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En Clave de Sol

Quetzalcoatl

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LVII. De una elfa y sus problemas de amores.​

Las primeras veces que coincidí con Lissandra, en los pasillos de la Arcanum Scholla, era distante y altiva, una típica elfa de belleza etérea a la que las vicisitudes del mundo humano no le afectaban o interesaban lo más mínimo.

elfaplateada.jpg

Pero ¡ah! Qué equivocada estaba. Día a día he ido conociéndola mejor y comprendiendo que las apariencias me engañaron. Un vez hasta nos regaló a Greta y a mí un pastel de moras que cocinó ella misma y que, todo hay que decirlo, estaba para chuparse los dedos.

Incluso se ha atrevido a hacerme partícipe de los sentimientos que se agitan dentro de su corazón. Todo ocurrió en una habitación de la Luz del Alandor...

- No sé cómo decir esto... - Lissandra se frotaba las manos, nerviosa - Así que mejor lo expongo directamente. Necesito ayuda con un problema que tengo, pero primero necesito saber que no se lo dirás a nadie. Sé que es mucho pedir pero...

- ¿Qué tipo de problema? No será con los Encapuchados... - observé sus gestos, extrañada, pensando que quizás se trataba de lo ocurrido tras aquella clase de magia y sus inoportunas preguntas.

- No, no, no es nada al margen de la ley – se apresuró a responder. - Es tema... Bueno, de amores.

Amores. Ni que yo fuera una erudita en el tema...

- Maese Drago lleva un tiempo ayudándome con unos problemas y... Bueno, yo le consideraba un buen amigo, pero con el tiempo... No sé, él hacía ademanes de acercarse a mi y... - el rubor iluminó el rostro de la elfa - Creo que empecé a sentir algo por él.

- Por Drago... - mi expresión debía de ser todo un poema.

Lissandra asintió y sus confesiones continuaron. - Hace unos días, después de la clase de desviacionismo me llevó a hablar en privado. De repente dijo que había pensado mucho en mi, que me quería... Y me besó.

Me quedé mirándola en silencio, esperando que continuara. Si Greta hubiera estado con nosotras sé muy bien qué habría comentado al respecto.

- El caso es que el otro día oí hablar a unas personas que dijeron... cosas, acerca de maese Drago. Dijeron que utilizaba a las mujeres, que se servía de ellas y luego las dejaba de lado... Yo no lo creo, maese Drago ha sido siempre muy bueno conmigo, pero...

- ¿Pero...?

- Hay otro hombre al que creo que amo, y él me ama a mí. Y no tengo claros mis sentimientos hacia maese Drago, aunque sí siento algo por él... - los ojos de Lissandra mostraban una triste determinación- Y si tengo que dar una respuesta a ambos quiero saberlo.

- ¿Quieres que hable con Drago o que te dé mi opinión sobre él?

- Quizás no debería pedirte esto ya que sois muy íntimos, pero... sí, las dos cosas, supongo. ¿Él te ha dicho algo sobre mi?

Hice una mueca, negando. - Hace tiempo que no hablamos, apenas le veo tras los sucesos en Caravassar... ya sabes que es miembro de la Legión. Y si quieres mi opinión, te la daré.

Creo que fui un poco dura, pero es mejor cortar de raíz.

- Drago tiene dos grandes y verdaderos amores – alcé dos dedos mientras explicaba mi punto de vista. - El arte y él mismo. Lo demás supone una diversión, un disfrutar de la vida y de cada momento, pero siempre con la condición de que no será duradero. Le gusta agradar, gustar, ser admirado.

El rostro de Lissandra se entristeció, bajó su mirada, dolida. - Así que... yo soy un entretenimiento.

- No exactamente. Él cree que es algo mutuo, él disfruta contigo y tú con él. Si aceptas su juego, pues... perfecto. Si buscas el amor pleno... - no terminé la frase, no hacía falta.

- Y no crees que conmigo vaya a ser distinto ¿verdad?. Supongo que tiene una trayectoria en este tema. - Lissandra se limpió una lágrima con el mayor disimulo del que fue capaz. Parecía bastante afectada. - Soy una más.

- Puedo estar equivocada, ¿eh? - intenté suavizar su dolor, pero sin dar menos valor a mis palabras y por eso añadí. - Aunque quizás tú en tu interior piensas como yo, si no no me habrías preguntado.

- Me dijo palabras tan bonitas... lo mucho que pensaba en mi, lo mucho que me amaba, que era para él lo más importante del mundo... - poco a poco, el sentir afectado de la elfa fue transformándose en algo distinto. Tiró con fuerza de un anillo sujeto a un colgante que pendía de su cuello y lo lanzó contra la pared de la alcoba.

anilloliss.jpg

- ¿Te lo regaló él? - pregunté. Lissandra asintió.

- Me dijo que su calidez siempre estaría conmigo de esa manera. Que así estaría conmigo aun en la guerra – su voz se quebró y las lágrimas recorrieron sus mejillas.

Recogí el anillo del suelo y lo examiné con curiosidad. Un anillo con gemas de protección contra el frío. - Deberías devolvérselo.

- ¿Es lo que se merece? - dijo entre sollozos - ¿Después de jugar conmigo de esa manera, con mis sentimientos?

- Lo que merece es que no sufras por él – estiré el brazo y dejé que el colgante se balanceara delante del húmedo rostro de Lissandra. - Toma, anda – con la otra mano le ofrecí un pañuelo.

- Maddy, muchas gracias... - cogió el pañuelo, mas el anillo quedó al final sobre la mesa.

- ¿Quieres que hable con Kara y que se ponga en contacto contigo para que ella te ofrezca su visión del asunto?

- No... No lo sé... Ya te he molestado a ti...

Kara posiblemente le ofrecería una visión muy parecida a la mía. Y Marceline no perdería la oportunidad de dejar a Drago como el hombre más vil de Toril, además de dejar caer su amplitud de miras a nivel de flirteo.

- Está bien... ahora mejor que descanses, ¿vale?

Y allí se quedó, en aquella habitación de la Luz del Alandor, sumida en sus pensamientos. Nunca me habría imaginado que un día sería el paño de lágrimas de una elfa, en serio.


Offtopic :
¡Gracias por leer los "supertochoerrelatos" que a veces me salen! XDD
 

_diedne_

El que insulta en los discursos Zhent
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muy sentido, estas cosas pasan ^^ ánimo a Lissandra y genial por Maddy

soy un moñas
 

Ardeil

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Nunca olvidaré aquella clase, es increible como lo has convertido en una obra de teatro, fantastico chico.
_olee _olee _olee
 

Zoroaster

Vampiro que no usa azules
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Es especialmente agradable leer que mencionan al PJ de uno, pero independientemente siempre es un placer leerte tio ;)
_diedne_, no te preocupes, también yo me lo considero XD
 

Quetzalcoatl

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LVIII. De la graduación (primera parte).​

Te traigo una gran noticia, diario mío. Bueno, más bien dos, es que están relacionadas.

