unhearted
Restos de un PJ de Aharadad
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Wercheria Lusoria
Durante varios días el elfo se ocupó cuidadosamente de Wercheria Lusoria, prodigándole las mismas atenciones que el que pretende que la planta roja de navidad le dure hasta el año siguiente. Recreó el entorno húmedo y fresco de una cueva en uno de los sótanos de la Arcanum Scholla y varias veces al día Aravae iba a ver como se encontraba. La regaba con pociones de ilusión si la veía más pocha, lanzaba unos cuantos hechizos de la misma escuela en el ambiente (sonidos ficticios, boca mágica… ) y le hablaba, porqué le habían dicho que eso le gustaría. Pero una mañana se le fue un poco la mano y después de impregnar el ambiente de magia de ilusión con sus conjuros y los efluvios de las pociones, todo ello acabó afectándole. Entonces, en su estado de delirio mental, tuvo dos revelaciones. La Wercheria, disfrazada mágicamente e invisible, le dijo:
- No me quites todos los bulbos que me siento desnuda.
- Pero es que los necesitamos para curar gente – se justificó el elfo.
- Pues al menos déjame dos o tres para que pueda reproducirme asexualmente.
- Vale.
- Calzonazos.
El elfo se quedó en silencio mirando la planta. Se sentía mareado y no respondió para defenderse. La planta continuó:
- Tu concepto de persona endeble salió de la décima página de la Quintaesencia del elfo.
El elfo se sintió ofendido y al fin le dijo:
- Deberías plantearte huir ahora que aún puedes.
- Si te hubieras pintado la cara de negro como er Papa Lazarou y al salir de tu bosque te hubieras ido a enrolarte a Brinnley, formarías parte de la tripulación del Galeón Sangriento y no te habrías convertido en un elfo ñoño que suspira por una mujer ausente.
Entonces el elfo fué consciente de los múltiples derroteros que podría haber tomado su destino y no pudo evitar pensar que la planta tenía parte de razón.
Música para acompañar:
[BBvideo 425,350:1uklpiav]
La segunda revelación fué más dolorosa.
Afectado, el elfo se fué a su habitación de la posada. Allí, su rostro se relajó a una expresión vacua y distante, como si estuviera viendo otras tierras u otro tiempo, y entró en ensoñación. Desgraciadamente para los elfos, ensoñación no supone descanso igual que lo es el sueño para los humanos.
Cuando los elfos entran en ensoñación, reviven vívidamente recuerdos pasados, tanto agradables como dolorosos, pero no tienen control sobre qué recuerdos surgen a primer término. En un sentido muy real, la ensoñación explica el deseo élfico de llevar vidas felices y alegres. ¿Quién desea revivir recuerdos desagradables cada noche?
Después de horas recordando y recordando a Lissandra mientras ensoñaba, Aravae soltó algunas moscas que había cazado sobre la palangana dónde nadaba Asterin como una rana cualquiera. Cuando terminó de ver cómo se las comía, sacó la cajita de madera que guardaba todas las cartas.
Encima del montón estaba la más reciente:
Querida Liss,
Hace días que el ensueño no me brinda descanso porque te echo de menos y porque estoy preocupado por el tema de la planta. Me molesta pensar que algunos no dan mayor importancia a su vida y a lo que significa. En cuanto Frido extraiga todos los bulbos la devolveré a su sitio. Hasta Anhol cree que no hice bien. Le vi hace unos días cuando viajaba para visitar a su familia a Nashkel. No puedo pedirle a nadie que me acompañe porque se ha prohibido la entrada al Weldazh a cualquier n’tel’quessir. Nuestra reina Ellessime ha muerto después de todo. Ni siquiera la búsqueda de las tres savias dió resultado. Quiero que sepas que si consigo salir de la cueva me someteré al juicio de mis hermanos. Así que cuando vuelvas, si no me encuentras, quizá esté en el Weldazh.
Sin terminar de leer la carta, el elfo la dejó dentro de la cajita, sobre la cama, y se sentó a un lado pensativo. Luego sacó una daga oculta en su bota y se la quedó mirando como si fuera a hacerse el hara kiri con ella. La daga mágica de preciosa manufactura había sido un regalo hermoso y muy útil para protegerle de la magia de Lissandra, pero ahora pensar en la protección mágica que proporcionaba le producía una herida más dolorosa que la que pudiera hacerle su propio filo.
Aravae volvió a enfundar la daga en el hueco oculto de su bota y arrojó las cartas al fuego. De nuevo Asterin parecía tener razón. Pero esta vez la rana no hizo ningún comentario jocoso al respecto, continuó flotando en el agua de la palangana como una rana cualquiera.
Aravae recogió sus cosas y tomó una prenda de Lissandra de su armario, preparó su mochila y se fue a buscar al mago blanco. Aunque fuera como un criminal a través de una bola mágica, necesitaba verla antes de partir al bosque.
