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En Clave de Sol

gineu

Llanero del brasero
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que chulo el último, y las fotos van que ni pintadas ;)
 

Quetzalcoatl

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XVI. De pecios y fantasmas (2ª parte).
​

Ya estoy en mi habitación de las Cinco Jarras... es tarde, he estado ocupada todo el día con una historia que luego escribiré, pero primero voy a terminar el relato que dejé a medias.


El grupo se separó. Tras un breve descanso, la costa norte volvió a reunirles, aunque esta vez no todos acudieron a la cita. Greta y Madeleine esperaban ya delante del faro cuando Dorian apareció con el libro bajo el brazo. Ni Thamaster ni Halion se presentaron, y el elfo, algo separado del resto de compañeros, parecía más interesado en vigilar la playa que en examinar los documentos del farero.

El enorme tomo, “Naufragios de los mares Exteriores Volumen IV. Costa de la espada y Amn”, fue dispuesto sobre una tela de calidad en el suelo del campamento situado al lado del faro y los tres bardos comenzaron su estudio. Sus más de dos mil páginas y su diminuta letra impedían encontrar la información buscada con facilidad.

tomoamniano.png

Madeleine, al fin, descubrió algo.

-¡Mirad! - dijo la muchacha morena, señalando un párrafo en concreto - Tiene que ser aquí... "El hundimiento del Orgullo: Un día negro para todo marino"...

"En el año 1414 del cómputo de los valles, ocurrió a apenas unas millas del gran puerto comercial de Athkatla una de las mayores catástrofes navales de toda la costa de las tierra de la intriga. Un navío de la flota comercial de la familia D´arnise, capitaneado por el joven comerciante y navegante Elioth Cressen, ardió en llamas y se colapsó hasta hundirse en las profundidades frente a los acantilados de la costa norte de la ciudad de la moneda. De casi cien tripulantes, dos de ellas mujeres, solo lograron sobrevivir cinco hombres que acabaron rescatados horas después del naufragio por civiles y soldados amnianos en una fuerza de rescate improvisada. Las razones del hundimiento nunca fueron esclarecidas. A día de hoy no se conoce como se inició aquel infame incendio.”

Junto al texto, un mapa cartográfico señalaba el lugar del desastre con meridiana exactitud.

mapapecio.png

-Deberíamos copiarlo, o... - Greta, sin avisar, arrancó de un tirón el mapa y lo enrolló, guardándolo con rapidez en su bolsa de viaje.

-No debiste hacerlo - comentó Madeleine, pensando en las consecuencias. Pero nadie más parecía compartir la preocupación de la joven, y el libro fue devuelto a su avinagrado dueño sin ningún tipo de percance pero sí con un jocoso comentario de Dorian al respecto.

-Maese elfo, ¡creo que he encontrado a vuestro ancestro!

...

Horas más tarde, el grupo caminaba rumbo norte siguiendo una estrecha senda entre el mar y los altos acantilados. La noche les había alcanzado y la marea comenzaba a subir, reclamando irremediablemente la porción de fina arena por la que deambulaban. De pronto, el viento embraveció y las olas enfurecieron. Una gran masa de agua se cernió sobre los aventureros, impetuosa, golpeándolos e intentando arrastrarles con su húmedo abrazo.

Tuvieron que retroceder y alejarse del agua, ascendiendo entre peñascos por senderos peligrosamente inclinados y resbaladizos. Finalmente, cuando la aurora despertó en el este, desde lo alto de los acantilados apreciaron la silueta hundida de una efigie y los destellos que despedía su piel dorada al ser acariciada por los rayos del sol.

-Ahí está, lo veo! ¡veo lo que el tabernero nos dijo! - los gritos de júbilo de Greta alentaron al grupo y animaron incluso al elfo, que si bien se había mostrado serio y silencioso durante todo el viaje, en ese momento su rostro parecía menos severo de lo habitual en él.

Una plataforma de roca emergía de entre la espuma del mar, a los pies del acantilado. Con cuerdas atadas firmemente lograron descender hasta ella y, desde allí, bucearon hasta alcanzar los restos del barco hundido.

orgullodebrinley2.jpg

Inexplicablemente, a pesar de que todo el barco se hallaba bajo las aguas, un área del interior de El Orgullo de Brinley aún permanecía a salvo de las fieras garras del mar. Pero la humedad y lo acontecido allí antes de desaparecer habían dejado su huella. La madera de suelos y paredes, antaño brillante por el barniz y los cuidados diarios, aparecía ahora podrida y recubierta de moho. Los signos del incendio se evidenciaban no sólo en las manchas oscuras que dibujaban extrañas figuras en las paredes y el techo sino también en los cadáveres calcinados que ocupaban la estancia. Una misteriosa claridad del color del zafiro jugueteaba con luces y sombras y las gotas de agua que, constantes, caían del techo, parecían brotar cual lágrimas de sal nacidas de la pena por la catástrofe allí ocurrida. De fondo, el arrullo del océano les recordaba dónde se encontraban.

Una tumba bajo el mar.

El tel-quessir les despertó de su ensoñación.

-Busquemos aquello que hemos venido a encontrar.

Señaló dos accesos, uno a la derecha y otro al frente, ambos clausurados por puertas desvencijadas pero aún sujetas por los goznes. La puerta de la derecha, aunque destrozada, daba la impresión de haber estado blindada como si guardara algún tipo de almacén; la otra revelaba en su superficie gastados ornamentos. Ninguna de ellas parecía ocultar una bolsa de agua.

-No creo que debamos ser muy cuidadosos... si hay algún peligro aquí, moriremos seguro - dijo Dorian en un intento de animar a sus compañeros a su particular modo.

Entre los dos varones echaron abajo la puerta blindada, que cedió con un fuerte sonido a madera desquebrajada. Tras ella, diversos tesoros esperaban a ser recogidos por sus codiciosas manos. Pero...

...creeeeeeek... creeeeeeek...