La primera trata de la guerra en Caravassar, que finalmente ha terminado. ¡Por fin! Las noticias vuelan rápido, la ciudad ha sido liberada, los héroes han sido aclamados y las tropas regresan a casa. Eso sí, las bajas son cuantiosas, toda guerra tiene un precio y quienes lo pagan son aquellos que pisan el frente y no regresan, y sus familiares y amigos por supuesto.

Pero bueno, no continúo. Hoy no quiero contarte relatos funestos y llenos de desgracias. Y es que el final de la guerra también ha permitido que las cosas en la Arcanum Scholla regresen a la normalidad y con ello algo muy importante para mí... ¡mi graduación!

Recuerdo cada detalle como si lo acabara de vivir hace sólo unos minutos...

Madeleine":18rmncwl dijo:
Prólogo.​

Madeleine fue la primera de las alumnas que se presentó ante el subdirector Aztaroth. Vestía el uniforme oficial que todo bardo que había superado el Segundo Módulo de estudios arcanos debía portar. Los tonos grises dominaban el tosco atuendo, una sencilla túnica en la que el único toque alegre estaba en las bandas de color violeta en los puños y en el cinturón.

- Buenos días, subdirector.

Aztaroth asintió a la joven trovadora. - Sí, bueno... para mí seguro que lo es.

- ¿No lo será para todos, subdirector? - el temblor en la voz de Madeleine no pudo ocultar los nervios que se retorcían en su interior como serpientes.

- No creo. Tal vez sea el último para ti – Aztaroth no era alguien que mostrara apego o afectuosidad hacia ninguno de sus alumnos, al menos no delante de ellos. Y la delicadeza tampoco era una se sus virtudes. - Si quieres te digo que es bueno para que no entres en pánico y vomites.

La joven respiró hondo antes de contestar. - Prefiero que me digáis la verdad aunque suene mal...

Antes de que Aztaroth pudiera continuar divirtiéndose a costa de su alumna, el maestro Sével Aseir Puestaluna entró en la amplia sala con un maletín en sus manos. Su rostro era serio y una chocante palidez cubría sus mejillas.

- Dejad paso, ¡dejad paso! - su andar era rápido y nervioso – Esto es inestable... lo dejaré en la sala de iniciación. Aztaroth, cuando llegue Kara, haced pasar a las alumnas.

- Bien, – el subdirector aprovechó el momento para seguir poniendo en práctica su especial manera de divertirse y eso que el semielfo ya había desaparecido tras la puerta de la sala de iniciación - pero si muere alguna o le da por explotar lo limpias tú, Sével. Aún recuerdo cuando tras una de las graduaciones fallidas Felicia tenía tripas en todos sus bolsillos...

Madeleine firmaba sus últimas voluntades cuando Kara finalmente apareció. A pesar de la ligera cojera, se acercó con premura sabedora de su tardanza.

- Lo siento, ya estoy aquí.

La sonrisa de alivio en la cara de Maddy al ver a Kara allí era más que evidente. Aztaroth les ordenó pasar a la sala de iniciación, donde Sével colocaba el maletín sobre una mesa junto a la pared. Un suspiro de alivio surgió de sus labios cuando se deshizo de él. Las miró.

- Hicimos todo lo que estaba en nuestra mano por vuestro adiestramiento. Otorgamos nuestros conocimientos y os enseñamos nuevas maneras de ver Abeir Toril... - Sével señaló el maletín con la diestra - Ahora estáis solas. Abridlo.

Había llegado el momento. Las trovadoras se aproximaron cautelosas, observando las runas grabadas en el maletín. Tal vez la prueba había comenzado ya y una trampa mágica protegía el maletín, o tal vez...

No les dio tiempo a pensar mucho. Aztaroth sonrió con malicia y recitó unas palabras mágicas. Una fuerza invisible empujó a ambas mujeres sobre el maletín. Fue tocarlo y se abrió, y una densa niebla envolvió a las trovadoras. Sus ojos se cerraron, sus cuerpos se volatilizaron y el periplo comenzó...
 

Quetzalcoatl

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LIX. De la graduación (segunda parte).​

Madeleine":ofixzbwm dijo:
La primera prueba: el laberinto de los acertijos​

Madeleine abrió los ojos. Tardó unos instantes en acostumbrarse a la penumbra que la rodeaba. Vio rocas a su alrededor, arriba y a los lados. Estamos en una cueva, se dijo a sí misma. Aspiró un penetrante olor a humedad y tosió. Tumbada en el frío suelo de roca se sentía extrañamente cansada, como si algo drenara su energía. Junto a ella, Kara gimió despertando también.

tnelcueva12.jpg

- ¿Donde estamos? - Maddy no se atrevió a alzar la voz, pero las palabras reverberaron en aquel lugar desconocido.

- Ha sido ese maldito humo... algo nos ha traído aquí. Es, quizás... ¿una ilusión?

Al ponerse en pie, la mano de Kara se posó en una de las paredes de la cueva. Sintió algo parecido a la gelatina y no tardó en retirarla con gesto de asco. - Pero qué...

Maddy también notó la extraña textura de las rocas, incluso el suelo les pareció blando cuando se decidieron a caminar por el túnel que se abría frente a ellas.

El lejano sonido se una voz masculina llamó la atención de las alumnas.

- Ésto está chupao. De ésta me retiroaaaaaghaghaghagh... - la voz se esfumó con un sonido líquido.

Eso no anunciaba nada bueno. Las bardos avanzaron con precaución y llegaron hasta una bifurcación de dos caminos. Una de las direcciones conducía hacia una puerta mágica que brillaba a lo lejos envuelta en un mar de chispas y runas arcanas. La otra dirección apestaba a podrido y a muerte. Al fondo, un brillo verdoso dejaba entrever la presencia de un ser nacido de la magia, un golem fabricado con esmeraldas y alimentado con magia que se mecía hacia adelante y hacia atrás sin moverse del sitio.

golemesmeralda.jpg

Y en el silencio reinante, se escuchó una nueva voz.

"conjurad Ver lo invisible y veréis el cadáver..."
"¡la codicia mató al aventurero...!"​

Indecisas, caminaron en dirección al gólem. Cerca de él crecía un tulipán, algo imposible en una cueva pero sí, había echado raíces sobre la misma roca gelatinosa como recordándoles que vivían una pesadilla mágica. Las jóvenes observaron el lugar. Aparte del golem y de la flor no había nada raro, pero el olor a muerte inundaba sus fosas nasales obligándoles a respirar por la boca.

- Kara, no tengo ganas de ver cadáveres, pero... ¿conoces "Ver lo invisible"?

