Novedades

[DM Himmel] Resuenan tambores en los Picos

BobM

Restos de un PJ de Aharadad
Registrado
26/11/22
Mensajes
1,542
Edad
26

Dos orcos por persona


"Nos doblan en número" Esa fue la primera de las advertencias que tanto Tark Miller como Kerloch expresaron a la comitiva que se dirigía hacia el interior de las minas, apoyados por una solida vanguardia compuesta por los robustos de Durin y varios mercenarios de distintos cultos que ansiaban saciar su sed de sangre y caza.

Escoltados durante el frente de batalla, exhausto bajo la luz del sol, el umbra se abrió paso con sus artes marciales hasta llegar al interior de las minas que Matabestias habia tomado como lugar operativo para salvaguardar sus máquinas de asedio.

A pesar de ser la morada del enemigo, adentrarse en el interior de las oscuras y angostas minas, despertaban una sensación innatural de calma en la sombra. Pues en la oscuridad no había fuerza alguna que pudiera detener a uno de los últimos hijos de Netheril, quien portaba consigo ropas tradicionales de guerra de los Umbrinos. El legado que su hermano le habia dejado y del que el último Netherino auténtico que a dia de hoy conoce le había mostrado y enseñado.

El grupo avanzó guiados por un batidor drow, bajo el mando de los soldados de las fuerzas armadas, quienes se enfrentaban a su primera gran contienda, para Helios no era su primera ni probablemente ultima guerra, aunque si la única que habia compartido con su esposa en el frente.

-Solo tenemos que matar a dos orcos por persona. Palabras de ánimo que Miller resonaban en la cabeza del Umbra quien en apenas escasos minutos después de haber estallado el caos en el interior de las cuevas de encontraba rodeado de mas de cincuenta bestias, entre orcos y algunos gigantes. Danzando entre las sombras, creando ilusiones de si mismo que le dieran tiempo a sortear unos golpes que resultarían letales en un humano común. Empujando a varios de los orcos con rafagas de Ki a un rio de magma.

Eso era claramente mucho más que dos orcos por persona, pensó buscando a Miller y a Hernan con la mirada, quienes se encontraban en una situación similar, abriéndose paso y evitando que las bestias rematasen a los heridos, cubiertos sus compañeros más capaces su atención se centraba en su sombra compañera, quien estaba teniendo dificultades en la contienda.

Despertando la poca humanidad que aún poseía consigo, arrojó junto al grupo todas las bombas que cabían en su cinturón, habiendo perdido ya la cuenta de cuantos orcos habia asesinado, de cuantos ardian protegiendo las balistas, eso poco importaba pues tenía que asegurarse de que en la victoria, su sombra le acompañará, cargando con la Umbra en uno de sus hombros, ayudandola a caminar. Abandonando el frente en conjunto, regresando con todo el equipo de asalto hasta la seguridad dd Nashkel.

Donde todos los héroes se unieron en un festejo, aunque no fue el caso de la propia sombra. Era otro quien debía llevarse el foco de atención, él simplemente habia cumplido con lo que tenía que hacer y tenía que atender algo o más bien a alguien mucho más importante.


Nashkel habia vencido,
la tribu de Matabestias ha desaparecido.
 

Dishonest

Pitillo desechado de Talivia
Registrado
26/8/21
Mensajes
173
Edad
28
Sangre, Cenizas y Gloria
dbcd8c25f138dfed6eeff0c4c3184e57.jpg
Todo, ha terminado. Finalmente podía respirar plácidamente, aún si el olor de aquella campaña había impregnado sus nigérrimas plumas. Por lo que durante el paso silente de la vuelta, sus ojos placaron aquellas trampas que con tanta dedicación y horas se había dedicado a fabricar con esmero, algo se revolvió dentro de ella después de ver como mujeres, ancianos y niños habían sido aplacados de aquella manera. Ella... había asesinado a tantos, sus garras estaban manchadas de sangre, sin embargo, lejos de sentirse mal, un suspiro de alivio la invadió. "En la guerra, la madre cuervo no distingue de razas. Se lleva al más débil." Y ella había sobrevivido un día más, con lo que poder ver a sus hijos y al hombre con el que los tuvo en su pequeña nidada.

