CAPITULO XIX
"El látigo y la rosa"
El pueblo de Elenvar se alzaba entre colinas suaves y campos de lavanda marchita. No era próspero, pero tampoco moría. Sus casas de piedra y madera olían a humo, a pan, a tiempo detenido. Finn llegó al atardecer, con la capa raída, la mirada baja, y el...