Durante varios días el elfo se ocupó cuidadosamente de Wercheria Lusoria, prodigándole las mismas atenciones que el que pretende que la planta roja de navidad le dure hasta el año siguiente. Recreó el entorno húmedo y fresco de una cueva en uno de los sótanos de la Arcanum Scholla y varias veces al día Aravae iba a ver como se encontraba. La regaba con pociones de ilusión si la veía más pocha, lanzaba unos cuantos hechizos de la misma escuela en el ambiente (sonidos ficticios, boca mágica… ) y le hablaba, porqué le habían dicho que eso le gustaría. Pero una mañana se le fue un poco la mano y después de impregnar el ambiente de magia de ilusión con sus conjuros y los efluvios de las pociones, todo ello acabó afectándole. Entonces, en su estado de delirio mental, tuvo dos revelaciones. La Wercheria, disfrazada mágicamente e invisible, le dijo:
- No me quites todos los bulbos que me siento desnuda.
- Pero es que los necesitamos para curar gente – se justificó el elfo.
- Pues al menos déjame dos o tres para que pueda reproducirme asexualmente.
- Vale.
- Calzonazos.
El elfo se quedó en silencio mirando la planta. Se sentía mareado y no respondió para defenderse. La planta continuó:
- Tu concepto de persona endeble salió de la décima página de la Quintaesencia del elfo.
El elfo se sintió ofendido y al fin le dijo:
- Deberías plantearte huir ahora que aún puedes.
- Si te hubieras pintado la cara de negro como er Papa Lazarou y al salir de tu bosque te hubieras ido a enrolarte a Brinnley, formarías parte de la tripulación del Galeón Sangriento y no te habrías convertido en un elfo ñoño que suspira por una mujer ausente.
Entonces el elfo fué consciente de los múltiples derroteros que podría haber tomado su destino y no pudo evitar pensar que la planta tenía parte de razón.
Música para acompañar:
[BBvideo 425,350:1uklpiav]
La segunda revelación fué más dolorosa.
Afectado, el elfo se fué a su habitación de la posada. Allí, su rostro se relajó a una expresión vacua y distante, como si estuviera viendo otras tierras u otro tiempo, y entró en ensoñación. Desgraciadamente para los elfos, ensoñación no supone descanso igual que lo es el sueño para los humanos.
Cuando los elfos entran en ensoñación, reviven vívidamente recuerdos pasados, tanto agradables como dolorosos, pero no tienen control sobre qué recuerdos surgen a primer término. En un sentido muy real, la ensoñación explica el deseo élfico de llevar vidas felices y alegres. ¿Quién desea revivir recuerdos desagradables cada noche?
Después de horas recordando y recordando a Lissandra mientras ensoñaba, Aravae soltó algunas moscas que había cazado sobre la palangana dónde nadaba Asterin como una rana cualquiera. Cuando terminó de ver cómo se las comía, sacó la cajita de madera que guardaba todas las cartas.
Encima del montón estaba la más reciente:
Querida Liss,
Hace días que el ensueño no me brinda descanso porque te echo de menos y porque estoy preocupado por el tema de la planta. Me molesta pensar que algunos no dan mayor importancia a su vida y a lo que significa. En cuanto Frido extraiga todos los bulbos la devolveré a su sitio. Hasta Anhol cree que no hice bien. Le vi hace unos días cuando viajaba para visitar a su familia a Nashkel. No puedo pedirle a nadie que me acompañe porque se ha prohibido la entrada al Weldazh a cualquier n’tel’quessir. Nuestra reina Ellessime ha muerto después de todo. Ni siquiera la búsqueda de las tres savias dió resultado. Quiero que sepas que si consigo salir de la cueva me someteré al juicio de mis hermanos. Así que cuando vuelvas, si no me encuentras, quizá esté en el Weldazh.
Sin terminar de leer la carta, el elfo la dejó dentro de la cajita, sobre la cama, y se sentó a un lado pensativo. Luego sacó una daga oculta en su bota y se la quedó mirando como si fuera a hacerse el hara kiri con ella. La daga mágica de preciosa manufactura había sido un regalo hermoso y muy útil para protegerle de la magia de Lissandra, pero ahora pensar en la protección mágica que proporcionaba le producía una herida más dolorosa que la que pudiera hacerle su propio filo.
Aravae volvió a enfundar la daga en el hueco oculto de su bota y arrojó las cartas al fuego. De nuevo Asterin parecía tener razón. Pero esta vez la rana no hizo ningún comentario jocoso al respecto, continuó flotando en el agua de la palangana como una rana cualquiera.
Aravae recogió sus cosas y tomó una prenda de Lissandra de su armario, preparó su mochila y se fue a buscar al mago blanco. Aunque fuera como un criminal a través de una bola mágica, necesitaba verla antes de partir al bosque.
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