Por lo que dirigiéndose a la taberna, tras llegar, buscó un lugar donde sentarse junto a su compañero Soran y el Teniente Ewan. No pudo evitar mirar el estado de los mismos, pese a que Soran, todavía una parte de ella aún le molestaba su presencia. Sin embargo... tras aquello, poco a poco, aquellos errores en las cuevas, parecían pesar menos, comparado con lo que habían tenido que ejercer el día de hoy. Su cuerpo y mente ya no daban para más, alzó su cuenco de vino para brindar y tras terminarlo y apreciar como el resto de gentes iban llenando la taberna, una punzada en el pecho hizo aparecer. Tampoco es que le gustaran mucho las multitudes en general, el propio ruido le hacía mella y sin mucho más terminó por despedirse para alejarse. Al llevar la garra al pomo y abrir, la invernal brisa fría de Nashkel le dio la bienvenida, usualmente le desagradaba, pero... bajo la nocturnidad de aquella velada, se hizo mucho más agradable. A lo que unas voces familiares le dieron la bienvenida. Matt, Alice y Tanya. Su compañía finalmente le hizo bajar la guardia y después de estar un rato con ellos, tras ver el estado de Matt, se ofreció silenciosamente para que este se apoyara.

Tan pronto la charla terminó para algunos, salió con Matt a las afueras. El cansancio cada vez se hacía peor y el vino no hizo más que empeorarlo. Por lo que tras despedirse del mismo de buena gana continuó caminando dando tumbos en el camino contrario, hacia el bosquejo frío y silente. En el por un segundo le pareció ver una figura en la oscuridad, pero no tenia la mente como para darle importancia, sus piernas fallaron. En ello el sonido de un graznido le envolvió y sin mucho más que poder decir, la voz de su hijo Klanc, parecía querer asegurarse de su estado antes de tomarla en brazos. En ello Azabache apareció para tomar en brazos, en lugar de su consanguíneo, a la fémina aviar que no opuso resistencia. Terminando por llevarla a lo que parecía un nido improvisado dentro de una tienda de campaña. Ahí los estaba esperando su querida hija menor, que con cariño, una vez Azabache colocó a la misma en el nido, dejó que la abrazaran.
-"No... es muy responsable por tu parte... traerlos a un campo de guerra" Limitó a musitar entreabriendo el pico aquella que poco a poco estaba perdiendo su conciencia. -"Enseñarles esto... harán que no vean el mundo de color de rosa el día de mañana" Azabache respondió en una voz grave, dejando que sus ambos hijos se acomodaran en la tienda junto con su madre.
7571f906dbf0273c2673d5a1dae7ed2b.jpg

El varón saldría de la tienda y su único ojo funcional vacilarían en la oscuridad, mientras prendía un puro entre su pico y exhalaría el humo mezclado con el vaho. Por que pese a todo, el seguía detestando la cercanía con las gentes amnianas.
 

Vinter

Elfo que no discute
Registrado
8/8/19
Mensajes
454
Edad
33
Battlefield stand.jpg

La hoja del espadón descendió sobre el último de los orcos que había decidido enfrentarse a él. La hoja hendió la carne y desparramó la sangre de la criatura, que si bien no fue el combatiente más fiero al ser uno de los componentes de la retaguardia, había decidido su destino al haberse abalanzado sobre él como un jabalí herido. Siempre sostuvo aquella creencia. Que quien empuñaba un arma contra un enemigo, había firmado su destino, ya fuera la victoria o la derrota. Y aquel orco, no iba a ser menos.

Con un gruñido de dolor, el orco cayó aplomo sobre el suelo, rodeado por los centenares de sus compañeros que habían caído antes que él, tiñendo el campo otrora verde, de un rojo carmesí. Eothain no obtenía placer alguno de aquella matanza, pero sí obtuvo la satisfacción de proteger a la gente inocente que habitaba Nashkel de caer en las garras de una guerra mucho peor que una batalla en campo abierto. Si algo podía ser especialmente insidioso y terrible, era un asedio. Agua envenenada, raciones cada vez más escasas, trabajos forzados intra muros… Las condiciones dentro de un asedio eran infinitamente peores que una batalla, y él era bien consciente de aquello. Acudió a aquella batalla no solo por compromiso con la Iglesia de Selûne, si no también por compromiso con la gente de Nashkel, a las que había ayudado ya anteriormente cuatro años atrás al librarles de la furia del Invierno y el abrazo de Auril.

Bajo el yelmo, Eothain pudo ver cómo las hordas de orcos empezaban a huir por las colinas, replegándose. Sin embargo, aquella batalla fue especialmente dura, habiendo recibido centenares de embistes en poco tiempo, y aun así, el Caballero de la Luna se mantuvo firme, alzándose sobre la adversidad incluso después de que un mazo de un gigante lo mandase a volar. Se levantó a duras penas, y se preparó entonces para la última oleada. La armadura, abollada, sus músculos, mazados. La espada, salió volando, pero la consiguió recuperar. Y después de ese último proceso de aguante, que muchos guerreros seguramente hubieran calificado de heroico por las fuerzas defensoras de Nashkel, al final, escuchó los vítores tras de él. Las voces de sus múltiples compañeros de batalla, caballeros del Guantelete, mercenarios contratados… No pudo evitar alzar la espada y unirse a ellos en un grito de victoria, pues la ocasión lo ameritaba. Había perdido la cuenta del número de orcos que había ajusticiado, y a cuántos gigantes había derribado en conjunto con Eolas y Sariel, o a través de cuántos orcos había ajusticiado tratando de aliviar el flanco de Arianne y Nadja.