La rubia asintió y ambas desataron la magia del conjuro sobre sus ojos, una susurrando versos arcanos y la otra con la melodía de una ocarina. No tardaron en ver el cadáver en avanzado estado de descomposición que yacía recostado sobre la pared, con la boca entreabierta y los ojos sin vida fijos en ellas.

- Seguro que los maestros Aztaroth y Sével se estarán mofando de nosotras... - Kara apretó los dientes.

- Por eso crean flores para nosotras, seguramente... - comentó Maddy - ni que fuéramos unas niñas dulces y estúpidas.

- Voy a acercarme al cadáver - dijo Kara, dando un paso hacia delante. En ese instante, el golem corrió hacia el cuerpo sin vida quedando a unos centímetros de él.

- Ay dioses, parece que no quiere que nos acerquemos... - los rubios cabellos de la semielfa caían en mechones sobre su rostro, pero no lograban ocultar la preocupación que bailaba en sus ojos. Miró la flor. - Y sí... - echó un vistazo al golem. - ¿Y si le entregamos esa flor?

Madeleine tomó dubitativa la flor. La observó un momento, un tulipán normal y corriente, o eso parecía a simple vista. Desprendía el agradable olor de las flores pero era insuficiente para mitigar la peste a putrefacción. - Usa "Detectar magia" sobre ella, quién sabe si es una llave para esa puerta que hemos dejado atrás.

Kara entonó los versos centrándose en el tulipán, focalizándolo mentalmente, y el conjuro se desató. ¿Quién es tan tonto como para conjurar "Detectar magia" en un lugar creado por la magia?

Respuesta: dos alumnas nerviosas en su prueba de graduación.

El brillo fue intenso para los ojos de Kara . Todo era mágico: la flor, el golem, las rocas, el cadáver, el mismo aire. Todo era una ilusión.

- ¡Mis ojos! - gritó la trovadora, aturdida, frotándose la cara con insistencia. - ¡Me he quedado ciega!

Madeleine corrió al lado de su compañera, observándola intranquila. El golem la siguió. Maddy notó el movimiento y se giró. Tragó saliva. La pared de verde esmeralda se levantaba justo frente a ella.

- Le voy a dar la flor y que sea lo que los dioses quieran... - alzó la mano temblorosa, colocándola como un escudo entre Kara, ella y el golem. Inexplicablemente, el constructo cogió la flor con aire timido y delicado y... se deshizo. Unas gemas verdes rodaron por el suelo.

- ¡Kara! - Madeleine cogió aire y se giró hacia su amiga, tomándole la mano y hablando deprisa, contenta de seguir con vida - El golem ya no está, ha desaparecido, y hay unas esmeraldas en el suelo.

- Deberíamos cogerlas y registrar el cadáver, - dijo Kara mientras se restregaba los ojos con los puños cerrados - puede sernos de utilidad.

- ¿Sigues sin ver? - Maddy se aclaro la garganta - Veamos si esto te ayuda.

La suave y dulce voz de la trovadora entonó una de las melodías de bardo, la conocida como "Canción de Libertad". Cada nota purificaba, cada acorde sonaba a sanación y cura. Kara parpadeó, mirando en derredor hasta fijar la vista en Maddy, sonriendo.

- Veo algo mejor, pero aún veo borroso y los ojos me duelen. Venga, no te preocupes más por mi vista y continuemos.

Habían pasado ya algunas horas desde que había comenzado la prueba y el aire se había vuelto más denso y agobiante. Kara tomó las esmeraldas del suelo y Madeleine revisó un cadáver que en realidad era un simple muñeco con una cara sonriente mal dibujada. La obra de un bromista.

El único camino posible era la puerta mágica que habían dejado atrás, así que retrocedieron por el túnel. Decorada con un árbol en su parte central y centelleando con el fulgor de la magia, no mostraba otros signos o pistas destacables.

puertamgica.jpg

Oyeron una voz femenina.

"Para esta puerta atravesar,
conocimiento habreis de descifrar.
Sin prisa
y con una sonrisa...
decidme, cada una, dos canciones de bardo.
Si os equivocais, el castigo puede ser pardo"​

Al fin encontraban preguntas cuya respuesta era sencilla. Eran trovadoras con experiencia de años y la puerta se abrió ante ellas con un suave quejido. Atravesarla les condujo a un nuevo túnel que continuaba adentrándose en la oscuridad. Lo siguieron con precaución notando cómo el ambiente se volvía más opresivo. Tal vez estaban tardando demasiado en realizar el examen y el tiempo se agotaba, pensó Madeleine. Se obligó a concentrarse. Kara casi se quedaba ciega por su culpa, no podían permitirse más errores.

El túnel terminó por desembocar en una nueva bifurcación. En una de las direcciones se apreciaba lo que parecía ser una bolsa de cuero abandonada. Unas runas brillaban en el suelo, a su alrededor, tal vez partes de una trampa que esperaba a ser activada.

- Son runas mágicas, pero no las entiendo... - dijo Maddy frunciendo el ceño. Por más que las mirara no entendía el significado, como si fuera un lenguaje desconocido para ella o quizás habían sido dispuestas de manera incoherente. Otra broma de sus profesores.

- Uhmm... - Kara se agachó para observarlas mejor - Vamos a hacerlo a la vieja usanza. A ver si responden a trampas o no. Las trampas son trampas, sean mágicas o con resortes y contrapesos.

Mientras la rubia buscaba guijarros de textura gelatinosa y estudiaba las runas, un extraño brillo llamó la atención de su compañera morena. Procedía del túnel que habían dejado detrás. Maddy ahogó un grito cuando se dio cuenta de qué era lo que lo originaba.

- Los ojos, ¡los ojos!

sombra1p.jpg

El resplandor carmesí de los ojos de aquellas sombras atravesaban la penumbra del túnel, mirando a las trovadoras. Se desplazaban lentamente ocupando las paredes, el suelo y el techo del túnel. Por allí ya no había escapatoria.

- ¡Corre, Kara, corre!

Maddy conjuró una "Luz" intentando mantenerlas a raya. Las sombras, sorprendidas, se lanzaron hacia Kara. La mujer se vio rodeada y se concentró. Las sombras eran su don, anidaban en su ser, las conocía. Se convirtió en una de ellas y atravesó la distancia hasta aparecer junto a Madeleine.

- ¡Corre! - le dijo a Maddy, que, aunque sabia de su habilidad, le había pillado por sorpresa. - ¡Vamos, corre! - tiró de ella, alejándola de las sombras que volvían a la carga en su busca.

Corrieron a lo largo de túneles y más túneles seguidas de cerca por las sombras. A veces creían haberlas despistado pero el fulgor rojizo siempre aparecía a su espalda. El cansancio se iba apoderando de ellas no sólo por la carrera, cada vez costaba más llenar los pulmones de aire. El tiempo corría en su contra.

