandonado a la pequeña en aquel horrible lugar.

-¿ Cómo... en el nombre de.... como escapaste? .- me pregunto en voz baja.

- Necesito encontrar a Sten ….tiene a mi hija…Sam,…- No conseguía explicar a Arold lo que había sucedido, mis palabras se acumulaban en mi boca sin dejarme pensar.- necesito hablar con él,.. Tengo que volver a por ella…- Es todo lo que conseguía decir entre sollozos.

Note que alguien me abrazaba.

-Te juro Lhyta por todos los arboles de todos los bosques de todos los mundos... que vamos a encontrar a tu pequeña..

- Raith ...lo...o..ha co..lo ha convertido en hueso. teni...tenía mucha gente...los mataron a todos...y luego me sacaron al niña con magia…-Solloce mientras mis palabras salían a borbotones de mis labios.- le…le … suplique que no me la arrancase … me hicieron entrar en un círculo....cerré los ojos,..no quería ver … pero oí sus voces gritar,...perdí el conocimiento… los mataron a todos... no podremos con el Nayla…es muy fuerte ,..Arold lo vio…y ahora,…ahora tiene a mi niña… y mi pequeña está sola, con el …me soltó… tengo que contárselo a Sam,.....dios no me lo perdonara nunca...

- Venid, vayamos a otro lugar.-Dijo Arold mientras me llevaba hacia el establo de la posada.- Lytha... no me malinterpretes, pero me gustaría que te hagan un reconocimiento, podrían haberte vinculado de alguna manera... o haberte impuesto un geas . Tienes que venir a la espiral .

-No , no , no.- me revolví.- he de buscar a Sten. Tengo que hablar con él,… mi niña…

- Le enviare un mensaje para que acuda a la espiral.- Arold trataba de convencerme para que le acompañase.- Nayla lo ira a buscar mientras nos aseguramos de que estas bien.

- Arold.....dejadme ir primero a ver a Sam,..luego iré a la espiral .- Si el Azote descubría que había un conjuro sobre mí, no me dejarían volver a Luskan a por mi niña. No , no podía ir con Arold a la espiral tenía que buscar a Sten cuanto antes. Pero apenas tenía fuerzas para resistirme.

Arold me llevo consigo hasta la espiral de las Almas en Crimmor, allí me dejo a cargo del padre Darvin, mientras reunía al resto de miembros del Azote.

Me sentía encerrada, yo solo quería buscar a Sten para rescatar a la pequeña Adara, así que en un descuido del Padre Darvin, me escape de la espiral en busca del pirata. Por suerte, a oídos de Sten habían llegado rumores de que una joven encapuchada había sido conducida a la Espiral de las Almas y lo encontré a las puertas de Crimmor. Allí mismo le conté toda la historia, le hable de Adara, del huevo , de Raith y de Silvius.

Sten sugirió que fuésemos a Torre Alta en busca de ayuda. Ni siquiera proteste, haría todo lo posible por recuperar a mi hija, incluso volver a pedir ayuda a Torre Alta. Allí nos recibió la hija de Erilet, la señorita Marian, una joven…peculiar , si creo que esa es la palabra. Nos informó de que la mayoría de los integrantes del Filo se hallaban de viaje, camino a Calisham. Aquello no hizo más que acrecentar mis temores, si no rescatábamos a la niña antes de que el Filo atacase a la Liche, era posible que Silvius se vengase de alguna forma pagándolo con la pequeña. Teníamos que regresar a Luskan antes de que le Filo llegase a puerto. La empresa se me antojaba imposible, en barco nunca llegaríamos antes que ellos. Cuando mi desesperación iba en aumento la joven Marian tuvo una idea, recordó al mago de Caravassar, quizás el pudiese llevarnos a Luskan teleportandonos, no teníamos más opciones así que habría que intentarlo. Antes de despedirme de Sten y Marian, acordamos que ellos irían a reunirse con el Clan de los Rompecraneos. Pese a que no era nuestra intención atacara a Silvius, si no poner a salvo a la pequeña, no sabíamos si el Nigromante se mostraría hostil así que mejor era ir bien preparados. Yo por mi parte debía volver a la espiral y convencer a los miembros del Azote de que partiésemos cuanto antes.