Habían sobrevivido y resistido en una situación que se antojaba desesperada gracias a la acción conjunta de todos ellos. Contra magia, acero y enemigos que eran tan grandes como montañas. Muchos habían caído, muy a su pesar. Demasiados. Observó los cuerpos de muchos de los milicianos que se habían reunido para proteger a su familia, a los soldados de las Fuerzas Armas de Amn que yacían muertos o lisiados aquí y allá.

Y entonces, se ahorró las felicitaciones, y los vítores tan siquiera. Envainó la espada, y empezó a ayudar a los heridos a volver al campamento. Era un día de victoria, pero uno que se había pagado con un precio excesivamente alto. Y pese a que él entendía los motivos del júbilo, pues él mismo lo sentía, no podía permitirse las celebraciones, no todavía. No mientras hubiera todavía guerreros en el campo de batalla esperando a ser atendidos.

No era un sanador. Pero maldito fuera el día en que ignorase a un hombre o mujer en necesidad de atención, pues aquel sería el día en que se convertiría en un vulgar carnicero. A diferencia de muchos, Eothain no volvió a Nashkel a celebrar, pues otros asuntos retenían, ahora, su atención. El Bosque del Alandor, en sus profundidades, incubaba un gran mal que amenazaba con hacer la vida de elfos y druidas aun más difícil de lo que ya era, sumado a los problemas de la tribu del Bosque Maldito.

Y ahora, los pasos del Caballero de la Luna lo llevarían a explorar, un día más, la espesura. Mientras el mundo tuviera fuerzas oscuras tratan
do de extinguir la esperanza, él no conocería la paz. Pues llevaría la Luz de Selûne, allá donde fuera necesario. Más allá de la razón y el deber, si era necesario.

 

Imperator Furiosa

La más cara de las máscaras de Máscara
Registrado
16/7/15
Mensajes
3,544
Talivia Ha'valen no sabría decir a ciencia cierta si la paciencia y la capacidad de planificación, a veces disimulados bajo una capa de frivolidad, eran atributos que debía a su sangre élfica o en realidad eran fruto de todas las experiencias, algunas más amargas que otras, que había afrontado a lo largo de su existencia.

Esa misma reflexión era la que había hecho extensible a Edwing Matanecrarios, ¿somos esclavos de nuestra sangre y nuestros instintos o podemos superarlos y construir nuestro propio camino individual en base a la educación y la experiencia? La ciudad de Púrskul, y ella misma, tal vez, eran ejemplo de lo segundo.

Así aguardaba, pacientemente, envuelta en los grises de la soledad de su despacho en la Casa Gáldrim, con una montaña de colillas sobre la mesa, el regreso de la Hermandad del Botijo y la Parra y de su compañera, Aitana.

Esperaba que hubiesen hecho lo correcto.

Offtopic :
Es una lástima no haberme podido unir a esta batalla a tres bandas por culpa de mis horarios laborales pero lo poquito que he podido participar en ello, ha estado muy interesante. Muchas gracias a todos los participantes.
 

El Espino Blanco

Legionario del Hielo
Registrado
26/7/19
Mensajes
1,194
divider-5272996_960_720.png
"Que no os engañe mi flamante armadura, pues el oro no esta hecho para recibir golpes"
Arianne Brillaba
1733232979592.png
"Es como en Caravasar" dije al ver la horda acercándose ante mi, no debería sorprenderme que acabara como en Caravasar, al menos para mi...Tirada moribunda en el suelo, esperando que mi diosa reclame por mi alma. En realidad exagero, pues solo me he roto un brazo y tengo una conmoción grave. ¿Quien me mandaría a mi venir aquí arriba a degustar el sabor de mi propia sangre?...Ah si, ese mago loco...Misog esta te la guardo y como te hagas el loco cuando te lo menciono juro que te coso dos roldones en los parpados.

Al menos no ha sido como en Caravasar, aqui hemos ganado, aunque claro mi sensacion de un victoria llega a un leve "Yuju" si acaso. Me duele literalmente hasta el pensamiento...Creo que mejor me duermo un rato...Si es que esos escandalosos me dejan con tanto vitoreo...

...Espero que todos estén bien.
 
Última edición:

ELLOESO

Perro de Dan
Registrado
14/9/18
Mensajes
1,065
Edad
40
Su cuerpo la mantenía a duras penas en pie, apoyada contra el costado de Miller en todo el camino de vuelta hasta Nashkel, aún se sorprendía de que su maltrecho corazón hubiese aguantado la batalla; quizás los recuerdos de lo acontecido en Caravassar y las últimas enseñanza de Erin fueron lo que le dieron pie a mantener en el combate en todo momento, a riesgo de su propia seguridad.

