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En Clave de Sol

Quetzalcoatl

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CVIII. De Waukin.

*Para el evento benéfico en Caravasar, Madeleine escribió unos versos dedicados a la ciudad y a la deidad más importante de la misma, tal y como se acordó con el Waukinar tras las negociaciones de la Eterna Melodía para recaudar fondos para Edive.*

La Paz del Mercader
Por Madeleine Sweeny


Hace más de medio siglo
Las gentes de esta ciudad
Adoraban sólo el brillo
Del oro, sin importar
Las mentiras y los timos
Mercando con falsedad.

La Amiga del Mercader
Un buen día en el mercado
Se decidió a aparecer
Y se ofendió al ver los tratos
Injustos para su Fe
Que se estaban realizando.

Sólo el poder de una diosa
Sería la solución
La mano gobernadora
En oro se transformó
Son los “Dedos de Delósar”
Que hablan la tradición.

Caravasar hoy en día
Disfruta de larga Paz
Exóticas mercancías
Tratos justos de verdad
Waukin eligió esta villa
Y su Paz perdurará.



35hengh.jpg
 

Quetzalcoatl

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CIX. De la siguiente parada de la Gira: Púrskul y la savia roja.

*Para la representación en Púrskul de la Eterna Melodía, Madeleine cree conveniente narrar una de las historias más recientes relacionadas con la villa y sus alrededores. Por eso, escribe sobre la enfermedad que asoló los bosques del sur de Amn y en cuya resolución estuvo involucrada.*

La Maldición de la Savia Roja
Por Madeleine Sweeny.​

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ACTO 1. CONTAGIO.
Personajes:
-Leñador uno
-Leñador dos

*Dos leñadores, amigos de toda la vida, se internan en el bosque a trabajar como a diario. Avanzan con la tranquilidad de quien conoce un lugar y lo visita con frecuencia.*

Leñador uno:
*Cantando* Hay que trabajar
A nuestras familias
Vamos a alimentar.

Leñador dos:
*Cantando* Nunca has de olvidar
Que’s parte de la vida
Lo tenemos qu’aceptar.

*Llegan a una parte del bosque que, aunque conocida, parece más peligrosa que de costumbre y un extraño silencio lo cubre todo.*

Leñador uno:
¿’Cuchas eso?

Leñador dos:
No oigo nah.

Leñador uno:
A’so me refiero.

Leñador dos:
¿Qué’s lo que pasará?

*Leñador uno señala uno de los árboles, del que rezuma una extraña pasta rojiza. A sus pies hay varios pájaros muertos con heridas que parecen provocadas por una pelea entre ellos*

Leñador uno:
Fíjate en la savia
No pa’ece muy normal

*Leñador uno toca la pasta rojiza con el dedo desnudo y se la acerca a la nariz, mirando extrañado la sustancia. Leñador dos señala asustado los animales fallecidos.*

Leñador dos:
¡Se los ha llevao la parca!
¡Esto s’una enfermedad!

*Casi antes de que Leñador dos termine de hablar, Leñador uno se gira hacia él y le da un fuerte puñetazo en la cara, manchándole el rostro de savia roja. La cara de Leñador es una mueca de odio y rabia*

Leñador uno:
¡Tú me robaste a la moza
Qu’iba a calentar mi cama!

*Se toca la cara manchada de sangre y de savia roja, la furia enciende su mirada, una furia nada natural*

Leñador dos:
¡Te voy a moler a hostias
Por hideputa y canalla!

*Empiezan a golpearse sin sentido hasta que quedan hechos polvo y caen al suelo desmayados.*


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ACTO 2. INVESTIGACIÓN.
Personajes:
-Berta
-Greyson
-Moxley
-Anciana
-Niña-calabaza

*Un grupo de aventureros se dedica a investigar lo que ha pasado, acercándose a una granja rodeada de calabazares. Hay manchas de tono rojizo por todas las plantas.*

Berta:
Según los informadores
Algo ocurre en esta granja
Esos calabazones
Tienen muy feas manchas

Greyson:
Recordad los leñadores
De los que tanto se habla
Eran dos santos varones
Que a las claritas del alba
Se internaron en el bosque
Y al tocar la roja savia
Se nublaron sus razones
Y se partieron la cara.

Moxley:
Cubrámonos los pellejos
Para evitar cualquier plaga.

*Se cubren lo mejor que pueden y todos avanzan hasta que topan con una anciana, la dueña de la granja. Ésta, en medio del calabazar, mira al suelo y de vez en cuando da un pisotón aplastando una calabaza al azar.*

Anciana:
Os maldigo, fruta insana
Que de mi os estáis riendo
Que soy una pobre anciana
Y ni así mostráis respeto.

*Moxley se aleja y se esconde tras un arbusto mirando el calabazar, semiagachado*

Moxley:
Mejor vigilo de lejos.

Greyson:
*Susurra a Berta* Moxley les tiene miedo…

Berta:
¿A las mujeres con canas?

Greyson:
No, a las calabazas.

Berta:
¿Y qué causa tal recelo?

Greyson:
Es una historia muy larga…

Berta:
Dejémosla para luego.

*La Anciana sigue a lo suyo, aplastando calabazas. Greyson y Berta se fijan en que la Anciana tiene manchas rojas en la piel. Berta intenta iniciar una conversación.*

Berta:
Saludos, graciosa dama
¿Qué os atrae tanto del suelo?
¿Qué miráis con tanta gana
Y aplastáis con tanto empeño?

Anciana:
Algo se mueve y avanza
Y le tengo que dar caza.

Greyson:
Pues no veo movimiento…

*Al decir eso, una de las calabazas se mueve. La Anciana la aplasta, grita triunfal y sale corriendo de escena sin dejar de gritar muy contenta.*

Berta:
Estaba enferma la yaya.

Greyson:
Pero habló con fundamento.

*Se mueve otra calabaza, que Greyson señala*

Greyson:
Con un tajo de mi espada
Se desvelará el misterio.

*Greyson toma su espada para partir la calabaza en dos. Dentro hay un ser diminuto, medio niña-medio calabaza. Parece que le cuesta hablar.*

Niña-calabaza:
Ensombrécese mi alma
Enfermado está mi cuerpo
El bosque pierde batalla
Un mal despertó en su centro
Donde la lluvia no cala
Ni el sol te brinda alimento
Yo ya me siento acabada
No perdáis conmigo el tiempo
Derrotad lo que se traga
El vigor de mis adentros...

*El ser niña-calabaza empieza a expandirse y crecer, y Berta se aparta pero Greyson no. La explosión de la calabaza y de la niña-calabaza le da de lleno. Se retira despacio el pringue que mancha su cara, aunque las manchas rojizas que tintan su piel no desaparecen. Mira a Berta, parece en calma y no se mueve del sitio pero hay ira en sus ojos y comienza a insultarles.*

Greyson:
Tenías que ser borracha
Con ese color de pelo *Berta es pelirroja*
Caíste en una tinaja
Con buen vino envejeciendo
Y ahora bebes hasta el agua
De jarrones y floreros.

Berta:
No te doy de bofetadas
Que tienes veneno dentro.

*Greyson mira ahora a Moxley, que sigue tras los matorrales*

Greyson:
Oculto tras unas plantas
Cual púber sin barba y vello
¿Has mojado las enaguas?
Me da que sí por tu gesto
O puede que estén manchadas
Con un caldo más espeso.

*Moxley coge aire sobrepasando sus miedos y se acerca a Berta, a la que se dirige*

Moxley:
Se merece una somanta
Que le rompa varios huesos
Pero sé que no es su falta
Saca cuerda, le ataremos.

*Berta saca un cordel mientras Moxley agarra a Greyson y éste se revuelve. Berta logra atarle manos y pies pero Greyson no para de intentar escapar. Lanza una dentellada a Berta.*

Berta:
¡Ni que fuera una alimaña!

*Greyson intenta luego darle a Moxley un cabezazo en la entrepierna pero éste lo esquiva y alza el puño para darle un puñetazo a Greyson en el rostro y atontarlo.*

Moxley:
Te lo ganaste por lerdo.

*Moxley falla el golpe de forma bastante graciosa y cae encima de Greyson. Ambos patalean enredados sobre las calabazas mientras Berta mira la escena con cara de asombro. *

Berta:
Cantaré aquella sonata
Que servirá de remedio
Mas mi mente por desgracia
No olvidará este recuerdo.

*Berta canta la melodía de Libertad enfocándola en Greyson y éste vuelve a su ser, con Moxley aún encima suyo.*

Greyson:
Quita de encima, ¡canalla!

Moxley:
¿Vuelve en sí el señor travieso?

Berta:
*Dando dos palmadas* Meneemos esas nalgas
Apresuremos paseo
Esa niña-calabaza
Nos ha dicho dónde iremos.

*Los caídos se ponen en pie y el trío se aleja internándose en el bosque*


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ACTO 3. SALVACIÓN.​
Personajes:
-Berta
-Greyson
-Moxley
-Sacerdotisa malvada
-Dríada

*Los tres aventureros muestran signos de cansancio y de las batallas que han estado sufriendo a lo largo y ancho del bosque. Llevan sus armas desenvainadas y llegan así hasta el centro del bosque, un claro donde todo está manchado de savia roja y el silencio es sobrecogedor.*

Moxley:
Ha sido toda una gesta
Atravesar esta selva.