Finalmente toparon con otra puerta mágica. Las sombras retrocedieron cuando una voz femenina preguntó.

"Para los bardos dos escuelas,
amigas son las primeras.
Ilusión y encantamiento
os serán útiles ¡No os miento!
De ellas hay subescuelas,
que teneis que conocer.
¿Podeis explicarlas,
que las quiero entender?"​

Maddy y Kara suspiraron aliviadas. De nuevo se encontraban con preguntas propias de un examen común y corriente. Respondieron correctamente y atraveron el portal hasta un nuevo pasadizo. Parecía que los túneles nunca iban a acabar. Antes de cerrarse el portón tras ellas, escucharon la voz de Aztaroth.

- Una última pregunta general... si tengo dos manzanas, una más grande y otra más pequeñita... - la voz se apagó antes de conocer el enunciado completo de la cuestión.

- ¿De qué iría la pregunta del subdirector? - comentó Maddy, mirando un momento atrás.

- Lo más importante es... - Kara sonrió, divertida - ¿qué manzana es la grande y cuál la pequeña, la dorada o la morena?

Las mujeres se miraron con complicidad, distraidas por unos momentos de la prueba. Pero otra voz llamó de nuevo su atención.

"Si unos pergaminos quereis tomar,
este portal solo debeis atravesar"​

Un portal mágico apareció ante sus narices, con un breve destello de magia. Había pues dos opciones, seguir por los túneles o penetrar en el portal.

- Ya sabemos lo qué nos espera tras el portal, y seguro que hay cepos y trampas cuando intentemos cogerlos - dijo Kara, suspirando. - Entremos.

- Uh... ¿usamos la "Invisibilidad" antes? - Maddy señaló hacia el portón cerrado que se elevaba tras ellas - Recuerda lo que la voz nos dijo, la ilusión y el encantamiento nos serán útiles.

Accediendo a la Urdimbre cada una a su manera, las trovadoras desataron la magia de ilusión ocultando su presencia a la vista de cualquiera y accedieron al portal. La cautela fue recompensada. Los seres que las esperaban no notaron su llegada.

espectro.jpg

Espectros de huesos deslucidos y armaduras destrozadas custodiaban con sus espadas de filos oxidados y sus rostros descarnados la nada. No había pergamino alguno. Otra broma de los profesores o quizás una manera de enseñar a sus alumnas que lo que parece gratis siempre tiene un precio. Al menos, la "Invisibilidad" las protegió de cualquier ataque y continuaron su marcha por más túneles vacíos y oscuros. Las horas pasaron lentamente y el aire cada vez era más denso.

- Hay que encontrar la salida... - Maddy hablaba asfixiada.

Kara señaló al frente. - Mira, una cavern... - antes de acabar su frase, Kara tiró de Madeleine, ocultándose ambas en un recoveco del camino. Se escuchó otra voz, ¿cuántas iban ya?

- Eeehcuuuchaaaadd... iiinseennnsaaataassh.... - la voz se expresaba irritantemente despacio - Voosooootraaashh doooshhh... os siennntoo...

Madeleine tuvo el valor de asomarse y lo que vio le dejó sin habla.

turtledragon.jpg

Aquello era grande, muy grande. Se asemejaba a una tortuga gigante pero posiblemente no lo fuera. Flotaba unos metros por encima del suelo con la enorme concha rozando el techo y unos largos colmillos asomaban de la grieta que parecía ser su boca. Las miraba sin ver, como si poseyera alguna especie de sentido ciego. La "Invisibilidad" no serviría esta vez.

- La saangreee ooos voy a chupaaar, a meeenoos que me ssepais contestaar... - la saliva se le escapaba al hablar y goteaba por sus colmillos hasta el suelo, con la vista fija allí donde las jóvenes se escondían.

- Esa cosa nos ve... - terminó diciendo Maddy.

- Maldita sea, siempre tienes razón.

Mientras dejaban su escondite, la entidad siguió hablando.

- ¿Quéee commponente es essssencial... si de oscuridad... quieres el ambiente llennnnar?

Así que el examen continuaba. ¿Si erraban la respuesta ese ser las devoraría? ¿podrían derrotarlo? Éstas y más preguntas se agolpaban en las mentes de las trovadoras. Entre tanto y sin que se dieran cuenta, la oscuridad avanzaba bloqueando los túneles tras ellas.

- Piensa, Maddy, piensa...

- Creo que se necesitaba carbón y... - la morena no podía dejar de mirar al ser que tenía delante.

- Eran varios... - Kara chasqueó los dedos - ¡ya sé! Pelo de murciélago, ¡o alas!

- ¡Carbón y alas de murciélago! - gritó Maddy.

El "bichotortugaloquefuera" gorgoteó. - Ootraa oportunidaaadd teendráss, ni uunaaa másss...

Algo fallaba...

- ¡Lo tengo! -la morena alzó de nuevo la voz, mirando a Kara al fin - Nos hemos confundido, no habla de ingredientes, habla de componentes.

- Eso es... ¡eso es! - las energías las abandonaron cuando la oscuridad las rodeó. Kara hizo un último esfuerzo - ¡Ver...verbal y material!

Desvanecidas, no opusieron resistencia cuando una fuerza tiró de ellas en dirección al horrible ser.
 

gineu

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ahhhhhhhhhhh sigueeeeeeeee!!! :evil:
 

Quetzalcoatl

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LX. De la graduación (tercera parte).​

Madeleine":2uxjxhih dijo:
La segunda prueba: elecciones​

La luz del sol las deslumbró. Una agradable brisa jugó con sus cabellos y besó la piel de sus rostros llenando sus pulmones de aire limpio y libre. Estaban vivas y las cuevas quedaban al fin lejos como un mal sueño, pero algo más habia quedado en esas grutas, algo que no les iba a hacer ninguna gracia.

- Peo eshto qué esh... - Madeleine apenas reconoció su voz. Sus manos mostraban las arrugas propias de la edad. Al mirar a Kara buscando respuestas se encontró con un rostro que no conocía. - Tu cada... eshtás... ¡mayor!

manosancianas.jpg

Maddy se pasó la mano por el rostro. Tampoco era su rostro... o sí, sí lo era, pero con cincuenta años más encima. Las arrugas recorrían la piel de sus mejillas y de su frente en profundas líneas paralelas y su entrecejo mostraba un vello que nunca antes se había atrevido a crecer ahí. Apenas tenía dientes y le costaba pronunciar las palabras. Kara no mostraba mejor aspecto.

Una voz suave y deliciosa llamó su atención. - Permitidme tentaros, alumnas.

