Tras una batalla cruel y sangrienta, habían conseguido la victoria.
Claire observó caer al último de los orcos, un brujo oculto bajo un manto de magia y a su vez protegido por numerosas protecciones decidido a lanzar más conjuros para llevarse con él a tantos como pudiera antes de caer, cuyas intenciones fueron truncadas por el acero de la resistencia.
Al desplomarse a sus pies, sus ojos danzaron rápidamente por el campo de batalla, en busca de otros enemigos o aliados que precisaran auxilio; más lo que encontraron no fue sino el silencio del choque de los aceros y el ruido lejano de los retazos de las tropas enemigas que huían y se replegaban. Sin poder contenerse, apretando el puño y alzándolo con fiereza, exclamó un grito de victoria anunciando el triunfo de la defensa de Nashkel sobre la horda. Habían tenido éxito.
[...]
Tras haberse replegado al campamento tras los muros de Nashkel, la Maestre se había permitido salir de las tiendas que servían como hospitales de campaña, en las que había estado colaborando como sanadora sin descanso (y sin más recursos mágicos a su disposición), para celebrar con sus compañeros y dedicarles unas palabras de agradecimiento y transmitirles el honor que para ella había supuesto sangrar junto a ellos. Se presentó con quien no conocía, y compartió unos momentos de paz que, para ella, supusieron un alivio y un descanso después de tan cruel batalla.
Dedicó también su tiempo a buscar a los Caballeros de la Orden del Guantelete que la habían seguido a la batalla y tan valientemente habían luchado por defender a los inocentes. Pasó tiempo con ellos, y les mostró la atención y el agradecimiento que merecen.
Finalmente, al retirarse de vuelta a los hospitales de campaña para continuar con sus labores de auxilio y sanación para con los heridos, su rostro se tornó más sombrío, cansado y preocupado, asegurándose de que nadie la viese en ese estado. La guerra de Maztica, la Cruzada, la batalla del Cuello de Dragón por el Wéldazh... A estas alturas, Claire, sin haberse dado cuenta, se había convertido en una veterana de guerra. Y si bien se había acostumbrado en cierta medida a los horrores de la misma, bien sabía que difícilmente esto sería el final.
Solo le restaba dar el resto por aquellos al alcance del auxilio de su mano, y rezar a Tyr para que su labor estuviese realmente contribuyendo a traer Justicia a un mundo tan cruel.