Ikwe, Ikwe Segundo y Ikwe III Maravilla Buenmuchacho Muerdeárbol...
Que el elfo llamara a todas sus monturas con el mismo nombre, Ikwe; cuyo significado en élfico era «Ven aquí», podía parecer una total muestra de desapego hacia ellas. Sin embargo, en su caso era precisamente a la inversa. Cuando el elfo perdió a su primer caballo y gran amigo, sufrió gran pesar y desánimo. Su inquietud creció al conocer la media de vida de los caballos, tan pequeña comparada a la de un elfo. Pocas cosas angustiaban más a Aravae que la idea de perder a sus seres queridos y Ikwe había sido muy preciado para él. Por eso, cuando el elfo conoció a su segundo caballo, como mecanismo de protección, hizo ver que era el mismo, y lo llamó de la misma manera. Como el color no acababa de cuadrar le añadió lo de «Segundo» estableciendo así una lógica de continuidad.
Aravae hablaba con Ikwe Segundo, ensoñaba con Ikwe Segundo, le cepillaba amorosamente durante horas, le refrescaba las patas tras los paseos y le cantaba a la oreja. Cuando Ikwe Segundo fue lo suficientemente mayor como para no poder seguir las aventuras y el ritmo del aún joven y vital elfo, la família de Aravae ideó la manera de lograr que se desprendiera de él, para ahorrarle el triste trance de una despedida definitiva. Así, cuando los padres y la hermana de Aravae partieron hacia Evereska, se llevaron con ellos a Ikwe Segundo tirando de un carro ligero con víveres. El elfo lo creyó como una especie de favor necesario.
A Ikwe Tercero, Aravae le dió un segundo, un tercero y hasta cuarto nombre solo porque su amigo Anhol le había acusado de falto de imaginación. Pero Aravae guardaba para su amigo equino el mismo afecto que para el primero o el segundo, como si aún fuera el mismo.
Aquella tarde cuando fue a recogerle al establo de la posada para su paseo habitual, se detuvo a hablar un rato con el cuidador de los establos.
-
Así que quieres que te haga una silla de montar. -comentó el cuidador a la petición del elfo.-
Tengo muchas a la venta.
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Esas no me interesan. Quiero una especial. Diseñada según una idea y con un acolchado para reposar el culo especial también.
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Pero a ver... - el cuidador se rasco el cuello mirando al elfo.- ¡¿Qué es lo que quieres?
El elfo tenía clarísima su idea, y trató de explicarla lo mejor posible.
-
Debe ser una silla de montar digna de un rey. Toda la base de cuero, como se suele hacer -dijo sin tener ni idea.-
Pero el asiento quiero que sea de plumas, como los mejores colchones de calidad.
- ¿De plumas?
- De plumas de osobúho – confirmó.
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Pero a ver... -volvió a hablar el cuidador poco convencido. -
¿De osobúho dices?
-
Si, pero no se preocupe, que se las doy yo. Tengo un montón. Y en los laterales, ha de tener engarzadas un montón de piedras brillantes de colores.
- ...¿De colores?
- ¡De todos los colores! Para que pueda añadirle un hechizo de "Arpa fantasma"!
- ¿Eso qué es? -preguntó el cuidador de los establos desconcertado.
-
Eso es un hechizo que guarda una música que suena cada vez que se pronuncia la palabra de mando – trató de explicarle el elfo lo mejor que pudo.-
Si dice «Arre», pues sonará una música animada, si dice «Sooo», pues una de desenlace, que dice «Al trote», suena de aventura...
El hombre que escuchaba al elfo se pasó un dedo por la ceja y buscó una pega con que contradecir el diseño tan poco ortodoxo de silla de montar, que no le acababa de convencer.
- Pero una piedra de cada color...
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De muchos colores, engarzadas -el elfo cabezón no se iba a dejar amilanar por su único punto de artesanía. -
Yo les pongo la música.
Y así fué como se diseñó la fabulosa silla de montar anholiana de diseño aravaenianao que el elfo regaló a su mejor amigo humano en su día de bodas.
Aunque quién escribe estas líneas no sabe la valoración que haría el montaraz cuando en medio de su carrera inesperadamente empezaran a sonar una musiquillas, esa silla de montar era un regalo cargado de amor y de buenas intenciones. Y si siglos más tarde, en el futuro incierto, alguna vez Aravae volvía a tener un mejor amigo humano, este se llamaría seguro Anhol Segundo, quizás con algunos nombres más.
Ejemplo de tonadilla base que suena con el conjuro Arpa Fantasma al decir la palabra de mando "Caracol"
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