Un crujir de huesos se oyó a lo lejos y una luz rojiza difuminó el azul reinante. Un olor a quemado y a podredumbre impregnó la estancia. Las sombras se movieron, sombras de figuras sobre las que la carne hacía tiempo que había desaparecido y ahora sólo las llamas cubrían.

esqueletos.jpg

-¡A la otra habitación, vamos!

La magia de ilusión de varitas y conjuros aprendidos camufló los cuerpos de los viajeros, que corrieron para salvar sus vidas. El soniquete de los cuerpos reanimados enmudeció cuando cerraron la puerta adornada del camarote del capitán, pero allí no estaban solos. Sobre la cama de matrimonio descansaban dos cuerpos fallecidos hacía medio siglo, un hombre y una esbelta mujer, sumidos en un abrazo eterno. Un abrazo involuntario, a tenor de los vestigios de soga que descubrieron. Y aún quedaba algo más por descubrir.

Madeleine, intentando alejar de su mente pensamientos de suicidio y muertes atroces, retiró la mirada de los cadáveres. De pronto, observó un bulto bajo unos tablones podridos.

-Ahí hay algo... parece... ¡otro cadáver!

El esqueleto de una mujer reposaba, lánguido, luciendo varios anillos en sus falanges descarnadas. Junto a ella, un rastro aceitoso conducía hasta una tetera requemada.

-Fijaos... el cadáver de la cama lleva dos colgantes – comentó Greta, acercándose la primera y tomando ambos, decidida. - En uno de ellos, éste que parece de poco valor, hay una inscripción.

“Silara de sharess, bailarina del solar de fuego”
colgantes.png

Dos mujeres, dos colgantes. Uno de ellos preciosamente enjoyado y de gran valor, el otro un simple adorno de cobre con una inscripción. ¿Qué había pasado en ese lugar aquel aciago día? Las preguntas podían esperar. Nuevamente, la magia de ilusión envolvió a los aventureros, evitando que los despertados se hicieran con ellos, y el frío mar y después la playa les dieron la bienvenida.

...

La Grúa Torcida seguía igual de vacía que la última vez que la visitaron. Con ambos amuletos, se internaron en la cocina en busca de aquella aparición nacida de las llamas.

Dádmelo... dadme las respuestas... dadme mis recuerdos...

Greta fue la primera que se atrevió a preguntar. -Eres... ¿Silara?

Las llamas de enfurecieron, ardiendo con rabia. El tono de voz del alma en pena se tornó de suplicante a agresiva y peligrosa.

¡Nooooo!

Sin pensárselo dos veces, Greta lanzó el amuleto enjoyado hacia el ser y, al entrar en contacto con las llamas, la calma regresó. El ser preguntó.

Decidme... cómo... ¿cómo morí yo? ¿qué pasó en aquel barco? ¿qué le pasó a mi marido?

Nadie supo o quiso responder. Excepto el elfo.

-Tu marido te traicionó, ¿verdad? Le dio tu amuleto a la bailarina. Es por eso que quieres recuperarlo... pues te pertenece. - mientras el elfo le contaba su propia historia, el alma en pena de la mujer del capitán quedó muda - Te vengaste de ellos y pereciste en el intento. Moriste observando la traición de tu marido y sucumbiste en las llamas al igual que ellos.

Un berrido atroz surgió del fantasma y las llamas volvieron a agitarse, rabiosas. Pero esta vez la mujer de fuego se desfiguraba, su contorno desaparecía, y sus gritos cada vez menos audibles, seguían repitiendo una y otra vez, hasta desaparecer con un estallido de luz...

Fuego... agua... madera...


¡Y fin!

Por cierto, al final supe que el elfo se llamaba Elladan Flecha Rápida, pero no pienso cambiar ni una palabra de mi relato, excepto el tachón del título. ¡Como si él fuera a leerlo algún día!
 

Lethoras

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//disculpame, pero como se pudo continuar la quest si el servidor estaba caido?... a mi me figuro asi, por eso no me presente.
 

Alexander901

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//Me das menos protagonismo del que merezco! :evil: XD

Naah, bien relatado! ^^ Muy bien todos.
 

gineu

Llanero del brasero
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Muy chulo el final!!! _olee _olee
 

Quetzalcoatl

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XVII. De dragones y funciones.​

La cumbre más obscura
que el sol nunca visita
ni el viento reconoce
vela la muerte fría.

Vela la muerte fría,
en gélidos abrazos,
en ansia desmedida,
de aventureros vanos.

De aventureros vanos,
en las albinas alas,
en la regia cabeza,
en sus escamas blancas.

¡Cuidado, viajero!
Huye de las montañas,
camina vigilante,
sobre la nieve helada.

Allá espera el tirano,
una gran sierpe alba,
el eco de los llantos,
su nombre: Muerte Blanca.
​

sierpeblanca.jpg

He visto un dragón... ¡un dragón blanco!

Fue un día antes de que tuviera lugar el espectáculo que Drago había preparado, “La danza de ensoñación de Madeleine”. Y la palabra que mejor define ese encuentro es, sin lugar a dudas, inolvidable. Inolvidable por lo terrorífico, por la visión de su enorme testa ascendiendo entre la niebla y olfateando a su presa, por la magnificencia de estos antiguos y poderosos seres que, como seres de leyenda, subsisten aún entre nosotros. Frente a él me sentí como un grano de arena, como un copo de la nieve que cae y desaparece junto al resto cuando se posa sobre la tierra.

Suerte que entre él y yo estaba Vladimir, entre otros muchos. Y suerte, también, que no fuera un dragón adulto. De ser así, no estaría ahora escribiendo estas letras.

Pero hablemos del espectáculo, que mi debut bien se merece un buen recordatorio.