A unos cuántos metros de ellas una súcubo les sonreía exhibiendo orgullosa su belleza, su piel tersa y sus rotundas curvas.

scubo.jpg

- El aire es denso, ¿verdad? - nada más decir estas palabras, las trovadoras sintieron de nuevo el agobio y la opresión que habían notado en los túneles.

Las mujeres se miraron, sabían perfectamente qué era ese ser y qué intenciones tenía. Kara fue la primera en preguntar.

- Qué ehs lo que haséis y cómo poemohs salí de aquí...

- Soy mercader, vendo juventud y belleza. Por sólo dos esmeraldas podréis absorber la belleza de dos de mis esclavas - la súcubo chasqueó los dedos y mágicamente aparecieron a su lado varias ninfas encadenadas. En sus caras se reflejaba la resignación. - Por cuatro, vuestras voces sonarán más bellas que nunca. ¿Acaso no es razonable?

- Los pagtoh con esstos jeres... - susurró Madeleine sin dejar de mirar a la súcubo - no traen naa gueno...

Kara asintió levemente y se volvió a dirigir a la mujer demonio - Y paa qué queemos belleza y huventú zi no poemo zalí de aquí...

- Inteligentes muchachitas arrugadas... - se rió, su risa era como una caricia, tentadora. Se acercó a las trovadoras meneando su trasero - Podeis pasar e iros sin más... pero será en ese estado.

Las mujeres dudaron. La delicada mano de la súcubo rozó la arrugada mejilla de Kara. Estaba muy caliente.

- ¿No echarás de menos tu voz de ruiseñor? - sonrió a Madeleine, guiñándole uno de sus oscuros ojos - Poco os pido y mucho os ofrezco. Si no os gusta, podeis seguir. No vengo, amigas mías, a robaros el corazón.

Las chicas seguían dudando. Querían salir de allí, terminar el examen, pero ¿a qué precio?

- No diréis que una buena amiga no os avisa. - el discurso de la súcubo continuaba, seductor - Bellas o arrugadas, deberéis salir de aquí...

Dudas y más dudas, las bardos se sintieron tentadas de aceptar, ¿quién no lo estaría? Pero finalmente decidieron marcharse. Quizás perdieran su belleza, pero no perderían su libertad.
 

Quetzalcoatl

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LXI. De la graduación (cuarta parte).​

Madeleine":2z3p8oul dijo:
La última prueba: el espectáculo.​

La vorágine de pesadas telas escarlata se agitaba alrededor de Madeleine, cercándola. Se sentía acorralada, presa en aquel ambiente desconocido de sedas y flecos. Golpeó y tiró, arañó los tejidos intentando desgarrarlos pero era imposible. Buscó la salida con inquietud. Se ahogaba.

El sonido repentino de los aplausos y las risas la guió, empujándola con decisión hacia lo desconocido. Atravesó una abertura entre los cortinajes de aquel telón y tropezó cuando salió al escenario.

saliratravsdelteln.jpg

Parpadeó, desconcertada.

- ¡Nuestras jovencitas... ¿o debería decir pasitas? han sobrevivido a las dos primeras pruebas! - las risas se hicieron más audibles cuando el extraño presentador habló, un anciano ataviado con una túnica de colores chillones que lucía una sonrisa maliciosa. La chispa de la locura brillaba en sus ojos - ¡Un aplauso para ellas!

A su lado, Kara observaba todo con incredulidad. Seguía siendo una anciana, ambas lo seguían siendo.

- ¡Vamos vaca, no seas tímida! - animó el presentador. La vaca situada en la primera fila del graderío aplaudió, pezuña contra pezuña, sentada de una manera antinatural y con una sonrisa boba en su cara. Era una ilusión, se recordó mentalmente Maddy, una broma de sus profesores para probar sus nervios y valorar su temple.

El resto de espectadores no era muy diferente. Había más animales allí, todos ellos mostrando actitudes muy humanas, como el jabalí con monóculo que paseaba entre las filas de asientos fumándose un puro. Había enanos en llamas que convertían en ascuas los sillones en los que reposaban, sillones que después reaparecían como nuevos bajo sus traseros ardientes para volver a prender y quemarse en un ciclo contínuo. Al fondo, un sátiro calvo intercambiaba pareceres con un ser fantasmal de femenina apariencia que parecía ruborizarse. Más allá, una fuente decorada con una enorme cabeza de mármol juntaba las palmas de sus manos de agua y con cada aplauso salpicaba miles de gotas luminosas.

Los únicos seres normales en el teatro aparte de las dos trovadoras eran los maestros Sével y Aztaroth, sentados a uno y otro extremos del lugar como si no desearan estar cerca.

Esto sólo podía haber nacido de la mente de alguien con excesiva imaginación, un genio bromista. Madeleine estaba segura de que la prueba le debía a Sével el colorido y la guasa, y a Aztaroth la mala uva.

- La última prueba es el noventa por ciento de la puntuación, por tanto... - el presentador miró a las ancianas trovadoras con su maliciosa sonrisa dibujada en los labios finos y desgastados - ¡las dos anteriores no significaban nada! ¡Oh, sí, nena!

Sével reía abiertamente. Aztaroth mantenía un rictus serio y aburrido. Vamos, igualito que en la realidad.

- Nuestras alumnas más aventajadas se enfrentarán a las bardas que se suben a la parra cuando escuchan una lombarda ¡Oh, sí! - las carcajadas del público ahogaban casi cualquier sonido, menos el de la voz del anciano presentador - ¡Demos una cálida bienvenida a nuestras dos participantes!

Dos mujeres jóvenes accedieron al escenario acompañadas de un mar de aplausos y vítores. Sus ropajes eran exquisitos y sus andares delicados. Saludaban a los presentes con la gracia propia de los artistas y regalaban sonrisas a su paso.

karaymaddy.jpg

Morena y rubia eran ellas, eran Madeleine y Kara. Eran sus copias, pero con la juventud y belleza intactas.

- ¡Uuuuuuuh! - abucheó Sével - ¿Esas dos bellezas contra esas dos viejas? ¡Vamos, Divas! ¡Duelo de DIVAS!

- Duelo de diva, dishe... - a la desdentada Maddy se le escapaba el aire al hablar con Kara, intentando hacerse escuchar a pesar del barullo - Como éhtah doz ze dehnuden... hablaé zediamente con los maehtroh...

Las jóvenes dedicaron una mirada burlona a las ancianas cuando se situaron a su lado. Derrochaban juventud y belleza, eran copias perfectas físicamente. ¿Lo serían también artísticamente?

El presentador dio comienzo al espectáculo. Ancianas contra jóvenes, originales contra clones. Las copias entonaron a dúo una canción de lo más original e irreverente.

¡Vuelven del ataque alegres,
los hombres del Zhentil Keep!
¡Como le gustan más las reses,
mataron a tooodas las mujeres!