Pese a mi empeño por persuadirles de que nada malo me ocurría y que partiésemos enseguida hacia Caravassar donde con suerte Sten , Marian y los enanos nos esperarían, los miembros del Azote parecían más preocupados en examinarme y ver si me encontraba vinculada a Silvius de alguna forma. Sabía que no me dejarían ir si no accedía, a sí que no me quedo más remedio. Mientras esperaba a que todo estuviese preparado apareció Sam acompañado de la Dama Sabel. No me atrevía si quiera a mirarle a los ojos, tenía miedo de su reacción, no solo me había puesto a mí en peligro, sino que también a nuestra hija. Cuando alce la vista para mirarlo, vi como tendía sus brazos hacia mí. Corrí a abrazarle. No hubo palabras de reproche, solo su abrazo y la promesa de que recuperaríamos a la niña sana y salva. Entre sus brazos supe que así seria.

Antes de que los segadores tuviesen todo listo para examinarme, lleve a Sam y a Sabel a un lugar apartado y les conté porque Silvius me había liberado. Hasta entonces había tenido miedo de contarles a los miembros del Azote el motivo de mi liberación. Nada les había dicho del huevo de Dragón Negro, el mismo huevo que pensaba entregarle al Nigromante Silvius a cambio de mi pequeña.

Cuando todo estuvo dispuesto Arastor y Arold se acercaron a mí y comenzó a murmurar palabras intentando averiguar si me encontraba bajo el influjo de algún conjuro. Tras un buen rato, llegaron a la conclusión de que Silvius había conjurado algo sobre mí, aunque no eran capaces de saber que era ese algo. Intente decirles que no debían preocuparse, hablarles de la segunda parte del trato , aquella en la que tras recuperar a mi niña yo me quedaría con Silvius para servirle, pero el geas que Silvius había conjurado sobre mí me lo impedía. Vi como todos me miraban con desconfianza, incluso vi dudas en los ojos de Sam al saber que estaba bajo el influjo de algún conjuro. Trate con todas mis fuerzas de hacerles ver que no había tiempo para averiguar de qué se trataba , que debíamos parir ya mismo hacia Luskan o mi pequeña moriría. Temiendo que no me dejasen partir, termine por hablarles de huevo, contarles que ese era el motivo por el que Silvius me había liberado, porque quería el huevo de dragón. Les conté que solo debiamos recuperar el huevo y dárselo a Silvius a cambio de mi pequeña, eso era todo.

Tras muchas discusiones, por fin, decidieron que lo mejor era viajar a Luskan.
 

Anthala

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EL RESCATE (decimoctava parte)​


Por fin estábamos en Caravassar, por fin partiríamos a rescatar a mi pequeña. Antes de reunirnos con el resto de nuestros compañeros de aventuras, me reuní en la posada con Sam y Sabel. Les hice participes de mis temores. Temía que los miembros del Azote olvidasen que el objetivo de aquel viaje era el de recuperar el huevo de Dragón y entregárselo a Silvius a cambio de mi pequeña. Tenía miedo de que hiciesen una tontería intentando destruir el huevo y que eso pusiese en peligro la vida de mi pequeña.

Minutos antes de la hora convenida, nos encontramos todos junto al Mago de Caravassar. Allí estaba reunido mi pequeño ejército, Sten y la señorita Marian, los enanos del Clan Rompecraneos, mis amigos Maddy y Aravae, el señor Garret, quien había recibido mi carta y no dudo en ayudarnos, los Espadas Leales, Sabel y Sam y los miembros del Azote de los Muertos. Si Silvius se mostraba hostil y no accedía a devolverme a mi niña, estaba vez no nos pillaría desprevenidos.

Por un módico precio el Mago accedió a llevarnos hasta Luskan. Cuando llegamos a Luskan era de noche. Decidimos dividirnos en pequeños grupos para no llamar excesivamente la atención. Sten se dirigió al puerto, con intención de alquilar un barco que nos llevase a la isla donde habíamos dejado el otro. El marinero con el que hablo le dijo que no era posible alquilar barco alguno, pero que unas hermanas andaban buscando tripulación unos muelles más arriba.

Sabía que Likazu no había hecho un nudo como los dioses manda, y algo en mi interior me decía que aquellas hermanas de las que hablaba el marinero no podían ser otras más que las gemelas que habíamos dejado atadas en el barco. Rápidamente fuimos al muelle indicado y allí estaban las dos hermanas junto a nuestro barco. Tras una larga charla, averiguamos que habían vendido el huevo a una arcana de la Torre y que los niños estaban en una casa cera del puerto de Luskan. Una de las hermanas se ofreció a recuperar el huevo a cambio de tres millones de danthers que sin pestañear Sam se ofreció a pagar y añadió otros cincuenta mil si nos llevaban en el barco hasta la isla. Mientras la mujer iba en busca del huevo, Aravae y algún compañero más decidió ir a averiguar donde se encontraban los niños.
Unas horas más tarde todos regresaron. Afortunadamente la hermana regreso con el huevo y pudimos poner rumbo a la Cueva de los Lamentos.