Ocurrió en el Teatro de las Cinco Jarras, un lugar habitualmente no muy concurrido, pero ese día estaba a rebosar. El telón se alzó, Drago inició su canto y allí aparecí yo, envuelta en volantes y sedas. Recorrí con mi primera danza el pasillo central del teatro en busca del escenario, sonriendo, girando, acariciando con mis pies descalzos el frío suelo.

maddy1a.jpg

Una última cabriola y mi voz se escuchó fuerte y clara, recitando unos versos que fluyeron, enredándose entre las notas de la melodía de un arpa. Un océano me envolvió y las escamas recubrieron mis piernas. Fui una sirena.

maddy2.jpg

Me dejé llevar por las olas, me sumergí en las aguas, buceé hasta las profundidades. Pero la marea retrocedió y quedé varada en la arena. Drago bailó y cantó a mi alrededor hasta que disipó la magia y volví a transformarme. Esta vez fui la reina de las Hadas.

maddy3.jpg

Una Reina huidiza, bromista, que con delicados pero precisos movimientos de sus mágicos dedos, descubrió al fin la verdadera esencia de Drago.

fauno1.jpg

Fauno y Hada danzaron y cantaron, jugueteando divertidos, hasta desaparecer entre las sombras del bosque para no volvérseles a ver nunca más...

...

En realidad sí que se les verá de nuevo, creo que Drago tiene intención de repetir la obra. ¡Qué nervios, otra vez!
 

Quetzalcoatl

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XVIII. Del amor.​

Ayer, la recepcionista de la Arcanum Scholla me hizo llegar una nota de Dorian. Me citaba en las Cinco Jarras pero no me contaba la razón. Yo pensé que querría confirmar mi colaboración en aquella fiesta a la que le habían invitado, pero nada más lejos de la realidad.

Hablamos del amor.

¡No, no hagas más cábalas! No se trata de mí.

Dorian necesitaba mi ayuda en cuestiones de amor, en una cuestión muy concreta. La maestra Michelle Kellen.

Tras nuestra gran aventura en el pecio, aventura que pudo terminar con nuestras almas encerradas en ese lugar, Dorian estaba muy animado por haber logrado sobrevivir. Fue al encuentro de Michelle, al despacho de los profesores de la Arcanum donde la maestra pasaba el tiempo redactando informes y corrigiendo exámenes. Era tal su estado de exaltación que no pudo contenerse: la besó en los labios. Un beso delicado, suave, un beso de amor. Ella no se apartó, no rechazó la muestra de afecto del bardo, sonrojándose como cuando recibes tu primer beso de aquél de quien lo esperas.

besogu.jpg

¡La besó, la besó! Pero tras el momento de pasión, las cosas cambiaron. Ella quería ir despacio, él deseaba probar de nuevo sus labios, ella se apartó de él y lo rechazó. Huyó, huyó de Dorian, y aún huye de él.

¿Qué podía aconsejarle yo? Seguramente no se lo esperaba, le dije, y una mujer dedicada por completo a los estudios debe de ser muy disciplinada y quedó descolocada ante una situación que no comprendía ni controlaba. Aún así, algo hay en su corazón que os pertenece, Dorian...

Altiva, lejana, bella,
un rayo de luna llena,
del fondo del mar sirena
una diosa en la tierra.

Ante mí te apareciste,
y excitado y abrumado,
soñé tenerte en mis brazos,
saborear esos labios.

Con valentía y arrojo
busqué tu dulce mirada
mi boca no se contuvo
de amor que te profesaba.

Sentimos latir el amor,
vivimos un dulce cuento,
entonamos una canción,
nuestro momento perfecto.

Mas los hados del destino
prohíben con exigencia
que sellemos un vínculo
cual luna y sol que se alejan.

O son los hados, ¿o eres tú?
El temor no ha de rendirnos
lo que emana del corazón
es puro, algo bendito.

Toma mi mano, amada,
libera de las cadenas
tus sentimientos cohibidos
llora, ríe, ama, sueña.

Sólo una vida tenemos
quiero vivirla contigo
disfrutemos del momento
dime que sí, amor mío.
​

Versos apropiados para dedicárselos a tu amada, Dorian. Quién sabe si servirán de algo.
 

RedBull2007

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*Michelle revisa el Compendio de Conjuros*

Amnesia Programada. Esto servirá...
 

Xtina

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//*Thanya se ofrece sutilmente para colaborar en que Michelle acepte lo inevitable, así como Helena y Selena seguro dirían lo mismo.*

:lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol:
 

Quetzalcoatl

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XIX. De la carta a una madre.​

Hace varios meses que partí de Crimmor y, aunque he visitado la ciudad que me vio nacer unas cuántas veces en este tiempo, no he regresado a casa. Y añoro el hogar. Añoro a mi familia, a mis hermanos y a mi madre. Incluso añoro a mi padre.

He decidido mandarle una carta a madre, ella es la menos culpable en todo esto de mi partida y seguramente es la que más sufre mi silencio. No se lo merece. ¡Te quiero, madre!

*Una misiva escrita con una elegante caligrafía llega a la casa de la familia Sweeny en Crimmor a nombre de Cordelia Sweeny*

Madeleine":2kx4gysr dijo:
Queridísima madre:

Perdona por todos estos meses de silencio, por no hacerte saber nada de mí. Perdóname, te lo ruego. ¿Cómo estás? Yo estoy bien. Me cuidan, tengo buenos amigos, duermo en una buena posada y absorbo todo conocimiento que se pone a mi alcance.

El maestro Axel al que padre me entregó como aprendiz me ha ayudado a la hora de aprender un oficio útil. Y he decidido aprender Herbología, como tú, madre. La recolección me tiene bastante entretenida. Desde los espinosos cactus hasta esas setas malolientes, recorro las tierras de Amn en busca de plantas, y siempre que es posible voy bien acompañada. Lo normal es que los ingredientes necesarios para elaborar una poción no se encuentren a las puertas de Athkatla, sino en recónditos y peligrosos sitios donde, aparte de los riesgos propios de esta actividad, has de tener cuidado de no encontrarte con animales salvajes o cosas peores.

Pero qué te voy a contar que no sepas, madre. Me acuerdo de las historias que nos narrabas a Greta y a mí mientras pasábamos las tardes a tu lado, viéndote trabajar delante del caldero.