Berta:
Al menos la maldición
A nadie más afectó.

Greyson:
No cantemos aún victoria
Lo mejor nos viene ahora.

*Greyson señala el centro del claro. Hay una mujer en torno a un hermoso árbol florecido pero que parece estar muriéndose. El rojo lo cubre todo. La mujer viste con una oscura y rojiza túnica y reza junto al árbol pero pronto se da cuenta de la presencia del trío y se dirige a ellos en tono malicioso.*

Sacerdotisa malvada:
¿Quién visita este lugar
Donde habita tanta paz
Que ni el trinar del pinzón
Se me atreve a molestar?

*La sacerdotisa ríe por la ironía del comentario.*

Greyson:
Acaba con esto, bruja
O te daré buena tunda.

Berta:
Vivirás para contarlo
Si la maldición anulas.

Sacerdotisa malvada:
¿Por qué yo he de haceros caso?
Además, si no es mi culpa.

Moxley:
Déjate ya de las burlas.

Sacerdotisa malvada:
Mi palabra no es engaño
Hasta aquí fui convocada
Por la caricia de un llanto
Y el aroma de la rabia
Detener esto es en vano
Su fuerza es desmesurada.

Greyson:
Aparta y deja que hagamos.

Sacerdotisa malvada:
Pues a criar rojas malvas.

*Pelean y la Sacerdotisa malvada es vencida. Aún así, no parece que el problema esté resuelto. Con sus últimas fuerzas intentan desentrañar el misterio de la savia roja.*

Berta:
Recordemos las palabras
De aquel singular engendro

*Berta repite los versos de la niña-calabaza*

Berta:
“El bosque pierde batalla
Un mal despertó en su centro
Donde la lluvia no cala
Ni el sol te brinda alimento…”

*Greyson señala el árbol que se yergue en el centro del claro*

Greyson:
Excavemos bajo el árbol
Es el centro de atención
Debe haber algo debajo
Tal vez sea la solución.

*Greyson y Moxley se ponen a excavar y una mano agarra la mano de Moxley, una mano femenina pero del color de la madera que sale de la tierra*

Moxley:
¡Aquí hay una muchacha
Y sigue con vida!

Greyson:
¡Tenemos que sacarla
Tal vez esté herida!

*Ambos tiran y lo que va apareciendo es una dríada, una habitante fantástica de los bosques. Unida al árbol por las piernas, queda recostada sobre el suelo pero está muy débil*

Dríada:
*Señala el árbol* Es mi… casa…
Es mi… vida…

*Los dos hombres levantan a la dríada y la apoyan sobre el tronco del árbol. Ella se abraza a él pero nada cambia*

Berta:
Entonaré una tonada
De mi magia curativa.

*Berta canta un conjuro de sanación pero la dríada sigue perdiendo las fuerzas*

Greyson:
*Pensativo* Qué se nos escapa…
Qué es lo que precisa…

Moxley:
Puede que ser amada
Acabará con la ira.

*Moxley besa en los labios a la dríada y ésta recupera su fortaleza. Cuando el ósculo finaliza, el color rojo del claro cede paso al más natural verdoso de manera progresiva.*

Dríada:
Agradecida estoy, viajeros
Por sanar mi corazón
Destruisteis todo el miedo
Rompisteis la maldición
Salvasteis el bosque entero
Y os daré mi bendición.

*La dríada parece unirse definitivamente al árbol, entrelazándose con sus ramas y raíces ante la mirada de asombro y alegría de los viajeros.*


FIN.
 

Quetzalcoatl

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CX. Del ogro bardo.

*Tras un viaje por las islas con su amiga Astrid, Madeleine refleja en su diario unos versos sobre lo acontecido en un islote donde tuvieron un encuentro bastante extraño para ambas. No tanto por los seres en sí sino por las aptitudes de uno de ellos.*

Escuchad, gentiles hombres
Esta historia que hoy os narro.

Ocurriérale a una artista
De las de guión y ensayo
Y a su amiga marinera
De las de “nunca me callo”.

Ellas, mujeres inquietas
Se las pasaban viajando
Un día sí y otro también
Fuera por tierra o por barco.

Su última travesía
Con olor a mar salado
Las condujo hacia un islote
En supuesto abandonado.

Les hablaron de un tesoro
En ese suelo enterrado
Que si joyas, que si gemas
Que si el botín de un gran mago.

Recorrieron el islote
Al final poco encontraron
Sólo unas botas sudadas
De un marinero borracho.

Decididas a marcharse
Avistaron otra nao
Desembarcando de ella
Tres insólitos extraños.

Una era una charlatana
De las de dogma cerrado
Arengando teologías
Sobre dolor y quebrantos.

Otro era siervo de aquélla
Tal que si fuera su esclavo
Ambos de negro vestían
Y sus rostros, ocultados.

Pero el más raro del trío
Fue su tercer invitado
Eran tres metros de carne
Color azul hechizado.

Azules eran sus piernas
Y azules sus largos brazos
Lo típico en esos ogros
Que suelen llamarse arcanos.

Babeó cual perro hambriento
Al ver comida en su plato
Le gruñirían las tripas
Mas no cataría humano.

Llamábase el tal Orador
Que en el hablar fue educado
Aunque de verbos las vates
Entendían demasiado.

La cotorra del flagelo
Aprendiza en el escarnio
Usó la típica injuria
Sobre fulanas y bardos.

El esclavo abrió la boca
Pronunciando un “sí, mi amo”
Y mientras, las trovadoras
Sólo al monstruo hacían caso.

Colosal fue su sorpresa
Cuando el ogro en una mano
Mostró su flauta de hueso
Y se la llevó a los labios.

¡Les salió bardo el amigo!
Un ogro capacitado
Para sentir melodías
Es algo muy destacado.

Agotada su paciencia
Ama y siervo se marcharon
Si sus discursos ignoras
Se despiden de inmediato.

Sólo las deidades saben
Por qué ellas dos replicaron
Interpretando una trova
Que al ogro dejó encantado.

Hasta aquí llega esta historia
De dos amigas del canto
Que tuvieron un encuentro
De lo más inesperado.

Y con esto se demuestra
Que la música del bardo
No diferencia las razas
Cualquiera puede ser apto.

Madeleine
 

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CXI. Del adiós a un joven skald.

*Los versos ocupan una de las páginas del diario de Madeleine. Fueron cantados por la bardo durante las exequias a Wulfgar Thorfinnson en la ciudad bárbara de Ideepton. Madeleine fue acompañada por Azalea y Astrid, que con el sentimiento a flor de piel despidieron al skald mientras su cuerpo era consumido por las llamas.*

Corto ha sido tu camino
Pues tu vida fue sesgada
En tus ojos, apagados
No brilla la chispa del alma
Y cerramos, afligidos
Los nuestros y los de tu cara
Por no contemplar la muerte
Ésa que en silencio ataca.

Un mar empapa los rostros
Henchidos de pena amarga
Y el llanto de plañidera
Desgarra nuestras gargantas
Las que en vida te cantaron
Como en la muerte te cantan
Honrando con estos versos
La pira en la que descansas.

Fuiste Wulfgar Thorfinnson
Eres hoy, serás mañana
Aun con tu cuerpo en cenizas
Bajo el calor de las llamas
¿De esta aciaga despedida
Escucharás las palabras?
Yo me conformaré
Con que descanses en calma.


Madeleine
 

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CXII. De una canción al alba en Torre Alta.

*Una canción es escrita a petición de Godric de Lathánder como colofón a la peregrinación lathanderita que recorre los caminos desde la capital de Amn hasta el templo de Torre Alta, en el norte. Aparece plasmada, como no puede ser de otro modo, en el diario de su autora.*

Imperecedera y blanca
Esta cima es Torre Alta
Tierras de nieve cubiertas
Gentes de mentes abiertas.

Un templo de oro y nácar
Reverencia la mañana
Observando alrededor
Desde su alta posición.

Y la luz es reflectada
Refulgiendo en la maraña
Rayos que la noche alejan
Poder contra las tinieblas.

Imperecedera y blanca
Esta cima es Torre Alta
Lugar de peregrinación
Para postrarse ante el Sol.

Que purifiquen tu alma
Los resplandores del alba
Terminando nuestra senda
Donde la vida comienza.

Madeleine
 

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CXIII. De la felicitación de cumpleaños.

*Manteniendo la tradición, tras el juego de la Verdad que reúne a los amigos de Mika Misaros en su fiesta de cumpleaños, Madeleine escribe unos versos dedicados a la muchacha para festejar dicha fecha.*

Dieciocho primaveras
Y en un año ya has cambiado
Las escamas lucen recias
De un bello tono violáceo

Plegadas las alas, altivas
De tu orgullosa ascendencia
La sonrisa contenida
En un rostro sin soberbia

Luces tu desparpajo
A pesar de las paredes
Que escritas en los legajos
Se cierran por ser como eres

Eso es lo que te hace grande
Por encima de infortunios
Eres preciosa y lo sabes

Eres única en tierra y mar
Aqui mis felicidades
¡Y que cumplas muchos más!

