Quetzalcoatl":2mre2m6o dijo:LXXXVIII. Del teatro con dedicatoria: para Adara.
Una historia de caballeros.
Palantir, Lord Meilond y Lady Rosamoon.
Por Madeleine Sweeny.
Para mi estimada sobrina
cuyos ojos siempre brillan
aunque las discordantes notas de la vida
a veces no te sonrían.
Para ti, Adara, por no perder nunca la sonrisa ni olvidar tus ideales.
Madeleine":3pqbbve1 dijo:Bienvenida al Alba.
Por Madeleine Sweeny
El oscuro horizonte
se tiñe de cierta luz
que ya clarea los montes.
Es el alba,
que amanece.
Es Lathánder
que ya viene.
¡Bienvenida seas, mañana!
Saludad un nuevo día
con esta Canción al Alba.
Mil rayos de oro puro
despegan las sombras
de la piel del mundo.
Mil cálidos dedos
de melodía etérea
y fulgor risueño.
La noche se vuelve día
Sêlune ya no es tu guía
Lathánder la reemplaza
murmurándole un “descansa”.
Y duerme la luna eterna
sobre su colchón de estrellas
mientras el Sol deambula
junto a las nubes de azúcar.
Atravesando los cielos
celestes tras ese beso
de lucero y resplandor
como sólo besa el Sol.
¡Bienvenida seas, mañana!
Saludad al nuevo día,
siempre nos trae esperanza.
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Madeleine":3pqbbve1 dijo:El Baile del Estival.
Por Madeleine Sweeny
¡Es la noche de Estival!
¡es la noche de Estival!
Tenemos que festejar.
Los dioses hoy nos sonríen
las hadas hoy nos animan
a disfrutar de la vida.
¡Es la noche de Estival!
¡es la noche de Estival!
Es el momento de amar.
Ya los calores aprietan
bebe todo lo que quieras
y no pierdas la alegría.
¡Es la noche de Estival!
¡es la noche de Estival!
Olvidemos el pesar.
Baila toda la noche
lo que tus pies aguanten
sin perder una sonrisa.
¡Es la noche de Estival!
¡es la noche de Estival!
Nada puede irnos mal.
Que las nubes no lloren
que los vientos no griten
hoy sólo queremos risas.
¡Es la noche de Estival!
¡es la noche de Estival!
Que el festejo empiece ya...
Quetzalcoatl":acjopd81 dijo:XCIII. Del significado de los sueños (II).
*No ha amanecido aún en Purskul, pero Madeleine permanece despierta, pluma en mano, en un intento de plasmar en su diario la pesadilla que ha oscurecido su descanso. Alza un momento la mirada de aquellas páginas que atesoran tantos y tantos recuerdos y observa a Greta, que aún duerme a pesar de que su sueño también fue inquieto. Suspirando levemente, la bardo presta de nuevo atención a la labor que la mantiene en vela.*
Despierto de un sueño.
Mis sentidos se avivan, paulatinamente alentados por cada estímulo que reciben de aquel paradisíaco paraje. Mi piel percibe el roce de los cálidos rayos del sol y la suavidad de la fina arena de aquella playa. El rumor de las olas en su aventura tierra adentro reverbera entre las palmeras, que se dejan mecer por la brisa procedente de aquel vasto océano que se abre ante nosotras. Greta canta, a mi lado, canta con su espléndida melena rojiza agitándose a su espalda. Las palabras nacen de sus labios pero no las comprendo, sólo adivino las notas de la melodía.
Nada ocurre durante unos minutos, o quizás horas, no lo sé. Nada cambia. Disfruto de aquella paz, lejos de los problemas y de las responsabilidades. Greta sonríe, parece muy feliz. Silenciada su melodía, contempla el horizonte azul lavanda que aparece manchado aquí y allá por alguna nota de blanco en forma de nube.
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Greta señala hacia el mar. Las olas siguen mojando la arena y la brisa sigue jugueteando con mis cabellos, mas ya no estamos solas. Tuerzo el gesto en un principio, temiendo que aquella quietud se desvanezca, pero pronto sonrío al darme cuenta de quiénes van a compartir aquel deleite con nosotras.