Likazu era el encargado de llevar el huevo, desconfiaba de mí y por nada dejo que fuese yo quien lo portase, aquello me hacía estar intranquila. Intente que se lo diese a Sam y fuese el quien lo llevase pero también fue inútil. Solo esperaba que no hiciesen ninguna tontería.

- ME... ESTOY... IMPACIENTANDO.

A traves de la espesa niebla de los pantanos escuchamos una voz. Bajamos del barco y con paso firme me dirigí a uno de los cristales.

-¡¡¡¡SILVIUS!!!!- grite con todas mis fuerzas.

Delante del cristal comenzó a materializarse la figura de un hombre envuelto en ropajes grises.

-¿Dónde está mi hija? – Pregunte a la figura de Silvius que tenía delante de mí.

- Thrasilvius para vos, joven doncella.

- Tenemos el huevo...¿dónde la tenéis?- Pregunte , mientras con la mirada buscaba alrededor intentando encontrarla.

- Habéis traído un pequeño ejército a mis dominios y ninguno tiene aspecto de huevo de dragón. Qué ofensa. Casi pienso que desconfiabas de mí, ¿por qué has traído a tantos? .- pregunto mientras nos miraba uno a uno.

- No es un ejército...los traje por si el huevo no estaba donde pensaba.- Mis palabras no eran del todo mentira. Algo dentro de mí me decía que las hermanas habían escapado y que quizás recuperar el huevo no hubiese resultado tan fácil.- ¿dónde está la niña? devolvérmela y acabemos.

- Primero el huevo ante el cristal. Luego, la mocosa llorona.

-¿Cómo sé que está bien?.- Insistí intentado localizar a la niña en los alrededores.

-El huevo. No lo repetiré tres veces. Con dos me basta. – Contesto Silvius con una sonrisilla en los labios mientras negaba con la cabeza.- Podría decirse que únicamente tienes mi palabra.

Silvius estaba en lo cierto, solo tenía su palabra. En ese momento rece a todos los Dioses para que aquel hombre cumpliese su parte del trato.

-¡¡Traer el huevo!!.- Grite a mis compañeros que se encontraban a mi espalda.

- No hemos visto a la pequeña. – Era la voz de Likazu.- El huevo lo tenemos...

Apreté los puños. No eran capaces de entender que si Silvius quería podía acabar en aquel mismo instante con nuestras vidas y quedarse con el huevo.

-¡¡¡Maldita sea!!!¡¡¡El huevo!!!- volví a insistir.

-Enseñadle el huevo, estáis jugando a su mismo juego.

Me sorprendió oír la voz de Marian , que quien lo iba a decir, parecía la más cabal de los allí presentes.

- Deberías haber venido sola. La inteligencia de tus actuales acompañantes no supera a la de los anteriores
.- Afirmo mientras la figura de Silvius comenzó a desvanecerse lentamente.

-¡¡¡NOOOOOO!!!!.- Grite desesperada al verla desaparecer.-¡¡Joder el maldito huevo!! ¡¡Silvius!!! – volví a llamar al nigromante.

-Lhyta ….mantén la calma.

-¡¡No me digas que mantenga la calma!!.- espete con rabia al Likazu.

De repente a nuestro alrededor las aguas comenzaron a removerse y como aquella otra vez, de las profundidades de las mismas un ejército de figuras descompuestas comenzó a alzarse. Un intenso hedor a putridez hacia el aire insoportable. Varios de mis compañeros y yo misma caímos aturdidos presos de aquel insoportable olor. El resto de los compañeros que no desfalleció consiguió acabar con todos los alzados.

- HE DEJADO... DE SER... PACIENTE ..

Recordé que Silvius había aparecido cuando lo llame delante de unos de aquellos extraños cristales. Me coloque delante de otro y le llame de nuevo.

-¡¡¡SILVIUUS!!!!

Nuevamente la figura del nigromante se materializo delante de nosotros.

-¿Dónde está la niña?-volví a preguntarle.- Te daremos el huevo pero dadnos a la niña.