Madeleine
 

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CXIV. Del Caballero Rojo.

*Una nueva obra de teatro rellena las páginas del diario de la bardo. Esta vez se trata de un encargo realizado a la Eterna Melodía por parte del sacerdote Alastherian, acerca del origen de su deidad patrona.*

Destino de Caballero
Por Madeleine Sweeny

Intérpretes:
  • -Hija/Caballero Rojo
  • -Padre
  • -Avatar de Tempus
  • -Lady Kaitlin Tindal Halcónsangriento
  • -Halcón Rojo uno
  • -Halcón Rojo dos
  • -Bandido uno
  • -Bandido dos
  • -Líder Orco
  • -Extra uno

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ACTO I

Intérpretes:
  • -Hija
  • -Padre

*Interior de una casa, sala de estar. El fuego chisporrotea en la chimenea sobre la que hay colgada una espada de plata. Preside la sala una mesa con un tablero de ajedrez. Jugando hay dos personas, Padre e Hija. Él, con armadura militar y ella con un vestido de rojo adornado de estrellas. La partida está avanzada*

Padre:
*Contento* Has perdido aqueste alfil
Dile adiós, llegó tu fin
Junto al de la partida
Cuando el Rey pierda la vida *señala la pieza mencionada de la Hija*

Hija:
No me desconcentres, padre
Deja que piense un instante…

*La Hija le sonríe divertida, luego observa el tablero pensativa y termina por mover la Reina, que come un peón y coloca cerca del Rey contrario*

Hija:
Desplazo hasta aquí mi Dama
Desbaratando tu Guardia
Ya son míos los peones
Que ante mi Reina interpones.

*El padre ríe y mueve un peón que se come la Reina de la Hija*

Padre:
Craso error de principiante
Ni que fueras una infante.

Hija:
Me subestimas, buen padre
Y con esto... Jaque Mate.

*La Hija utiliza el único Caballo que le queda y flanquea al Rey. El resto de piezas dejan imposibilitada la salvación del Rey del Padre y la partida finaliza con la victoria de la Hija. El Padre vuelve a reír *

Padre:
Pocos hay que al ajedrez
Ganen con tal rapidez
Acarreas la estrategia
En cada poro y cada vena.

Hija:
Siendo hija de militar
Me enseñaron a ganar.

*El Padre se levanta y besa a su Hija en la frente, con cariño*

Padre:
De partir llegó la hora
A la espera están mis tropas.

*La Hija le devuelve el beso, tomándole la mano y besándole el dorso. El Padre coge la espada de plata, que es suya. La Hija le mira marchar de la sala. Mientras, va colocando de nuevo las piezas una a una sobre el ajedrez, y el acto finaliza*


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ACTO II

Intérpretes:
  • -Hija/Caballero Rojo
  • -Espada de Plata/Heraldo de Tempus

*La misma sala del acto I. Esta vez la Hija está triste. Viste el negro del luto y, sentada frente a la mesa de ajedrez, mueve las piezas perdida en sus pensamientos. La espada de plata vuelve a estar decorando la chimenea*

Hija:
Cómo te extraño, buen padre
¡Qué sola que me dejaste!
Negado me está el consuelo
Que dulcifique este duelo
Y mi interior nada llena
Un eco que me recuerda
La crueldad de un conflicto
Caótico y sin sentido.

*La Hija deja caer la cabeza sobre la mesa de ajedrez, tirando las piezas al suelo. Llora angustiada. De pronto, una luminosidad en la habitación llama su atención. La espada de plata que yace sobre la chimenea está ardiendo, un fuego nada natural*

Hija:
¡Por todos los Dioses!
¿¡Tengo alucinaciones!? *secándose las mejillas*

*La Espada de plata que fuera del Padre brilla cada vez con más fuerza, las llamas la rodean sin devorarla aunque sí quema y descascarilla el estuco de la pared de la que cuelga, que tras desaparecer deja ver el ladrillo rojo bajo ésta. Parece el símbolo de Tempus: la espada de plata en llamas sobre escudo rojo sangre.*

*La Hija se aproxima e intenta tocar la espada pero una voz potente y masculina la detiene, sobresaltándola*


Espada de Plata/Heraldo de Tempus:
SOLA TE VEO, SOLA Y PERDIDA
MAS SABES QUE ASÍ ES LA VIDA.

Hija:
Debo de estar dormida *Dice para sí frotándose la cara*

Espada de Plata/Heraldo de Tempus:
NI SUEÑO NI ALEGORÍA
SOY LA SEÑAL DIVINA
DEL SEÑOR DE LA BATALLA
AL QUE TEMPUS TODOS LLAMAN.

*La Hija termina por aceptar la visita de Tempus y se arrodilla ante la espada de plata*

Hija:
A pesar de este dolor
Que oprímeme el corazón
Hay un dios bajo mi techo
Y honrada me considero.

Espada de Plata/Heraldo de Tempus:
ÁLZATE, JOVEN Y ESCUCHA
LA VIDA ES CONSTANTE LUCHA
UNOS NACEN, OTROS MUEREN
UNOS GANAN, OTROS PIERDEN
QUIEN PARTICIPA EN LA GUERRA
COMPRENDE A LO QUE SE ENFRENTA.

*La Hija sigue arrodillada ante la magnificencia de la deidad, abriendo su corazón*

Hija:
Pero mi padre y maestro
Exhaló su último aliento
Dejome desamparada
Morando en tan fría casa.

Espada de Plata/Heraldo de Tempus:
TU PADRE, GRAN MILITAR
FUE UN LÍDER ASTUTO, CAPAZ
TIENES QUE ESTAR ORGULLOSA
TUVO UNA MUERTE GLORIOSA
Y COMO LEAL CREYENTE
A MI LADO ESTÁ SEDENTE.

Hija:
¿Y qué puedo hacer sin él?

Espada de Plata/Heraldo de Tempus:
HAS DE CONSERVAR LA FE.

*La espada brilla con todo su fulgor y la voz se alza, potente, atronadora*

Espada de Plata/Heraldo de Tempus:
TU RAZÓN BRILLANTE Y CLARA
MERECE SER ADMIRADA
POR ESO YO TE HE ELEGIDO
PARA UNIRTE EN MI CAMINO
JUNTO A MÍ VERÁS LAS GUERRAS
CON PERCEPCIÓN DE ESTRATEGA
MAS TUYA ES LA DECISIÓN
DE RECIBIR ESTE DON.

*La Hija inclina la cabeza y cierra los ojos alzando la voz con religioso fervor*

Hija:
¡Oh, Tempus loado!
Aceptaré este regalo
Seré devota sirviente
Desde hoy y para siempre.

Espada de Plata/Heraldo de Tempus:
MÁS QUE SIRVIENTE UNA HIJA
HENCHIDA DE LUZ DIVINA
SERÁS SI TU MANO ATRAPA
EL POMO DE AQUESTA ESPADA.

*La Hija se pone en pie y sin dudar agarra el pomo de la espada de plata. La luz la rodea*

Espada de Plata/Heraldo de Tempus:
NADIE SABRÁ TU PASADO
NADIE PODRÁ HACERTE DAÑO
Y ATRÁS QUEDARÁ TU NOMBRE
SIN RECUERDO ENTRE LOS HOMBRES.

*La Hija ya como semidivinidad contempla el ajedrez con el que siempre jugaba con su padre*

Hija:
Un caballo de ajedrez
Será el signo de mi Fe
Y mi nombre para todos
Será Caballero Rojo.


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ACTO III

Intérpretes:
  • -Kaitlin Halcónsagriento
  • -Caballero Rojo
  • -Bandido uno
  • -Bandido dos
  • -Compañero uno
  • -Compañero dos

*Primera noche de la Era de los Trastornos. Lady Kaitlin Tindall Halcónsangriento, líder de la compañía de aventureros del Halcón Rojo, explora unas ruinas conocidas como las Lágrimas de Tempus y se enfrenta a los peligros que oculta. Dos bandidos se interponen entre la compañía y su destino*

Bandido uno:
¡Oh! Visita inesperada
Los borrachos y su dama.

Bandido dos:
*Señala a Kaitlin con mirada lasciva* La potrilla para el catre
Y aquellos que la acompañen
Un buen corte en la garganta
Pa’ que no nos den la lata.

*Lady Kaitlin alza la espada larga que porta y los señala con ella*

Kaitlin:
Soy Kaitlin Halcónsangriento
Y estos, mis compañeros
Escuchad en sus palabras
Quién os partirá la cara.

*Lady Kaitlin mira a los miembros de su compañía*

Kaitlin:
¡Decidles quiénes somos!

Compañeros:
*Gritan con fervor* ¡La Orden del Halcón Rojo!

*Kaitlin vuelve a los bandidos*

Kaitlin:
Buscad otra diversión.

Bandido uno:
¿Y si decimos que no?

Kaitlin:
Suelo tener paciencia
Mas hoy no tendré clemencia.