¿Y sabes? Será porque te tengo muy presente por lo que, a pesar del trabajo que supone o de los riesgos, me encanta. Me encanta recoger pétalos y hojas emulándote, madre, ensuciarme las manos y luego cocinar las plantas y utilizar los mejunjes resultantes en mis investigaciones.


2412j.jpg

Investigaciones y experimentos en los que últimamente trabajo sola, veo muy poco al maestro Axel, y a Greta... sí, madre, Greta está conmigo. Añadió su nombre a la carta que padre escribió al maestro confiándome a su cuidado. Te lo digo para que no temas por ella, pero a la vez te pido, por favor, que guardes este secreto. Lo harás, ¿verdad? Padre no ha de enterarse o la haría regresar... Y la necesito a mi lado.

Greta no sólo comparte mi interés por la Herbología. ¿Recuerdas lo mucho que nos interesa el arte, la música y la magia? Poco después de llegar a Athkatla me inscribí en la Arcanum Scholla, la famosa Escuela de Magos, y ella se ha inscrito conmigo. Las clases cada día son más complicadas, pero a la vez más interesantes y útiles, y la mayoría de los profesores son amables y atentos con los alumnos.

Pero lo mejor de todo es que he encontrado en Athkatla la manera de expresarme artísticamente, de disfrutar con la música y las canciones y mostrar mis habilidades sin sufrir el yugo de padre. Pronto actuaré junto a otro bardo de gran talento. ¡Deséame la mejor de las suertes!

Diles a todos que estoy bien, que no se angustien, que los quiero. Incluso a padre.

Mil besos para ti, mil abrazos. Reza por mí, yo lo haré por ti todas las noches. ¡Te quiero!

Tu amada hija,

Madeleine
 

hernes

Elfo que no discute
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Asi que mentas a todos pero a Drago no y lo mencionas como "Bardo de gran talento", me siento como ese tipo al que las hijas no quieren presentar a sus padres.

*Se aleja caminando fardon a los rebelde sin causa*.
 

Quetzalcoatl

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XX. De Amn y sus gentes.​

Amn es una tierra visitada por multitud de extranjeros, desde comerciantes a aventureros llegados de tierras lejanas que buscan nuevos caminos o simplemente desean enriquecerse. Hay miembros de todas las razas, algunos tan extraños como la mujer que dice ser una sirena y a la que llaman Noe.

Por ejemplo, tenemos a aquel hombretón llamado Nikolay que decía ser de Damara. Ya hace mucho tiempo que no sé de él, tal vez haya regresado a su patria. Otro extranjero que he conocido hace poco dice llamarse Mu-Uno. Procede de Kara-Tur y quiere ser domador de caballos. Le he visto compartir sus deseos con una mediana y no sé yo si al final saldrá mal parado, ya sabemos lo que se dice de los medianos, y Mu-Uno no me pareció muy avispado... aunque puede que fuera una sensación errónea por su manera tan peculiar de hablar. Shaun, compañero en la Arcanum Scholla, también es de lejos, del sur, más concretamente de Calimshan.

¡Ah! Hablando de Shaun, hace unos días he podido saber que ha estado muchos meses en prisión acusado de ser el autor de aquellos panfletos revolucionarios firmados por el Esperpento, en los que las autoridades de Athkatla no salían muy bien paradas. Yo pensaba que se había cansado de las clases o que había emigrado, pero no, la Guardia encontró panfletos del Esperpento entre sus pertenencias y unas extrañas ropas y le inculparon. Incluso requirieron de la ayuda mágica de los Encapuchados para hurgar en su mente...

encapuchadoa.jpg

Me dan escalofríos sólo de pensarlo, así que casi mejor sigo escribiendo sobre las gentes con las que he compartido mi tiempo estas dekhanas y dejamos al lado los temas escabrosos que no son de mi incumbencia.

Puedo decir que estas dekhanas he hecho buenas migas con dos damas muy distintas. La morena y risueña Leliana es sacerdotisa de Tempus o Torm o alguna deidad parecida. Amiga de Vlad, un día nos contó que tenía graves problemas para dormir a causa de unas recurrentes pesadillas en las que sólo ve espejos oscuros y vacíos. ¡Imagínate dónde fuimos a meternos para buscar una solución! Pues en unas criptas que han sido erigidas cerca del fortín de la Legión Férrea, quién sabe por quién y para quién o qué. En su interior encontramos una serie de espejos colocados a modo de círculo e inscripciones nada alentadoras. Por suerte, nada pasó ni para bien ni para mal. Yo he aconsejado a Leliana que busque ayuda en otros sacerdotes o en arcanos de gran poder, y mientras tanto que haga uso de hierbas como la valeriana para descansar mejor.

Luego tenemos a la pelirroja Mel, una mujer alegre, divertida e imprudente a partes iguales. Acompañante inseparable de Drago, tal vez siente algo más que simple amistad por él. Lo que sí siente es un gusto exagerado por los comentarios jocosos y las bromas; Vlad, por desgracia para él, puede dar fe de ello.

Dejaré para finalizar a Aesgaard. Procede de las tierras altas al norte de Luskan y tiene un pasado cuanto menos peculiar. Es un hombre serio y demasiado directo en su forma de dirigirse a los demás, y en una conversación me reveló su antigua condición de esclavo y de ex-gladiador.

aesgaard.jpg

Un día me ofreció sus servicios como mercenario y los acepté, y puedo dar gracias a Tymora por sonreírme y a Oghma por iluminarme. Sólo iba a recoger unas bayas cerca del bosque Eldat, pero fuimos asaltados por un grupo de bandidos y la presencia de Aesgaard allí fue providencial. El ex-gladiador contuvo a los asaltantes el tiempo justo para que Vlad, que se hallaba en las cercanías, interviniera y entre ambos acabaran con ellos.

¿Sabes qué me pidió como pago por sus servicios? No quería oro, y eso que le habría pagado bien. ¡Quería que le enseñara a relacionarse con los demás! Pues en eso estoy, al menos por una dekhana que es lo que le prometí. De momento aprende, pero eso sí, lentamente. Aunque no ayuda que la primera persona con la que intente practicar la cortesía y el buen hacer sea con Mel... en fin, haré lo que pueda.