- Habéis sobrevivido. Os felicito, esperaba librarme por lo menos de la mitad. Os lo preguntaré sin más. ¿Os habéis unido a la guerra? ¿O venís a hacer el intercambio? Combatir por mi Reina no me desagradará... sin embargo, prefería negociar.

-Venimos a por la niña...no nos interesa vuestra reina, solo la pequeña.

-¡Y a ella no le interesáis vosotros!- Replico con dureza en la voz.- ¡Pero os empeñáis en perseguirla! ¡Sigo sin ver el huevo! ¡Me estoy impacientando!

-Enséñanos a la niña, por favor- Le suplique.

- Debes tener en cuenta que me has impacientado. Has traído cazadores a mi morada. No era el trato. Yo quería un huevo, no una plaga de mortales a mis puertas.


-Aquí está el huevo.-Dijo Sam detrás mío con voz firme.

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-¡Déjame verlo!.-Ordeno mientras se giraba hacia Sam.- Déjalo junto al cristal. Y cesaremos las hostilidades. No deseo vuestra muerte. Aunque no me importa que muráis.

-Pon a mi hija junto a su madre.

-¡¡ Otra vez con exigencias!!

- Sam,…hazle caso…no nos queda más que confiar en que cumpla su palabra. Espero que cumpláis vuestra palabra..-Dije mirando fijamente a la figura que tenía delante de mí.

-¡YO, THRASILVIUS! Aquí, dispuesto a negociar con mortales. ¡Rebajándome! Y no se me da un voto de confianza. En estos tiempos de guerra, donde los indeseables como vosotros persiguen a mi Reina. Debería lanzar mis fuerzas contra vosotros. Pero aquí me hallo. ¡Negociando!.

Lentamente Sam se fue acercando a uno de los cristales con el huevo de dragón entre sus manos. A medida que se acercaba al cristal , el huevo comenzó a brillar con una luz verdosa al tiempo que comenzaba a desaparecer. Al desaparecer el huevo por completo una nueva imagen comenzó a materializarse en su lugar. Era la imagen de un bebe regordete y rosado y dormía tranquila en los brazos de una mujer. Mis ojos comenzaron a humedecerse al reconocer en ese bebe a mi pequeña.

-¿Sabes cómo puedes acceder a ella?.-Pregunto Silvius.- Regresando a tu tierra. Envié a esa muchacha y a tu lamentable cría a Caravasar. Las encontrarás ahí, junto al hogar del herrero. ¡Y para ello deberás marcharte de mis dominios. Tú y tu maldito ejército de mortales pretenciosos. Marchad de mis dominios y decidles a los vuestros que se olviden de mi Reina.

Sin perder tiempo volvimos al barco. Garret se ofreció a tele portarnos rápidamente a Caravassar y así lo hicimos. Una vez en la ciudad buscamos la casa del herrero. La mayoría de las casas próximas a la herrería parecían habitadas , todas salvo una.

- Es esa seguro, la mas lugubre y cochambrosa del lugar, siempre se esconden ahi
.- Afirmo Arastor señalando la desvencijad casa que teníamos frene a nosotros.

Al llamar a la puerta esta se abrió lentamente, podimos oir un gemido procedente del interior.
Al entrar una mujer, la misma que Silvius nos había mostrado, permanecia sentada en la penumbra. Entre sus brazos sujetaba a mi niña. Extendi mis brazos hacia ella y la mujer comenzó a derramar lagrimas.

-Es mi hija… devolvérmela...por favor


- Yo espero a...- Balbuceo la mujer entre sollozos.- Si os acercáis lo llamaré. Yo espero a... a la mujer.

- Soy Lhyta su madre,..por favor.- Dije acercándome despacio a ella.

Al oir mi nombre la mujer dejo que cogiese a mi pequeña. La estreche con fuerza entre mis brazos y me gire para que Sam pudiese ver al fin a su hija. En aquel momento sentí como si todo lo que me rodease hubiese desaparecido. Solo estábamos Sam, nuestra hija y yo fundidos en una abrazo. Un grito me saco de aquel agradable momento.

- ¡JA! ¡Y ahora que está la cria! ¡VAMOS A TOMARNOS UNAS CERRVEZAS!¡¡ INVITA EL PADRE! ¡


- Lhyta, Sam, llevaros a vuestra hija a un lugar seguro, los del azote se ocuparán de esta amable mujer.- Nos dijo Garret mientras salíamos de aquella casa.