*Los compañeros de Kaitlin y ella misma saltan a la batalla y, rodeando a los bandidos, estos caen. Una vez derrotados, Kaitlin ordena con un gesto que sus acompañantes inspeccionen el lugar, quedándose sola. Pronto Kaitlin se percata de la presencia de una mujer en el lugar, una mujer embutida en una armadura roja como la sangre, de cabellos largos y oscuros. Es el Caballero Rojo, aunque Kaitlin no lo sabe y se pone a la defensiva.*

Kaitlin:
Dimos muerte a tus leales
Y sola, dudo que ganes.

Caballero Rojo:
No estoy aquí por la lucha
Al menos en contra tuya.

Kaitlin:
¿Y qué buscas en las ruinas?

Caballero Rojo:
A ti te busco, querida.

*Caballero Rojo camina hacia Kaitlin sin mostrar miedo, desprendiendo una luz rojiza, divina *

Caballero Rojo:
Es hoy, cruel jornada
Cuando dejamos morada
Los dioses a los que rezas
Para horadar esta tierra
Y aprender de los mortales
Que nos construyen altares
Y nos elevan su oración
Sin prestarles atención.

*Kaitlin reconoce a la diosa*

Kaitlin:
Caballero Rojo
Ante ti me postro
¿Cómo puedo ayudarte?

Caballero Rojo:
Quiero ser de ti una parte
Y juntas daremos muerte
A un mal que en Tethyr crece.

Kaitlin:
Como la diosa desee.

Caballero Rojo:
Yo, aprenderé de ti
Tú, aprenderás de mí
Y ahora dame tus manos.

*Caballero Rojo toma las manos de Kaitlin y la luz rojiza las rodea ambas, el resplandor es intenso y Caballero Rojo se funde con Kaitlin, entrando en su interior. Regresan los compañeros de Kaitlin. Los ojos de la mujer resplandecen con un brillo distinto*

Kaitlin:
¡Chicos! Tenemos trabajo.


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ACTO IV

Intérpretes:
  • -Kaitlin Halcónsagriento
  • -Compañero uno

*Bosques de Tethyr. Lady Kaitlin con armadura de tonos rojizos organiza en su tienda el ataque a la horda de monstruos que asola el país, y planifica sobre un mapa que hay en una mesa, junto a uno de sus hombres.*

Compañero uno:
Hay gigantes en el sur
Avanzando cual alud
Y los orcos del Oeste
Se dirigen hacia Velen.

Kaitlin:
¿Qué hay del grupo de trasgos?

Compañero uno:
Del orco siguen el rastro
Pues según los informantes
Riñeron con los gigantes.

*Lady Kaitlin observa el mapa con detenimiento, pensativa*

Kaitlin:
Busquemos enfrentamientos
Que se maten entre ellos
Cuando su poder decaiga
Comencemos la batalla
Centrándonos en los orcos
Y que el líder caiga pronto
Cuando ruede su cabeza
La victoria será nuestra.

Compañero uno:
¡A sus órdenes, Milady!

*El compañero se retira dejando a Kaitlin sopesando nuevas estrategias sobre el mapa*


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ACTO V

Intérpretes:
  • -Kaitlin Halcónsagriento
  • -Orco Líder
  • -Compañero uno (extra)
  • -Compañero dos (extra)
  • -Orco (extra)

*Bosques de Tethyr. La Orden del Halcón Rojo liderada por Lady Kaitlin Halcónsagriento se enfrenta en una última batalla a la horda de monstruos. Están en medio de la batalla y mientras todos pelean a su alrededor, Lady Kaitlin tiene enfrente al Líder Orco*

-Orco Líder:
Ante mí la comandante
Que a mis tropas puso en jaque.

-Kaitlin:
¡Nunca mejor dicho, Orco!
Rezo al Caballero Rojo.

-Orco Líder:
Tus dioses de pacotilla
No te salvarán la vida
Y a tu lado no la veo
Por más que recites tus rezos.

*Kaitlin sonríe*

-Kaitlin:
Ella es alma y corazón
Ella vive en mi interior.

*Un fulgor rojizo y divino rodea a Lady Kaitlin que corre hacia el Líder Orco para enfrentarle*

-Kaitlin:
¡Por la Orden del Halcón Rojo!

Compañeros:
¡Por la Orden del Halcón Rojo!

*Se enzarzan en una lucha que termina con la victoria de Kaitlin y los suyos*


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ACTO VI

Intérpretes:
  • -Kaitlin Halcónsagriento
  • -Caballero Rojo
  • -Extra uno
  • -Extra dos

*Puerta de Baldur. Lady Kaitlin está dando un discurso ante diversos caballeros frente a un enorme castillo: la ciudadela de la estratégica militancia*

Kaitlin:
Sed bienvenidos, hermanos
A este lugar sagrado
Destinado a la enseñanza
De estrategia en la batalla
Con el fin de que en la guerra
No obtenga el triunfo cualquiera.

*Se gira hacia unos portones flanqueados por dos esculturas de caballos de ajedrez y extiende los brazos ante ellos*

Kaitlin:
Que se abran los portones
Dejad pasar a estos hombres
Son fieles al Caballero
Siguen su dogma con celo
Estudiarán debilidades
Del enemigo en combate
Y no olvidarán jamás
Que la vida es pelear
Y que perder un asalto
No es un final ni un fracaso.

*Los portones se abren*

Kaitlin:
Entrad en la ciudadela
De Militancia Estratega
Y honrad al Caballero
Con fervor y cumplimiento.

*Los caballeros entran en el castillo y Lady Kaitlin los sigue. Cuando todos desaparecen dentro del castillo, aparece Caballero Rojo, que observa la ciudadela con una sonrisa. Tras colocarse el casco y ocultar su melena y su rostro, desaparece*


FIN.
 

Quetzalcoatl

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CXV. De los versos escritos para un evento benéfico.

*La reconstrucción de Shatar supuso la celebración de numerosos festejos y actividades con el fin de recaudar oro. Uno de ellos fue una subasta que el Alba Argenta celebro en Minsor con la colaboración de la Eterna Melodía. Madeleine escribió unas letras que serían cantadas allí.*

El Alba Argenta

Rutilante luz del norte
Destello en el horizonte
Cual intenso amanecer

Funden la nieve a su paso
Vestidos en plata y blanco
Los he visto aparecer

Enarbolan el pendón
De la Justicia y el Valor
Socorriendo a cada ser

Sin descanso o cobardía
Emprenden en compañía
Su cometido con Fe

Ellos son el Alba Argenta
Hermandad leal y honesta
Que Nashkel ha visto emerger

Un prometedor futuro
Desde aquí yo les auguro
Que el destino os trate bien.

Madeleine
 

Quetzalcoatl

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CXVI. Del significado de los sueños (III).

¡Llego tarde!

Corro, ¡vuelo! Surco el aire atravesando las conocidas calles de Crimmor, abarrotadas de mercaderes y viandantes. Ninguno me mira pero yo sí me fijo en sus rostros borrosos, uno tras otro, preguntándome por qué no están en el teatro. ¡Hay función! Les grito. Nadie se detiene, parecen tan inmersos en sus propios asuntos... Aún así, mi voz aguda e infantil chilla, brama.

¡Hay representación, no os la podéis perder!​

Bah. Allá ellos. Me escabullo entre los tenderetes, cruzo rúas y paseos, sintiendo cómo los faldones de mi vestido se me enredan entre mis piernas. Intento no caerme mientras asciendo las altas escalinatas. Las hebillas doradas de mis zapatos refulgen bajo la luz de las farolas asomando a cada paso que doy, en cada escalón que supero. Y ahí lo tengo, delante de mí.

¡El Teatro de la Alegría!

A pesar de la actividad que bulle en el corazón de Crimmor, en las gradas del lugar no cabe un alma. Por suerte soy pequeña, y, codazo viene codazo va, me encajono en la última fila entre una amable anciana y un tipo calvo de no muchos años, dispuesta a disfrutar del espectáculo. Desvío la vista hacia el escenario y allí…

...

Una taberna. Por los espejos que cuelgan reflejando los rayos de sol deduzco que es la Luz del Álandor. Varios actores rodean a una mujer morena que sentada en una silla parece una escultura de mármol, pálida e inmóvil. El silencio es un pesado manto que cubre a los espectadores, sólo roto por algún ocasional murmullo incrédulo o por el ahogado quejido de alguna fémina, fruto de la conmoción que siente ante la escena que se desarrolla ante sus ojos.

La mujer morena, sumida en el desconcierto más absoluto, siente la sangre resbalar por su cuello. El fino reguero se derrama con una lentitud asombrosa desde la daga que saja su piel, manchando irremediablemente la inmaculada camisa blanca de la actriz. El corte no es profundo, ni siquiera fue hecho a propósito sino a causa del ligero temblor de la mano que empuña el arma. La mujer morena siente esa sangre y yo siento esa sangre, recorriendo mi propio cuello. Nuestros cuellos.

Yo soy la mujer morena.

Y aunque no vea a mi agresor, conozco perfectamente su rostro. Es el de una inocente jovencita que no sabe siquiera por qué está sujetando su daga contra mi cuello. Su agitado aliento en mi nuca, el temblor de la mano que me apresa y el frío metal me incitan a no moverme.


Ella es la Rosa Marchita, y sus manos son las espinas.

