Colgué mis estoques en el perchero. Por unos instantes me quede mirándolos, recordando viejos tiempos. No era la mejor blandiendo la espada pero en los últimos años mi técnica había mejorado bastante. Esboce una sonrisa de nostalgia, ya apenas hacia uso de ellos. Desde el nacimiento de mi pequeña, las aventuras huían de mí o quizás era yo la que huía de ellas.
Mi última aventura casi me cuesta la vida y lo que es peor, casi acaba con la vida de mi hija. No debía ser egoísta, pese a mis ganas de aventuras, debía pensar en Adara y en Sam, después de todo ellos eran mi vida. Nunca quise ser un héroe, mi mayor deseo era llevar una vida tranquila y estaba siendo tan tonta que no me daba cuenta de que todo lo que había deseado ya lo tenía.
Cogí de nuevo los estoques y con ellos en mis manos fui hasta mi habitación. Allí, debajo de la cama descansaba un viejo baúl, lo abrí con cuidado y los guarde en él junto a viejos recuerdos de tiempos ya pasados…