- Lytha, hay algo que debes tener en cuenta, por vuestra estupidez, mis hermanos del Filo van a caer en una trampa.


-¿Por mi estupidez? .- Me gire hacia Arold sin ocmprender.

- Se ha enviado un mensaje al filo. no sabemos si habra tiempo de enviarles otro.. probablemente no. La sangre que ellos derramen esta sobre vuestras cabezas y la de vuestra hija, asi como la que el dracoliche que, sin duda, van a crear, pueda derramar

No conseguia entender a que venían aquellos reproches.

- Calmad esa lengua señor Arold ... .- le sugirió Sam.

- Os habeis olvidado completamente del plan de ataque conjunto con el filo dorado.

- Os dije que no ibamos a atacar....y el mensaje enviado es que si vencen pueden atravesar el portal..para vencer a Silvius.- Le conteste aturdida por todo lo ocurrido.- nunca hablamos de atacar os dije que ibamos a salvar a la niña...


- o ¿en serio crees que solo mis hermanos del filo, agotados en caso de que consigan derrotar a la liche, podran ellos solos contra Silvius?


-No fuimos a una guerra , fuimos a salvar a la niña.- Le increpo Sabel.- a mi no me hablaron nada de una batalla.

- Esta bien que quisierais buscar a vuestra hija, pero no te has preocupado por las consecuencias tras esto.- Esta vez era Arastor quien habalba.

- Lhyta..cuando ese huevo...se abra .. Un alma de un dracoliche puede poseer el cuerpo y renacer.. Lhyta...si consiguen ese objetivo y aparte también derrotan al otro grupo.. la vida de tu hija hubiera sido nimia...lo comprenderás si algún día llega ese final..

-¿Nimia? .- Mire al Segador Likazu sin dar crédito a sus palabras.-¡ sabia que para vosotros era mas importante ese huevo que mi hija!

- Pero se ha puesto en juego la vida de cualquier región de Faerun, y la del otro grupo. Dejamos la decisión en vuestras manos. Si hubiésemos elegido el huevo, tú hija no estaría aquí, recordadlo.
–Dijo Likazu mientras me miraba.

-A veces no se para que se necesitan enemigos si todo el mundo se lanza piedras a la cabeza.

Con aquellas palabras de Garret me aleje de aquel lugar cansada de oir recriminaciones.


Aquella noche no pude dormir, las palabras del Azote resonaban en mi cabeza. Mientras Sam y la pequeña Adara dormian me dispuse a escribir una carata dirigida a los Segadores.


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Anthala

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LIBERADA (decimonovena parte...)​


Me encontraba recogiendo una poco de agua en la fuente de los Llanos cuando comencé a sentirme mareada, la cabeza comenzó a darme vueltas. Comence a sentir una extraña sensación, algo me decía que debía ir al cementerio. Sin poder resistirme a aquella días dirigi mis pasos hacia el cementerio de la ciudad de Athkatla. Una sensaciçon de alivio comenzó a recorrer mi cuerpo a medid que me acercaba a mi destino.

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Nada mas cruzar las puertas del cementerio, pude ver a los lejos a una figura que trataba de librarse de unos asaltantes. Rapidamente desenvaine mi espada para acudir en su ayuda. Vi como se deshizo de uno de los atacantes con un conjuros , sin embargo no parecia molestarse mucho en defenderse de los otros dos. Me pare en seco cuando reconoci a aquel hombre. Se trataba de Silvius. Los asaltantes se mostraban cada vez mas furiosos ante la indiferencia de Silvius, finalmente este extendió sus manos hacia ellos ejecuntando un conjuro que acabo rápidamente con la vida de ambos. Sentí su mirada clavada en mi.


- Yo no busqué el enfrentamiento, y ellos no me dejaban en paz.-Su voz sonaba apagad, muy diferente a otras veces en las que la ironia y la mofa predominaban en su tono.- Acompáñame, si no te importa.

-¿Tengo otra opción?- le pregunte extrañada, aquel no parecia el mismo Silvius con el que nos habiamos enfrentado en Luskan.

- Puedes no hacerlo, supongo.
– Fue todo lo que respondio mientras me daba la espalda.

-¿Qué quieres de mi?.- Pregunte mientras le seguía, temerosa de que me hiciese cumplir la segunda parte de nuestro acuerdo.

- Nada en especial.