Recordatorio final, que ya tengo sueño y mañana me espera mucho trabajo: Vladimir, querido Vladimir... ya que has besado a Sabel, espero que des el siguiente paso y no dejes caer en saco roto tu atrevimiento. Aprovecha la oportunidad, puede que no haya ninguna más (una pena que no vaya a leer mi diario, aunque bien sabe que se lo diré siempre que le vea, me ponga la cara que me ponga).
 

Quetzalcoatl

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XXI. Del arte y la fama.​

De nuevo el Teatro de las Cinco Jarras volvía a la vida, por una noche, como receptáculo del arte en Athkatla. La gente abarrotaba el local para presenciar el segundo espectáculo ideado por Drago y titulado “La Danza de Espadas de Madeleine”. Esta vez iba a ser mucho más complicado. Los ensayos había sido muy exigentes porque la coordinación de movimientos entre Drago y yo tenía que ser perfecta. No sólo bailaba o recitaba, esta vez el arte de la ilusión y nuestra interpretación eran decisivas para que todo saliera bien. Y la ayuda de Michelle también lo era, por supuesto. Sus dotes para la magia conseguirían que lo imposible fuera posible por una vez.

Éché un vistazo al público desde bambalinas con los nervios a flor de piel. Preparada como estaba para la actuación, ya cubria mi cuerpo el ceñido vestido en tonos blancos y negros y decorado con amplios volantes que el sastre había cosido según mis indicaciones. Vi sentados, a la espera, a algunos conocidos atraídos por la curiosidad de vernos actuar y a muchos desconocidos amantes del espectáculo y del arte. Mi querida Greta ocupaba uno de los mejores asientos al frente, y mi maestro Axel se sentaba a su izquierda.

¿Les gustará?, me preguntaba una y otra vez. ¿Me equivocaré? ¿irá todo como debe ir? Giré la vista hacia el lugar donde Michelle conjuraría las ilusiones pero otra mujer ocupaba su puesto, una arcana que estudiaba detenidamente unas notas. Tampoco pude descubrir entre el gentío la cara sonriente de Dorian.

Tomé aire lentamente cuando Drago ocupó el centro del escenario con su laúd e inició una melodía. Y la ilusión comenzó.

Bailé con codicia, vigorosa, como si fuera mi último día de vida. Giré en torno a Drago, cada movimiento una nota, cada paso un acorde, la dulce Madeleine blandiendo unos sables ilusorios que querían cortar la carne pero no lo lograban.

maddy4.jpg

Una cabriola me alejó de Drago y mis movimientos sugirieron que los sables volaban hacia él con aviesas intenciones. Traidores, los filos ilusorios aparecieron en las manos de mi rival y entoné una tonada ardiente, intensa.

Drago danzó a mi alrededor con sus mortales acompañantes surcando el aire a escasas pulgadas de mí. Silbantes, ansiosos por probar mi sangre, pero incapaces de ello. Trozos de tela se desprendieron de mi vestido, las mangas, los preciosos volantes de la falda... no importaba, tendría mi venganza.

Un ágil movimiento y arrebaté las espadas a Drago, fueron mías de nuevo, fui otra vez su señora. Las sentí vibrar, meras ilusiones, pero recorri el aire con ellas y alcancé a mi oponente.

maddy6.jpg

Su ropa se hizo harapos y mis risas llenaron el Teatro. Drago, herido en su orgullo, activó un mecanismo de crueles cuchillas que emergían del suelo. Ambos danzamos entre ellas y blandimos nuevos filos mágicos que brillaban y resonaban con reverberantes ecos metálicos, el coraje y la osadía brillando en nuestras miradas. Me alejé de él y me cubrí los ojos con un pañuelo, dispuesta a morir ensartada por una de aquellas maliciosas cuchillas. Drago me emuló y volvimos a bailar entre espadas en una danza perfecta, sin asomo de duda.

Un último brillo de espadas se tiñó de rojo y Drago cayó al suelo. Mía fue la victoria y mía fue la venganza. "La Danza de Espadas de Madeleine" finalizó con una enorme ovación.

Y para terminar... ¡qué menos que recordar ese gran reportaje que Kara escribió para La Verdad de Amn! Lo guardaré como oro en paño ¡jajaja!

verdaddeamn1.png
 

RedBull2007

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Lo siento. Ese dia llegue tarde a casa. Siento habermelo perdido. Bonito bonito!
 

Quetzalcoatl

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XXII. De expediciones
al nortey al sur.
​

Hoy escribo desde Nashkel, desde una pequeña taberna a las afueras de la ciudad. Mientras Mel, Drago y Leliana están distraídos junto a los establos discutiendo sobre la conveniencia de utilizar caballo o viajar a pie, tengo tiempo para escribir estas letras sentada aquí, al lado de un agradable fuego y escuchando las trovas de un bardo que no parecen ser muy apreciadas por varios lugareños.

Este lugar es casi un yermo baldío. Hace muchísimo frío, hay nieve por todas partes y los vientos helados de la montaña atraviesan la gruesa capa que me viste. La misma Auril debe de habitar en las cercanías en un precioso palacio níveo levantado en hielo y escarcha. Es un lugar muy duro para la vida, tan duro como lo ha sido la senda que nos ha traído a Nashkel.

nashkel1.jpg

Debo agradecer a Mel el estar aquí. Ella fue la que me convenció para seguir a Drago y a varios más hasta las montañas sin saber bien el camino que iban a tomar. Ascendimos rumbo norte por las nevadas laderas, por senderos cubiertos de hielo bordeados de coníferas y arbustos lo suficientemente valientes como para crecer allí. A las pocas horas virábamos al este, vadeando estrechas veredas asomadas a precipicios profundos y mortales. Pronto escuchamos los aullidos de los lobos invernales que no presagiaban nada bueno.

whitewolfy.png

Ocultos entre la nieve, saltaron sobre Mel con las fauces abiertas y exhalaron un gélido aliento que congeló su cuerpo en poco tiempo. Mel cayó al suelo fría y sin vida, el color de su piel se fundía con el blanco de la nieve que la rodeaba, su mirada perdida, ni un hálito surgía de sus labios antes rosados.