Un miedo real a morir y a desaparecer, a no poder cumplir con todo lo que me he propuesto, a no poder despedirme de los míos… me atenaza, se enreda en mis tripas. Quiero gritar pero no lo hago. Y allí, mudos espectadores de lo que sucede en aquel teatro, veo los rostros de Frederic, de Aionele, de Sarah, de Nicol… personas a las que conozco, tan quietas como yo. Tan… asustadas.

…tendrás una segunda oportunidad...

¿Quién pronunció aquellas palabras? Apenas tengo tiempo de pensar en nada cuando la magia rodea mi cuerpo y en un parpadeo me encuentro lejos de la niña y de la daga. Aionele me arropa en un robusto abrazo de brazos y alas, alejándome aún más de aquella joven engañada que quiso matarme.

Y cuando intento respirar tratando de calmar mis miedos, los vítores y aplausos del público resuenan estruendosos golpeando mis oídos. Cierro los ojos con fuerza, no logro comprender lo que pasa. Y cuando los abro…

...

La luz es distinta. Es más pura, más natural. Los gritos de júbilo continúan y el aire huele a flores, a frescura. Aionele sonríe de oreja a oreja, embutida en un hermoso vestido blanco. Me ofrece su mano.


¡Te vas a perder tu boda!​

Mi familia y todos mis amigos, aquellos que estuvieron y aquellos que aún están, abarrotan el claro del bosque y ríen y lloran de alegría, mirándome. Lloro con ellos, lágrimas dulces que recorren mis mejillas. La multitud se aparta y al fondo de aquel pasillo de cuerpos, junto a un altar dedicado a Lurue y a Mielikki, Anhol me espera, sonriéndome.

Pétalos de mil colores llueven sobre el montaraz, que adelanta su mano invitándome a avanzar hacia él. El sol resplandece y los pétalos que llenan el aire brillan como monedas de oro, pequeñas esferas que caen cada vez en mayor cantidad, cubriendo altares y derramándose como una cascada detrás de Anhol, que no parece darse cuenta de nada.


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Intento advertirle pero es en vano, intento correr pero mis piernas no me responden. La cascada de monedas de oro se abalanza sobre el explorador y lo ahoga, su mano sobresale del mar de monedas antes de desaparecer entre el horrible tintineo del metal.

Grito... grito con todas mis fuerzas y trato de agarrar sus dedos dorados y muertos.


¡Anhol!

Una sola voz contesta, regocijándose en el creciente dolor.

¿…tendrás una segunda oportunidad...?
 

Quetzalcoatl

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CXVII. Del donativo hecho canción.

*Estas letras fueron escritas para amenizar la Feria organizada por el Consejo de Reconstrucción de Shatar con intención de recaudar oro para terminar el proyecto de levantar la nueva Shatar.*

Pequeña Oda a Shatar

Yaciendo bajo la sombra
Un pestilente mal
Pesaba como una losa
En la villa de Shatar.

Por incontables los años
La oscuridad en el Valle
Se extendió como el abrazo
Que aprisiona a los amantes.

Mas los hechos derivaron
A que de guerra se hablase.
Combatientes e ilustrados
Planificaron su ataque.

Y la Luz cual explosión
Hizo presa al enemigo
Purgando la maldición
Del poder de los bandidos.

Hoy celebramos festejos
Sobre la reconstrucción
Celebramos sin lamentos
Que todo aquello acabó.

Y Shatar, ya pura y nueva
Ante nuestra vista se alza
Mostrándose como prueba
Del poder de la esperanza.

Madeleine
 

Quetzalcoatl

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CXVIII. De una historia de dragones.

*Aunque al final no pudo ser, la bardo escribió este relato basado en una leyenda antigua para el festejo de dragones en Amnagua.*

Os contaré una historia que ocurrió hace varios siglos. Existía un claro de verdes prados bañado por las cristalinas aguas de una laguna, perdido entre montañas. Era un lugar solitario excepto las noches de luna llena cuando la figura de una elfa de cabellos plateados acudía ante el espejo de la laguna para peinarse junto al reflejo que ofrecía el astro desde el cielo. Era un ser hermoso e impresionante, más impresionante aún cuando descubrías que bajo esa apariencia se escondía el alma de un dragón de plata.

Durante las últimas horas del día, sus poderosas alas de plata la transportaban hasta el claro donde la magia permitía cambiar su apariencia. Con las primeras luces del alba, la elfa crecía y las escamas plateadas recubrían de nuevo su cuerpo. Alzaba el vuelo y desaparecía hasta la siguiente luna llena.

Mes tres mes, nada cambiaba en el claro. Todo le parecía inmutable. Hasta que una noche algo cambió. Reposando sobre la hierba en el lugar donde siempre se peinaba, había una carta anónima de amor. Solas ella, la carta y la luna, leyó aquellas letras que declaraban unos sentimientos tan profundos hacia ella. Mas por más que buscara o utilizara sus sentidos de dragón, a nadie halló en el claro y con las luces de alba se despidió de su espejo y de la luna hasta la luna llena siguiente.

Y esa nueva noche, le esperaba un nuevo regalo. Una preciosa flor de pétalos plateados descansaba a la orilla de la laguna. Y así, noche tras noche, durante meses, la dragona recibió muestras de adoración de su desconocido pretendiente.

Una cálida noche de luna llena ese pretendiente tuvo el valor de mostrarse a ella. Era un joven humano, no mayor de veinte años, que con estos versos se declaró a la dragona en forma de elfa.


"Os daré mi corazón,
mi alma es vuestra al completo,
a pesar de que sea el tiempo,
quien destruya nuestro amor"

Aunque enternecida por la pasión del humano, comprendió que ese joven moriría mucho antes de que siquiera pudieran disfrutarse mutuamente, así que le propuso un imposible: si deseaba obtener su amor debería conseguirle el astro que brillaba cada noche sobre las aguas de la laguna.

La dragona de plata volvió a quedarse sola, pensando en aquel joven y en si había elegido bien. El anhelo por volverle a ver la sumió en la nostalgia, pero sus visitas nocturnas al lago nunca cesaron. Y los años fueron pasando, hasta que una noche el joven, ya como hombre adulto, regresó con un frasco entre sus manos en cuyo interior resplandecía un líquido cristalino y plateado a la luz de la luna. Y así dijo.


"Aquí guardo el resplandor
de la Luna sobre el lago
tan de plata como vos
es el más digno regalo
que ella misma me entregó
para estar a vuestro lado"

Humano y dragona en forma de elfa se fundieron en un apasionado beso. Se dice que de aquella unión nacieron poderosas líneas de sangre de bardos y hechiceros que aún continúan hoy día, reviviendo aquella historia para que nunca quede en el olvido.
 

Quetzalcoatl

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CXIX. De una cancioncilla dedicada a la cerveza.

*El Doblón de Oro encargó a la Eterna Melodía amenizar un festejo cuyo leitmotiv era la cerveza. Madeleine escribió unas letras y las guardó en su diario como solía hacer.*

Dorada bebida, la cerveza

Hoy os tengo que cantar
Sobre la mejor bebida
La que alegra el paladar
Sobre todo si está fría.

¡Es la dorada cerveza!
Ambrosía de deidades
Que entregaron como ofrenda
A los dichosos mortales.

Y es la cerveza enana
La más célebre y popular
Por la dedicación de la raza
A esta labor ancestral.

¡Su granítico sabor
Te animará el corazón!
¡Su poder y su energía
Aumentarán tu vigor!

Como dice aquel refrán
Cuando las barbas veas
Del vecino remojar…
¡Que en una cerveza sea!

Madeleine
 

Quetzalcoatl

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CXX. De Helmo y Nashkel.

*Madeleine firma el guión de una obra basada en una antigua leyenda de caballeros de Fe helmita para los festejos del Alba Argenta en Nashkel.*

EL DEBER DE UN HELMITA
Por Madeleine Sweeny
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ACTO I
Personajes:
-Alto Vigilante
-Caballero Helmita

*Se abre el telón. Sala de reuniones de un templo dedicado a Helmo. Un Alto Vigilante está comentando un asunto importante a uno de sus subordinados*

-Alto Vigilante: El problema cada día es más grave. La aldea del sur está siendo azotada por los ataques de algún animal salvaje que asesina campesinos por las noches.

-Caballero Helmita: Nadie parece a salvo en aquellas tierras, mi Señor.

-Alto Vigilante: No, no lo están. Viven de día con miedo a que la noche llegue, y cuando ésta llega... temen encender siquiera una vela para alejar la oscuridad, por miedo a que esa bestia los encuentre.

-C. Helmita: ¡Tenemos que hacer algo, mi Señor! ¡Es nuestro deber como servidores del Vigilante!

*El Alto Vigilante sonríe complacido ante las palabras de su subordinado*

-Alto Vigilante: Y lo haremos. Dirígete a la aldea y asegúrate de que no vuelve a producirse ninguna muerte más.

-C. Helmita: ¡A la orden, mi Señor!

*El C. Helmita se despide marcialmente de su superior. Se cierra el telón*

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ACTO II
Personajes:
-Caballero Helmita
-Hombre lobo

*Se abre el telón. El escenario representa las afueras de la aldea, es de noche y la luna ilumina el lugar. El caballero helmita, espada y escudo en mano, lleva varios días de guardia delante de las puertas de la aldea.*

-C. Helmita: La vigilia es ardua, pero por Helmo que mantendré mi vigilancia hasta dar con la bestia y proteger así a todos estos campesinos inocentes.