Los zhent no se comen lo que roban,
pues ninguno de ellos es un tragón.
¿Cómo es posible entonces que
siempre huelan a cabrón?

Gnomos p´adentro, gnomos p´afuera,
mira todos los campos en dónde estuvieron.

Los hombres, oh sí, la gloria tuvieran,
de nuevo olvidados ¡La misma historia vieja!

Podemos estar aquí, podemos estar allí, como los hombres, oh sí.

¡Estamos por doquier! Podemos ser buenos, pero también lo son los elfos
¡El Pueblo, ya ves, tan altos y bellos!

Podemos ser rudos, pero también los son los enanos
¡al menos a nosotros no nos asustan los barcos!

Podemos ser pequeños, pero también lo son los medianos
¡al menos nosotros nos afeitamos!

Podemos ser fieros, pero también lo son los orcos
¡al menos nosotros no olemos como puercos!

Podemos estar aquí, podemos estar allí
¡el rastro brumoso se extiende por doquier!

Gnomos p'adentro, gnomos p'afuera
miraron alrededor y nada vieron.

Los orcos, oh sí, la gloria tuvieron
¡Oops, no nos miréis, no es cosa nuestra!
​

Las copias bailaron agarradas para terminar su show, sacando la lengua con desprecio a las verdaderas bardos. Tras los enfervorecidos aplausos dedicados a ellas, llegó el turno de las trovadoras de voces cascadas y ajadas que iniciaron un cántico a pesar de las burlas y chanzas que el público les dedicaba.

¡Damaz y caballedoz...
! Estoy arrugado y zoy feo...
No tengo dienteh,
ni veo zin miz lentez...
y uzo pañal
podque al ezcuzado llego fatal...

Bigozte, yo tengo,
y peloz en el ceño,
mas vieja, no zomoz
porque a prueba tamos de todo...

¿Acazo no veis,
o es que no entendei...
que mofa destiliamo,
para gozo ve vohotro?

¿Ez mejó zé joven
o zabe lo que la vida
guahda a mi nombre?

Ze me cae el pelo,
sí, piehdo hazta el del entrecejo...
Devolvezno nueztra voz
y nueztroz cuerpos...

Maz a pezar de no poer partí un melón,
nozotras ten..
​

- Chicas -un hombre en el que no habían reparado hasta entonces interrumpió la tonada de las viejas glorias. Se levantó despacio, acercándose al escenario, y miró a Maddy y a Kara a través de sus anteojos de cristales oscuros con prepotencia - Tenéis valor y eso me gusta. Porque hay que tener valor... para venir aquí. Yo no lo hubiera tenido con una voz de mierda... como la vuestra. Es decir...

Esto ya era el colmo, pensó Maddy. Comenzaba a enfadarse.

ristomejidep.jpg

- Le estáis enseñando al mundo lo que no hay que hacer. Y yo os aplaudo. En serio.

Uno de los cuadernos de notas que siempre acompañan a Madeleine voló desde su mano en una parábola perfecta hasta golpear la cabeza del tipo de los anteojos oscuros.

Fiiiiiiiiiiiiiiuuuuuuu... ¡clonk!

Así fue como terminó su carrera de crítico.

- Bueno, pues sois las perdedoras - el presentador señaló a las bardos con un suave ademán de su mano. Una lluvia de tomates comenzó a volar desde el graderío sobre ellas entre risas y abucheos - Sois lo peor que he visto en mis 3600 años de vida y...

- ¡Discrepo! - un slaad parlante se adelantó dando saltitos, esquivando los tomates que el público lanzaba con saña - ¡Son los mejores treinta segundos de actuación que he visto en mi vida!

- Pero señor presidente... - se quejó el presentador - al público no le gusta.

- ¡No te pago para pensar, Halaster! - el slaad se lanzó hacia el presentador agitando su puño.

Lo último que Kara y Madeleine vieron antes de que todo desapareciera fue un color: el rojo.
 

gineu

Llanero del brasero
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jajajajajja el Risto jajajajajajaja 8)
 

Nezjat

El que aplaude en los discursos Zhent
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Pufff, excelente relato. La escena fue larga, densa, intensa y delirante. Llore, pero de risa cuando el surrealismo comenzó a dominarlo todo.

Gracias a Sevel, Aztaroth
Gracias a DM Pazuzu. Un maestro!!!
Gran escena!!!

Que risas por dios...que risas :D :D :D
 

Quetzalcoatl

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LXII. De la graduación (final).​

Madeleine":r25fn6nu dijo:
Epílogo.​

Madeleine quería ver pero a su alrededor sólo había oscuridad. La negrura la envolvía. Creyó caer, y gimió, asustada.

"Chicas..."​

Escuchó. La voz era dulce pero su tono era un tanto apremiante. Reflejaba inquietud. Intentó concentrarse en ella, convertirla en su guía, en la luz dentro de aquellas sombras.

"Chicas... ¿estáis bien?"​

Las palabras se repetían una y otra vez. Se obligó a nadar en la inmensidad sin saber hacia dónde se dirigía. No sabía qué era de Kara. ¿Estaría perdida como ella en aquel mar de nada?

"Despertad..."​

Al final vio la luz, un pequeño punto en el horizonte, una única estrella en el espacio vacío. Abrió los ojos y vio una bonita cara masculina que la miraba fijamente.

svel2.jpg

- Chicas... ¿estáis bien? - la voz del maestro Sével tenía un deje de preocupación. Tomó entre sus manos el rostro de la trovadora y le miró las pupilas - Maldita sea, lleváis tres días dormidas...

Maddy sintió el frío suelo bajo ella. A su lado, Kara despertaba. La miró. Tras una cascada de mechones plateados, seguía poseyendo el rostro de una anciana con marcadas arrugas, bigote y papada. Maddy alzó sus manos, observandolas angustiada. Sí, ella también era vieja.

- La junta os había dado por muertas - el profesor siguió hablando como si nada pasara, paseando por la sala de iniciación - Querían usar vuestros cadáveres para unos experimentos, pero pensé que unos días de espera no vendrían mal... - se detuvo y torció el gesto, mirando a las preocupadas trovadoras - No sé qué demonios ha pasado, pero la Directora Felicia está muy enfadada. Me ha dejado una nota en el despacho principal, así que acompañadme de una vez...

Las bardos no llegaban a entender la actitud de su maestro. ¿Acaso la pérdida de la juventud era el precio que habían tenido que pagar por suspender la prueba?

- ¡Vamos, no tenemos todo el día! - Sével dio dos palmadas y salió con rapidez de la sala, haciendo caso omiso de las miradas de las dos mujeres.

Kara parecía muy triste, tal vez hasta decepcionada - Maddy... ¡somos viejas!