La situación no era, ni de cerca, la idónea para desenvolver la misión con éxito. Los orcos no se demostraron como una horda al uso, atrincherados en sus posiciones; lanzando a sus esclavos como andanas de artillería para socavar el avance de las fuerzas conjuntas. Cada centímetro de avance era a costa de heridas y el rugido de las voces, el entrechocar de los metales... pocos se mantenían en pie, danzando de un lado a otro, intentando, unos, socavar las fuerzas orcas, otros, contener a las mismas mientras los aliados caían presas de las distintas emboscadas... si alguno hubiese sucumbido, si aquellos que prevalecieron hubiesen caído en alguna de las embestidas horcas, el resultado habría sido otro y, seguramente, la muerte hubiese sido el resultado de toda la comitiva.

Pero la fiereza y la determinación de los luchadores, el apoyo de las flechas y de aquellos de apoyo, la magia dispensada por los arcanos... hicieron que cada centímetro ganado fuese como un latido más en el corazón de la joven luchadora, hoy si luchadora...

Aún cerrando los ojos, azotada su piel por el frío de la ciudad norteña, podía verse rodeada por decenas de orcos, esquivando y repartiendo estocadas, intentando proporcionar una oportunidad a sus compañeros, resistiendo al límite de sus fuerzas; no podía evitar recordar lo sucedido en Caravassar, quizás eso, junto con los años de experiencia para tan joven existencia, y el yunque de la pérdida y el dolor, la habían convertido en algo distinto. La adrenalina impulsaba la sangre desde su errático motor, aguantaría lo que su cuerpo diese...

Ahora, con el sonido de fondo de los vítores y la celebración, una sensación distinta la recorría, la sensación del objetivo cumplido; había que elegir dónde te encuentran los momentos del destino que has decidido tomar; hoy tocó luchar, y lo hizo hasta el final. Pero, en una guerra... ¿queda algo que celebrar aparte de sobrevivir a la misma? Está claro que la celebración era para la población de Nashkel y su salvaguarda, pero que fuesen otros los que celebraran la victoria; el letargo de la batalla iba pasando, dejando en su conciencia la preocupación por aquellos de los que se había tenido que separar. Con el mayor de los decoros y ayudada por Numina y Miller, salió de la ciudad y acabó en Athkatla. Cada día que pasaba, sus ojos grisáceos veían distintos matices en esta gigantesca ciudad, pero, al menos vivía para poder apreciarlos.

Con un suspiro, se adentró en la ciudad en busca de noticias, esta batalla había terminado, pero la guerra de Amn nunca terminaría, la danza debía continuar.
 

Juan

Donante voluntario de sangre
Registrado
29/4/10
Mensajes
2,786
Destacamento del Puño Atroz


Designer (12).jpeg


Fría nieve y ceniza caía del cielo, fruto de la alianza amniana contra el clan de los orcos. Los gritos de las hembras de piel verde habían cesado, pero aún retumbaban en su cabeza. Gritos que comenzaron siendo de dolor al escuchar el llanto exasperante de sus crías extinguirse junto a sus vidas por las llamas, gritos que poco a poco empezaron a ser de ira incontenible para acabar, como el de sus crías, en silencio. En la lejanía se podía ver como huían hacia la montaña los más cobardes, o puede que los más lúcidos, de esa tribu de orcos, al menos los que escapaban de las saetas el elfo de las Fuerzas Armadas.

Muchos habían olvidado de la destreza del Teniente arco en mano, pues tiempo hacía que no se prestaba a la batalla, mas una vez más mostró que su soltura con el arco iba más allá que la de un simple arquero. Su dominio con el arco hacía pensar que nació con él en las manos, su amigo, o más aún, su amante en batalla, con el cual buscaba el ángulo perfecto ejecutando tiros bajos, en parábola, incluso algunos jurarían que curvos, pero con un punto en común: su certera letalidad. Pero realmente poco hubiera podido hacer sin el espléndido, como suele decir, grupo que se dispuso ante él.



Designer (14).jpeg


En una primera línea ferrea e indomable formada por el maestro de batalla Baldrack, cuya titánica fuerza y aguante no tienen parangón, la Sargento Kaia, guadaña en mano tomando el papel de la parca para esos malditos orcos y el caballero de negra armadura consagrado a Bane, Soran. Fueron el frente perfecto para que el intrépido grupo de drows pudieran hacer su trabajo a la perfección, mostrando una gran dedicación que nadie esperaba, sanando y degollando y usando su extraña magia, luchando en equipo, mientras la conocida por animar el campamento de refugiados Kath potenciaba a las tropas con la magia que de su voz emanaba.

