DM Faith
Llanero del brasero
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LA CORTE ERRANTE
La Fiesta Imposible ha finalizado, pero eso no significa que las hadas hayan quedado satisfechas.
Muy al contrario.
Se dice que las fatas han llegado a un trato con los aventureros que se atrevieron a proporcionarles entretenimiento. Por lo que, por ahora, las bromas maliciosas de grilios y pixis han cesado. Por unos instantes, los mercaderes suspiraron aliviados, agradeciendo un descanso entre la marea de incesante incertidumbre que últimamente envuelve las rutas comerciales de la zona.
Pero la Corte de la Doncella quiere más. Mucho más.
Cuáles son sus expectativas, es algo que nadie sabe. Los que atreven a comentar y adivinar la voluntad de las hadas afirman que estas han pedido otro evento. Uno que debe ser grandioso, espectacular…
Diferente.
Mientras tanto, los viandantes que han osado recorrer durante los últimos días los caminos cercanos al Bosque Alandor hablan de encuentros cada vez más extraños. ¿Más aún?
Se dice que han surgido sombras curiosas entre los árboles, presencias que parecen surgir de la maleza y figuras que les proponen retos bizarros.
Algunos afirman haberse topado con un caballero envuelto en musgo y ramas, un ser hecho de pura armadura y esencia mágica que no duda en desafiar a quien sea en combate singular, invocando leyes ancestrales feéricas que solo él recuerda. Se dice que va acompañado siempre de una dama de piel robliza, una presencia hermosa que carga con él, movida por un deber inexplicable.
Otros comentan haber visto a un truhán de patas hendidas, cuya lengua melosa y manos rápidas han vaciado los bolsillos de más de un incauto.
Nadie sabe con certeza cuánto tiempo estarán en el bosque. Ni exactamente a qué han venido. Pero su presencia se ha hecho muy notoria.
Tal vez se marchen cuando encuentren un desafío lo suficientemente interesante para saciar su sed de entretenimiento. Quizás, esperan algunos, eso ocurrirá cuando los mortales dejen de prestarles atención.
Sin embargo, otros afirman que tal posibilidad es remota, pues para las hadas, el aburrimiento es un destino peor que la muerte.
Muy al contrario.
Se dice que las fatas han llegado a un trato con los aventureros que se atrevieron a proporcionarles entretenimiento. Por lo que, por ahora, las bromas maliciosas de grilios y pixis han cesado. Por unos instantes, los mercaderes suspiraron aliviados, agradeciendo un descanso entre la marea de incesante incertidumbre que últimamente envuelve las rutas comerciales de la zona.
Pero la Corte de la Doncella quiere más. Mucho más.
Cuáles son sus expectativas, es algo que nadie sabe. Los que atreven a comentar y adivinar la voluntad de las hadas afirman que estas han pedido otro evento. Uno que debe ser grandioso, espectacular…
Diferente.
Mientras tanto, los viandantes que han osado recorrer durante los últimos días los caminos cercanos al Bosque Alandor hablan de encuentros cada vez más extraños. ¿Más aún?
Se dice que han surgido sombras curiosas entre los árboles, presencias que parecen surgir de la maleza y figuras que les proponen retos bizarros.
Algunos afirman haberse topado con un caballero envuelto en musgo y ramas, un ser hecho de pura armadura y esencia mágica que no duda en desafiar a quien sea en combate singular, invocando leyes ancestrales feéricas que solo él recuerda. Se dice que va acompañado siempre de una dama de piel robliza, una presencia hermosa que carga con él, movida por un deber inexplicable.
Otros comentan haber visto a un truhán de patas hendidas, cuya lengua melosa y manos rápidas han vaciado los bolsillos de más de un incauto.
Nadie sabe con certeza cuánto tiempo estarán en el bosque. Ni exactamente a qué han venido. Pero su presencia se ha hecho muy notoria.
Tal vez se marchen cuando encuentren un desafío lo suficientemente interesante para saciar su sed de entretenimiento. Quizás, esperan algunos, eso ocurrirá cuando los mortales dejen de prestarles atención.
Sin embargo, otros afirman que tal posibilidad es remota, pues para las hadas, el aburrimiento es un destino peor que la muerte.










