BobM
Restos de un PJ de Aharadad
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Dos orcos por persona
"Nos doblan en número" Esa fue la primera de las advertencias que tanto Tark Miller como Kerloch expresaron a la comitiva que se dirigía hacia el interior de las minas, apoyados por una solida vanguardia compuesta por los robustos de Durin y varios mercenarios de distintos cultos que ansiaban saciar su sed de sangre y caza.
Escoltados durante el frente de batalla, exhausto bajo la luz del sol, el umbra se abrió paso con sus artes marciales hasta llegar al interior de las minas que Matabestias habia tomado como lugar operativo para salvaguardar sus máquinas de asedio.
A pesar de ser la morada del enemigo, adentrarse en el interior de las oscuras y angostas minas, despertaban una sensación innatural de calma en la sombra. Pues en la oscuridad no había fuerza alguna que pudiera detener a uno de los últimos hijos de Netheril, quien portaba consigo ropas tradicionales de guerra de los Umbrinos. El legado que su hermano le habia dejado y del que el último Netherino auténtico que a dia de hoy conoce le había mostrado y enseñado.
El grupo avanzó guiados por un batidor drow, bajo el mando de los soldados de las fuerzas armadas, quienes se enfrentaban a su primera gran contienda, para Helios no era su primera ni probablemente ultima guerra, aunque si la única que habia compartido con su esposa en el frente.
-Solo tenemos que matar a dos orcos por persona. Palabras de ánimo que Miller resonaban en la cabeza del Umbra quien en apenas escasos minutos después de haber estallado el caos en el interior de las cuevas de encontraba rodeado de mas de cincuenta bestias, entre orcos y algunos gigantes. Danzando entre las sombras, creando ilusiones de si mismo que le dieran tiempo a sortear unos golpes que resultarían letales en un humano común. Empujando a varios de los orcos con rafagas de Ki a un rio de magma.
Eso era claramente mucho más que dos orcos por persona, pensó buscando a Miller y a Hernan con la mirada, quienes se encontraban en una situación similar, abriéndose paso y evitando que las bestias rematasen a los heridos, cubiertos sus compañeros más capaces su atención se centraba en su sombra compañera, quien estaba teniendo dificultades en la contienda.
Despertando la poca humanidad que aún poseía consigo, arrojó junto al grupo todas las bombas que cabían en su cinturón, habiendo perdido ya la cuenta de cuantos orcos habia asesinado, de cuantos ardian protegiendo las balistas, eso poco importaba pues tenía que asegurarse de que en la victoria, su sombra le acompañará, cargando con la Umbra en uno de sus hombros, ayudandola a caminar. Abandonando el frente en conjunto, regresando con todo el equipo de asalto hasta la seguridad dd Nashkel.
Donde todos los héroes se unieron en un festejo, aunque no fue el caso de la propia sombra. Era otro quien debía llevarse el foco de atención, él simplemente habia cumplido con lo que tenía que hacer y tenía que atender algo o más bien a alguien mucho más importante.
Nashkel habia vencido,
la tribu de Matabestias ha desaparecido.
la tribu de Matabestias ha desaparecido.