Una linea arcana ofensiva la cual ya quisieran para si los Magos Encapuchados, el archiconocido magistrado Gelvalm, sin perder un instante la postura de su sombrero de pico, cubrió con protecciones a la vez que potenciaba a los aliados y diezmaba las tropas enemigas con su magia. El erudito del Acero Argenteo, Misog, demostró una vez más que no sólo sabe leer y fumar, usando sus bastos conocimientos arcanos para empequeñecer la furia de los orcos hasta dejar sólo humeantes cadáveres, o Rick, del que quizá el Teniente menos esperaba, pero demostró con creces que es alguien a tener en cuenta en el campo de batalla cuando demostró su manejo de la urdimbre.

Y el control del perímetro de la más admirada kenku de Amn, Fortuna, que con su habilidad de trampeo y manejo de las dobles hachas, permitió que el grupo pudiera luchar sin miedo a emboscadas, junto a Asqel, que con sus varas de fuego y su arco ejerció un control de objetivos apabullante.

Todos ellos formando un grupo, un equipo, que si bien tenían una brújula moral diferente llegando esta, incluso, a casi enfrentarlos entre ellos en algún momento, a la hora del combate se comportaban con una compenetración digna de quienes llevan luchando codo con codo durante décadas, siendo esto la perdición del enemigo.

De un modo u otro, la batalla había terminado, la sangre se había derramado y muchas almas irían a los infiernos en esa lluviosa noche. Pesadamente caminaban de vuelta a Nashkel, sucios, heridos, pero victoriosos, escuchando ya en la lejanía el crepitar del resultado de las batallas. Mucho oro deberían enterrar en la nieve para calmar la furia de Auril, por llevar tantas llamas a su territorio.

El elfo notó entonces un frío dolor en sus manos, al mirarlas encontró la piel abierta, los callos que en ella tenía levantados, no recordaba la última vez que lanzó tantas flechas en tan poco tiempo. Dolía, pero extrañamente ese dolor le recordaba a ella, haciéndole esbozar una melancólica sonrisa y levantar la cabeza para fijarse en el grupo, caminando separados pero juntos, cada uno animando a los más cercanos a su entorno, acompañados del irritante pero inevitable llanto de las crías de orco que, a su pesar, se empeñaron en salvar. Y los soldados, valerosos soldados de las Fuerzas Armadas de Amn, llenaban de orgullo el pecho del agotado Teniente élfico, disciplinados, entregados y leales, pero el recuerdo premonitorio de que pronto les vería graduarse, envejecer y morir, le borró aquella sonrisa que mantenía en su cara para devolverle el rictus serio que solía mostrar, el de alguien que, pese a tener un espíritu joven, ha sido azotado por la pérdida y la soledad más veces de las que podía llegar a contar.

La guerra hace extraños aliados, y aquello era la muestra perfecta.

Era hora de descansar y celebrar. A la llegada a Nashkel, junto a los victoriosos y extenuados integrantes de los demás destacamentos, Ewan depositó una buena cantidad de oro sobre la barra de Laura, pagando todo aquello que consumieran los valientes que por Amn habían arriesgado sus vidas, para después de tomar su jarra de leche tibia, ir por fin a reposar.


Offtopic :
Muy agradecido a todos los compañeros de equipo, DM Ofnir y DM Himmel por permitir la participación en la escena. Lo pasé genial, tanto en la batalla como tras ella.
 
Última edición:

Akisha

El que aplaude en los discursos Zhent
Registrado
7/4/10
Mensajes
198
Edad
40
Después de tanto tiempo asignada en Naskhel, por fin había llegado el momento decisivo de la batalla.


Designer_13.jpeg


En mi mente solo existía el éxito, firme y con decisión, no importaba a cuantos teníamos que exterminar, sin mostrar ningún ápice de arrepentimiento por asesinar a bebes “inocentes”, niños, mujeres, o incluso ancianos caían bajo el filo de mi guadaña, mi compañera mas fiel, la que nunca me había abandonado, era mi mitad y así se veía reflejado en el combate, con movimientos precisos y certeros, parecía danzar en mis manos, siendo una extensión mas de mis extremidades.

Mi corazón latía con fuerza por la fiereza del enfrentamiento, mientras mi mirada penetraba en las pupilas del enemigo, sangre, barro y vísceras caían por todo mi cuerpo. El campamento se cubría de cenizas, muerte y desesperación, bajo la atenta mirada de los dioses, la batalla llegaba a su máximo apogeo, la lucha era encarecida, gritos de rabia y los ojos del enemigo envueltos en sangre, su furia no dejaba indiferente a nadie, salían por todas partes del campamento, aunque eso no parecía aplacar nuestro espíritu.

Carruajes con crías orcas masacradas sin piedad ardieron por nuestras decisiones, mientras sus madres salían a nuestro encuentro envueltas en rabia por la matanza de sus retoños, decenas de orcos caían destrozados, se podía escuchar sus huesos crujir mientras sus patéticas vidas se desvanecían, el suelo, frío y húmedo por la nieve se volvió su cementerio, una visión un tanto cruel para los de corazón blando.