La morena iba a darle la razón, pero la voz de Kara... ¿no era normal? Creyó percibir un destello dorado en su melena mientras la miraba. Parpadeó, confusa, y el rostro de su compañera volvió, por momentos, a resplandecer con el don de la juventud. Se miró las manos, de nuevo tersas y sin manchas.

- Dioses... era una ilusión... - Maddy suspiró aliviada y se puso de pie. - No hagamos esperar al profesor.

Alcanzaron al maestro cerca de la biblioteca de la Arcanum Scholla. Aunque fatigadas, el deseo de conocer el resultado de su prueba parecía otorgarles una fuerza que no poseían.

- No quiero excusas - Sével gesticulaba sin dejar de hablar ni de avanzar por los pasillos, en ese momento parecía enfadado y, tal vez, defraudado - Tres días. ¡Tres! ¿Sabéis la de papeles que he tenido que firmar?

Finalmente llegaron al despacho. Sével les dio la espalda.

- ¡Toda la escuela está alzada! - guardó silencio unos instantes. Cuando se giró hacia ellas, su gesto adusto había desaparecido. Una sonrisa curvaba sus labios - Pero aún así me alegra en el corazón confesar que estoy ante dos alumnas graduadas. Habéis superado la prueba.

La alegría desbordó los corazones de las bardos. Ilusionadas, se abrazaron riendo de felicidad.

- Vuestros conocimientos, vuestros dones y vuestros corazones han sido puestos a prueba - continuó Sével, complacido. - Fueron sólo diez minutos en el mundo real, sólo os engañaba - sonrió travieso - Lo cierto es que ha sido una prueba divertida. Una de las mejores que he podido contemplar.

- ¿Divertida? - dijo Kara, enarcando una de sus cejas - ¿ése es el adjetivo más apropiado?

- Uhm... claro...

- Permitidme - casi sin esperar el permiso de Sével , Madeleine se acercó a él y le propinó un inesperado y doloroso pellizco en el brazo. Seguramente le seguiría doliendo algunas horas más.

- Auuuu... ¿a qué ha venido eso? - se quejó Sével.

Fue Kara la que terminó respondiendo. - Vendetta, maestro... vendetta.


FIN​

Offtopic :
Gracias a los que permitieron que sucediera esta escena, a Kara, a Aztaroth, y sobre todo a Pazuzu que puso los medios técnicos y al gran Sével por su imaginación y su malicia (cómo disfrutó el muy perro preparando las pruebas para ver sufrir a sus alumnas XD)
 

Zoroaster

Vampiro que no usa azules
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Eso si que es una prueba, jajajaja, por dios, qué surrealista, me ha encantado (un aplauso a Maddy por golpear a Risto, por favor _rock ).
Que Rose no se preocupes, con un poco de suerte se gradúa con Lissandra, asi la prueba será la menor de sus preocupaciones :p
 

Quetzalcoatl

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LXIII. De Aesgaard.​

*Dos creaciones literarias escritas en diferentes momentos ocupan sendas páginas del diario. Aunque en ambas el protagonista sea el mismo, el aire de las canciones es distinto. Una es divertida, la otra es casi un himno.*

Madeleine":1t2c1vyg dijo:
Aesgaard nos va a matar
no nos deja descansar
con su ronquido infernal.

En la garganta, muy al fondo,
este chico tiene un oso
¡y yo nunca me equivoco!

Ronca, ronca, sin parar
Ronca, ronca, ¡venga ya!
¡Que me acaba de despertar!

Abre las fauces, poco a poco,
coge aire, inspira hondo
y su sonido es prodigioso.

Ronca, ronca, sin parar
Ronca, ronca, ¡venga ya!
¡La cueva se va a derrumbar!

Tiembla el suelo, tiembla todo,
¡hasta los pelos de mi moño!
¿quién puede así pegar ojo?

En breve amanecerá,
menos mal que acaba ya
esta noche sin final...​
Madeleine":1t2c1vyg dijo:
Los grandes momentos en la vida
has de disfrutar en compañía
de los que consideras tu familia...

¡Aesgaard, Aesgaard,
celebremos la buena nueva!
Ya eres miembro de la Ferrea
¡pronto acabó la espera!!

Tus virtudes son millar,
mas sólo destacaré un par.
Y éstas son el honor y la lealtad.

¡Aesgaard, Aesgaard
celebremos esta gran nueva!
Ya eres miembro de la Férrea
¡pronto serás leyenda!

¡Ahora portas la capa escarlata!
Que el sacrificio sea tus alas
y la victoria tu palabra.

Alza el vuelo, legionario
¡no te rindas, vuela alto!
defenderás a todo amniano
y el enemigo será... ¡derrotado!​
 

Diabla

Niño sin padres ni hospicio
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Cierto, casi se nos viene la cueva encima por culpa de sus ronquidos jajajajajaja

¡Muy buenas rimas! 8) ¡Un saludo!
 

Quetzalcoatl

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LXIV. Del diario perdido y encontrado.​

¡Al fin te encuentro!

Meses hace que te busco. Pensaba que te habría perdido en algún paraje lejano durante alguna loca aventura, mientras escapaba del derrumbe de unas ruinas o del hacha de un sangriento minotauro, perdido para siempre jamás... Pero no, ¡aquí estás! Lo más seguro es que durante las últimas reformas de la sede Gáldrim alguien lo moviera de lugar y acabaras bajo esa estantería donde, por casualidades de la vida, te he hallado.

Y doy gracias a los dioses, la de historias y recuerdos que contienes... espero que nadie haya osado disfrutar de tu lectura. Greta no lo leería nunca, estoy segura. Axel, Aesgaard, Arnskar... ellos tampoco. Naradia hace mucho que partió de viaje al igual que el viejo Degar. A Canster no le conozco en profundidad, pero parece estar interesado sólo en su trabajo y en nada más. E Isandra... se libra de mis sospechas porque también se hallaba lejos, en Argluna exactamente. Además, si lo hubiera leído ahora estaría escuchando sus bromas y sus burlas, ¡como si no la conociera!

Ay, tengo tantas cosas que contarte...

diario1.jpg

Hace unas lunas, las palabras que mi pluma habría dibujado sobre la superficie de tus páginas habrían sido mucho más tristes y desalentadoras. Hoy, en cambio, aunque la tragedia tiña el inicio de mi relato, el final es feliz.

Lo escribiré sin rodeos: Vashard se moría. Así me lo hizo saber su hijo, Ruran, que además de lidiar con la desaparición de aquella jovencita llamada Belle ahora tenía que enfrentarse a la pérdida de un padre con el que estaba peleado. Y la razón de esa pelea era la búsqueda de Belle.

Belle, pobre chiquilla... Ruran descubrió que había sido vendida como esclava en Esmeltaran. Lo mal que lo ha debido de pasar esa chica, ¿verdad?. Al menos ahora es de nuevo libre y puede recuperarse físicamente de lo vivido. Lo que no sé decirte es si mentalmente podrá superarlo.

