El mal interno
Capítulo 1: El rescate
Aun con tanta bruma por medio, saben los dioses que aquel llamado del gremio era peculiar. Los rumores de que un hijo de un noble se encontraba desaparecido y se sospechaba que había sido un secuestro, allí nos juntamos varios que nos encontrábamos en los llanos, entre ellos Keira, Zyon, Vaendras, Cassandra, Arthal y varios más, Doyle entonces nos entregó los pergaminos, la solicitud del noble de encontrar a su hijo y una poca descripción de los hechos que habían recabado para tener pista de donde empezar.
Todos listos, nos dirigimos camino a los barrios bajos, allí por el camino a la izquierda del mercado, sea por las habilidades de conversación de varios y el borracho, logramos descubrir un poco más la historia que merodeaba por la ciudad sobre lo ocurrido. Esto nos llevó por uno de aquellos pasillos bien conocidos por los bandidos que rondaban, y allí, tras un leve conflicto con un par de ellos, un tercero apareció, un joven que pese a todo tenía un ápice de buen corazon y solo no quería que los demás se le rieran, este nos dio una guia de como llegar al líder de el y con suerte ahí encontrar al muchacho que buscábamos. Hasta ese entonces nosotros veníamos asumiendo que era un joven o un chiquillo nuestro objetivo, y eso fue nuestra posible forma de ir avanzando.
No fue hasta poco después, entrando por una de las entradas a la alcantarilla desde el distrito del puerto, donde nos tuvimos que topar con unos hombres rata, los cuales querian impedirnos el paso, aunque poco duró aquello. Aunque claramente siendo lo que eran, el cuidado era necesario para avanzar. Allí fue donde tras recorrer pasillos de los cuales más de una vez creíamos que nos habíamos perdido nos topamos con un hombre, ciego apenas lo hemos visto, logramos por si acaso silenciar una campana para que no avisara al resto de la gente, tras lograr con bastante tacto y diplomacia convencer al viejo hombre de que nos guiará hacia el jefe de la zona, el viaje fue ameno, los botes avanzaron por aquel sistema de ríos subterráneos hasta que llegamos a la guarida. Allí tuvimos un par de enfrentamientos menores, pero cuando llegamos al núcleo de todo nos dimos cuenta de algo bastante precario, la gente que habitaba ahí no eran combatientes, más bien parecía gente enferma o que no podría hacer una mal como tal. Y fue entonces cuando el líder nos recibió, tensos pese a que el enfrentamiento era algo que distaba mucho de ocurrir. Allí hablamos no por mucho tiempo ciertamente, y tras decirnos que aquel mismo noble que nos había “contratado” en realidad era alguien los había contratado a él y sus muchachos para “arruinar los negocios” de la plaza de mercado de Athkatla y como si fuera poco, no pagandoles lo acordado, un dinero que tranquilamente podría alimentar a la gente de ahí y al menos devolverle algo mas de salud.
Era claro que un acto no tapa el otro, y que de ambas formas estaba mal aquella idea, pero logramos aclarar las cosas. Y allí el aparente hijo apareció, pese a todas las ideas que teníamos, no era un crío, era un hombre adulto joven en toda regla, ahí fue donde también varios, más por interpretación que por certeza se sintieron extrañados por decirlo de alguna forma. La charla no se extendió más, pero algo era claro, el dinero que nos darían, al menos en mi caso, lo entregaría a esta gente. Fue entonces cuando volviendo me aleje un poco del grupo, entregando aquello a aquel viejo, pidiéndole por favor que lo lleve y trate de con ello ayudar a la gente de allí un poco más.
Finalmente con Keiran la cosa fue clara, deberíamos investigar, todos quienes quisieran pero debíamos hacerlo, ya que esto apestaba a podrido más de lo que debería. Aunque nunca esperamos lo que vino después…
Capítulo 2 : La investigación
Los días pasaron, las charlas entre aquellos que habíamos ido no habían quedado en saco roto, Keira había convocado a todos quienes quisieran ayudar en el salón de la guardia, se habían logrado conseguir diversos documentos y libros de cuenta que nos podrían dar un poco de idea de que debíamos apuntar. Las competencias o ganancias que había tenido, los almacenes que habían mencionado el líder de aquellos hombres de las alcantarillas y otras tantas cosas. No fue hasta entradas las horas que hasta habíamos usado no solo la lógica sino también el don de los dioses para poder encontrar una respuesta o al menos un intento de ello aunque como siempre, las frases que puedan hacer resonar los dioses son confusas nos remarcó que teníamos que movernos rápido.
