Cuando pasó la fecha que Aravae le dió al cuidador del establo para que este enviara la carta a su amigo Anhol si no se había aparecido, el elfo sintió calma y cierta resignación con su estancia/cautiverio/carlanca padre en los hospitales de campaña. Según lo que había acordado, Ikwe III el Leal debía pasar a propiedad y cuidado del explorador y recibiría las cartas que debían ser enviadas a su família en un plazo prudente de tres meses. Para Anhol había la siguiente nota:
Te dejo en herencia a Ikwe, pero no dejes que se lo coman. No hace falta que leas el rezo que te escribí ni que plantes ningún árbol, pero te ruego que hagas llegar las cartas a Evereska, a la dirección que se indica. Sé que podrás hacerlo. Mi tesoro está enterrado a veinte pasos al oeste de dónde dijiste que habían aparecido aquellas arañas que no eran normales, sinó obra de un nigromante, y es para tí.
Procura ser feliz, amigo mío. Te aprecio mucho,
Aravae
El elfo desechó su idea de fugarse. Y, puesto que no le condicionaba ya miedo alguno a contagiarse, aprovechó para dedicarse totalmente a su propósito de ayudar a sus compañeros de calamidad, hasta dónde sus fuerzas y los momentos de lucidez le permitieron, en sus cuidados básicos de limpieza y alimentación. Dejó también de cantar canciones tristes para ponerse a contar cuentos que entretuvieran a los niños, a entonar cancioncillas con su laúd mágico curativo y entretener con poemas, adivinanzas y teatrillos a los demás enfermos. Decidió, sin embargo, que estaba enfadado con los implicados del engaño del ent y que no aceptaría los tratamientos de ningún elfo venido del Suldanessellar. El único remedio que aceptaría de buen grado sería un lingotazo de grog para reconciliar bien el sueño.
Offtopic :
Gracias, Jhonie y DMElminster. Esta la dedico a Astrid, a la esperanza y al sentido del humor.
La tira sobre Ydrissane no la puedo hacer porque aún no hay suficientes fotos de lo complicado del peinado…! xDDD