LA OTRA VERDAD
La verdad tiene un precio. Nosotros nos aseguramos de cobrarlo.
Noticiero de Athkatla y sus alrededores
Edición extraordinaria | Sucesos, rumores y otras verdades incómodas
SUNE DESPIERTA… ¿Y ATHKATLA SE PREPARA PARA ENAMORARSE?
Quien haya paseado últimamente por las calles de Athkatla habrá advertido que algo está ocurriendo en los dominios de la iglesia de Sune. Las campanas de su templo tañen con una frecuencia inusitada, convocando una y otra vez a sus fieles al interior, mientras una lluvia de pétalos perfuma las calles y recuerda a los ciudadanos que la diosa de la belleza no acostumbra a pasar desapercibida.
Pero lo verdaderamente llamativo no son las campanas ni los pétalos. Según nuestras fuentes, los sunítas han adquirido
más de mil rosas. Mil. Y eso contando únicamente las que han llegado a oídos de nuestros informantes, que no se caracterizan precisamente por regalar flores.
¿Una celebración religiosa? ¿Un concurso de belleza? ¿Una festividad dedicada al amor, al arte o a alguna de esas otras ocupaciones que los devotos de Sune parecen practicar con tanto entusiasmo?
Por ahora, el propósito de semejante despliegue permanece en secreto. La iglesia guarda silencio, las campanas siguen sonando y las rosas continúan llegando.
Desde
La otra verdad recomendamos a nuestros lectores que mantengan los ojos bien abiertos. Y, por si acaso, que se arreglen un poco antes de salir de casa. Nunca se sabe cuándo puede uno acabar en medio de una festividad sunita… o convertirse en parte del espectáculo.
UN DRAGÓN NEGRO EN LA COSTA SUR: LOS KOBOLDS ALADOS NO ESTABAN JUGANDO
Las noticias que llegan desde la costa sur invitan a contemplar el horizonte con una mezcla de prudencia y preocupación. Un dragón negro ha sido avistado en la región, aparentemente acudiendo al llamado de los kobolds alados que ya habían sido vistos en las inmediaciones.
La coincidencia resulta difícil de ignorar. Primero aparecen los pequeños dracónidos alados; después, un dragón negro responde a una llamada que nadie parece haber tenido la cortesía de explicar al resto de los habitantes de la costa.
¿Se trata de una alianza? ¿De una criatura que reclama la obediencia de sus congéneres menores? ¿O estamos presenciando los primeros movimientos de algo bastante más desagradable?
Por el momento, no disponemos de información suficiente para afirmar cuáles son las intenciones de la criatura ni qué relación mantiene con los kobolds. Sería irresponsable anunciar una amenaza inminente sin pruebas. También sería irresponsable recomendar a los vecinos que se acerquen a preguntárselo.
Nuestro consejo es sencillo: si observa escamas negras, alas enormes o una concentración sospechosa de kobolds voladores, aléjese con discreción y deje las investigaciones para quienes dispongan de mejores armas, más información o una preocupante falta de instinto de supervivencia.
La otra verdad seguirá atenta a cualquier novedad. Preferiblemente desde una distancia prudencial.
CINCO JARRAS, UN ENANO Y UN ESCENARIO QUE YA NO DESCANSA
El teatro de
Las Cinco Jarras, en el distrito de la Guardia, ha pasado de ser un local más de la oferta cultural de Athkatla a convertirse en uno de los nombres más comentados de la escena artística. Y todo gracias a un bardo enano cuyo nombre,
Brunfrunwuflynn, supone un desafío considerable para las lenguas de esta redacción.
Hemos intentado pronunciarlo en voz alta. En dos ocasiones. No recomendamos repetir la experiencia sin supervisión médica.
Bromas aparte, el enano parece haber encontrado la fórmula para devolverle la vida al escenario. Sus actuaciones están atrayendo público y, por si eso no bastara, ha convocado un casting con el que pretende descubrir a los artistas más prometedores del momento.
