SOBRE MIRLOS, GORRIONES FALSIFICADORES Y OTRAS AVES
Por Mirlo
Parece que últimamente ha surgido un nuevo pájaro por los tejados de Amn, y ha tenido incluso la gentileza de reproducir el panfleto del Mirlo con una fidelidad que casi despierta admiración. Casi, porque el Mirlo desconocía la existencia de un tal Gorrión, por mucho que este se haya esmerado en imitar hasta el último trazo de nuestro humilde papiro. Admiramos, eso sí, la capacidad de elaborar un escrito tan parecido al original; lástima que la destreza no convierta una falsificación en una obra auténtica.
Que nadie confunda esta observación con un reproche airado. El Mirlo no está enfadado con Gorrión, ni pretende iniciar una disputa entre aves. Sencillamente, siente curiosidad por conocer sus intenciones. ¿Busca llamar la atención del Mirlo, quizá con la esperanza de que ambos lleguen a conocerse? ¿O pretende dar mala publicidad a ciertas figuras de la geografía amniana? ¿Quién sabe si incluso tras Gorrión se esconda uno de los protagonistas de sus escritos? Al fin y al cabo, ya se sabe que hay quienes prefieren que hablen de ellos, aunque no siempre sea para bien. Son posibilidades, nada más; y antes de atribuir motivos a nadie, quizá lo más sensato sea preguntarle.
Hay, sin embargo, algo que el Mirlo encuentra especialmente curioso: si Gorrión comparte su propósito de señalar aquello que se hace desde el egoísmo, cuestionar las intenciones que no son tan bondadosas como parecen y despertar a quienes prefieren no mirar hacia ciertas sombras, ¿por qué no se ha acercado primero a conversar con él? ¿Por qué utilizar su tejado sin llamar antes a la puerta? El Mirlo no habría tenido inconveniente en escucharle. Al contrario, siempre hay espacio para otro pájaro dispuesto a cantar por una buena causa, aunque cada cual tenga su propia voz y su manera particular de hacerlo.
Conviene aclarar, por tanto, que el Mirlo no necesita que nadie cante en su nombre, especialmente cuando desconoce las intenciones que hay detrás de ese canto. Eso no significa que quiera cantar solo: Mirlo conoce y colabora con otros pájaros, desde luego, y al margen de sus pajaritos cada cual es libre de escoger otra rama, otra melodía y hasta el plumaje que desea lucir. Si sus propósitos coinciden, quizá puedan compartir más de una canción. Pero el Mirlo es el Mirlo, y sus letras no pretenden difamar a nadie ni convertir una sospecha en sentencia. Su propósito es ofrecer motivos para reflexionar, señalar aquello que quizá algunos prefieran mantener oculto y animar a la sociedad a mirar más allá de las apariencias.
Porque el Mirlo se mueve entre esas notas que saltan de un acorde a otro en la melodía del bien, allí donde las certezas se mezclan con las dudas y las intenciones no siempre son tan bondadosas como parecen. No pretende dictar a nadie qué debe pensar, sino ofrecer motivos para que se haga preguntas. Y si alguna de ellas incomoda, tal vez convenga preguntarse por qué antes de culpar al pájaro que la ha formulado.
También ha llegado a sus oídos que algunos especulan con la posibilidad de que el Mirlo sea aliado de Murann. Confieso que al Mirlo le divierte descubrir que cuenta con admiradores incluso al otro lado de ciertas fronteras, aunque semejante atribución no deja de sorprenderle. Quizá haya quien confunda una crítica con una declaración de lealtad, o quien crea que señalar las sombras de un lugar obliga a cantar las virtudes de otro. Nada más lejos de la realidad.
El Mirlo es un pájaro pardo y cantará donde y cuando pueda hacerlo, siempre que su canto sirva para despertar a alguien. No necesita pertenecer a ninguna tierra ni vestir los colores de ningún señor; le basta con que, entre tanto ruido, alguien se detenga un instante y empiece a mirar con sus propios ojos.
En cuanto a Gorrión, si es que tiene a bien presentarse, puede estar tranquilo: el Mirlo no le guarda rencor ni pretende cerrarle el pico. Solo le gustaría saber qué le ha llevado a utilizar su tejado y si, detrás de esa imitación tan cuidada, hay un propósito que ambos puedan compartir. Si desea explicarse, no tiene más que dejar una nota para el Mirlo en varias de las posadas de Athkatla. Será leída y, si tiene suerte y es de fiar, hasta quizá dé pie a una conversación.
Al fin y al cabo, siempre es preferible conocer a un pájaro por su propio canto.
Offtopic :
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