Bien, hablábamos de Vashard. Hace mucho tiempo, un veneno contaminaba las aguas del río Alandor, los animales morían y las plantas se secaban. Nadie conocía el origen del mal, pero los guardianes del círculo druídico de los páramos no podían quedarse de brazos cruzados. Supongo que tras arduas investigaciones, descubrieron que Talo*el nombre de la diosa está incompleto y tachado como si la autora decidiera que es mejor no ver ese nombre escrito en su diario* una diosa que es mejor no nombrar estaba detrás de los envenenamientos. Vashard y los suyos encontraron la cura para el río, pero eso les enfrentó a un poderoso fiel de esa diosa al que derrotaron. Mas la suerte no acompañó a Vashard, que fue maldecido. Y esa maldición sí que no tenía cura.

Vashard se fue consumiendo poco a poco. Su vida se apagaba aunque no nos lo hizo saber hasta que ya fue inevitable.

Le visité en su hogar, el Eldat, en las ocultas extensiones de hojarasca y matorrales bañadas por un lago que ellos consideran mágico, sagrado. Meditaba sentado sobre la hierba, rodeado por los suyos. Pero no era el mismo hombre que yo había conocido.

viejoe1320581996922.jpg

Canoso y demacrado, el brillo que antaño habitaba en sus pupilas casi se había desvanecido. Sólo cuando mencionaba el nombre de Amelia, la mujer con la que se iba a desposar - sí, desposar, lees bien - la vida se agitaba en su interior.

El día del enlace la tristeza embargaba el ánimo de todos nosotros. Greta escribió un precioso poema que recitamos mientras la pareja de enamorados se acercaba al altar. Pero ¡ah..! Algo ocurrió. Los anillos de compromiso relucieron de repente y los cuerpos de los novios se transformaron en piedra, estatuas inertes con las manos entrelazadas frente a Lurue y Mielikki. Amor eterno...

enamorados.jpg

Nadie sabia qué había ocurrido, todo eran conjeturas. Yo pensé que era una manera de seguir unidos para siempre, de no perecer de alguna manera... un sacrificio por amor. ¡Pero me equivocaba! Los anillos refulgeron de nuevo y la piedra se convirtió en carne. Y ellos ya no eran exactamente ellos. La tez anciana de Vashard había recobrado la lozanía y ella... Amelia, hasta entonces una hija del pueblo gentil, había perdido su esencia élfica.

Pues no me equivocaba. Fue un sacrificio por amor.
 

gineu

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Offtopic :
hombreeeeeeeee ya se echaban de menos tus excelentes relatos!!!
 

Quetzalcoatl

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LXV. Del poema para una boda.​

Vaya, se me olvidó escribir el poema que Greta preparó para el enlace de Vashard y Amelia. Cantamos unas estrofa cada una, sin música, sólo nuestras voces resonando en aquel claro. Y al terminar les colocamos una corona de flores sobre sus cabezas.

bodaameliavashard.jpg

Fueron instantes preciosos y muy emotivos, aunque en ese momento sólo sentíamos desdicha. Bueno, aquí lo tienes.

La huella.

Un largo caminar ante nuestros pies
desde el momento en que nos vio nacer
con cada paso recorremos un camino
poco a poco forjamos nuestro destino

Cada decisión cuenta en nuestra vida
nos hacemos fuertes ante las caídas
las experiencias nos hacen aprender
y los mismos errores no cometer

Pero a veces algo pasa que nos hace cambiar
y ni un segundo de nuestra vida volver a malgastar
aprovechar cada momento, instante, amanecer
disfrutar junto a nuestro más querido ser

Celebra la vida, pues cada una es única
celebra el hoy con lo que ello implica
siente, ríe, llora, ama, vive, recuerda
tu memoria es lo que cuenta

Cada paso dejó una huella
que nos hace la vida más bella
dentro de nosotros está
y nunca la podremos olvidar

En nuestro interior andan hermosas huellas
recorriendo un camino de memoria
que ha influido en nuestra historia
andando a la par que las nuestras,
siéntelas, bellas y eternas.
​
 

Zoroaster

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Offtopic :
Weeeh, ya se echaban de menos los relatos de Maddy! ^^
 

Quetzalcoatl

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LXVI. De la búsqueda de los recuerdos olvidados.​

Todos tenemos un pasado. Algunos recuerdos los guardamos en nuestros corazones porque los sentimos importantes y preciosos. Otros preferimos olvidarlos, aunque de todas las experiencias se aprende, sean buenas o malas. Pero hay personas que no recuerdan absolutamente nada de los años vividos. ¿Por qué ocurre esto? Puede deberse a un suceso traumático, a un golpe mal dado en la cabeza, a un accidente mágico...

Lissandra es una de esas personas. Un día en el que compartíamos confidencias de amigas, me contó su problema y me pidió que le acompañara hasta el templo de Selune en Misnor, donde esperaba encontrar una solución. Y lo que allí ocurrió fue bastante extraño. Poco después de acceder al interior del recinto sagrado, Lissandra se desvaneció y comenzó a musitar palabras que yo no lograba entender, algunas con su propia voz y otras que parecían proceder de distintas voces, incluso masculinas. Me asusté, pero ella terminó despertando, y cuando despertó ciertos recuerdos habían regresado.

liss2.jpg

Eran trazos de su vida en Sildëyuir, el plano en el que habitan los elfos de su raza, los llamados “estelares”. Recordaba su apellido, Cantoestelar, y recordaba la mansión en la que había vivido antes de llegar a Amn. También recordaba haber pronunciado el nombre de Aeril y haber dicho cosas como "Hija del Cielo Estrellado".

Pocas respuestas contestadas y muchas más preguntas que responder. Así que Liss buscó otro tipo de ayuda.

¿Recuerdas que hace tiempo Kara recurrió a una sabia mujer para buscar soluciones a aquello que le sucedía? Su nombre era Lorisa, una invidente del pueblo gentil que se hacía acompañar de un búho y vivía en Edive. Aquella vez sólo se le pidió una inmersión en la mente y los recuerdos de Kara, y cuando Liss me comentó que había demandado sus servicios pensé que eso era lo que ocurriría de nuevo.

No sospechaba lo que Lissandra deseaba en realidad. ¡Quería regresar a su plano, y llevarnos a Lomir, a Ros y a mí con ella!

Lorisa nos ha advertido de los posibles peligros que conlleva un viaje así, además de que los "elfos de las estrellas" no serán muy receptivos a la visita de dos humanas. Tal vez Ros y yo le creemos más problemas a Liss de lo que le vamos a poder ayudar.

No sé qué hacer, si ir o no ir... pero ocurra lo que ocurra, sabes que te lo contaré.
 

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