La iniciativa ha despertado el interés de intérpretes, músicos y otros individuos convencidos de que el mundo lleva demasiado tiempo esperando para descubrir sus talentos. Algunos los poseen de verdad; otros, según la experiencia de nuestros redactores, poseen sobre todo una confianza admirable.
Sea cual sea el resultado, Las Cinco Jarras ofrece una oportunidad poco frecuente: demostrar lo que uno vale ante un público dispuesto a aplaudir… o ante uno que ha pagado por una jarra y no piensa desperdiciar la ocasión de protestar.
Si tiene talento, ambición y la suficiente entereza para presentarse ante un jurado, quizá haya llegado su momento. Y si además consigue pronunciar correctamente el nombre del responsable, es posible que ya tenga medio casting ganado.
LOS GREENWOOD: CUANDO EL ORO DESAPARECE, LAS PREGUNTAS SE MULTIPLICAN
Hay familias que abandonan la ciudad para disfrutar de unas merecidas vacaciones. Otras lo hacen por negocios. Y luego están los Greenwood, cuya desaparición empieza a adquirir ese aroma inconfundible que suele preceder a los escándalos más interesantes.
La familia noble continúa sin dar señales claras de vida desde el bochornoso episodio de su célebre subasta de esclavos de élite. Lo que en principio se presentó como una operación comercial exitosa terminó convirtiéndose en un quebradero de cabeza para sus compradores: varios de los esclavos vendidos, entre ellos criaturas de considerable fuerza física, comenzaron a perder las extraordinarias condiciones que habían exhibido durante la subasta apenas unos días después de cambiar de propietario.
Una casualidad, quizá. Una desgracia comercial, sin duda. Pero una desgracia que afectó a demasiados compradores como para que todos aceptaran tranquilamente la explicación de que el negocio había salido mal.
Y entonces los Greenwood desaparecieron.
Su ausencia ya resultaba sospechosa. Los rumores más recientes, relacionados con su supuesta mansión abandonada, han conseguido que el asunto vuelva a ocupar las conversaciones de comerciantes, nobles y curiosos. ¿Qué ocurre en una residencia que sus propietarios han dejado atrás? ¿Por qué su abandono despierta tanto interés? ¿Y qué relación podría guardar todo ello con una familia que parece haber tenido bastante prisa por abandonar el escenario después de una subasta tan rentable?
En
La otra verdad no confundimos las sospechas con las pruebas. Todavía no podemos afirmar qué sucedió con las criaturas vendidas, qué responsabilidad tuvieron los Greenwood ni qué secretos podrían esconder los muros de su residencia.
Pero hay un detalle que merece atención:
una familia que vende mercancías extraordinarias, ve cómo estas pierden su valor a los pocos días y desaparece justo cuando comienzan las preguntas no está haciendo demasiado por despejar las dudas.
Nuestros informantes siguen las pistas disponibles. Y, como nuestros lectores saben, hay pocas cosas que se nos den mejor que seguir el rastro del oro. Las monedas cambian de manos, los documentos desaparecen y los culpables pueden abandonar una ciudad; pero el dinero suele dejar huellas.
Los Greenwood pueden estar lejos. Su oro, quizá, también.
Lo que aún está por ver es si ambas cosas llegaron a su destino.
UNA ÚLTIMA PALABRA DE LA REDACCIÓN
Campanas que no dejan de sonar, dragones que responden a llamadas misteriosas, un teatro que renace bajo la dirección de un enano con un nombre imposible y una familia noble cuyo rastro se desvanece entre monedas y sospechas.
Athkatla nunca decepciona a quienes saben dónde mirar.
Y recuerden, estimados lectores: la verdad puede ser hermosa, aterradora, divertida o tremendamente inconveniente. Pero, tarde o temprano, siempre encuentra la manera de salir a la luz.
Esto es La otra verdad. Nosotros hacemos las preguntas. Que otros se preocupen por las respuestas.
Por Arianne Brillalba, al servicio de la información… y de una diosa que sabe perfectamente cuánto vale cada cosa.