Nos lanzamos al ataque, unos con sus arcos en las manos, otros blandiendo sus filos, pero todos decididos a expulsar a esas malignas bestias mágicas. Huyeron al fin, temerosos de nuestra valentía y decisión, aunque algunos lobos cayeron atravesados por nuestras armas. Drago entonces leyó con rapidez un pergamino con escritura divina y el calor regresó al cuerpo de Mel, para su suerte.

Con la caída de la noche nos refugiamos en unas ruinas de lo que parecía una torre de vigilancia. Descansamos hasta ver la luz de la mañana frente a nosotros. Entonces, algunos decidieron regresar y sólo quedamos Drago, Leliana, Mel y yo, que somos los que ahora mismo estamos aquí.

Congelándonos.

Oh, si al menos esto fuera como aquellas tierras que visité hará apenas unas lunas... ¡Qué diferencia! Mel fue, de nuevo, la instigadora de aquel viaje a tierras meridionales en busca de una ruta distinta hasta Ímnescar. Obviamente, los pantanos infestados de bichos y sanguijuelas no me gustaron, no... ni aquel extraño cementerio donde los moradores de las tumbas cobraban vida para arrebatarnos la nuestra. ¡Eso no, por supuesto! Pero qué me dices de las tierras cubiertas de un manto de hierba verde y alta, los altos acantilados, el aire salado del mar jugando con tus cabellos y el sol resplandeciendo en el cielo y calentándote la piel... ¡eso es otra cosa!

vilafranca262.jpg

¿Dónde morará ese calor
que antaño disfrutábamos
y que nos regalaba el sol?

Tal vez lo retiene el viento,
celoso está desde el día
en que el sol reina en el cielo.

¡Viento, viento! No nos robes,
la energía que da vida,
pues marchitarán las flores...

Del árbol caerán las hojas,
los animales morirán,
y arreciarán frío y sombra.

Hazme caso, viento aciago,
Hazme caso, te lo digo,
¡que tengo frío, carajo!
​

Esos días parecen lejanos y hace apenas una dekhana que pasó.

Bueno, me parece que ya escucho gritar mi nombre. Creo que querían visitar una aldea enana situada... vete a saber.
 

Quetzalcoatl

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XXIII. Del mal uso de la magia y de sus consecuencias.​

Aunque creo que el control que hay en Amn sobre la utilización de las aptitudes mágicas puede ser excesivo, estos días he entendido que en gran parte es muy necesario. No abogo por un control férreo, yo también soy usuaria de la Urdimbre, pero aquellos que no saben utilizarla con sensatez deberían aprender o dejar de hacerlo.

¿Y por qué pienso esto? Escribiré tres ejemplos.

-Primer ejemplo. De cómo un conjuro en principio inofensivo puede acarrear graves consecuencias.

Hace unas lunas, Greta y yo viajábamos tranquilamente a pie hacia Crimmor para tomar el túnel del Clan Rompecráneos y visitar Purskul. Ante la llegada de la Fiesta de la Cosecha que patrocina la Casa Galdrim, Greta y yo teníamos pensado buscar el mejor lugar para la realización de los juegos. Un anciano mago de nombre Fell Snyden se nos unió en el camino del río. Hasta aquí todo normal.

A las puertas del túnel de los enanos, el anciano arcano consideró que sería más conveniente utilizar un conjuro para llegar a nuestro destino. Quién nos mandaría a Greta y a mí aceptar su ofrecimiento.

fell8.jpg

El mago desató la magia haciendo bailar sus manos y canturreando una letanía. Todo se tornó en oscuridad durante unos instantes, me mareé y cerré los ojos. Creí que nos habíamos desvanecido para siempre, pero de pronto noté humedad en los pantalones y escuché un extraño sonido de chapoteo.

Cuando abrí los ojos contemplé roca, arena, agua, y una bestia oculta bajo ésta con una hilera de dientes decorando su sonrisa animal.

Corrimos, vaya que si corrimos, pero nos habíamos materializado en el fondo de lo que a primera vista nos pareció un estrecho desfiladero, y el agua nos llegaba hasta las rodillas reduciendo nuestra velocidad. Greta descubrió una senda que ascendía por la pared rocosa, pero yo era la que más cerca estaba de ese animal monstruoso y no tuve tiempo de huir. El ser me agarró de la bota y tiró y tiró de mí para hundirme bajo el agua, ¡qué fuerza tenía, carajo!

Desenvainé el estoque como pude, intentando que no me derribase. Agarré la empuñadura con ambas manos, giré el filo con la punta mirando a la cabeza del animal y me dejé caer. ¡Lo maté! Pero los peligros no habian acabado.

Cuando llegamos a zonas altas, nos dimos cuenta de que aquel lugar era un castillo perteneciente a la familia D'Arnise, la misma que fletó aquel barco hundido, "El orgullo de Brinley". Sus guardianes parecían estar guerreando con un grupo de trasgos que queria asaltar las murallas. Las flechas silbaban a nuestro alrededor y una masa de aceite hirviendo y en llamas llovió sobre nosotros, golpeando el suelo cerca de Greta. Pobre Greta, casi muere allí. Pero no, no murió, escapamos de aquel infierno y en Amnagua sanaron sus heridas y quemaduras.

Este es un buen ejemplo del por qué es necesario saber lo que se hace en cuestiones mágicas si no quieres salir mal parado.

-Segundo ejemplo. De magos y bolas de fuego.

Gunthard, compañero de clases en la Arcanum Scholla, parece dado a buscar la compañía de ogros y trolls y cocinar con ellos. Y no sólo con ellos, no, también con todo aquél que se le acerque. Algo así como "venid, acercaos a mí, dadme la mano y...¡kabum!". Me explico.