En mi caso no me importaba ensuciar las manos, la muerte debía ser el final para cualquiera que se enfrente a Amn y sus leyes, reflejo de lo que estaba pasando en el norte, con la masacre.

Algunos criticaran el actuar de las FFAA, pero lo verdadero importante es que gracias a la veteranía de algunos de sus miembros y sus pocos escrúpulos a la hora de acatar ordenes, la victoria se vio una vez mas reflejada en el norte haciendo caer a la Horda Negra a su paso.
 

Arrakis

Copia defectuosa de Kronobot
Registrado
5/10/23
Mensajes
2,290
1733270877650.png
Como un latigazo inclemente y constante el dolor de su pecho se abrió paso a través de su cuerpo, expandiéndose como un fogonazo que sacudió su cuerpo. Se detuvo un instante, encorvada y respirando con lentitud, tratando de recuperarse del dolor lacerante que la azotaba hasta que la intensidad remitió, volviendo a sofocarse. La herida palpitaba en forma de oleadas de dolor, otorgándole treguas que de forma temporal le permitian descansar de su malestar.

A pesar de ello su mirada permanecía enfocada, concentrada en las manos del hombre. Con una paciencia casi reverencial, deslizaba las vendas poco a poco, retirándoselas con dedos temblorosos apenas notando el roce áspero de la tela en sus dedos, empapados en sangre ya seca que impregnaban casi la totalidad del tejido. Pese a su propio dolor sus pensamientos solo estaban centrados en una única cosa: Había sobrevivido una noche más, habían sobrevivido una noche más.

No era solamente Athkala la que ahora yacía en paz gracias a su intervención. Sus calles, de nuevo algo más tranquilas ante la ausencia del Heraldo. No. Nashkel también, el bastión en las montañas nevadas había soportado el envite de las hordas orcas, el asalto que amenazaba con terminar en un asedio o una carnicería de sus habitantes. Su sombra había sido núcleo principal de ambas victorias, una pieza esencial en el ajedrez. Pese a querer observar el juego desde fuera, él se había convertido en un alfil que barría con todos los enemigos a su pasos, deslizandose en una danza constante por el tablero.

Su única forma de agradecerselo yacía en estos pequeños momentos. En la dedicación que mostraba en retirar las vendas, en limpiar sus manos. La Dama habia arrebatado mucho de ellos. Había quien creía que ya no quedada nada en ellos de lo que habían sido, o que sus emociones habían sido completamente eliminadas. Que su relación era algo frio y desprovisto de sentir. Y sin embargo, ambos, compartían una conexión mucho más profunda de lo que habían tenido en su fútil humanidad.

Era este uno de esos momentos de conexión. Un momento ritual compartido, de silencio y que para ambos siempre habia significado mucho más. Tal vez ÉL no lo recordara, pero ella si guardaba con aprecio todos esos momentos en lo más profundo de su memoria. Con movimientos suaves aplicó un bálsamo en sus manos, que no pretendia curar herida ninguna. Su sombra no necesitaba de esos cuidados. Pero mientras este se absorbía en la piel, era como si ella pudiera transferirle alguno de sus pensamientos, la calma que aunque ahora apenas conseguía encontrarla para sí misma, siempre era capaz de infundir en el hombre.

El mundo estaba roto. La existencia era vacua y temporal. El amor era efímero. Pero su paz compartida, incluso en el olvido, era eterna.​
 

Scarface

Escritor de muchotexto
Registrado
23/2/23
Mensajes
83
La luna, en su habitual serenidad, observaba el último
2vEZ9bP.png
respiro del día antes de que la tormenta de la batalla llegara sin piedad. Mientras se ocultaba tras las montañas, el primer rayo de sol bañaba el prado nevado, despertando a los animales que se habían refugiado allí, conscientes de la violencia que se avecinaba. Con su pesada armadura y varias capas que lo protegían del gélido aire de Naskhel, se arrodilló ante una pequeña roca. Desenvainó su espada, una reliquia de su pasado, y al instante se rodeó de una vibrante aura roja que parecía respirar con vida propia. En sus labios, un nombre resonó, un nombre que evocaba devoción y obediencia absoluta.


- Hoy, aquellos que desafíen tu voluntad sentirán la furia que has enseñado. Hoy, mi espada será el instrumento de castigo por no temerte, y su brillo carmesí será el sello que marque su destino, condenados por su arrogancia. Bane, hoy será un grandioso día.