*Se escuchan aullidos muy cerca y el helmita se pone en guardia*

-C. Helmita: ¡Sal de ahí, muéstrate!

*Una enorme y peluda bestia aparece. Chasquea la mandíbula llena de dientes, olfatea el aire y aúlla de nuevo. Parece un lobo gigantesco pero no lo es. Es un hombre lobo.*

-C. Helmita: *Frunce el ceño* Criatura del averno, que destruyes la vida para saciar tu inhumano apetito de almas puras... tendrás que pasar sobre mi cadáver para llevarte a otro inocente más.

*Comienza la lucha entre ambos. En un movimiento veloz que el C. Helmita no se espera, el hombre lobo clava sus dientes en el brazo del C. Helmita. Éste grita de dolor pero logra atravesar con su espada el abdomen del hombre lobo, que suelta su presa y huye entre gemidos de dolor. El Caballero Helmita hinca una rodilla en el suelo apoyándose en su escudo, jadeando. Se cierra el telón.*

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ACTO III
Personajes:
-Caballero Helmita
-Sanadora

*Se abre el telón. El Caballero Helmita reposa en una cama. Las fiebres de la enfermedad someten su cuerpo pero sigue lúcido. Junto a él una sanadora cubre la mordedura en el brazo con un emplasto de diferentes hierbas.*

-Sanadora: *Niega entristecida* Las noticias que os voy a dar no son buenas.

-C. Helmita: No maquilléis la realidad. Contadme cuál será mi destino.

-Sanadora: La enfermedad ha invadido vuestro sistema y los remedios no funcionan. Temo deciros que vuestro cuerpo cambiará. Seréis como aquello que os atacó.

-C. Helmita: ¿Y el hombre lobo? ¿han encontrado su cadáver?

-Sanadora: No.

-C. Helmita: *Se queda unos momentos callado, asimilando las malas nuevas, hasta que finalmente pregunta* ¿Con cuánto tiempo cuento?

-Sanadora: Un par de días, como mucho. Lo siento.

*La Sanadora abandona la habitación. El Caballero Helmita sale de la cama a pesar de la fiebre y los temblores. Pasea por la habitación, pensando indeciso. Al final, agarra su espada y su escudo y sale de su alcoba por la ventana. Se cierra el telón.*

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ACTO IV
Personajes:
-Caballero Helmita
-Hombre lobo

*Se abre el telón. De nuevo es de noche, el bosque rodea al Caballero Helmita que busca rastros del hombre lobo. No tiene buen aspecto debido a la maldición del lobo que recorre sus venas.*

-C. Helmita: Oh, Helmo... uhg... *se encoge de dolor, apretando los dientes* Dame más tiempo. No puedo desfallecer, no aún... *ruega a la deidad.*

*La transformación en hombre lobo avanza. Le obliga a gritar cuando sus articulaciones se doblan y se encorva su columna. Pero es un hombre de férrea voluntad y logra dominar la transformación, al menos de momento.*

-C. Helmita: *Resopla, agotado* Ni esta maldición impedirá que cumpla con mi misión.

*Sigue avanzando y llega al borde de un barranco. Se escuchan aullidos y el hombre lobo aparece de nuevo en escena. Aunque herido, la bestia sigue siendo un enemigo formidable. El Caballero Helmita y el hombre lobo luchan, golpe tras golpe las fuerzas de ambos menguan. Por fin, el Caballero Helmita derrota al hombre lobo, pero a un alto precio. Su agotamiento le impide seguir controlando su transformación.*

-C. Helmita: Con los últimos vestigios de mi voluntad... uhg... doy gracias al Vigilante por permitir que concluya con la tarea que se me encomendó. He custodiado la aldea, he protegido al inocente y he derrotado a la bestia. Mas antes de claudicar ante el influjo de la furia y el yugo de esta caótico condena... antes de concederle tan sólo una oportunidad a este mal de causar agravio o muerte a quienes no lo merecen... doy mi vida. Por ellos, por todos ellos, ¡por Helmo!

*La transformación es irreversible y mientras su cuerpo cambia, el Caballero Helmita se despeña por el barranco hasta desaparecer en las profundidades de aquel abismo. Se cierra el telón.*


FIN.
 

Quetzalcoatl

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CXXI. De una obra sobre vampiros.

*Una nueva obra de teatro se añade a las demás en el diario de la bardo. Ambientada en la época en la que es escrita, trata de ofrecer una visión clara de lo que es un vampiro: una aberración engañosa que sólo existe para cazar y alimentarse de los vivos.*

LA DEKHANA DEL VAMPIRO
Por Madeleine Sweeny

Personajes:
-Brittany la vampiresa
-Sr. Harper
-Cristina, hija del Sr. Harper
-Suzy, amiga de Cristina
-Arthur, prometido de Suzy
-Rodric, clérigo de Lathánder
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ACTO I
Personajes:
-Señor Harper
-Cristina
-Suzy
-Arthur
-Brittany

*Primera noche. Casa de los Harper. Ha anochecido ya y en el salón se encuentran conversando el señor Harper con su hija, Cristina, la mejor amiga de ésta, Suzy, y el joven pretendiente de Suzy, Arthur.*

-Sr. Harper: ¡Bah! No hay de qué preocuparse. Los rumores sobre extrañas criaturas asesinando viajeros quedan lejos de los muros de nuestra ciudad *despreocupado*

-Cristina: Pero padre, se dice en el mercado que hace unas noches llegó a las puertas de la ciudad un carruaje... ¡los caballos estaban enloquecidos y el cochero muerto, degollado, al igual que todos sus ocupantes!

-Sr. Harper: ¡Lobos, habrán sido simples lobos! *suspira* Qué ganas de atemorizar a las buenas gentes de la villa con estas historias, ¿no creéis, Arthur?

-Arthur: Os doy toda la razón, señor Harper. Aunque si esas historias y rumores se convirtieran en certezas, nuestras jóvenes damas pueden sentirse completamente a salvo. Daría mi vida por Suzy *busca las manos de Suzy y se las besa*

-Suzy: *Ríe alegre, sonrojándose* Ni que fuéramos niñas indefensas.

-Cristina: Fue buena idea recibir esas clases de esgrima a pesar de las reticencias iniciales *mira de reojo a su padre*

*El señor Harper refunfuña sin expresar su parecer en voz alta. Es entontes cuando aparece Brittany en escena.*


-Brittany: Excusad la interrupción... quizás llego algo pronto. El mayordomo me ha permitido pasar hasta el salón pero veo que estáis ocupado, señor Harper.

-Sr. Harper: ¡Oh, no, no! Acercaos... bienvenida seáis, señorita Brittany.

*Harper se levanta para recibir al invitado y estrechar su mano.*

-Sr.Harper: *Va presentando a los presentes* La joven Suzy y Arthur, su prometido. Y mi querida hija, Cristina.

*Brittany estrecha la mano de cada uno de ellos con mucha educación y cortesía, y cuando saluda por último a Cristina retiene su mano unos segundos más de lo normal, mirando sus ojos fijamente.*

-Brittany: Sois la viva imagen de vuestro padre. Los mismos ojos y el mismo gesto decidido, aunque enmarcados en un rostro tan angelical.

-Cristina: *Pestañea, algo azorada por los halagos de Brittany* No sois de aquí, ¿verdad?

-Sr. Harper: Se ha instalado en la antigua casa de los Westerna.

-Brittany: Llegué hace unas jornadas y apenas conozco nada de la ciudad... quizás vos podríais convertiros en mi guía y auxiliarme como la adorable vecina que seguro sois.

-Cristina: Claro... *sigue turbada, aunque acepta* Con mucho gusto.

-Sr. Harper: ¡Bien! Tengo negocios que atender con la señorita Brittany *enseña los dientes, sonriendo bonachón a Brittany* Si hacéis el favor de acompañarme, tomaremos el té en mi despacho.

-Brittany: Sea. Un placer, damas y caballero.

*El Sr. Harper y Brittany salen del salón. Antes de desaparecer, Brittany dedica una última e intensa mirada a Cristina, que parece darse cuenta y se ruboriza.*


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ACTO II
Personajes:
-Suzy
-Vampiro/Brittany

*Segunda noche, de madrugada, nos encontramos en la habitación que Suzy tiene en la casa de los Harper. La muchacha se mueve inquieta en su cama. Algo golpea la ventana. Suzy deja su cama para asomarse por ella, la abre y no ve nada. Por alguna razón, la deja abierta. Cuando va camino a su cama, una figura oculta bajo oscuros ropajes se cuela con agilidad pasmosa por la ventana.*

-Suzy: *Se gira, asustada* Qué... ¡¿quién sois?!