El imponente director de la Arcanum Scholla, un hombre serio y disciplinado, viste su larga túnica de miembro de la Orden del Bastión, pero los bordes de su prenda están húmedos y cubiertos de arena. Con las mangas remangadas ríe, ríe como pocas veces se le ha escuchado reír en los últimos tiempos, con la risa de quien carece de grandes obligaciones o compromisos, con ganas, abiertamente. No hay rastro de la quemadura que mancillaba su rostro, aquella marca que no sólo ensuciaba su piel. Parece de nuevo aquel alumno inocente, jovial, deseoso de absorber cada pizca de conocimiento y cada nueva experiencia.
A su vera, tres profesores comparten risas y comentarios con Armeís. No entiendo lo que dicen, pero el tono de sus voces es relajado y alegre. Tesla no pierde esa sonrisa bribona de quien está cavilando sobre una nueva travesura, como un niño. Está despeinado, y de sus ropajes y cabellos se desprenden gotas de agua cada vez que carcajea. Lysebeth, siempre radiante, refulge con más brillo si cabe cuando el sol incide directamente en sus cabellos plateados y sobre las níveas telas que la cubren. Gaius me busca con la mirada, yo le sonrío y él me corresponde, y su sonrisa sé que implica algo más que una simple amistad.
Tras ellos, dos alas blancas acunan la brisa. Sereno e imperturbable, Ryan Stewart vigila el horizonte embutido en su magnífica armadura a la espera de... ¿de qué? ¿qué podría alterar esta maravillosa armonía?
Intento llamar su atención, me mira un momento, no responde. Observa un punto concreto, lejos, muy lejos, sus ojos brillan de una forma especial y quiero saber qué es lo que examinan con tanta intensidad. Sigo su mirada aunque no percibo más que el leve balanceo del mar.
Las risas continúan, pero algo cambia.
Lo noto en el ausente peregrinaje de la brisa, en los mudos graznidos de las gaviotas, en la repentina debilidad de los colores que delinean cada rincón de aquel lugar.
Y es entonces cuando lo oigo.
... MISERABLES MORTALES, MIL AÑOS HACE QUE NO ATRAVIESO EL VELO...
... ¿CÓMO OSÁIS ENFRENTARME? ...
Cesan las risas, el cielo se enturbia, la oscuridad crece. Algo se agita en el mar y la voz, una voz áspera, iracunda, perversa... pronuncia severas palabras en mi mente.
... MI MUERTE SOLO ES EL PRELUDIO DE VUESTRO TORMENTO, MISERABLES MORTALES ...
El océano ruge enfurecido. Borbotones rojos emergen de las aguas, geiseres carmesí que inundan la playa con su tacto viscoso. Es un mar de sangre... ¡y nos rodea!
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Tomo la mano de Greta y huyo. Me hundo en la arena, o tal vez sea la marea de sangre que quiere tragarme. ¿Dónde están los demás?
Giro mi rostro buscándoles. Plumas blancas perladas de rojo en un último aleteo, un hermoso vestido albo que desaparece entre rubíes, un huracán escarlata que cubre mazas divinas y báculos mystrenses. Y el grito del arcano antes de derrumbarse en el fango bermejo.
¡¡¡BAATOR'KRUHNKTAJ!!!
Creo tener a Greta a mi lado, pero Greta ya no está. Sus cabellos pelirrojos se sumergen y se funden en aquella infinidad púrpura. Miro mis manos, húmedas de sangre y cierro los ojos, entre sollozos, esperando el final...
Pero el final no llega. Y cuando abro mis ojos veo...
... dos luceros verdes ...
Offtopic :Bueh, aquí mi visión, o mejor dicho, mi forma de explicar los sucesos que ocurrieron no hace mucho y que causarán durante algún tiempo sus buenas pesadillas en Madeleine (precioso fallo crítico en la tirada de voluntad que me comí xD).
Gracias a DM Asyel por la escena (¡menudos FX!) y a los compis por su buen rol ^^.
Madeleine":3a3l018o dijo:Noche de cambios
Guión adaptado de un relato tradicional calishita, por Madeleine Sweeny.
Protagonistas:
-Él
-Ella
-Desconocido
(En el escenario aparece representado un paradisíaco lugar en cuyo centro se erige una fuente de la que mana agua. Entran en escena la pareja de enamorados, cogidos de la mano.)
Ella: ¡Qué lugar tan bonito!
¡Esto es el paraíso!
(Canturrea llevando de la mano a Él) Laalaralaritoo...
Él: Lo más hermoso para la más hermosa
¡Te envidiarán hasta las rosas!