Con esas palabras, el peso de la guerra no le resultaba desconocido. Sabía lo que le esperaba y no temía a la idea de que este amanecer pudiera ser su último. El respeto por la causa lo llevaba con fuerza en su pecho, y aunque cada uno lo manifieste a su manera, él no necesitaba palabras innecesarias. Su propósito era claro: cambiar el curso de la historia, vestir la armadura del Ejército de Amn y traer la victoria tan esperada a una tierra que había sido azotada por los Orcos y la no-muerte en infinidad de ocasiones.

La guerra ya estaba a las puertas, y con ella venía la necesidad de cumplir con una tarea temida por muchos y ansiada por otros. No mostró compasión por aquellos que habían amenazado a los suyos. Cada golpe que asestaba era una declaración de su imparable voluntad, dejando a sus enemigos sin esperanza de redención.

Un desolado escenario se desplegaba ante él en el campamento Orco. Ya no había lugar para la paz; sólo quedaban sangre y vísceras esparcidas por todo el terreno. La guerra había llegado a su fin, y había sucedido como debía ser. Él no lamentaba lo ocurrido, porque el peso de su misión le había impulsado a ir más allá de cualquier duda. No existe el arrepentimiento, sólo la satisfacción de saber que su objetivo estaba cumplido.
 

DM Himmel

Otro Cantoscuro
Registrado
5/11/14
Mensajes
739
Edad
30

¡La guerra ha terminado! ¡Náshkel es libre!
6v9zq1w.png

Tras la victoria, las alegrías y amarguras, las despedidas a los que no volverán al hogar. Los soldados, mercenarios y voluntarios que fueron a combatir ya se han
XBFiBgs.png
ido dispersando, dejando la ciudad en una extraña situación donde aún quedan numerosos orcos capturados y enjaulados para ser transportados al sur para poder ser vendidos como esclavos de guerra al mejor postor. La ciudad, aunque solo sufrió un ataque una vez, sí ha sufrido las consecuencias de una prolongada campaña de defensa contra las numerosas incursiones orcas a toda mercancía y viajeros que visitaban la ciudad. Poco a poco la gente se va adaptando a volver a la normalidad que acostumbraban antes de la amenaza orca. Un último anuncio resuena en las calles de Náshkel, una ceremonia de victoria llevada por el alcalde. Se pagará a todos los que lucharon por la ciudad y condecorará a los que lucharon en el frente principal y en la misión de sabotaje con una medalla que les dará el estatus en la ciudad de forastero condecorado durante un año y los privilegios que conlleva y ciento cincuenta monedas de oro. (4 meses off rol.) La gente que luchó por destruir el campamento orco no recibirán una condecoración pero sí se les doblará la paga, llegando a trecientas monedas de oro.

Offtopic :
¡Muy buenas! La ceremonia tendrá lugar el lunes 09/12/2024 a las 22:00 horas, será una ceremonia de cierre del frente orco y casi de la trama [Por finalizar los otros dos frentes], donde otorgaré las recompensas acordes. Un saludo.
 
Última edición:

Tragic girl

</c> de Minikanyas
Registrado
15/7/16
Mensajes
1,144
*La guerrera llevaba días mentalizándose para "otra" guerra más, al amanecer alzó sus plegarias a Tempus y se dirigió hacia el frente junto a los Mercenarios contratados por la Gáldrim. Vamos a enorgullecer a Tempus blandiendo nuestras espadas hoy!!!
La batalla tuvo varios frentes cayendo en alguno de ellos, pero volviéndose a levantar con fuerza y coraje.
Una vez finalizada, ayudo con los heridos volviendo todos hacia Naskel con la victoria entre sus filas pero con el dolor de los caídos en batalla.
Una vez acabada la guerra regresa hacia Púrskul con la compañía de La Hermandad del Botijo y la Parra, con un par de carretas repletas de pequeños orcos, salvados en el avasallamiento.
Contenta de estar en casa con los suyos.
 

Kerrel

Minsorrano sin caminos
Registrado
14/3/24
Mensajes
124
Edad
46
*Una carta llega a la alcaldía de Nashkel a nombre de Edwing Matanecrarios. La caligrafía es pulcra, sin florituras y perfectamente legible. De remitente un nombre: Ethas Espadarauda de Tyr*

A la atención del señor Edwing Matanecrarios, gobernador y alcalde de Nashkel.
Os escribo esta misiva con la simple intención de comunicaros mi no asistencia a la reunión establecida como reconocimiento a los participantes en las batallas de hace unas dekhanas para salvaguardar la ciudad. No deseo el reconocimiento, ni ceremonias, ni medallas, es suficiente con haber aportado mi grano de arena y ayudado en momentos de necesidad. Podéis entregar mi parte del oro a las familias afectadas por toda esta barbarie.

Un cordial saludo.-
Ethas Espadarauda de Tyr.
 