*La figura oscura sujeta con una mano la muñeca de Suzy y con la otra la agarra del cuello para evitar que grite. Suzy intenta escapar pero la figura oscura le obliga a mirarla fijamente y Suzy deja de luchar. Sus brazos quedan laxos, sin fuerza, dominada por la mente de la criatura. Con extrema delicadeza, la criatura acaricia una de las mejillas de Suzy, su mano desciende por su barbilla hasta la clavícula de la muchacha y una fina uña realiza un pequeño corte sobre la piel del cuello. La visión de la sangre reaviva la avidez y el hambre de la criatura, que abraza a Lucy y hunde su cara y sus dientes en el cuello de la chica*


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ACTO III
Personajes:
-Cristina
-Brittany

*Quinta noche. Un parque iluminado por la luz de la luna. Tres noches después de lo sucedido en la habitación de Suzy, Cristina acompaña a Brittany por la ciudad convirtiéndose en su guía. Pasean por el parque mientras conversan.*

-Brittany: Me alegra que os hayáis tomado unas horas para dedicármelas, mi querida Cristina. ¿Cómo se encuentra vuestra amiga?

-Cristina: Oh, la palidez y la debilidad se desvanecen. Ya han pasado varios días y el tónico que nos recomendó el curandero parece hacer efecto en ella. Lo que más me preocupa son las pesadillas…

-Brittany: Los sueños… sueños son, sean dulces o amargos. Suzy horadará esta tierra por muchos años, recordad mis palabras *le sonríe.* Pero dejemos descansar a vuestra amiga y contadme algo de vos. Estoy segura de que tendréis una larga lista de pretendientes aguardando junto a la puerta de casa.

-Cristina: *Se ríe* No me interesa ninguno de ellos. La mayoría de los hombres buscan lo mismo.

-Brittany: ¿Y qué es lo que buscan?

-Cristina: La riqueza de mi padre, aprovecharse de su posición o, lo que es peor, considerarme una conquista más. Un trofeo.

-Brittany: Sois un trofeo de lo más apetecible.

*Cristina vuelve a reír*

-Cristina: Estáis tomándoos muchas confianzas… ¡no me obliguéis a llamar a los guardias! *bromea*

-Brittany: Oh, llamadlos. Quedarán maravillados ante el espectáculo de dos damas en danza bajo la brillante luz de las estrellas. ¡Una aparición, dirían! La más hermosa que habrán visto en toda su vida.

-Cristina: ¿Qué estáis diciendo…? ¿Me estáis proponiendo un…?

*Brittany se inclina hacia Cristina, ofreciéndole una mano*

-Brittany: Un baile. ¿Por qué no?

-Cristina: ¿Sin música que nos guíe?

-Brittany: *Alza sonriente su rostro, pálido a la luz de la luna* Atended cada susurro de la noche. Escuchad el suspiro de la brisa, el murmullo de nuestros pasos, los latidos de vuestro corazón. ¿No es suficiente melodía?

*Cristina duda unos instantes pero toma la mano que le ofrece y ambas mujeres comienzan a bailar*

Brittany: ¿Qué teméis?

*Cristina niega, contrariada*

Brittany: Mi querida Cristina… arrinconad toda incertidumbre, al menos esta noche. Los hombres os desean para conseguir un trofeo. ¿Por qué no le abrís vuestro corazón a una mujer?

*La danza se detiene de repente. Cristina y Brittany afianzan sus miradas, Cristina cede al momento de pasión y las mujeres se besan en los labios.*


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ACTO IV
Personajes:
-Cristina
-Arthur
-Rodric el lathanderita

*Quinta noche, más tarde. Salón de los Harper. Arthur conversa con Rodric, sacerdote de Lathánder*

-Arthur: Padre Rodric, ¿estáis seguro de lo que decís?

-Rodric: Arthur, la pérdida de sangre, las dos marcas en el cuello… tengo pocas dudas. Suzy ha sido víctima de un vampiro.

-Arthur: Pero vampiros… ¡aquí, en la casa! ¿Cómo es posible? *muy preocupado*

-Rodrick: Son seres astutos. Se hacen pasar por personas como vos o como yo, pero su objetivo es únicamente el de alimentarse de los vivos. Quizás engañó de algún modo a Suzy y ella le dejó entrar en su habitación… no lo sé.

-Arthur: ¿Y cómo podemos luchar contra un ser inmortal, buen padre Rodric?

-Rodric: Son seres poderosos, Arthur, pero tienen debilidades. Un símbolo de Fe, el olor del ajo, los espejos… los mantienen a raya. Para destruirlos se deb…

*Rodric calla al entrar en escena Cristina*

-Cristina: ¡Padre Rodric! ¿Cómo estáis de nuevo aquí y a estas horas? ¿Es que Suzy ha empeorado?

-Arthur: Calma, Cristina. Nuestro querido sacerdote sólo ha venido a comentarnos un par de cosas. ¿Qué tal el paseo con la señorita Brittany?

-Cristina: *Se sonroja* Entretenido. Hace cosa de una hora que la dejé en su casa pero decidí dar un paseo tranquilo de regreso.

-Arthur: No deberíais andar sola a estas horas, Cristina. ¡Es peligroso!

*Cristina va a responder pero un horrible grito la calla. Es Suzy*

-Rodric: ¡Rápido, a la habitación!

*Arthur y Rodric salen corriendo de escena. Cristina espera noticias, preocupada. Otro grito rompe de nuevo el silencio, ésta vez es de un varón: es Arthur. Rodric regresa*

-Rodric: Suzy… oh, dioses. Suzy ha muerto.

*Cristina se abraza a Rodric, llorando.*


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ACTO V
Personajes:
-Rodric
-Arthur
-Suzy

*Octava noche. Estamos en el Panteón donde Suzy está enterrada. Es de noche. Arthur y Rodric esperan a la luz de un farol, semiocultos tras unas columnas*

-Arthur: No, no puede haber regresado. ¡Está muerta! Ay, mi pobre Suzy… *solloza*

-Rodric: Dejad de llorar por ella y centraos, mi buen amigo. Os necesito lúcido ante la empresa que se nos presenta ahora.

*Arthur deja de sollozar y asiente. Al poco, aparece una figura femenina vestida con un sudario blanco y en sus brazos lleva un niño, musitando una nana cual letanía. Es Suzy, convertida en vampiro.*

-Rodric: ¡Deteneos, hija de la oscuridad! ¡Abandonad vuestras intenciones y dejad libre a la criatura que lleváis en brazos!

*Suzy, al ver delante de ella a los dos varones, deja al niño en el suelo. Su rostro, duro y cruel cuando mira a Rodric, se convierte en una máscara mezcla de dulzura y lascivia cuando mira a Arthur. Extiende los brazos hacia él.*

-Suzy: Ven conmigo, Arthur, quiero tenerte entre mis brazos. ¡Ven! Desde ahora podremos descansar juntos. ¡Ven a mí!

*Suzy busca la mirada de Arthur y al encontrarla, lo domina. Entonces Rodric coloca su símbolo de Fe delante de la cara de Suzy, sacando de su ensimismamiento a Arthur. Ésta se estremece y retrocede, furiosa.*

-Rodric: ¡Quién te ha convertido, responde!

-Suzy: ¡No te lo diré, sucio lathanderita!

-Rodric: ¡Habla, engendro! *esgrime el símbolo sagrado, haciendo sufrir al vampiro y arrinconándole* ¡La Luz de Lathánder te lo ordena!

-Suzy: Aaaahg… ella os destrozará, ¡se nutrirá con vuestra sangre y os arrancará el alma! ¡aaahg…! No… no… ¡no…! *termina por musitar un nombre* ¡Brittany…!

-Rodric: ¡Rápido, la estaca!

*Arthur consigue sobreponerse y clavarle la estaca en el corazón a lo que en vida fue su Suzy. Cuando el vampiro muere, Rodric mira a Arthur.*

-Rodric: Bien hecho, amigo mío. Por fin descansará en paz... Por cierto, ¿dónde he escuchado yo el nombre de Brittany…?

-Arthur: Oh, Lathánder bendito… ¡No, Cristina!

*Arthur sale corriendo del panteón. Rodric se encarga entonces de comprobar que el niño sigue con vida y termina el trabajo cortándole la cabeza a la vampiresa. *


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ACTO VI
Personajes:
-Cristina
-Brittany
-Arthur

*Octava noche, esta vez estamos en el parque del Acto III. Cristina y Brittany están abrazadas bajo la sempiterna luz de la luna. Cristina llora*

-Cristina: El dolor es terrible… ¿por qué ha tenido que morir?

-Brittany: Shh… tranquilizaos, mi querida Cristina. Estoy aquí.

-Cristina: Oh… pero Suzy… era la muchacha más noble y más honrada que he conocido. Y no, no ha muerto, ¡la han asesinado!

-Brittany: ¿Cómo sabéis eso? ¿No estaba enferma?

-Cristina: Fue… un… un vampiro. El sacerdote de Lathánder que la trató lo dedujo por… *niega para sí sin poder continuar, solloza.*

*Brittany frunce el ceño con gesto de odio y desprecio ante la mención de Lathánder, aprovechando que Cristina no la mira*


-Brittany: Huyamos *dice de improviso* Huyamos de aquí, lejos de todo. Lejos del dolor y del peligro.

-Cristina: ¿Pero y mi familia? Mi padre…

-Brittany: Tu padre querría lo mejor para ti. Y lo mejor para ti es acompañarme.