Silvius se volvió hacia mi apuntándome con sus manos. Lentamente comenzó a murmurar palabras que no conseguí entender. Di un paso a tras pero no sali corriendo, sabia que era inútil intentar escapar. De sus manos salieron dos destellos blancos que envolvieron mi cuerpo. Una repentina sensación de libertad invadio mi mente. En aquel intante comprendi lo que Silvius acababa de hacer., me había liberado de mi promesa.

- Argullacia ha sido retenida por esos patéticos humanos a los que llamas compañeros
.-Comenzo a hablar.

-No esta retenida.-Intente explicarle.

-Lo está.- Dijo agitando su mano en el aire, desdeñando cualquier argumento en contra.

-Dioses,...no querrás que hable con ellos ¿verdad?
- En aquel momento recordé la carta que aquella misma mañana había entregado a uno de los guardianes fúnebres que custodian la Espiral.

-Comunícales, si así lo deseas, que su libertad es primordial. Si en dos días no la han dejado en paz, volveré. Y me centraré en que sus vidas carezcan de significado y pasen a formar parte de un extenso muro
.

- No me harán caso. Pero... ¿quién es esa mujer? Necesito saber porque la queréis.

- Procede de Memnon. Si le conseguís un pasaje hacia ese destino, ella estará satisfecha. Y yo también. Es una mujer de Memnon, Lhyta. Alguien a quien tomé contra su voluntad para mis planes. Es una mujer de Memnon, Lhyta. Alguien a quien tomé contra su voluntad para mis planes.

-Está bien, ayudare a esa mujer.

- Mi Reina ha caído…- Murmuro mientras comenzaba a trazar símbolos en el aire.-Nada tiene sentido ya… Me marcho, pero te aviso de esto, para que se lo transmitas. Demoraré mi marcha para iniciar su completa destrucción... si no liberan a esa mujer.

- Hablare con ellos....- Asentí.- lo hare por esa mujer, que conste, creo que ya ha sufrido bastante.

- Eso es lo que debes hacer.- Dijo mientras su figura comenzó a desvanecerse en el aire.

Salí apresuradamente del cementerio, quizás si me daba prisa conseguiría llegar a la Espiral sin darle tiempo al guardia a entregar la carta.

- Dioses y ahora tengo que hablar con el Azote que me dijo cosas horribles…
 

Anthala

Vestido de Valak
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FIN...(veinteava parte....)​


Nada mas salir del cementerio , ensille mi caballo y puse rumbo a Crimmor para hacer llegar al Azote el ultimo mensaje de Thrasilvius. Poniendo asi un punto y final a esta historia.

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Offtopic :
Por fin concluyen los relatos de la Trama de la Liche. Agradecer a todos los compañeros los buenos ratos pasados, que han sido muchos, Raith, Devlyn , Maddy , Liss, Atos, Aravae,al piratilla Sten, Ecneo, Arold, Arastor, Likazu, Bukk, a mi Sam, Sabel , Garret, Marian, Enanos del Clan Romprecraneos(seguro que alguien se me olvida...que me perdone). Dar tambien las gracias a Onyxia por crear esta trama con GATO incluido y a Grazzt por concluirla.
 

Grazzt

El que insulta en los discursos Zhent
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Offtopic :
Gracias a ti por escribirlos, así se rememora un poco el asunto.
Bonicos.
 

Inmacu

Repetidor de la Myrdon
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Offtopic :
Agradecerte a tí el interés y el premio que me supone como (ex)DM ver tus relatos, :roll: contando la parte de la trama en la que participaste y te volcaste.

Siempre es de agradecer ver que algo que has creado puede haber dado buenos ratos de diversión. Y, por supuesto, ¿cómo iba a faltar un gato en una trama? ;)

Felicidades por el trabajo.
 

Pressplay

Apilador de Muros de Fuego
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Gracias Anthala. Estuvo guai, y aunque a Raith se le eche de menos, se agradece que sea recordado en algunos relatos, junto a tantos otros :)
 

Anthala

Vestido de Valak
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Offtopic :
A Raith se le echa de menos??? :wink: . Tu fuiste quien metiste a Lhyta en todo esto de la Liche en aquella memorable reunion de Edive, asi que, que menos que agradecertelo.
 

Quetzalcoatl

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Offtopic :
A Adara se le va a crear un trauma al leer todo esto... xD y ya si tiene a Lomir de tío ni te cuento :p .

Un gran trabajo, ¡felicidades! _deacuerdo _mequitoelsombrero
 
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