Imperator Furiosa

La más cara de las máscaras de Máscara
Registrado
16/7/15
Mensajes
3,544
Cinco días después de que la ciudad de Náshkel se alzase victoriosa frente a la amenaza de la tribu orca de los Matabestias, la maltrecha compañía mercenaria de la Hermandad del Botijo y la Parra regresaba a Púrskul, comandada por doña Aitana y don Beltrán de Parres. Diez de sus compañeros habían entregado su vida en el frente pero, a cambio, habían permitido que la Ciudad Inclinada pudiera seguir conservando su nombre y que casi un centenar de nuevas vidas pudieran florecer en la Ciudad del Grano.

Con los supervivientes viajaban dos pesados carros con barrotes de hierro forjado, cubiertos por lonas. Extraño botín de guerra aquel, pues a cada bache del camino, emitía llantos y gruñidos.

La comitiva se detuvo a las puertas de la Casa Gáldrim. Vecinos y curiosos que transitaban por la zona pudieron ver a los socios de la compañía comercial departiendo con los mercenarios para ofrecerles acomodo en El Grano Maduro, taberna de su propiedad. Por su parte, los carros con lona fueron conducidos a uno de sus terrenos.

Ahora que los días han pasado y que los rumores en la ciudad se han convertido en certezas, se sabe que la Hermandad del Botijo y la Parra, al servicio de la Casa Gáldrim, rescató de una muerte segura a un centenar de crías de orco, entre aquellas que todavía no son capaces de tenerse en pie. Algunas de ellas serán educadas por la Hermandad del Botijo y la Parra y otras hallarán acomodo entre familias de una región acostumbrada al mestizaje desde hace siglos, pero la formación vital de la inmensa mayoría correrá a cargo de la Casa Gáldrim. Se dice que los socios de la compañía comercial han hecho encargar una placa con el siguiente lema para colgarla en la entrada de los barracones fuertemente vigilados que han habilitado como escuela para los futuros estudiantes:​

"Todos los seres deberían caminar libres de miedo, con el derecho de vivir sus vidas según su voluntad"

UL6uTUn.png
 

Aett

Receta de Noctis
Registrado
24/9/20
Mensajes
727
b5lIuIr.png



Sin duda, la guerra ha traído paz al norte de Amn, donde ahora las personas pueden respirar con mayor alivio y llevar una vida dedicada a preocupaciones más mundanas. Pero, ¿a qué precio? Cientos de hombres y mujeres fueron movilizados y empujados hacia un conflicto que ha cobrado la vida de inocentes, culpables y voluntarios por igual.

La gloria diurna, bañada en oro, flores y vítores, se desvanece cuando la noche cae y las calles de la ciudad se sumen en un tétrico silencio, evocando la memoria de quienes partieron hacia la cruenta batalla para no regresar jamás.


0pvSxq9.png


Varias familias han perdido a sus seres más queridos; pelotones militares jamás volverán a ser los mismos sin aquellos soldados y sargentos que amenizaban las patrullas con su camaradería. Incluso alguna presencia divina lamenta la pérdida de aquellos que un día portaron su fe y su esperanza. Hombres y mujeres sin escudo de armas ni representación más allá de sus ideales tampoco volverán a ser los mismos; muchos ni siquiera regresarán a sus hogares.

Así, la libertad tiene un precio, y esta vez, ese precio ha sido la vida de las buenas gentes del país que conocemos como Amn.


b5lIuIr.png
 

Loreliel

Pirata sin barco
Registrado
25/9/11
Mensajes
2,500
Edad
37

rpg-5e-factions-emeraldenclave.jpg


En los últimos días se nota el aumento de movimientos en el bosque álandor, sombras moviéndose entre àrboles como hojas en la brisa, vigilantes de capa verde apostados en diversas partes del Bosque, algunos animales que se mueven de aquí para allá. En especial un enorme y fornido espíritu Lobo Plateado de mágico aspecto al que muchos reconocerían como la lythari Loreliel, se le ve rondando por dentro y fuera del bosque.

Sin duda las alarmas estan encendidas entre los guardianes de la naturaleza y el bosque; hay inquietud en el ambiente quizá por un presentimiento instintivo tras la conclusion de las batallas acaecidas en Nashkell.

Ahora, en su forma élfica la Lythari hace eco entre las gentes sobre el llamado que proclama el druida Yarah instando las comunidades del bosque y cercanas, para tomar una importante decisión respecto a la horda negra.

Link Region Norte llamado de Yarah Enclave Esmeralda
 

ELLOESO

Perro de Dan
Registrado
14/9/18
Mensajes
1,065
Edad
40
La joven iluskana procura volver a la ciudad norteña siempre que su agenda se lo permite, para observar el estado de la reconstrucción de los daños tras la campaña contra los Matabestias; hay quien dice que, si bien aceptó la medalla que le otorgaron, desde entonces revisa ciertas reconstrucciones que se están haciendo con interés.
 

Conectados

Arriba