Ella: (Le guía hasta que ambos se sientan en el borde de la fuente y suspira, contenta, sin dejar de fijarse en cada detalle del lugar, las flores, los árboles, etc)
¿Cómo no descubrimos antes
estas praderas, estos parajes?
¡Qué suerte que me acercaste
donde nunca hicimos antes!
Él: (Observa más a la mujer que a otra cosa, con cara de deseo y va acercando sus labios a los de ella, poco a poco)
¡Así es, mi señora!
Elegimos en buena hora
pasearnos por aquestas lomas
donde podremos estar a solas
para disfrutar del roce de nuestras boc...
(Ella se levanta y él se tropieza con la fuente y no termina la frase)
Ella: (Le mira un segundo) ¿Qué decías, amado mío?
Creo que no te he oído...
Él: Seguramente algún sinsentido... (suspira, un tanto resignado)
O tal vez es que no he comido
y tengo en mi interior un rugido... (se pone la mano en el estómago)
Ella: Prueba el agua de ese manantial
que el hambre no calmará
mas un poco sí tu otro mal...
¡La melodía estomacal!
(Ríe un poco mientras echa a correr por la pradera)
Él: (Para sí, mientras mira a la mujer)
Adormeceré pues un deseo
que el otro está que echa fuego
y veo que apagarlo no puedo...
(Él bebe de la fuente y de repente se transforma en una mujer, con ropajes femeninos y todo. Ella no ve la transformación y él de momento no se da cuenta)
Ella: (Se gira y ve a su amado que ahora es una desconocida)
¿Quién sois vos, dama?
¿Dónde fue quien conmigo estaba?
Él: ¿Cómo que dama?
¡Dejaos de..! (Se da cuenta de la voz femenina que tiene) De... ¿chanzas?
(Se palpa por todas partes)
¡Por todos los dioses habidos y por haber!
¡No tengo lo que debería de tener!
Ella: ¿Qué magia es ésta?
¡Ahora “él” es “ella”!
Él: (Muy preocupado, casi llorando)
No hay nada de lo que tuve
y ahora me cuelgan estas dos ubr...
(Antes de terminar, aparece un tipo que le empuja y no termina la frase)
Desconocido: ¡Uy, perdón, perdón!
Siento mucho el empujón...
Él: Ay, ay, qué dolor...
Desconocido: ¿Es que el golpe os ha dolido?
Él: ¡Es que no me quiere el destino!
Desconocido: ¡A que del agua habéis bebido! (señala la fuente)
(Él asiente llorando ya)
Desconocido: Pues ya no tiene arreglo...
Antes del mostacho negro
y de tener pelo en el pecho
¡yo era mujer de un molinero!
Él: No puede ser, no puede ser...
¡No quiero ser una mujer! (corre hacia la fuente para beber de nuevo)
¡No quiero dos piernas sino tr...! (se tropieza y cae dentro de la fuente. A pesar del chapuzón y del agua que se traga, no cambia.)
Desconocido: No funcionará
¡nada cambiará! (se aleja y sale del escenario)
Ella: (Corre hacia Él y le ayuda a salir de la fuente) ¡Oh, amor imperfecto!
¡Oh, amor caprichoso!
¿qué será ahora de nosotros?
Él: Lo mejor es que me dejéis solo...
Ella: Será sola.
Él: Como sea la cosa...
Ella: ¡No lo dejaré así!
O amo o me dejo morir.
(Ella bebe de la fuente y se transforma en hombre. Tras palparse y darse cuenta de que ha funcionado, abre los brazos y habla con voz masculina)
¡Ven a mis fuertes brazos!
(Se abrazan y se separan)
Él: ¡Todo esto es tan extraño!
pero tendremos que aceptarlo (encoge los hombros con una suave sonrisa)
Ella: Ésta es nuestra fortuna
Una es uno (se señala),
y uno es una (señala a Él).
Al menos seguimos juntos
y el amor perdura!
Él: (Parece ir aceptándolo, sonríe más)
Disfrutemos entonces de este lugar
¡yo lo que quiero es bailar!
Ella: Y yo lo que deseo ahora (intenta besar a Él acercándose poco a poco)
es probar esa boc...
Él: ¡Oh¡ Creo que he visto
un precioso animalillo
en aquel claro de allá...
(Él le deja con la palabra en la boca, corriendo y saliendo de escena)
Ella: Me da que poco voy a catar...
(Ella termina por salir de escena. Fin)