*Cristina está ofuscada y fascinada a partes iguales, entre el dolor y la atracción. Asiente.*

-Cristina: Iré contigo.

-Brittany: Adelantaos hasta mi casa, ahora os sigo.

*Cristina se aleja a la carrera. Brittany se esconde cuando escucha los gritos de Arthur, que no tarda en aparecer*

-Arthur: ¡Cristina, dónde estáis! ¡Cristina!

*Brittany aparece detrás de él, sigilosa como la misma muerte*

-Brittany: ¡Ahora es mía! *su voz es terriblemente fría*

*Arthur hace ademán de girarse pero no le da tiempo. Brittany le clava los dientes en el cuello, desde atrás, abrazándole con una fuerza que el joven no puede resistir.*


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ACTO VII
Personajes:
-Cristina
-Britanny
-Rodric

*Décima noche. Mansión de los Westenra. Cristina yace desvanecida en el suelo cuando el padre Rodric entra en escena y se aproxima a la muchacha para tomarle el pulso. Cristina está pálida pero sigue viva.*

-Rodric: Lathánder bendito... ¡despertad, joven! *abofetea con suavidad las mejillas de Cristina, pero ésta no reacciona.*

*Brittany entra en escena. Su rostro muestra su verdadera personalidad: la de alguien inhumano, antinatural, sin sentimientos. Sonríe enseñando los colmillos.*


-Brittany: Has tardado en encontrarme, lathanderita *casi escupe las palabras, y observa a Rodric de manera altiva.* A pesar de que te dejé un visible rastro de miguitas en forma de cadáveres.

*Rodric la encara sin miedo, con el símbolo de Lathánder en la mano y Brittany retrocede*

-Rodric: Voy a llevármela de aquí, engendro. Y tú pagarás por cada asesinato. Por la muerte de Suzy, por la muerte de Arthur. Y por todas las vidas que te has llevado para continuar con tu inmunda existencia... ¡aparta! Lathánder te lo or...

-Brittany: Me aburres.

*Brittany le lanza una silla a Rodric, que al ser golpeado suelta el símbolo de Lathánder. La silla se hace pedazos. Brittany aprovecha la confusión y salta hacia Rodric. Ambos caen al suelo y ruedan por él, luchando. Pero Brittany es más fuerte y termina quedando sobre Rodric, aprisionando su cuello con ambas manos para ahogarle. Cristina, a su espalda, comienza a despertar.*

-Brittany: Todos títeres, ¡mis juguetes! Sois tan fáciles de engañar... ¿Suzy? Fue un simple aperitivo. ¿Arthur? Su sufrimiento duró demasiado poco. Pero Cristina... ¡cómo disfruté enamorándola, conquistándola! La sangre sabe más dulce cuanto más intrincada es la caza. Y la de Cristina será la más exquisita de todas.

*Cristina, ya despierta, ha escuchado con claridad las palabras de Brittany. Con rabia mal contenida aferra una de las patas de madera de la silla rota y con todas sus fuerzas la clava en la espalda de Brittany.*

-Brittany: ¡Aaaaagh...! Maldita zorra...! *dirige una mirada de odio hacia Cristina y cae de lado, sacudiéndose e intentando librarse de la estaca.*

*Cristina auxilia al lathanderita, que respira agitado*


-Rodric: Hay... hay que...

-Cristina: Dejemos que sea vuestro dios quien limpie la ponzoña de esta casa.

*Cristina descorre unas cortinas y la luz del sol del amanecer entra en la sala. Brittany es bañada en ella y grita de sorpresa y dolor cuando su cuerpo se enciende. Mientras la vampiresa arde, Rodric y Cristina observan, abrazados, su final.*



FIN.
 

Quetzalcoatl

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CXXII. De una canción para una trágica boda.

*Los versos escritos en esta página del diario no pudieron ser recitados durante los esponsales de Riam Cantasaetas y Soppi Sombrasagaz, debido a los terribles acontecimientos que asolaron el corazón de todos los presentes durante el festejo.*

A Soppi y Riam

Resuenan campanas de boda
Y cada tañido es un paso
Que acerca más a la novia
Junto a su amado

Del arpa una melodía
Cual comparsa de tal cantar
Embellece la travesía
Hacia el altar.

Y allí espera engalanado
El vibrante prometido
Aguardando embelesado
Su destino.

Manos que enlazan con cariño
Labios que besan con pasión
Sellándose con un anillo
Esta unión.

Soppi y Riam, enamorados
Celebran sus esponsales
Ambos son considerados
"Hinigualables".

Os deseamos de todo corazón
Una vida larga y plena
Llena de comida, salud, amor...
Y descendencia.​

Madeleine​
 

Quetzalcoatl

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CXXIII. De poemas sobre el vino.

*Tras los nuevos festejos dedicados al vino y celebrados en Purskul, Madeleine recuerda un antiguo poema que escribió apenas con 20 años para una fiesta similar y que nunca plasmó en las páginas de su diario, hasta ahora.*

Canción del vino.

Las soleadas tardes calientan
los frutos que las vides ofrecen
colgando como oro de las ramas
que fluyen del rojo al verde.

Uvas brillantes y jugosas
de aroma fuerte y penetrante
ambrosía que sabe a gloria
de las que el soberbio caldo se extrae.

¡El vino! Así conocen
a este bálsamo excitante
al mejor de los licores
del color de la misma sangre.

Hoy celebramos su existencia
¡Es el Festival del Vino!
Aquí en nuestra querida tierra
que da excelentes cultivos.

Cata, juegos y diversión
espera una gran jornada
os lo dice esta canción
y las que cantan la tonada.

Disfrutad del Festival del vino
Disfrutad del sabor y del aroma
De caldos de todos los sitios
Que se les ofrecen ahora.​

Madeleine​
 

Quetzalcoatl

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CXXIV. Del regalo de boda.

*El matrimonio de Guren e Ydrissane inspira a Madeleine para escribir esta canción dedicada a la pareja, que ella misma canta el día de la boda acompañada por la música de los violines de Astrid, Azalea y Lire.*

Guren e Ydrissane

Llegó el esperado día
Dos voces que Una serán
Enlazan dichosos sus vidas
Para su amor celebrar.

Llegó el esperado día
Tras un largo caminar
Cuando ella, algo perdida
Se lo encontró en la ciudad.

“Ydrissane”, dijo su nombre
“No conozco este lugar
Si me guiais por sus calles
Agradecida he de estar”.

Guren, caballeroso
La acompañó sin dudar
Y entre bromas y ocurrencias
Surgió una bella amistad.

El reloj siguió avanzando
Estrechóse el lazo aún más
Y el helado viento de Nashkel
Les susurró el verbo “amar”.

¡Oh! Ydrissane de mis amores
La mujer más especial
¡Oh! Guren de mis anhelos
El hombre que me da la paz.

Llegó el esperado día
Dos voces que Una serán
Se unirán en matrimonio
Juntos frente al altar.

Llegó el esperado día
Tras un largo caminar
Que el futuro os depare
Salud y prosperidad.​

Madeleine​
 

Quetzalcoatl

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CXXV. De la Oda escrita para un festejo en la ciudad de los enanos.

*Madeleine escribe estos versos como participante del festejo que se organiza en Kazad Gromdal para honrar a los aventureros que ofrecieron su ayuda a la ciudad, durante las nieves y tormentas mágicas que cerraron rutas y la propia ciudad bajo la montaña. Astrid la acompaña con el golpeteo del escudo a modo de melodía.*

Oda a la Montaña

Antigua como el universo
Germiné hendiendo la roca
Encumbrándome hacia el cielo

Soy fuerte como el acero
Nieve y hielo me coronan
Mi corazón es de hierro

Sol y agua consiguieron
Que un manto de verde y hoja
Recubriera mi pellejo

Y en mis entrañas entierro
Tesoros, gemas y joyas
Que las razas descubrieron

Contémplame desde el suelo
Soy visión desgarradora
Un formidable portento

Hogar del Robusto Pueblo
Yo, la Montaña, hija de diosas
Hoy, os acojo en mi seno.​

Madeleine​
 

Quetzalcoatl

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CXXVI. De una Elegía para el recuerdo.

*Los nuevos versos que ocupan una de las páginas del diario sirven de recuerdo a un fallecido, como encargo de la dama Dhalia Haraldsson.*


Elegía a Marshawn

La vida, breve parece
Y más, si desaparece
Y qué tan de cerca nos hiere
Si un buen amigo perece.

Yo te ofrezco unas palabras
Recordando tus hazañas
Y mis lágrimas saladas
Para ti, honorable Marshawn.

Partiste… ¿pero hacia dónde?
La muerte exigió su dote
Mas naciste y fuiste hombre
Así es la historia de tu nombre.

Tu cuna, una tierra lejana
Y Amn se convirtió en tu patria.

Los grilletes, tu condena
Y quebraron tus cadenas.

Tu destino, ojo avizor
Tirador de profesión.

Una familia, la Hermandad
Algo a lo que llamaste “hogar”.

La fría verdad del tiempo
Empaña hoy tus recuerdos
Y te vas, Marshawn, con ellos
Cual ceniza sobre el viento.

En recuerdo a tu legado
Esta elegía ofrendamos.


Madeleine​
 
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