Paseaba con mi Zafiro por el camino del río cuando noté a lo lejos la presencia de ogros, que parecían muy alterados. Desenvainé el estoque y sali al trote, suponiendo que algo pasaba y preparándome para ello. Por cierto, ¡gracias maestro Axel y gracias Vlad por vuestras clases!

Entonces... ¡kabum! Una poderosa bola de fuego se estrelló a pocos pasos de mí.

boladefuego.jpg

Casi caigo al suelo cuando Zafiro se encabritó, asustado. Seguro que grité del susto, pero ya no lo recuerdo. Cuando descubrí el origen del hechizo mi sorpresa fue enorme. Ahí estaba Gunthard, cercado por varios ogros y conjurando bolas de fuego sin importarle lo que se quemara en el proceso. Su compañero de viaje (no sé su nombre pues no nos presentamos) mantenía sabiamente las distancias.

Pensé en ir a ayudarle pero los ogros no tardaron en ser ceniza gris y sin vida. En un primer momento no me pareció raro, tal vez se vio rodeado y los nervios le traicionaron, por lo que conjuró las bolas de fuego para sobrevivir. ¡Pero qué equivocada estaba! A lo lejos, otro ogro pedía venganza entre gritos de furia e insultos hacia Gunthard. El mago, muy tranquilo, canalizó un encantamiento que paralizó al ogro y se dirigió hacia él, con tan mala suerte de verse nuevamente rodeado de más ogros y de una partida de trolls. ¿Y qué hizo entonces?

¡Conjurar más bolas de fuego, y sobre sí mismo!

Uh... no me contuve y le llamé loco, tanto por esa manera tan caótica de usar la magia como por la tranquilidad con la que arriesgaba su vida.

Y algo ha tenido que hacer, porque hoy mismo, mientras presenciaba lo que ocurría en las puertas de Athkatla, le he visto acompañado de un Encapuchado que no le quitaba ojo de encima... lo que me lleva al último ejemplo.

-Tercer ejemplo. De golems activados con magia cuya finalidad y uso nos son desconocidos.

Un gran alboroto llamó mi atención esta mañana cuando paseaba por los llanos. Justo frente a las puertas de la ciudad descansaba un gigantesco golem de metal totalmente inerte. ¡Era grandioso, más alto que las mismas murallas!

golemb.jpg

Según lo que escuché comentar, el golem estaba animado con magia y podría haber venido de muy lejos, atravesando el océano. Las algas y el rastro que había dejado confirmaban ese hecho. Los Encapuchados no sabían bien qué hacer, y las magias de prisión y barrera que sobre él conjuraban no surtían efecto.

¿Quién habrá dotado de vida a ese golem? ¿quién poseerá semejante poder?

Espero que si es algún tipo de máquina de guerra sepan desactivarla a tiempo, no me gustaría ver el Teatro de las Cinco Jarras hecho escombros, o el Templo de Oghma, ¡o la Universidad de los Oficios!

Yo, por si acaso, pasaré unos días en Purskul con mi querida Greta, que si algo pasa en Athkatla, ya nos enteraremos.
 

gineu

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Muy guapo este último relato!! _aupar _aupar _mequitoelsombrero _olee
 

Quetzalcoatl

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XXIV. De los avances en Herbología.​

¿Quién diría que llevo ya tantos meses fuera de mi hogar? Los días pasan veloces cuando estás ocupada. Y es que, entre la preparación de la Fiesta de la Cosecha, las clases en la Arcanum Scholla y los encargos que nos propone el maestro Axel, he tenido poco tiempo para dedicar estos días a mis experimentos en Herbología.

Todos estos meses he seguido al pie de la letra los consejos y la guía del maestro Axel. Los primeros viajes con él nos ayudaron a Greta y a mí a conocer sitios excelentes para la recolección, aunque algunos están bastante lejos de Athkatla, otros parecen ciertamente peligrosos, y algunos más podrían definirse sin lugar a dudas con ambos adjetivos.

Con el manual que compré en la Universidad de los Oficios y mi cuaderno de notas siempre a mano, he ido apuntando los lugares recomendados para recoger distintas plantas. Luego, poco a poco, he ido completando mis anotaciones con las enseñanzas del maestro Axel sobre la forma de usar la hoz o la manera de recoger cada planta. Algunas plantas...

*la hoja del diario aparece arrancada por la mitad*
 

Quetzalcoatl

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XXV. De la larga convalecencia.​

Hace ya bastantes días que no escribo pero, por favor, no me lo tengas en cuenta. No he estado precisamente para fiestas. ¡Ay, fiestas como la Gran Fiesta de la Cosecha, a la que no he podido acudir, y con la de tiempo que habíamos dedicado a prepararlo todo! Suerte que Greta sabe bien lo que hace y sacó adelante las canciones y, sobre todo, la Alegoria de Chauntea, una obra destinada a dos protagonistas. Todo un reto.

Precisamente mi querida Greta es la que me ha cuidado tras los lamentables infortunios que se cebaron sobre mi persona. Aquí estoy, postrada en la cama de una de las alcobas de las Cinco Jarras y muy aburrida, y todo por un cúmulo de desgracias.

Estábamos el maestro Axel, Greta y yo en Purskul, supervisando la preparación de los manjares que iban a ser utilizados en el concurso de comida y ofrecidos a los visitantes de la Fiesta. La cocinera, una mestiza de gran tamaño, fue mostrándonos plato por plato y nosotros fuimos tomando un poco de cada uno, aprobando aquellas viandas que nos parecieron más apetecibles y rechazando otras por poco apropiadas para la ocasión. No sé si sería por el exagerado calor que reinaba en la cocina, por los vapores que había inhalado unas horas antes mientras calentaba unos zumos acuosos, porque ya venía algo escalofriada de uno de mis rutinarios viajes a las faldas de los Picos de las Nubes o por el exceso y la variedad de la comida, pero el caso es que se me hizo un revoltijo en el estómago y noté cómo lo que antes había engullido quería volver a salir.

