Crónica V: Voces desde las catacumbas
Los sucesos extraños no tardaron en manifestarse. Por aquel entonces, Frederick aún distaba de ser el caballero experimentado que llegara a ser con el paso del tiempo. Fue durante una nueva incursión en las catacumbas del cementerio, acompañado por el maese Burn, cuando lo que parecía una jornada ordinaria de exterminio de no-muertos se tornó en algo mucho más inquietante.
En las profundidades, ambos se toparon con criaturas de una fuerza inusitada, contra las cuales Frederick terminó cayendo en combate. El maese Burn, tratando de socorrerlo, atrajo la atención de los enemigos, para posteriormente sanar a su compañero. Mas, cuando todo parecía perdido, una extraña energía recorrió el cuerpo de Frederick, devolviéndole las fuerzas y permitiéndole incorporarse de nuevo.
Ante ellos se hallaba un liche, que exigía conocer el motivo por el cual sus guardianes esqueléticos habían sido destruidos. Sin embargo, aquello no fue lo más perturbador del encuentro: una voz claramente audible, aunque ajena a la del propio liche, resonó a través de Frederick. No parecía pertenecer al escudero, y su origen quedó envuelto en el misterio. Posteriormente aquel liche desapareció.
Sin buscar prolongar tan peligroso encuentro, Burn y Frederick abandonaron las catacumbas, llevando consigo más preguntas que respuestas.
Mas aquel no sería el último encuentro con semejante criatura. Poco después, Frederick, el maese Burn, Olaff y otros compañeros emprendieron una nueva expedición. Al pasar cerca del cementerio, el mismo liche volvió a aparecer, acompañado esta vez por lo que parecían ser vampiros o engendros vampíricos. La comitiva les hizo frente y, aunando sus fuerzas, logró derrotar a las criaturas invocadas.
Con todo, la victoria apenas sirvió para disipar las dudas que se acumulaban. ¿Qué vínculo unía a Frederick con aquel liche? ¿Qué fue aquella energía que lo devolvió al combate, y por qué la voz del liche se pudo manifestar a través de él? Y, mientras las apariciones de criaturas vampíricas parecían multiplicarse por los alrededores de Athkatla, una última pregunta comenzaba a inquietar a quienes velaban por la seguridad de la región:
¿Guardaban todos estos sucesos relación entre sí, o se estaba gestando una amenaza mucho mayor bajo las sombras de la ciudad?