No fue poco después que nos dirigimos al Paseo de Waukeen, aquel mercado que generalmente estaba atiborrado de gente, éramos un grupo un poco grande, si, pero todos teníamos claro que había que buscar, lo primero fue un tanteo de los mercaderes preguntando por actividades o sobre el susodicho noble, para ver si sospechaban algo, los resultados no fueron muchos pero los justos para asegurarnos de que debíamos seguir avanzando. Fue entonces que allí estaba, la puerta a los almacenes que nos interesaba, nos adentramos, y a simple vista era un almacén normal, con algunos muebles, inventario, algo de polvo a ratos pero, claramente no todo puede ser tan sencillo, en medio de todo ello, había una trampilla la cual por donde revisemos no daba buena espina dado aquel resquicio de nigromancia que habían logrado sentir algunos del grupo, sino también un libro, cuidado, de rituales y más de la Diosa de la Plaga, Talona.
Aquel libro fue -si es que no todo lo demás- la última llave que necesitábamos para saber que debíamos movernos más y más. Fue entonces que terminamos adentrándonos a la trampilla, enfrentándonos mayoritariamente a Limos y a Cianos gigantes a tal punto donde tuvimos que parar de tantos que eran para recuperar fuerzas y seguir avanzando, ya que como habíamos aprendido en aquel momento, Athkatla tiene más de lo que uno quiere imaginar bajo sus adoquines de lo que queríamos asumir.
Capítulo 3: El retorno y el miasma
Habían pasado varios días, y otras cosas nos habían tomado el tiempo a muchos, pero finalmente algo nos consagró a todos, la ciudad era asolada por un olor putrefacto el cual parecía no ser una mera mala marea de las cloacas ya que no fue sino pocos minutos después que la misma guardia llamó a los aventureros y aquellos que quisieran colaborar a adentrarse en lo que fuera que estuviera haciendo de la gran ciudad de la intriga, la ciudad apestosa.
El paseo por la ciudad duró poco y todo apuntaba que aquel almacén era nuestra puerta de entrada, nuevamente. El grupo esta vez no era pequeño, así que aquellos que ya habiamos incursionado encabezamos guiando como buenamente podíamos al grupo, aun con la extrañeza de la presencia de los Magos Rojos, los cuales hacían un poco más difícil las cosas al hablar en su propio idioma aparentemente, haciendo de algunas cosas un poco más ásperas.
El interior de aquellos pasadizos nos recibió ya no solo con ese hedor vomitivo, sino con personas marcadas con algún tipo de hongo en sus cuerpos, haciendo que empecemos algunos a sospechar por miconidos, pero lejos lejos de ese ser el motivo. A medida que avanzabamos el hedor y aquellas personas que no reaccionaba a la razón eran mas y mas, hasta que llegamos a un punto de inflexión, un grupo de sectarios de Talona se había adentrado tan profundo para alzar un altar y tras el rito abrir un portal para que aquel miasma subiera hasta la ciudad, intentando contaminarla al completo. Inevitablemente aquí ni la diplomacia, ni el diálogo ni la razón harían que esto frenase… casi parecía un preludio de lo que vendría después.
La batalla fue intensa, y enzarzada, pero terminó al menos frenando parte del problema, aunque lo que siguió era necesario, entre el Ilmatari del Padre Cars, el Maestro Kharmin y varios más empezamos a purgar el lugar aunque hubiera allí gente que no quería ayudar aun pudiendo, y fuera el destino o que los dioses respondieron, se logró purgar aquel lugar y cerrar aquella grieta contaminada. Dando al fin un respiro a la ciudad y a un misterio más… aunque, aún pasado el tiempo, me pregunto qué ha pasado con aquel mercante. Supongo que algún día lo sabremos.
Offtopic :
Gracias a @DM Artyom por esta tramita que ya tiene un tiempo pero no habia logrado sentarme a escribir, aunque en el fondo quedara siempre la intriga... pero como dicen estamos en la tiera de las intrigas!