Ay, sí, vomité hasta mi primera leche. Al menos pude correr al exterior y resolver el contratiempo entre unos matorrales. Greta vino enseguida tras mis pasos y cuando las arcadas terminaron y me incorporé, sentí vértigo, la vista se me nubló y caí sobre la hierba todo lo larga que soy.

maddycaealsuelo.jpg

Así que a sopitas y caldos estoy desde ese día, y ya van unos cuántos. Las primeras jornadas fueron las peores, entre fiebres, dolores y una extraña ronquera, hasta que las hierbas que me recetó ese sacerdote comenzaron a hacer efecto. No podía ni levantarme de la cama e incluso tuve pesadillas sobre barcos voladores, tortugas con cabeza de mujer y una Corte de cangrejos parlantes. He tenido a la pobre Greta atendiéndome día y noche y hemos aprovechado el tiempo conversando sobre muchos temas, algo que nos hacía falta a las dos. Ella fue la que me confirmó que lo del barco volador no era una pesadilla. En efecto, un barco procedente de Halruaa y gobernado por comerciantes y mercaderes atracó en el puerto de Athkatla hará unas dekhanas. Qué alivio ¡jaja!, aunque del asunto de la Corte de cangrejos parlantes no sabía nada, y lo de la tortuga ni se lo mencioné. Eso sí que deben de haber sido delirios por la efermedad.

También he tenido mis ratos de soledad, ratos que he dedicado a leer los libros que Greta me ha dejado en la mesilla, como la copia de “El Libro de Coplas de Mintiper”. Qué gran bardo ese Mintiper Platalunar... voy a seguir la lectura que el ocaso no tardará en llegar y prefiero aprovechar la luz del sol.

Y mañana saldré al fin de este retiro involuntario, ¡gracias a los dioses!
 

Quetzalcoatl

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XXVI. De los agitados días tras la enfermedad.​

Hace sólo unas dekhanas no podía moverme de la cama sin marearme y vomitar, y ahora es que no dejo de viajar y viajar y viajar...

Una de las razones ha sido la recientemente celebrada Fiesta de la Cosecha de Gambiton, donde la Casa Galdrim iba a sortear una serie de sacos a rebosar de materiales de trabajo para distintos oficios. Asi que, por encargo del maestro Axel, Greta y yo hemos recogido una enorme cantidad de plantas. Greta muchas más que yo, todo hay que decirlo, porque yo hasta no hace mucho he seguido sintiéndome débil, como ocurrió durante el encuentro entre la Casa Galdrim y la representante de los halruanos, la capitana Aithe. Tuve que ausentarme de la reunión de negocios al poco de comenzar y retirarme a descansar a mi alcoba en las Cinco Jarras. Por suerte, la reunión se celebraba en esa posada.

Me habría encantado compartir esos momentos con Axel y Greta, pero al menos pude participar como escolta en la caravana que la Casa Galdrim realizó desde Purskul hasta el puerto de Crimmor y de ahí a Athkatla, con una importante carga del mejor vino de las bodegas Galdrim. ¡Diez barriles ni más ni menos para las bodegas halruanas! Y es que hasta esas gentes extranjeras gustan de beber de vez en cuándo.

bodegayp.jpg

Ese viaje lo disfruté no sólo con Greta y con el maestro Axel (que parece que ya no le agrada que le llame maestro, pero en privado seguiré llamándole así y escribiéndolo en mi diario), sino también con Thiliana, Degar, un mediano llamado Idhrar, Mu-Uno y un tal Sats. Todos ellos,contratados por Axel, defendieron los toneles del preciado líquido durante lo que terminó denominándose, por obra y gracia de mi querida Greta, como un "intenso viaje".

Intensa también fue la extraña plaga de arañas que la Ciudad de la Moneda sufrió hace unos días... agh... las arañas me dan asco, pero éstas no sólo daban asco, daban miedo, ¡mucho miedo! No exagero si comparo el tamaño de la más pequeña de ellas con el de un caballo cormyriano adulto.

araagigante.jpg

Menos mal que fueron controladas, que si no...

Pero sigamos con más intensos viajes. No hace mucho tuve la oportunidad de conocer un poco más a Kara en una pequeña expedición a las montañas. Fue una útil compañera de senda, ayudándome a eliminar los obstáculos del camino y exhibiendo sus aptitudes con el estoque y la palabra. Me sorprendió saber que no dominaba alguna de las melodías que me enseñaron cuando era una niña y que suponía que todo trovador conocía. Nota a nota, silbé lentamente los acordes de “Fascinar” y desarrollé con calma la melodía para que Kara la aprendiera. Le propuse practicar y pronto nos vimos rodeadas de trasgos, que nos asediaban por varios flancos. Mientras yo usaba el escudete para protegernos de sus ataques, Kara comenzó a cantar. En un primer intento, mi rubia compañera repitió la tonada variando algunas notas y rompiendo la armonía de la canción. Creo que proyectó un "la" en vez de un "si" y alargó otra nota en exceso. Aún así, aprende rápido, y al segundo intento los trasgos quedaron seducidos por su voz y por la mágica melodía.

melodiaf.png

Nuestros estoques terminaron el trabajo.

Días más tarde coincidí de nuevo con Kara en el bosque de Eldat, donde los elfos realizaban unas charlas sobre su raza, y también en la Fiesta de la Cosecha de Gambiton. Allí, Kara me sorprendió y para bien, recitando unos versos embellecidos por la melodía de una guitarra que ella misma tocaba. La canción se titulaba "Nosotros" y nos la dedicó a todos los seguidores de la senda de la música y el arte que estábamos presentes.

Pronto la volveré a ver, esta vez en las Cinco Jarras. Allí estaremos muchos otros trovadores y artistas como Drago, Mel o mi querida Greta. ¿El motivo? Es largo de contar y aún tengo que terminar con los trabajos que el profesor Xanos nos encargó a los asistentes a su clase.

Ya seguiré otro día.
 

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